El punto inicial de la película es su punto fuerte: un ejecutivo de una gran empresa, similar a Enron, que de la noche a la mañana ve su mundo tambalearse por una quiebra fraudulenta. Digo que es el punto fuerte porque creo que casi ninguno estamos libres de que nos suceda algo así.
Antiguamente las empresas eran sólidas y tú podías confiar en que, pasados unos años de consolidación de tu empleo, podrías jubilarte tranquilamente pasados bastantes años. Hoy en día no es así, y da igual que la empresa en la que trabajes sea muy potente, incluso puede ser peor, pues los socios (o accionistas), para ganar aún más, deciden venderla por partes, entera, regalar la producción a una subcontrata o hacer cualquier cosa para que el negocio tenga unas aparentes pérdidas que justifiquen cualquier tipo de "sacrificios laborales". A veces los sacrificios son DENTRO de las condicioes laborales y otras lo que se sacrifica es, directamente, el emplo (o al empleado, como lo queráis expresar).
Empresas boyantes llevan su producción a países donde les sale más barato, por ejemplo, dejando a miles de personas en la calle ¿acaso porque esas empresas tengan pérdidas? ¡No, es sólo porque quieren tener MÁS beneficios!. Ya sé que me estoy yendo por las ramas, pero pienso que, ante el capitalismo salvaje, sólo es útil la huelga salvaje.
Creo que todos conocemos casos de personas que creían tener la vida resuelta (eso no quiere decir que estuvieran forrados, sino que su futuro parecía ser estable laboralmente) y de un día para otro se ven obligados a aceptar cualquier trabajo, el que sea, porque su empresa "ha quebrado".
En la película que nos ocupa subyace una gran crítica a ese estado de cosas y en concreto al caso Enron. Tanto que en los créditos se reconoce la participación de personas que sufrieron las consecuencias de este caso, así como del de Arthur Andersen o Worldcom.
La película hace hincapié en cómo, para más inri, muchos de los empleados de esas compañías habían depositado sus ahorros en planes de pensiones internos de la empres, de modo que no sólo perdieron su trabajo, sino sus ahorros de toda una vida.
¿Qué hacen las cabezas reales de esas empresas? Pues siguen en sus casoplones, mientras sacrifican algunas cabezas de turco que parecen ser los responsables de lo sucedido. Una de esas cabezas a sacrificar públicamente será la de Dick, el personaje de Carrey, un directivo medio al que nombran algo así como jefe de prensa, sin saber él que lo único que pretenden es que dé la cara cuando estalle el escándalo.
Bueno, pues el punto de partida es muy bueno, pero está muy mal dirigido, pues han elegido un tono de comedia disparatada que no se adapta a la profundidad del mensaje.
No es casual el nombre de los protagonistas, pues DICK y JANE son personajes (y título) de una serie de libros muy difundidos en Estados Unidos desde hace muchos años que sirven para aprender a leer. Son muy básicos, y cada libro empieza con las mismas frases, acompañada cada una de un dibujo: "Éste es Dick", "ésta es Jane", "éstos son Dick y Jane"...
Lo que Dick y Jane representan, tanto en los libritos como en la película, es una familia estadunidense de clase media (supuestamente, claro, porque no todo el mundo vive en una casa con jardín, perro y demás), una familia cualquiera en la que todos podemos identificarnos. No necesitan decir mucho más, porque ya sabemos que Dick y Jane llevan una vida perfecta, así que se ahorran descripciones.
Los Dick y Jane de la película viven en un mundo de "Dicks y Janes", pero lo que empezó siendo una vida de disfrute real, se ha convertido en una lucha por ver quién aparenta más. En su barrio todos son "dicks y janes", todos tienen casas iguales, todos conducen coches caros europeos, todos tienen jardines idénticos... En ese mundo, cuando uno logra una aparente mejora, todos quieren conseguir ese "plus", porque si no se quedan atrás. El problema de esa competitividad soterrada es qeu nos lleva, como en un espectáculo, a forzar el juego y a estar por encima de nuestras posibilidades. Si el espectador de delante se pone de pié, tú no tienes más remedio que ponerte de pié para ver algo, y así todos, pero entonces el de delante se sube a la silla, y tú te subes también... Si llevas a tu hijo a informática y a inglés, el vecino le mete en informática, inglés y alemás, y cuando todos estén en informática, inglés y alemán, para que no se queden atrás los nuestros, tendremos que meterlos también en chino. Es un competencia sin fín.
