Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 61 miembros de Ciao
Annie Braddock, una chica recién licenciada en empresariales, quiere hacer un postgrado de antropología, acepta sólo de forma temporal y como medio de subsistencia un trabajo de niñera. Mientras engaña a su madre (que cree que está trabajando en un banco), Annie se irá amoldando a marchas forzadas al modo de vida de la familia para la cual trabaja: un matrimonio del Upper East Side perteneciente a la jet set que delega en ella la crianza y cuidado de su hijo Greyer. Annie tendrá que adaptarse a las estúpidas costumbres de esa casa al mismo tiempo que irá trabando una amistad muy profunda con el niño y aprenderá muchísimas cosas de ella misma que desconocía por completo, además de darse cuenta de que el tópico de "el dinero no da la felicidad" es absolutamente cierto.
El planteamiento inicial de la película está muy bien conseguido y ya es un punto a su favor y una muestra de creatividad en cuanto al libro. Dado que Annie está muy interesada en la antropología, ¿qué mejor que enfocar la película como si ésta fuera un estudio antropológico de la tribu de los pijos del Upper East Side?. En las primeras escenas se nos muestran imágenes de un museo de Historia con figuras que recrean la vida de distintos prototipos de familias desde la antigüedad hasta nuestros días. Es un comienzo original y muy bien recreado y que ya lanza el primer dardo envenenado de crítica social de la película: mediante la sucesión de escenas se hace una crítica muy sutil al modo de vida actual de los habitantes de las grandes ciudades: siempre con prisas, sin tiempo para sus hijos, preocupados por la estética y la imagen que proyectan de cara al exterior, etc. Es aquí cuando se nos introduce la figura de la niñera.
A medida que la película avanza, se nos va introduciendo a los personajes. El principal y alrededor del cual gira todo el argumento y que sirve de unión con el resto de personajes es Annie (interpretada por Scarlett Johansson). Annie es una recién licenciada en empresariales de 21 años a la que le fascina el mundo de la antropología. Su sueño es hacer un postgrado en el tema y dedicarse profesionalmente a ello. Proviene de un entorno humilde y ha sido criada por su madre, una enfermera que quiere que Annie tenga un futuro profesional brillante y se dedique al mundo de las económicas: con una buena posición social y bien remunerado. Annie acude a una entrevista de trabajo para trabajar en un banco y, una vez allí, se queda en blanco preguntándose si eso es realmente lo que quiere. Incapaz de darse una respuesta a sí misma, sale corriendo hecha un mar de dudas y sintiéndose muy perdida respecto a su futuro profesional.
Durante la primera mitad, la película se nos presenta en clave de comedia. El momento de conocer a la familia para la cual trabajará Annie es desternillante. Tendrá que cuidar de Greyer, un niño de cinco años que, en un principio, se nos presenta como un mocoso malcriado pero que a medida que avance la película irá dejando paso a un niño triste que se encuentra sólo porque sus padres no le dedican nada de atención: simplemente lo tienen como si fuera un trofeo. Quieren que sepa idiomas, que lo acepten en el mejor colegio de la ciudad, que gane muchos premios… en definitiva: que sea un niño del cual puedan presumir delante del resto de la jet set. Jamás se sientan a jugar con él ni le dedican la más mínima muestra de afecto: simplemente lo tienen ahí como si tuvieran un jarrón de diseño que les ha costado una fortuna. Lo quieren convertir en un niño perfecto sin tener en cuenta que lo están convirtiendo en un niño infeliz. Una clara crítica social a esos padres que sólo quieren a sus hijos para lo bueno pero no para lo malo.
