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Se trata de un hotel muy majo, muy bien ambientado, ideal para pasar una estancia corta lo más cerca posible del parque Disneyland y sin tener que gastar tanto dinero como en otros hoteles que están también dentro del recinto. Lo primero que nos llamó la atención cuando llegamos es la cantidad de recepcionistas que había para atender las llegadas, que por cierto (y para ser las 11 de la mañana, considerando que en teoría el check in es a las 15h) eran muchas; en recepción había muchísima gente esperando para ser atendida, pero gracias al orden que conseguían mantener en las filas y la cantidad de recepcionistas, no fue tan larga la espera. La información recibida en recepción fue muy buena y completa, te dan todo lo que necesitas saber durante la estancia y para acceder al parque, y hablan en español, lo que se agradece. Además, nos dieron la habitación a las 11 cuando la hora teórica son las 3, así que pudimos empezar a disfrutar del parque con las maletas ya subidas a nuestra habitación. La arquitectura del hotel es curiosa, ya que está ambientado en el Oeste y realmente consiguen hacerte sentir dentro de una película de vaqueros. Está formado por muchos edificios al estilo del Oeste, cada uno con un nombre diferente. Nuestra habitación estaba un poco lejos de la recepción, pero es normal dado que los edificios se extienden a lo largo de bastante terrero. Además, para facilitar el llevar el equipaje, había parking tanto a la derecha como a la izquierda de recepción, por lo que siempre hay un parking cerca de tu habitación. Al llegar al edificio vimos un pequeño inconveniente, y es que no tienen ascensor, y aunque sólo tienen 2 plantas, si te dan la habitación en la 2ª planta como fue nuestro caso, tienes que subir las maletas por las escaleras, lo que es un poco incómodo. La habitación en sí estaba bien, sin lujos pero bien ambientada; la lámpara tenía forma de bota del Oeste, y había otros detalles del estilo. Junto a la cama de matrimonio había una literas, que desde luego si vas con niños es perfecto porque no hay que andar poniendo camas supletorias; está claro que el hotel está pensado para familias con niños, tanto por su precio como por la forma en que están diseñadas las habitaciones; porque además nuestra habitación tenía una puerta que comunicaba con la habitación de al lado, que en nuestro caso estaba cerrada, pero si viene una familia que necesite más de una habitación pues están comunicadas. El baño estaba bien, limpio, y te dejaban pastillas de jabón y gel con cajitas de Mickey. Pero no tenía secador, lo que es un fallo porque aunque el hotel tenga 2 estrellas en todo lo demás está un poco por encima de ellas. Así que hay que ir provisto de secador de pelo. Todas las mañanas, algún personaje Disney se colocaba en la entrada del hotel para que te hicieras fotos con él, lo que está bien para sentirte dentro de Disney no sólo cuando estás en el parque temátic, y sobre todo para los niños. Al lado de recepción se coge el autobús que te deja en la entrada del parque. En mi opinión, puede estar bien para ir a primera hora de la mañana directamente al parque, pero por la tarde, sobre todo si ya has andado hasta Disney Village (parte fuera del parque con restaurantes) para cenar, ya no merece la pena ir a la parada del autobús, ya que el trayecto andando son unos 10 minutos por una zona agradable, vas viendo otros hoteles, el lago que está en el centro del recinto... Y al fin y al cabo el autobús no se coge en la misma entrada del parque (hay que andar un trozo), ni te deja en tu habitación sino en recepción (y hasta tu habitación también suele haber que andar un poco...). Lo peor de la estancia fue el desayuno; era un auténtico caos; el comedor era muy grande pero estaba atestado de gente, y eso que fuimos en temporada baja, no quiero ni imaginarme lo que puede ser eso en agosto. Al llegar al hotel tenías que elegir una hora a la que quisieras desayunar, así que se supone que eso es para regular la cantidad de gente. Pero desayunar allí era la locura, se te quitaba hasta el hambre: filas interminables para coger una loncha de jamón york, atascos de gente para coger un zumo, etc. Y encima el buffet, si bien es el mejor de los 4 hoteles franceses que conozco, tampoco era para tirar cohetes; lo mejor era que había tomate triturado para poner en las tostadas, y que además de bollos había macedonia (de bote, claro) y un poco de embutido, así que se podía variar del croissant y napolitana típica que te ponen hasta en la sopa. Lo mejor del hotel en todo caso es poder estar dentro del recinto del parque, porque te sientes más "Disney" y además te facilita el traslado diario al parque; además que por estar alojado en los hoteles del parque tienes derecho a acceder al mismo 2 horas antes de la apertura al público en general, y durante ese tiempo están abiertas algunas atracciones bastante concurridas, como el Space Mountain, que gracias a ello entré en la atracción y me monté sin esperar nada de fila, pero eso sí, a las 8.30 h de la mañana, casi con el desayuno en la boca! Pero se agradece no tener que esperar interminables filas... Resumiendo, un hotel con buena relación calidad-precio para estar dentro del recinto del parque, bien ambientado y sobre todo debe ser muy cómodo para familias con niños.
12.09.2008 14:58
queremos ir el año que viene y me viene muy bien tu opinion porque es el hotel que teniamos en mente