Sí, todo esto se ve en "Dick y Jane", lo que pasa es que está encarnado por un Carrey excesivo y la dirección es bastante mala.
Tiene momentos hilarantes, en especial los del niño embebido por el mundo televisivo de su cuidadora latina o cuando Dick intenta buscar trabajo y encuentra unas cutreces tremendas, reflejo de lo patéticos que son algunos curros.
La arquitectura del edificio en el que trabaja y de la casa del jefe están llenas de elementos simbólicos para definir el lugar que cada uno ocupa (ese recorrido eterno hasta que se dan la mano no es más que una humillación, la jerarquía se marca por pisos, etc).
Otra paradoja de la película es que, mientras los que llevaban una vida acomodada ven su mundo caer, los del "sector servicios" no sólo mantienen su modo de vida, sino que se benefician del caos. He estado muy cauta en esta frase para no nombrar a quien siempre se queda a flote, evitando así que me lluevan los ladrillos. Sería muy incorrecto decir lo que muchos pensamos.
La gente ha puesto a parir esta película, supongo que porque aquí le han añadido lo de "ladrones de risa" al título. Sí, es una comedia, pero pretende ser una comedia satírica, sin conseguirlo. La trama exagera hasta el límite las penurias económicas de la pareja, que decide robar en tiendas y bancos para sobrevivir.
Esa es otra de las consecuencias de un sistema en el que sentimos que, indirectamente, nos roban: en nuestros trabajos trabajamos más horas por menos dinero, tenemos que pagar algo adicional cada vez más frecuentemente por cosas que siempre iban incluídas en los impuestos (aparcar en la calle en zonas residenciales, carreteras de peaje, carritos alquilados en los aeropuertos, no como en los centros comerciales, que devuelven la moneda, pagamos aparte por las bolsas en un supermercado...
), nos brean a multas por ir a más de 50 por ciudad, cuando ese límite es absurdo en las grandes vías, el IPC en España no sube automáticamente, sino que se congela (alucino cuando veo que hay gente que cree que el IPC se refleja en los sueldos igual que en todo lo demás). Esos sí que son los temas que a mí me preocupan, los del bolsillo, y no si De Juana Chaos come chopped o no.
¿Cuándo nos daremos cuenta de que esos debates tan exaltados sobre el estatut, el terrorrismo o los matrimonios homosexuales no son más que cortinas de humo que tapan nuestros problemas reales? No es que el terrorismo sea un problema de poca importancia pero, sinceramente, tengo más posibilidades reales de quedarme sin trabajo, de no recibir mi pensión o de no poder elegir la sanidad y la educación que deseo para los míos que de que me pete el coche un terrorista. Porque esa es otra, si ninguno pagáramos una sociedad médica ni un colegio concertado... ¿qué iba a pasar con el estado de bienestar, tan garantista, en apariencia?
Volvamos al tema, o acabaré gritando "¡a las barricadas!". Como grito en el desierto y los temas que planteo en este texto no suelen tener mucho predicamento, me centraré. Lo que quería decir es que en una sociedad en la que nos sentimos robados, somos mucho menos exigentes con nuestros principios morales, como cuando hay gente que dice que robar en el Corte Inglés no está tan mal porque está incluído en el precio. Esa frase cada vez parece menos escandalosa, y uno va asumiendo poco a poco que si te roban, roba tú, y si te quitan una pieza del coche, tú robas a otro, en vez de comprarte otra. Es esa idea la que lleva a los protagonistas a convertirse en ladrones amateurs.
Hay una autora francesa que se ha forrado con un libro en el que dice que en nuestros curros todos hacemos lo mínimo, pasamos de todo y no nos implicamos porque nos sentimos moral y económicamente estafados por la empresa y por el sistema, que nunca está a la altura de lo que un trabajador le da.
