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Curiosidades de la medicina en la Irlanda rural
1 de 1 usuarios de Ciao han valorado esta opinión como útil
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Hace unos días estuve en la biblioteca repostando de libros, y me llevé a casa, entre otros, Doctor en Irlanda, una novela semibiográfica en la que el autor, Patrick Taylor, refleja las experiencias de sus primeros años como médico rural en el Ulster, en plenos años 60, y que parece que ha tenido tal éxito en Estados Unidos que ha tenido hasta cuatro secuelas, todas ellas protagonizadas por el joven doctor Barry Laverty, desplazado hasta la población de Ballybuckeblo para ejercer la medicina familiar bajo la supervisión del veterano médico local, Fingal Flahertie O'Reilly. Y, aunque no conocía ni el autor ni la saga, lo cierto es que el libro me ha gustado mucho y ya estoy esperando el momento en que pueda leer los otros cuatro (después de lo que se augura como una ardua búsqueda por todas las bibliotecas de mi zona).
Lo interesante de esta novela, más que la historia en sí misma, que es bastante típica, es la manera como el autor retrata los personajes secundarios, con cariño y mucha simpatía, como si realmente se tratase de personas de carne y hueso con las que se ha cruzado y que ha llegado a apreciar. En cierta manera, recuerda un poco a la manera como John Ford retrató a los personajes de "El hombre tranquilo", esos seres raros que, poco a poco, van conformarndo un mosaico en el que el recién llegado se integra y en el que acaba sintiéndose como en casa. Y entre ellos destaca Kinky, la entrañable ama de llaves a la que el autor permite, al final de la novela, ser protagonista con sus estupendas recetas del Ulster, llenas de saber culinario y, sobretodo, de humor. Y si no, me lo contáis después de leer la de la curiosa sopa de la ahambruna gaélica, que se prepara dejando que cuatro litros de agua hiervan hasta espesar.Por otra parte, los protagonistas tampoco se quedan atrás, y el Dr. O'Reilly resulta un verdadero descubrimiento. Ese hombre grandote con pinta de boxeador (aunque en realidad era jugador de rugby en la universidad), medico rural desde hace más de 20 años, veterano de la II Guerra Mundial, viudo desconsolado, bravucón, bebedor empedernido y tramposo irreductible se hace con el lector a la primera de cambio y le roba el corazón en unos pocos capítulos.
Y, además, la ambientación es bastante decente. En los primeros capítulos parece que la historia es intemporal y, aparte de algunas referencias al pelo largo y a los Beatles, podría estar situada en cualquier época. Pero, a medida que avanza la historia, uno se da cuenta de que ciertas historias no podrían haberse dado más que en esos ya lejanos años 60 en los que la juventud empezaba a despendolarse pero seguían existiendo unas estrictas reglas sociales y una moralidad enquistada, la misma que mostraba hace ya años la película "Círculo de amigos".En cuanto a lo que hace especial esta novela comparada con otras similares, supongo que en parte se debe a que está sescrita con mucha sencillez y, aún así, no evita las referencias históricas, literarias y culturales de todo tipo, como apelando a la inteligencia del lector. Citas de Blake, Kipling, Steinbeck o Shakespeare alternan con referencias a la historia del nacionalismo y el contranacionalismo irlandés, y todo ello sin que el texto acuse pedantería alguna. Y, sobre todo, con mucho humor.
En definitiva, se trata de una novela amena, agradable de leer, sencilla pero interesante, que puede haceros pasar un buen rato y que además se lee del tirón.
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Parece una novela agradable de leer por como escribe Taylor y la forma de hacerlo. Besos, Ana.