El viernes fuimos a ver “Días de vino y rosas”. Llevaba meses queriendo ir a verla, desde antes incluso que la estrenaran; ya desde el momento en que leí que dos actorazos como la copa de un pino (Carmelo Gómez y Silvia Abascal) iban a representar esta magnífica obra en el Teatro Lara de Madrid. Creo que ya desde enero llevaba dándole la tabarra a mi pareja diciendo que quería ir, y los fines de semana pasaban unos tras otros sin que fuésemos. A ese paso iba a llegar la Semana Santa y con ella se acabaría la obra y me quedaría sin verla, así que aprovechando que este fin de semana estábamos en Madrid y que ya iba siendo hora, saqué directamente las entradas por internet y me dispuse con mucho ánimo a ir a ver esta fantástica obra de teatro, que ya desde ahora os recomiendo, es realmente magnífica, no os la podéis perder.
DÍAS DE VINO Y ROSAS. SINOPSIS.
Muchos habréis visto la película homónima en la que se inspira la obra, pero de no ser así os hago en seguida una breve sinopsis para que sepáis de qué trata.
Luis y Sandra son dos jóvenes españoles (más joven ella que él), que se encuentran un buen día en un aeropuerto. Ambos van a vivir a Nueva York por diferentes razones y ya desde ese primer encuentro en el aeropuerto, surge el flechazo entre ambos. En pocos meses se convertirán casi en la pareja perfecta, compartirán un precioso apartamento en Nueva York, se casarán, tendrán un hijo y se convertirán en una pareja atractiva y compenetrada, felices y triunfadores… todo parece ir bien, hasta que el alcohol se cruza en su camino.
Ya en el primer encuentro en el aeropuerto, Luis le ofrece a Sandra un trago para celebrar que se han conocido. Ése será el principio del fin, ya que ella, que no había bebido en su vida, caerá en las redes del alcoholismo, ambos lo harán en diferentes momentos. A partir de entonces, en diferentes momentos y tramos, cada uno de los dos irá cayendo en las garras del alcohol, en ocasiones juntos y otras veces por separado, convirtiendo sus vidas en un auténtico infierno que les hará perderlo todo.
LOS PERSONAJES.
Esta obra es un mano a mano entre los dos actores: Carmelo Gómez y Silvia Abascal, que encarnan a los dos papeles protagonistas (y únicos) de la trama). Ambos son respectivamente Luis y Sandra, dos jóvenes llenos de vitalidad, que un bue día se conocen en un aeropuerto de camino a Nueva York, se enamoran y juntos deciden construir una vida en común llena de éxitos. Pero un buen día la sombra del alcohol se cruzará en su camino, y allí comenzarán todos sus problemas.
LUIS.
El personaje de Luis es un personaje complejo, pero más sencillo (dentro de la terrible temática del alcohol) que el de Sara. Luis es un alcohólico social, un hombre al que sólo le gusta tomar copas en compañía de otras personas. Su trabajo como relaciones públicas de un gran equipo de baloncesto le lleva a tener que pasar muchas horas con otras personas y beber cada vez más, hasta caer en el alcoholismo. Como mera curiosidad, hay que apuntar que la profesión que Luis tiene en este montaje teatral difiere de la que tenía en la película original.
Él es quien introduce a Sandra en este mundo, quien la anima a tomar su primera copa desde la primera tarde en que coinciden en aquel aeropuerto en que sus vidas deberían cruzarse con destino a Nueva York. Sin embargo, Carmelo Gómez interpreta tan magistralmente este papel que lo aleja de los tintes de mala persona que ha embaucado a su mujer en el terrible y peligroso juego de la bebida, siendo capaz de rescatar de este personaje su trasfondo más humano.
Luis es en el fondo un buen hombre, que le apasiona su trabajo, quiere hacer feliz a Sandra y construir con ella una familia y no es consciente de cómo el alcohol le va minando la vida poco a poco, para dejar de ser un juego y convertirse en una pesadilla. Sus devaneos con la bebida irán y vendrán en constantes altibajos a lo largo de la función, pero una vez que toque fondo, será capaz de ser consciente de ello y saber que se deberá salvar a si mismo de las profundidades del infierno del alcohol.

