nO sMoKiNg
22.04.2005
Ventajas:
Un empujoncillo hacia una sabia decisión .
Desventajas:
Que me encontréis pesada, pedante o inoportuna .
Recomendable:
Sí
 morexosa
Sobre mí:
Tantas cosas que hacer y tan poco tiempo...
usuario desde:19.03.2003
Opiniones:239
Confianza conseguida:140
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 46 miembros de Ciao
Leyendo a jesalvfer se me ha ocurrido una idea. Él ha escrito un par de opis acerca del tabaco, hablando desde su postura de ex-fumador. A medida que leía recordaba cómo dejé de fumar yo y pensé que para mucho podría ser el empujoncito que les falta el ver situaciones semejantes en otras personas, ver que se supera, cómo… Y es por ello que quiero contaros un poquillo mi historia. Yo comencé a fumar a los 14 años. Mis amigas eran mayores que yo y me ofrecieron muchas veces, pero siempre lo rechacé por miedo. Hasta que un día fui yo quien les pidió, y recuerdo que me embargaba una sensación como de "arrebato de coraje". Es una sensación un poco rara, pero si tenemos en cuenta que lo único que yo sabía del tabaco es que "es malo", quizá se comprenda. No tenía información acerca de lo adictivo que es, ni de sus reales consecuencias (en detalle, sin limitarnos al "es malo"). Encima, veía que mi madre fumaba, que los chicos mayores fumaban… quizá llegué a pensar que era cosa de valientes, y de ahí esa sensación de coraje repentino.-Con este párrafo me gustaría llegar a los padres, profesores, y adultos en general, para que sepan darles a los adolescentes la importancia que se merecen, como pre-adultos, y que les hablen de tú a tú acerca de lo que es realmente el tabaco. Ellos tienen que tomar sus propias decisiones, pero con la información adecuada… también tomarán las decisiones adecuadas. Si se sienten coartados en su libertad, o que impartimos prohibiciones, harán exactamente lo contrario a lo deseable.- Al principio yo no tragaba el humo, simplemente tenía el cigarro en la mano porque "hacía bonito". Pero es increíble que, hasta en esta situación, necesitaba el pitillo cada vez que tenía oportunidad. No creo que ya fuese adicción física, en ese momento. Pero si te despistas ves que ya adquieres el hábito, que los condicionantes psicológicos y sociales te influyen. Y lo peor es pensar que "cuando quiera, lo dejo". Pero al final, en mi caso, acabé lamentándome de ser víctima de la adolescente inconsciente que un día fui, porque acabas enganchado y esclavo de algo que no tiene absolutamente ningún beneficio.-En esta ocasión, pretendo con mi experiencia advertir a aquellas personas que se han visto tentadas, o a los chicos jóvenes que puedan estar leyendo esto, de que es una tontería jugar con fuego, uno acaba por quemarse. El tabaco es muy adictivo, contiene nicotina, que desde la primera suministración ocasiona mono en el organismo. Claro que primero es un mono pequeñito… Es una de las drogas más adictivas que existen. Además, uno no demuestra nada con un pitillo en la mano. Inconsciencia, como mucho, puesto que lo que haces es condicionar tu cuerpo a necesitar algo que lo va a ir deteriorando lentamente: no sólo produce cáncer, sino que también provoca celulitis, enfermedades respiratorias, irritación de las mucosas, sequedad en la piel… y el cáncer no sólo tiene por qué afectar a los pulmones, también a la boca, la garganta, la piel… Y disminuye tanto las defensas que puede volver a un cuerpo indefenso frente a enfermedades de todo tipo. ¿Beneficios? Mata microbios orales, pero a cambio te deja los dientes negros. ¿De verdad merece la pena siquiera probarlo? ¿Os cortaríais un dedo sólo por probar lo que duele? ¿Entonces por qué probar este veneno?