Durante el mes de marzo el que suscribe se pegó un homenaje en forma de viajecito. Fui una semana a Praga, en solitario con la única compañía de un plano y una guía de viajes. Y ya que Dresde se encuentra a sólo tres horas de tren desde la capital checa... ¿cómo resistir la tentación de realizar una excursión de un día a la bella ciudad capital de la Baja Sajonia?
Durante los últimos días y al ver las imágenes del parque acuático en el que se ha convertido la ex-ciudad de la RDA, como es normal me han surgido muchos recuerdos. Y qué cosa más curiosa, antes que los monumentos más siginificativos de esta joya del barroco lo que más me ha llamado la atención fue ver la estación de tren completamente inundada...
Y es que como dije antes yo fui en tren a Dresde. Viajé en el Expreso "Porta Bohemica", ferrocarril que recorre diariamente la ruta Praga-Dresde-Berlín-Hamburgo. Lo que en su momento consideré odisea, la compra del billete de tren en Praga (mi conocimiento de checo se limitaba y limita a saludar buenos días o buenas tardes al llegar a la cervecería, pedir por favor una cerveza y agradecer cuando te la servían) resultó algo sencillísimo. Ventanilla de información donde la encargada hablaba un inglés envidiable por todos los que a veces decimos que nos defendemos en dicha lengua. Ante mi intención de ir a Dresde, me tecleó unas palabras en un ordenador y a los 30 segundos tenía un folio impreso con todos los trenes a Dresde, nombres, tipos, horarios y tarifas. Pido yo algo parecido en la estación del Puerto de Santa María y me toman por loco... y se ríen de mí, pobre iluso...
El viaje fue bueno, en un tren moderno y cómodo. ¿Incidencias? Las hubo, que podrían tener el título "De cómo camino de Dresde casi acabo en el talego", pero eso es otra historia que podría ser contada en otra ocasión... A las tres horitas estaba en la ciudad sajona.
Dresde es una maravilla barroca. Posee un conjunto arquitectónico maravilloso. Para alguien completamente ignorante en arte como yo, sorprende las maravillas que encierra. Y es que prácticamente la única referencia que tenía de la ciudad fue el infame bombardeo al que fue sometida a finales de la II Guerra Mundial por parte de los Aliados, que ante la retirada en masa de las tropas alemanas acribillaron a los civiles de esta ciudad. Decenas de miles fueron los asesinados... pero claro, Alemania perdió la guerra y nadie juzgó al responsable de este genocidio en Nüremberg. Dresde vive con ese recuerdo, el centro histórico fue destruido en gran parte, muchos edificios han sido reconstruidos y conservan fotos del antes y después. Compré una postal con el centro de Dresde después de los bombardeos. Sobrecogedor. (Si a alguien le interesa le mando la foto escaneada).
Un ejemplo de esta destrucción lo constituye la Iglesia de la Cruz (Kreutzkirche o algo parecido). Según las explicaciones del sacerdote de esta iglesia luterana (¿se llama párroco también?) se trata del mayor templo luterano de Alemania. Con capacidad para 5000 fieles, me llamó muchísimo la atención la existencia de un inmenso "graderío" en el primer piso, que los fieles abarrrotan durante los servicio religiosos. Y más me llamó la atención la torre de la iglesia. A los 200 escalones perdí la cuenta. Desde lo alto, menuda panorámica. Y entre torres y edificios destacaba el Elba...
Elba, río con historia y río que se desbordó durante la última semana. Puedo prometer y prometo, que diría Suárez que en Marzo, temporada de lluvia, el cauce del río estaba lo suficientemente bajo, el Elba no es un riachuelo, es un Señor río. no puedo ni imaginarme lo que ha tenido que llover para que se desborde.
Mucho hay que ver en Dresde (y yo me enteré allí). La plaza de la Ópera, majestuosa, los palacios barrocos, el Museo de las Matemáticas y Físicas... qué colección de instrumentos de medida y aparatos científicos de época. Desde la primitiva máquina de calcular de Blas Pascal hasta telescopios del XVII. Barómetros, bombas de vacío, autómatas, lentes... un tesoro para los aficionados a la historia de la Ciencia.
Y la Galería de Arte. Muchos de los viajeros que a Italia acuden acaban comprando camiseta, cenicero o poster de los angelotes de Rafael... Pues ¡están en Dresde! Tal y como suena. Una Madonna preciosa con los angelotes al pie del cuadro y pies de la Virgen. Menuda sorpresa. Y claro está, estos angelotes están también presentes en todos los establecimientos de Dresde.
Y la catedral católica. Y el mural de los Reyes de Sajonia. Y el Puente Imperial. Y el Elba... demasiado para ver en un día de visita. ¿Gastronómicamente? Cervecerías al estilo alemán. No hay demasiadas, pero encontré una, donde derramé lágrimas dobles. Lágrimas de alegría y emoción al probar la cerveza alemana. Y lágrimas cuando tuve que pagar. Y es que el nivel de vida está muy alto, aun en una de las zonas más pobres de la potente Alemania del Siglo XXI.
Así que vuelta a la estación. Dresde seguía llena de grúas, y es que aún quedaba bastante por reconstruir... 52 años después de la Guerra. Y la estación es o era uno de los símbolos de la nueva Alemania de la inmigración. El 75% de todos los establecimientos estaban regentados por turcos. Tienda de comestibles con todo tipo de té, frutos secos y especias. Olores exóticos en el corazón de la Europa Central.
Así era Dresde a grandes rasgos. ¿Sus gentes? Un poco frías como la temperatura (tres bajo cero a finales de marzo). Pero una ciudad a la que he prometido volver para conocerla mucho mejor. Y una ciudad que espero pronto resurja no de sus cenizas sino del barro. Merece la pena.
P.D. No sé qué me van a preguntar ahora. Así que recomiendo ir solo (aventuras pseudomochileras) en temporada de invierno.
13.09.2007 11:45
A grandes pinceladas has retratado la ciudad de maravilla.
03.11.2002 20:00
¿cómo es que no cuentas el viaje en tren, en la aduana?, tengo un secreto que vendo a muy buen precio, je. Recuerda, haz prácticas para éste que viene, y no doy pistas en público que luego to se sabe. Cuando me mandes la postal avisa si tengo que ir a la embajada pa traerte de vuelta. Repasa la gramática, los números, las figuras geométricas y deja ya de mirar guías, que eso es secundario. Creo que ya te tienes la lista de las fotos que quiero, sin negociación. Un beso, y para el resto está abierto el plazo de pujas para contar lo de su casi viaje a la cárcel.
26.09.2002 14:00
Tu forma de viajar es la que más me gusta a mí: sólo y sin ataduras prsonales o grupales y tener absoluta libertad para moverme a dónde me conduzca mi instinto. Yo no conozco Alemania, pero he oído y visto tanto acerca de las bellezas de Dresde que seguro que no hay nada de exageración en esos comentarios. Me ha sorprendido un tanto el eficiente trato que te dieron en la estación de Praga; por lo que cuentas, la eficiencia de la funcionaria está bastante reñida con el supuesto bajo nivel de vida y desmoralización social que hay en los países del antiguo Telón de Acero. Por cierto ¿cómo fue eso de que casi acabaste en el trullo? Te llevaste acabo en el equipaje alguna muestra de uranio fisionable de las minas bohemias? De otra manera no me lo explico. Saludos y hasta la próxima.