La interpretación de Carmelo Gómez de este papel es simplemente colosal, resulta tan impresionante que te deja sin palabras para poder expresarlo. Su mirada sincera y su figura imponente llenan de por sí el escenario, pero cuando Carmelo empieza a interpretar con cada gesto y cada palabra, el fantástico mundo del teatro nos absorbe en toda su magnanimidad. Carmelo en sensacional, fidedigno, campechano, sobrio, elegante y totalmente creíble a partes iguales. Es capaz de convencerte tanto, que tienes la sensación de que nunca ha sido Carmelo, de que siempre ha sido Luis. El personaje de Luis está lleno de matices que este gran actor los llena con un trabajo magistral, siendo capaz de convertir al presunto villano de la historia en una persona a la que cualquier espectador termina finalmente admirando con todo su corazón.
SANDRA.
El personaje de Sandra para mí es el que más matices tiene de los dos personajes de la obra. Sandra es una chica impulsiva, una funcionaria que un buen día se cansa de su vida aburrida y decide embarcarse en la aventura de ir a Nueva York. En el aeropuerto conocerá a Luis, con quien comenzará una relación amorosa que los convertirá casi en la pareja perfecta: guapos, ricos y triunfadores, la auténtica envidia de todos. Se casarán, tendrán a su hijo Pablo y la vida les sonreirá, hasta que el alcohol se cruzará en sus vidas y lo echará todo a perder.
Silvia nunca había bebido hasta que en aquel encuentro en el aeropuerto Luis le ofrece su primer trago. A diferencia de él, que es un bebedor social, ella es una bebedora impulsiva, a juego con su propia personalidad. Silvia caerá una y otra vez en la bebida, se amargará su propia existencia, ella misma se zambullirá en su propia pérdida y desesperación. Culpará a Luis de su propia desgracia, por haberla inducido al alcoholismo, pero ella es la única culpable, ya que a pesar de los esfuerzos de él por sacarla de ese pozo oscuro de la bebida, ella seguirá bebiendo, rechazando toda ayuda posible y sin darse cuenta de la verdadera realidad: que ella también es alcohólica.
Si la interpretación de Carmelo Gómez es sensacional, la de Silvia Abascal no se queda atrás en absoluto. Silvia es capaz de dar vida a una Sandra llena de matices, a una mujer impulsiva, a una mujer feliz, a una mujer desesperada, a una mujer alcohólica… Sus voces son desgarradoras, sus gritos que llenan el escenario, que lo envuelven todo, su absoluta desesperación, su desenfreno, su triste aceptación final sin ser capaz de salir de su tortura, de la bebida que le ha dado pequeños buenos momentos efímeros y que le ha robado toda su vida. Silvia Abascal da vida a la mejor Sandra posible, los matices e su interpretación son infinitos, es capaz de hacerte llorar, de meterte en su piel, de sentir una vez más lo que el maravilloso mundo del teatro significa.
Ver a estos dos monstruos de la interpretación sobre el escenario hace que se te pongan los pelos de punta.
UNA PAREJA CON QUÍMICA: CARMELO GÓMEZ Y SILVIA ABASCAL.
A priori la obra se presentaba sumamente interesante tanto por su contenido, como por la dirección de Tamzin Townsend, la representación en el Teatro Lara (un teatro al que me unen sólo buenos recuerdos), pero sobre todo por los dos grandes actores que la interpretan: Silvia Abascal y Carmelo Gómez. Siempre me han gustado especialmente estos dos actores, creo que eligen con mucho cuidado todos los trabajos, son perfeccionistas y siempre bordan cada uno de sus papeles, haciéndolos únicos. Poseen un talento tan extraordinario como la sencillez de sus propias personas, las interpretaciones de ambos siempre son sinceras y eso se transmite al público, que no puede hacer otra cosa que mirarlos fascinados.