- Durante la adolescencia fumar se convierte en un juego. El hecho de tener que esconderse de los adultos para fumar, le da una emoción que hace que incluso cada pitillo sepa mejor. Nos hacemos fuertes con aquellos compañeros que fuman, e incluso discriminamos a los que no lo hacen (cuando están siendo más fuertes que nosotros, que no necesitan de aditivos para divertirse). La prohibición, de nuevo, que nos hace desear aún más lo que no podemos tener. Reitero la importancia de la información y el diálogo.En mi caso, a los 17 años mi ex-novio me propuso dejar de fumar, incluso a cambio de regalos. Yo los aceptaba, sin saber siquiera si estaba realmente convencida de que iba a dejarlo. No es que lo estuviese engañando… es que me estaba engañando a mi misma. Creía que podía dejarlo cuando quisiese, sólo tenía que querer. Y, oyes, por 10000pts, pos se quiere… pero, evidentemente, no funcionó. Porque quizá no me lo había planteado todo lo serio que se lo debe de plantear uno. Y tampoco entendía esa obsesión de mi ex porque dejase de fumar. Sus malas caras al sostener un pitillos. Sus resoplidos cuando me encendía el 5º de la tarde. Incluso sus enfados, que desembocaron en un par de broncas, al verme una tarde de fumeteo maratoniano. Ahora sí que lo entiendo: ves cómo cada uno de los pitillos que enciende la persona que quieres está erosionando la frágil tela de sus pulmones, cómo deteriora y debilita su cuerpo, poquito a poco, tan despacito, que la dueña del cuerpo no se percata, pero tú sí. Es como querer pasar el resto de tu vida… con alguien que está condenado a muerte (todos los estamos, pero el tabaco la acelera, a veces sin darte siquiera tiempo a pensarlo). -Esto podría estar dirigido a las personas no fumadoras que quieren a algún fumador. Pero no sé qué aprendizaje podréis sacar de ello, puesto que cualquier cosa que digáis parece no ser realmente escuchada… Cuando yo vivía esas situaciones, lo más que se conseguía era cabrearme. "¿Por qué me da la chapa, si sólo me hago daño yo?". No nos damos cuenta de que sí hacemos daño: por si nos pierden… y porque les hacemos fumar pasivamente. Quizá esta opinión sea la disculpa que merecen tanto mi ex como mi novio, por todos los momentos de tabaquismo forzado e intolerancia que les hice vivir.-Reconozco que hubo un tiempo en que tuve toda la información necesaria en mi mano, y aún así no quería dejar de fumar. Sabía de todos los beneficios de dejarlo, de todos los perjuicios de no hacerlo, pero yo quería, deseaba, seguir fumando. Pensaba que no podría ser feliz nunca más si no podía saborear ese pitillo de después de comer. O el de después de un examen. O el de después del sexo… Llegué a no disfrutar de las cosas buenas con el deseo de que acabasen para fumarme ese pitillo. No me concentraba 100% en los exámenes, porque estaba deseando salir a fumarme un pitillo. En todo lo que hacía tenía que haber un descanso para el pitillo (incluso en cosas que no lo necesito ahora ni para beberme un trago de agua). Eran tan esclava del tabaco que no concebía mi vida sin él. A lo mejor estas cosas os parecen exageraciones, pero si hiciese una lista (o si la hicieseis vosotros, fumadores) sobre todas las cosas que uno ha hecho o dejado de hacer por tabaco… ¿Nunca os habéis levantado en mitad de la noche, aún a pesar de estar muy bien acompañados, a fumaros el pitillo de rigor, aún a riesgo de oler a chimenea al volver a la cama (qué sexy, no?). Pues yo sí. De hecho, hasta tenía un paquete escondido en el armarito del baño para no tener que ir a buscarlo. ¿Nunca le habéis cogido dinero prestado a vuestros padres de la cartera porque el dinero del cine no alcanzaba para pagar el tabaco también? Pues yo también. ¿Nunca…? Prefiero no seguir, sería muy deprimente, pero todos sabemos que hemos hecho muchas tonterías por el tabaco, porque es una droga que nos produce una adicción. Y el cuerpo, por cumplir con esa adicción, organiza lo que sea. Puede parecer fuerte, pero el tabaco es una droga. Por tanto, los fumadores somos drogadictos. -Este párrafo intenta llegar a todos los fumadores a los que les gusta fumar y no quieren dejarlo, porque de momento físicamente se encuentran bien. Porque quizá sigan creyendo que cuando ellos quieran lo dejan, que realmente no están tan enganchados… Con esto intento abrirles los ojos, o por lo menos darles el empujoncito para que miren un poquillo más allá (porque está claro que yo sola no podré con las barreras psicológicas que todos nos ponemos para no oír lo que no queremos oír).