Al principio vemos como Greyer se muestra reacio a abrirse a Annie y le pone las cosas muy difíciles: se niega a encariñarse con ella porque ya ha sufrido el abandono anterior de niñeras que no han podido soportar a su madre. Poco a poco, la relación entre los dos se irá haciendo mucho más cordial y el espectador le irá cogiendo cariño a Greyer al mismo tiempo que Annie. Ambos se convierten en cómplices y Greyer ve en Annie a una amiga. El momento en el que Greyer está en la cama y le pide a Annie que no lo abandone nunca es conmovedor: es una escena que tiene mucha fuerza porque nos muestra lo sólo que siente el niño, lo abandonado que lo tienen sus padres y el grado de apego al que ha llegado con Annie. A medida que avanza la película Annie irá replanteándose muchas cosas sobre el mundo y sobre ella misma al tiempo que descubre el amor, los convencionalismos, las clases sociales, la estúpida sociedad del aparentar y lo infeliz que se puede llegar a ser viviendo rodeado de millones de dólares.
Una de las cosas buenas que tiene esta película (y que la diferencian de películas como "El diablo viste de Prada") es que no sigue el desarrollo convencional de la protagonista fea que pasa a ser guapa. Puesto que toda la película lleva el sello de la crítica social estampado en cada escena y en cada plano, el personaje protagonista no cae en la paradoja hipócrita de cambiarse a sí misma. La película quiere mostrar que lo que importa es el interior de las personas y no el aspecto que tengan o las riquezas que posean. En "El diablo viste de Prada", la protagonista empieza vistiendo horrorosamente mal (tan mal que ni siquiera resulta creíble) y acaba convirtiéndose en una chica de revista. Curiosamente, es cuando hace la transformación física cuando es aceptada por los demás. En "Diario de una niñera" esto no pasa. Annie no sufre ninguna metamorfosis: su vestimenta es igual durante toda la película (tejanos y Converse) y la metamorfosis se produce en su manera de entender las cosas: no recurren a la estética para reforzar eso. Una línea muy coherente con la tónica predominante en la película: lo que importa está dentro, no fuera.
Aunque no sea el peliculón del siglo ni pase a la historia del celuloide, la recomiendo. Si os gustan las comedias románticas simplonas y facilotas ésta seguramente os gustará aunque ya digo que no se queda en lo superficial sino que invita a la reflexión. Es una película de esas que no te ponen una moralina en bandeja durante todo el rato ni te inyectan moralejas a cada plano: es para que cada uno saque sus propias conclusiones y se quede con aquello que más le convenga. Sinceramente, creo que habría familias enteras para quien esta película sería muy recomendable. Supongo que si la historia te toca de cerca, todavía te gusta más porque la miras de forma diferente (fue mi caso: yo reconocí a muchos personajes y situaciones de la película). Si habéis leído el libro y no os ha gustado, no tengáis prejuicios. En mi opinión, la película supera al libro y, aunque se toma un poco de libertad en algunos aspectos (en la fiesta de disfraces, por ejemplo, en el libro van vestidos de Teletubbie y en la película no, supongo que era cuestión de estética visual que daba mejor en pantalla) pero, en general, le es bastante fiel. Se han omitido algunas escenas porque era imposible meterlo todo pero al esencia general y lo importante queda patente.
Supongo que no le presté más atención a esta película porque parecía flojilla y porque la actriz protagonista era la Johansson, que no es que tenga nada en su contra, pero me hizo pensar en que no pasaría de ser una película "típica-tópica" más. Después de tu opinión, tengo curiosidad por verla. Por cierto, hablando de adaptaciones de libros a la gran pantalla, ¿qué te pareció "Los crímenes de Oxford"? Un besazo.
13.04.2008 00:07
Supongo que no le presté más atención a esta película porque parecía flojilla y porque la actriz protagonista era la Johansson, que no es que tenga nada en su contra, pero me hizo pensar en que no pasaría de ser una película "típica-tópica" más. Después de tu opinión, tengo curiosidad por verla. Por cierto, hablando de adaptaciones de libros a la gran pantalla, ¿qué te pareció "Los crímenes de Oxford"? Un besazo.
29.03.2008 13:54
Gran opinión, aunque no comparto del todo tu punto de vista
28.02.2008 17:19
excelente...sin palabras me e kedado