Pero si por separado su talento es inmenso, os puedo asegurar que juntos no se suma, sino que se multiplica. Poseen una química tan especial como espontánea, eso no se trabaja, eso sucede. Viéndolos juntos parece que lo han estado toda la vida, y sin embargo esta es la primera vez que trabajan juntos. Tienen una simbiosis espectacular, especialmente en ese texto tan difícil de “Días de vino y rosas”, que recoge el abismo absoluto del ser humano al caer en las garras del alcohol y frecuentemente hacerlo sin siquiera ser consciente de ello. Han hecho un gran trabajo para realizar este magnífico espectáculo, no solamente han trabajado el texto, sino las sensaciones de un hombre y una mujer acabados, vencidos por el alcohol, cómo se cae en ello y cómo se sale de ello, en el caso de que se pueda. He leído que incluso se pusieron en contacto con asociaciones de alcohólicos anónimos para poder interpretar mejor sus papeles. El resultado es sencillamente grandioso: dejan al público sin palabras y sin respiración, embelesado frente al escenario, en una simbiosis perfecta de dos actores sencillamente excepcionales.
CARMELO GÓMEZ.
Aunque no venga mucho a cuento, tengo que decirlo: Yo me enamoré de Carmelo desde que interpretó al Magistral Don Fermín de Pas, y desde entonces mira que ha llovido… El día que fui al Teatro Lara a ver “Días de vino y rosas”, me acerqué una hora antes a la taquilla para recoger las entradas que había sacado por internet y casualmente allí estaba él.
Era exactamente como lo vemos en las películas, sencillo e interesante a partes iguales, un hombre de altura imponente, muy atractivo, campechano y sencillo. Pero bueno, a lo que iba, hablemos de sus facetas profesionales, especialmente la de actor.
Carmelo Gómez es un hombre hecho a sí mismo; desde sus orígenes rurales en León, se hizo camino a través de una estancia de tres años en Salamanca, donde se dedicó al teatro. Tras ella, llegó a Madrid, donde ingresaría en la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Empieza entonces su inmersión en el cine con papeles secundarios en películas como “El viaje a ninguna parte” o “Bajarse al Moro”. En 1992, iniciaría una fructífera relación profesional con Julio Medem, quien lo elegiría como actor principal para varias de sus películas. Su gran año sería sin duda 1994, tanto a nivel personal como a nivel profesional. En el plano profesional, en ese año rodaría a las órdenes de Garci e Imanol Uribe, así como participaría en la producción televisiva de “La Regenta” junto a Aitana Sánchez Gijón, interpretando al magnánimo y muy atractivo Magistral Don Fermín de Pas. Pero sería en ese mismo año cuando recibiría el Premio Goya por su papel en la película “Días contados”, a las órdenes de Uribe.
Su carrera continuaría a las órdenes de Pilar Miró con dos películas: “El perro del hortelano” y “Tu nombre envenena mis sueños”, con las que obtendría respectivamente el Premio Fotogramas de Plata y el Premio de Unión de Actores. Posteriormente vendrían “Territorio Comanche” (basada en la novela homónima de Pérez-Reverte) y “Secretos del corazón. Volvería a rodar a las órdenes de Uribe en “Extraños”, rodando escasa películas hasta “El Portero”, por cuyo papel sería de nuevo candidato al Goya como mejor actor principal.
A partir del año 2000 dejó de participar en películas con asiduidad y sus papeles desde entonces han sido contados y escogidos con mucho cuidado. Desde esa fecha, entre su filmografía destaca “El viaje de Carol”, “El método”, “La Noche de los girasoles”, “Oviedo Expréss” (un remake sui generis de La Regenta), así como “La Carta esférica” (adaptación de otra de las obras de Pérez-Reverte).
Actualmente, como hemos hablado, se encuentra inmerso en la representación teatral de “Días de vino y rosas” junto a la actriz Silvia Abascal.
Para saber más de él: www.carmelogomez.com
SILVIA ABASCAL.