- Entonces, un buen día, me levanto con una extraña opresión en la garganta… y me asusto horrores. Encima, una de mis amigas de por aquel entonces tenía al padre enfermo de cáncer de tráquea por el tabaco: me temí lo peor. Corrí al médico esa misma mañana y me hice la firme promesa de no volver a fumar… No os haré esperar: lo conseguí sólo durante dos meses. Mucha gente estará pensando eso de que "o medo é libre" ("el miedo es libre", expresión muy gallega). Muchos fumadores piensan que cuando se vean realmente apurados el miedo les hará dejarlo. Las mujeres llegamos a pensar que "durante el embarazo". Pero es todo mentira, porque son razones equivocadas. Seguramente, el miedo sembró la primera semilla en el camino a dejarlo, pero desde luego es sólo una millonésima parte de lo que hace falta. Con la cuestión del miedo lo dejé dos o tres veces, nunca pasaba de dos meses… Y siempre "sabía" que recaería. Siempre anhelaba el tabaco, siempre busqué sustitutivos… siempre me consolaba saber que "dos meses sin fumar es mejor que nada, al menos lo dejé dos meses". Nunca había encontrado satisfacción duradera en dejarlo, siempre era como un reto de "a ver quién aguanta más". Pero es que dejar el tabaco no es "aguantar". Es EMPEZAR A VIVIR. Durante el 2004 comencé a plantearme dejar de fumar. Esta vez sí quería hacerlo, se juntaban os típicos inconvenientes del dinero, la salud… Lo normal. Así que empecé a tomar medidas: una amiga me dejó "Es fácil dejar de fumar si sabes cómo", de Alen Carr. Lo leí una vez, se supone que al terminarlo uno se fija una fecha, y simplemente lo deja. No fui capaz. El libro también advierte que en muchas ocasiones no basta una lectura, se necesitan más. Hice una segunda lectura, que tampoco me sirvió… aunque realmente me daba cada vez más asco como fumadora: comencé a ver la irresponsabilidad de fumar delante de niños, o simplemente la falta de respeto por otras personas no fumadoras que se tragaban mi humo. Observé mis dientes amarillos en el espejo. Mi fétido aliento, que ahora no soporto en casi ningún fumador (pero respeto) y que mi novio soportaba pacientemente en todos sus besos. La suciedad del colillero… y de la casa en general, que olía a tabaco, así como mi ropa. Mi pelo, estropajoso y seco por el tabaco… y oloroso, como todo lo demás… Incluso mi pobre perro sufría mi "manía de querer fumar". Pero aún viendo todo esto, seguía pensando que sería infeliz si no tenía mi paquete de tabaco al lado del sofá para ver mi serie favorita. Pero me planteé dejarlo una vez terminase los exámenes, porque también hay que ser conscientes de cómo se elige la fecha, porque hacerlo en la víspera de una fiesta es un error. Y en plenos exámenes, más. Es la excusa perfecta para recaer.Pero entonces… me operan. El 27 de junio de 2004 ingreso de urgencia por un cólico en la vesícula. No tiene nada que ver con el tabaco, no es causada por el tabaco, no me prohíben fumar… pero mientras estoy ingresada en el hospital no fumo. Así que me veo 4 días sin fumar… y me veo mejor. No por tener los pulmones abiertos, que no, porque la primera semana se sufre un mono y efecto rebote que redobla los síntomas. No por el dinero que ahorro, que en el hospital no me entero. No por… Me sentí mejor porque comencé a ser dueña de mis momentos. Sí, postrada en una cama y con una brecha de 32 grapas, pero lo superé sin tabaco. Y cuando volví a casa, feliz por volver a mi sitio, y con menos dolor, no necesité celebrarlo con un pitillo… De repente era dueña de mí misma, de mi vida. Yo decidía. No mi mono ni el tabaco. Decidía YO. Y es que no era sólo eso… es que estaba orgullosa de mi misma porque había demostrado ser más fuerte que la adicción. Había demostrado ser más fuerte que el tabaco, aún amarrada a las vías y al suero. Había demostrado que tenía fuerza de voluntad… pero es que esto todo me lo había demostrado a mi misma, que era a quien debía realmente demostrarlo. Mucha gente pensará que es que allí no podía fumar, por ejemplo: bueno, toda mi familia fumaba en la sala común, yo estaba allí con ellos, no tenía más que haber pedido un pitillo. Podían habérmelo negado, sí… pero creo que sabemos que si un fumador quiere fumar, fuma como sea. Otra gente pensará que se me había prohibido por la operación: más motivo para esconderme, no? Otros, que quién