Esta es la típica frasecilla que me suelta mi sobrino, ya que como es muy listo, quiere, o mejor dicho, necesita su dosis de chucherías, y como no, su tía, que es muy buena le da dinerito (no mucho) para que baje a la tienda de "chuches". La mayoría de veces vuelve a casa con un Dipper de sandía, es uno de sus favoritos y yo lo descubrí gracias a él, ya que un día me invitó a que lo probase. Seguramente la mayoría de vosotros no los conocéis ya que no se encuentran en muchos sitios, de hecho yo lo compro en la tienda de chucherías de mi calle y no recuerdo haberlos visto más, a excepción de ...
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