Esta actriz madrileña que cumple treinta años esta misma semana fue descubierta por Chicho Ibáñez Serrador, quien la fichó en 1992 para participar en el “Un, dos tres”, donde interpretaba a una niña poseída. Pero su salto a la fama tuvo lugar también en la televisión, en la serie de “Pepa y Pepe”, donde interpretaba a una de las hijas de Verónica Forqué y Tito Valverde. En la tele intervendría también en otras series como “Don Juan”, “Hostal Royal Manzanares” y “El comisario”, donde curiosamente volvería a interpretar el papel de hija de Tito Valverde. Otra curiosidad es que posteriormente la veríamos durante unos capítulos interpretando a la hermana de María Adánez en “Aquí no hay quien viva”, ambas actrices ya habían coincidido también como hermanas en “Pepa y Pepe”.
La participación de Silvia Abascal en cine ha sido en contadas películas, muy bien escogidas. Ha trabajado en películas como “El tiempo de la felicidad”, “La fuente amarilla”, “La voz de su amo”, “A mi madre le gustan las mujeres”, “El lobo”, “Vida y color”, “La dama boba”, “Escuchando a Gabriel” y “Enloquecidas”.
En teatro también ha hecho papeles realmente interesantes, el último de ellos el de Sandra, que ahora está interpretando junto a Carmelo Gómez en “Días de vino y rosas”. Pero anteriormente ha participado en otras obras de teatro como “Romeo y Julieta”, “La Gaviota”, “Historia de una vida”, “Siglo XX que estás en los cielos” y “Gatas”. Silvia Abascal es una actriz de raza, con una personalidad que transmite delante de la cámara o sobre los escenarios. Tiene una mirada sincera y transparente, capaz de transmitir todo tipo de sentimientos a quien la contempla en su trabajo; una actriz refinada y que escoge con mucho cuidado sus papeles.
Para saber más de ella: www.silviaabascal.com
EL TEATRO LARA. TODO UN CLÁSICO OLVIDADO.
El Teatro Lara es uno de los clásicos de Madrid, uno de esos teatros donde casi siempre se representan buenas obras dramáticas. No estoy muy segura en qué época se construyó, aunque por la estructura y el tipo de decoración que tiene supongo que será de finales del siglo XIX. Es como un gran teatro en versión mini, con una sala de espacio reducido pero al estilo de los grandes teatros del mundo, con un patio de butacas, entresuelo y primera planta, así como varios palcos. Existen otros teatros de este estilo en Madrid, algunos de ellos casi desconocidos, todos llenos de encanto.
El teatro en sí mantiene su estructura de siempre, decorado en rojo grana y oro, como los buenos trajes de los toreros. La decoración es elegante y anacrónica, lo que hace que cuando entras en él tengas la sensación de haber traspasado una puerta que te ha transportado a siglos atrás. Si no fuera por sus reducidas dimensiones en comparación con los grandes teatros, uno podría imaginarse perfectamente a Isabel II o a Alfonso XII o XIII acudiendo allí a ver una representación. Por eso, mantiene el estilo de los años sin resultar demasiado ajado, tanto en la sala en sí como en el vestíbulo y en la propia entrada. Me parece un lugar realmente bonito y acogedor, con una sola pega, que las butacas de siempre (que probablemente lleven allí siglos) no resultan tan cómodas como las de los teatros nuevos, el espacio se reduce y a veces eso resulta algo incómodo, pero eso entra dentro del pack de un teatro clásico como es el Teatro Lara.
Se encuentra en la calle Corredera Bajo de San Pablo, en pleno centro de Madrid, muy cerca de Callao y al lado de la Calle del Pez. El teatro posee su propia web www.teatrolara.com, donde podréis consultar la programación y las ofertas, así como hacer una visita virtual (y luego deberéis hacerla también física) al bar del teatro, que también tiene su encanto. El teléfono del teatro, por si lo necesitarais es el 915228070.
Para llegar hasta allí en transporte público, las bocas de metro más cercanas son las de Callao (línea 5), Gran Vía (líneas 1 y 5) y San Bernardo (línea 2).