tendría ganas de fumar recién operada… bueno, es la segunda vez que me operan, y lo primero que hice en la anterior ocasión en cuanto pude con mi cuerpo fue fumar. ¿Qué creéis, que yo no pensé en todo esto? Sí, lo hice, y salí todavía más segura de que había dejado de fumar porque por fin me lo había creído, por fin me había creído mi propia información, mi propia historia… Porque al final, de lo que se trata, es de que uno se crea que está mejor sin tabaco, y que es capaz de dejarlo no cuando quiera, sino ahora mismo.Ahora… no sólo respiro más hondo, me canso menos, gasto menos… Lo mejor es que siento mi cuerpo SANO por completo, de modo que he continuado la racha cambiando mis hábitos alimentarios (con lo que ya he adelgazado 10kgs), haciendo más deporte (me he apuntado a un gimnasio del que salgo re-tonificada, nueva, encantada, animada…) y cuidando mi mente (hago yoga, es una maravilla!). No es obligatorio que uno haga todo esto después de dejar de fumar. Pero es que sentirme tan fuerte por dentro, descubrir mi escondida fuerza de voluntad al dejar de fumar… me ha hecho ver que soy capaz de cualquier cosa que yo quiera (siendo realista, claro. De momento, volar no puedo! :D). Y las cosas que yo quería eran esas: cuidarme, cuidar mi cuerpo, hacer un poco de tunning corporal. Que por algo éste será el vehículo que siempre me trasladará. -En definitiva, esta opinión va dirigida a aquellas personas que quieren dejar de fumar, o no, pero que saben que en el fondo deberían. Mi experiencia queda aquí para que vean que sí se puede, que sí es posible. Y que es un gran orgullo hacerlo :D Espero que al menos sirva de pequeño granito de arena. Ánimo!-P.D.: Invito a todo aquel que tenga una experiencia similar, que al cuente, y que si deposita por aquí el link de su opi al respecto… podemos hacer una interesante recopilación para hacer llegar a todo el que lo desee la fuerza necesaria para su meta. Un sanote saludo.
Leer más sobre este producto
|
|
16.09.2007 17:34
Me acabo de encontrar con tu opinión, y no veas que bien me viene en estos momentos....ANAJORGE5400 ha comenzado una iniciativa en Ciao para tod@s aquell@s fumadores que quieran dejar de fumar, por supuesto me he unido a ella, a ver si apoyándonos los unos a los otros lo conseguimos, precisamente, hoy, es nuestro último día de tabaco....yo también dejé de fumar durante 4 meses y me sentía fenomenal, pero caí en la trampa, en una boda me fumé un cigarro pensando que no volvería a engancharme, pero por supuesto....volví a caer en sus redes....han sido varios intentos, y eso sí, en cada uno de ellos he aprendido algo que NO tengo que volver a hacer..... Gracias por compartir tu experiencia... Besotessss
14.09.2007 14:21
joder maja, me dejas muerta..... (expresión que sólo he escuchado por mi tierra de adopción cartagenera), muerta me dejas...... Fumar es lo peor. La gente apesta y es verdad que no te das cuenta... Yo lo dejé también hace años, después de pensar mil veces lo de lo dejo cuando quiero. MI recorrido por el mundo del tabaco fue parecido al tuyo en lo importante. He escrito una opi propia sobre mi experiencia, pero me olvidé de incluir lo peor del tabaco y tú sí lo has hecho. Para mí lo peor era lo de estar pendiente siempre del cigarrito.... acabar loq ue estuvieras haciendo para fumar. O "venga, descansamos con un cigarro y seguimos vale?". No era descansar... era drogarse. Menos mal que lo hemos pasado ya..... Un beso guapa y mi enhorabuena por haberlo conseguido. Es cierto que sólo se deja cuando uno se lo cree realmente..... :-))
10.04.2007 23:25
Yo también me fumé mis cigarros de adolescente que se cree mayor de lo que es en realidad por fumarse 4 cigarros. La tontería me duró 6 meses, luego lo aborrecí de tal manera que ahora me da asco sólo de olerlo. De hecho, soy muy intolerante con el tabaco y me molesta muchísimo el humo. Por desgracia, los amigos fumadores que tengo no me lo respetan y fuman delante mío cuando tomamos café y es algo que puede conmigo. A mí no me llegó a crear adicción; es más: ni siquiera me gustaba. Pero bueno... a esas edad, ¿qué quieres? =P Ojalá tu opi sirva para concienciar a mucha gente. Un saludo.