Yo había leído que es cuando empiezan a robar cuando la peli decae, pero fue en la única parte en la que yo me reí, y mucho, con ese tipo intentando robar que no sabe ni cómo sacar la pistola. Un detalle adicional desternillante es que lleven a veces caretas con la cara de grandes políticos estadounidenses. Todo un símbolo.
La tercera parte de la peli, en la que se ponen en plan justiciero, es la peor, con diferencia. El tono de "Ocean´s Eleven" les sale fatal.
Como esta opinión es una auténtica ida de olla, me voy directamente a los cerros de Úbeda: el papel de presidente de la empresa lo encarna Alec Baldwin, que nunca me ha caído especialmente bien ni me ha parecido nada del otro mundo como actor. Bueno, pues el escándalo de moda esta semana está protagonizado por este sujeto, que no sé cómo tiene valor para salir a la calle: Tras años de batalla legal con su ex, Kim Bassinger, en la que ella le acusaba de maltrato físico y psicológico (con secuelas serias demostradas, como una lesión en la columna vertebral), él se empeñaba en lograr la custodia compartida de una niña que hoy tiene 11 años.
La guerra de los Rose de Mayte Zaldívar y Julián Muñoz se queda en nada frente a la de estos dos. Bassinger se quedó con la niña y él cada vez que iba a ver a su hija le montaba el pollo a la actriz, que lo denunciaba fin de semana sí, f´´in de semana también. Él le insultaba en todos los medios posibles, pero iba por ahí fingiendo ser un padre doliente por no poder a la pequeña. Hasta que... hace unos días salió a la luz un mensaje dejado por él en el contestador de la niña que pone los pelos de punta: insultos, amenazas y gritos, directamente a la niña, a la que llama "maldita cerda engreída", entre otraslindezas, por no coger el teléfono a la hora concertada para la llamada paterna... Esa grabación tuvo lugar la misma noche que el actor fue entrevistado en el programa de David Letterman, donde contó cuánto quiere a su hija.
La grabación es espeluznante, pero si encima añades el vídeo de la entrevista... El juez ya ha prohibido que se acerque a la niña y ¿qué hace nuestro héroe? ¿Disculparse? Pues no, lo que hace es atacar a Bassinger, acusándola de filtrar un mensaje privado.
Esa es la joyita de Baldwin, que en la peli (sí, estaba yo hablando de un apeli) encarna al malo. No debe de costarle gran esfuerzo meterse en el papel. Se parodia en su personaje la actitud de Bush cuando la guerra de Irak estaba en su peor momento (o sea, siempre) e invitó a la prensa a que le acompañara para mostrarles su swing en el golf, y lo que hace Baldwin es dar una rueda de prensa cazando, que acaba con un gag buenísimo que me hizo reírme un buen rato.
La peli... pienso que es para verla en casa sin esperar ver una comedia, sino una película normalilla con unas pocas risas, pero buenas, y un mensaje de fondo interesante. Tiene pinta de que la idea y el guión inicial eran buenos, pero la pifiaron midiendo cada gag y quitándole la espontaneidad inicial. Se intuye eso porque la peli crece en las escenas menos estudiadas, en las que Carrey improvisa mucho, como son las de los robos o las paranoias.
CURIOSIDADES:
* El papel de Jane era para Cameron Díaz, que no pudo hacerlo por problemas de agenda. Parece que "querer no es poder" cuando no se "quiere querer". Le llega a llamar Spielberg y ya veríamos si los problemas de agenda se solucionaban...
CITAS:
* -Dick (refieriéndose ambos a un tercero): ¡Qué hijo de puta!
-Jane: ¡Qué mamón!
- Dick: Cariño, ese lenguaje...
* - Hemos seguido las reglas, y por eso nos han jodido.
* -He recuperado nuestro césped.
* - (Un vecino dice, al final de la película): Por fín tengo trabajo de nuevo: ¡estoy en una empresa muy prometedora que se llama Enron!" (otra empresa que cometería el mismo fraude más tarde).
* - Madame, ¿podría devolverme el formulario?
- ¡¿Qué me ha llamado?!