Asimismo hay infinidad de líneas de autobús que nos dejan más o menos cerca, pero cuya numeración desconozco. Yo personalmente el otro día bajé en el 147, que me deja en Callao y pasa al lado de mi casa. En cuanto a lo de ir en coche, es pleno centro y aparcar es una auténtica quimera, por lo que como siempre os recomiendo el transporte público, ya que si no os terminaréis dejando una pasta en un parking, y eso si tenéis suerte y no están llenos, que a veces también ocurre.
DATOS PRÁCTICOS. HORARIOS Y ENTRADAS.
La obra de teatro “Días de vino y rosas” lleva representándose en el Teatro Lara desde mediados de enero de este año y seguirá en cartel hasta el próximo 12 de abril (Domingo de Resurrección). Por ello disponéis aún de unas cuantas semanas para poder ir a verla, por lo que os animo a no dejar pasar la oportunidad, es probablemente la obra de teatro más importante de toda la temporada en Madrid. A mí personalmente me ha encantado y creo que merece la pena conseguir entradas, los dos actores están espectaculares y os harán pasar una maravillosa tarde de excelente teatro.
Los horarios de las diferentes funciones son los siguientes:
Miércoles y jueves a las 20.30 horas.
Viernes y sábados a las 19.30 horas y 22.30 horas.
Domingos a las 19 horas.
Las entradas tienen un precio que oscila entre los 15 y los 28€ y pueden sacarse a través de www.entradas.com o directamente en la taquilla del teatro. Siempre os cuento cómo conseguir entradas con descuento, y esta vez no va a ser diferente, pero ya os adelanto que no hay ofertones con referencia a esta obra en concreto. Podéis encontrar descuentos de entradas a 25€ a través de www.atrapalo.com, y algo más baratas en otra web, www.taquillaultimominuto.com. Aquí podéis encontrar entradas a partir de 12,5€, aunque no os las recomiendo, ya que en este teatro se venden tres tipos de entrada: patio de butacas, visibilidad media y visibilidad reducida. Las más baratas obviamente son las de visibilidad reducida, y es una verdadera ir a ver esta obra y precisamente no poder verla bien por ahorrarse unos euritos. Yo saqué entradas para un viernes por la tarde por 20€ (más la comisión de 1€ y algo que se lleva CajaMadrid), en pleno patio de butacas y muy bien situada.
Como crítica, podría decir que yo fui un viernes a la sesión de las 19.30 horas y el teatro estaba a medio llenar. Debía de haber tantas butacas llenas como vacías, y es una verdadera pena. Quizá si se hiciera algún tipo de oferta de última hora (por ejemplo por internet con una o dos horas de antelación al inicio del espectáculo), se acercaría más el teatro a la gente y acudirían más personas a ver el espectáculo. Es cierto que por ver una excelente obra como ésta merece la pena pagar 21 ó 25€ sin lugar a dudas, pero tal y como están las cosas, no todo el mundo puede permitírselo, quizá tengamos necesidades más urgentes que ésta y finalmente no vayamos. Yo sigo abogando porque la cultura debería acercarse más a la sociedad y poder tener algún tipo de medida que facilitase a la gente la posibilidad de disfrutar del buen teatro.
La función, para que os hagáis una idea, dura entre una hora y media y dos horas, sin descanso. Os meteréis tanto en la historia y estaréis tan fascinados por la brillantísima interpretación de los dos actores que se pasará el tiempo sin que os deis ni cuenta. Os aseguro, que a pesar de la dificilísima historia que cuentan, la tremenda tragedia del alcoholismo, saldréis de allí absolutamente fascinados por todo cuanto os rodea. Es el fantástico mundo del teatro, donde olvidar nuestros problemas, disfrutar del espectáculo y pensar en lo que hemos visto. “Días de vino y rosas” no deja de ser una apuesta arriesgada, pero que este equipo ha logrado convertir en un éxito absoluto y una obra que no debéis perderos.
MI EXPERIENCIA.
Quienes me leéis asiduamente, sabéis que me declaro una absoluta e incondicional seguidora del teatro. Me apasiona ir a ver obras y especialmente cuando éstas son realmente buenas, como ocurre con “Días de vino y rosas”. Desde que vivo en Madrid raro es el mes que no voy a ver una o más representaciones teatrales y casi siempre disfruto muchísimo con ella. El apasionante mundo del teatro tiene la cualidad de alejarte de tus problemas, de la rutina del día a día y hacer que mientras estés dentro de la representación todo lo demás se olvide y simplemente te entregues al placer del arte del teatro. También creo que en nuestro país tenemos mucha suerte en este respecto, ya que gozamos de profesionales de primer nivel del género, de representaciones teatrales con apuestas arriesgadas y de muchos de los mejores actores mundiales. El teatro en España es por tanto de primer nivel y ya que tenemos la suerte de tenerlo al alcance de nuestras manos, debemos saber aprovechar las buenas oportunidades teatrales que se nos brindan.
En cuanto a esta obra en particular, “Días de vino y rosas”, todo lo bueno que pueda decir de ella, sin duda sería poco. Tenía muchísimas ganas de ir a verla y por ello mis expectativas al respecto eran muy altas, pero puedo asegurar que se colmaron con creces. Era además la primera vez que veía a estos dos magníficos actores sobre el escenario, y si por separado son excelentes, juntos su savoir faire se multiplica. No sabría decir cuál de los dos es mejor, los dos hacen un trabajo sublime, son capaces de dar vida a dos alcohólicos con mil matices cada uno de ellos, dos personajes que ellos mismos definen y forman. De hecho, supuestamente el personaje de Carmelo es el malo de la historia, quien induce a su mujer a caer en las garras del alcoholismo. Por ello, es un personaje a quien a priori el público debería odiar, pero no es así. Carmelo es capaz de sacar a la luz los puntos favorables, presentarlo en el fondo como un buen hombre abatido bajo la misma tragedia del alcoholismo y que intenta por todos los medios salvarse a sí mismo y a su mujer de semejante destino. Simplemente, chapó!!
El personaje que interpreta Silvia Abascal no lo es menos, una interpretación magnífica, que nos deja sin palabras. Las modulaciones de la voz de Silvia, sus gritos incontenibles en ocasiones y otras veces contenidos, nos dejan si habla, totalmente estupefactos.
La tragedia del alcoholismo desgraciadamente es algo muy actual y presente en nuestra sociedad, y a veces por una cuestión personal o incluso social, cualquiera de nosotros podríamos caer en ella. Por ello, yo creo que aún más esta obra cala hondo, cuando sales del teatro no puedes evitar pensar en que quizá a nosotros mismos nos podría suceder. Vuelvo a insistir en que creo que es una apuesta arriesgada, pero el equipo que lo ha llevado a cabo, y especialmente los dos actores que lo interpretan, la han salvado con creces, realizando una obra magnífica, tan excelente en todos los aspectos que por mucho que se hable de ella no es posible expresar con palabras lo que uno siente desde el patio de butacas mientras la contempla entre fascinación y absoluta admiración.
Por ello, una vez más, no puedo hacer otra cosa que recomendaros encarecidamente que vayáis a verla, no os arrepentiréis; de hecho estoy segura de que superará todas vuestras expectativas. Y lo que os digo siempre: ¡¡¡¡¡Ocupen sus localidades!!!!, ¡¡¡¡sean bienvenidos a la fiesta del teatro!!!. Por favor, acomódense en sus asientos, abran bien los ojos y prepárense con todas sus fuerzas para disfrutar de la función. Todo el equipo de producción, interpretación, dirección, iluminación y todos los que trabajamos en el teatro queremos aportar nuestro granito de arena para que pase unos momentos inolvidables. ¡¡¡¡Olvídense de sus problemas!!!!!, el mundo exterior aquí no importa, lo verdaderamente importante es lo que el TEATRO pueda aportarles. Desde su butaca podrán hacer un viaje al mundo de los sueños, perderse en las historias que hoy vamos a contarles, andar de la mano de los grandes personajes que hoy van a desvelaros sus secretos. Esto es el mundo del teatro, ¡¡¡¡simplemente, disfruten!!!!!!.
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Esta no la he visto. Saludos..