Desde que empecé con mi nuevo trabajo, hará algo así como dos meses, he empezado a usar con asiduidad el servicio de la EMT para desplazarse hasta y desde el metro.
En concreto, cojo los autobuses rojos 131,121 y también los verdes 491, 492 y 493, porque me saqué el abono transporte B1 y me permite coger ambos.
Os contaré mi experiencia diaria:
A la ida, en la parada de la avenida de los poblados, no tengo que esperar mucho porque ahí puedo coger tanto los rojos como los verdes. Normalmente dejo pasar un autobús y a veces varios porque vienen totalmente atiborrados. Pero cuando ya empiezo a tener prisa o tengo frio en la parada no tengo más remedio que subirme y aquí empieza la odisea.
Primero los empujones. Si el autobús está ya bastante lleno, los que suben por detrás empiezan a estrujarte como sirviera de algo, en lugar de convencerse de que, simplemente, ya no cabe nadie más y hay que esperar al siguiente.
Yo sólo subo para tres paradas, hasta Aluche, pero es el trayecto más insoportable de todo el día. En los escasos cinco o diez minutos que pasó allí es una lucha sin cuartel para poder respirar. Varias mañanas ya he observado que el vapor chorrea por los cristales del autobús, tal es la temperatura interior, por lo menos 10 o 15 grados por encima de la exterior.
Hay veces que intento que me dejen pasar hasta la puerta central, pero es una proeza. Además, no hay donde agarrarse, como mucho a los pelos del de delante.
Luego llegamos a Aluche y todo el mundo quiere salir a la vez. A pesar de que se baja casi todo el autobús en esa parada, todos quieren ser los primeros. El día menos pensado se formará un tapón y tendrán que venir los bomberos.
Normalmente hay mucho atasco justo antes de llegar a Aluche. Y casi siempre el conductor repite la misma escena. Parados largos minutos, a 35 grados, sudando como pollos, tragándote el mal olor reinante, pero el no se digna a abrir las puertas ni aunque esté a medio metro de su parada.
Esto por las mañanas.
Por las noches, tengo que elegir entre la parada de los verdes o la de los rojos, pero lo cuento indistintamente porque la historia es la misma. Se forman unas colas impresionantes, pero con más orden. Habitualmente el autobús está más de 5 o 10 minutos cargando gente, no hay manera de que arranque. Y casi siempre deja gente en tierra porque ya no cabe más. La frecuencia, a partir de ciertas horas, es baja, a veces espero más de 10 minutos viendo como se forma la gigantesca cola.
A estas horas normalmente el autobusero va con muchísima prisa. Casi todos los días enfila la avenida de los poblados como alma que la lleva el diablo para luego pegar un super frenazo a un metro de la parada. A mi me cuesta sujetarme. Y no me extrañaría nada que el día menos pensado alguien se cayera de morros.
A estas horas del día es que me ha pasado de todo. Autobuseros que cierran las puertas cuando aun se está subiendo gente, a sabiendas de que los pillan, para escarmentar a los que quieren trepar para subirse. Y también los que las cierran cuando apenas te has bajado.
Es habitual que se salten el primer semáforo al salir del intercambiador de Aluche, el semáforo peatonal justo donde la parada de los rojos. Esto es el pan nuestro de cada día.
Tengo la impresión de que un autobusero cree que le está todo permitido: saltarse semáforos, ser borde, conducir como el culo y agresivamente...
Es más, el otro día, esperando en el intercambiador, llegó un autobús y el conductor, tan tranquilo, se bajó y se puso a hacer pis en el montículo de arena que hay justo al lado, delante de todo el mundo. Luego tranquilamente se subió, se pasó un rato leyendo el periódico y ya, cuando le pareció oportuno, se dispuso a recoger los viajeros. Flipante.
Así que el otro día puse una reclamación via internet por todas estas cosas que os cuento. Y hoy he recibido contestación. Me indican que mis acusaciones son muy graves (se referirán a lo de saltarse semáforos, supongo) y que me instan a que ponga una denuncia y les envie una copia. Me indican también que sus profesionales son, eso, muy profesionales y que no debo generalizar. Una carta muy borde que me ha sentado fatal. No sólo no reconocen todas estas cosas, bien sabidos por todos; no sólo no piden disculpas; sino que encima se ponen chulos. De verdad, flipo con cómo está Madrid.
15.10.2006 14:31
Pues el metro ya, ni te cuento. Lo peor es la impotencia que sientes porque sabes que no se va arreglar, y encima te cobran una pasta gansa por el abono transporte. Yo tardo todos los días una hora y pico en ir a currar. Y luego encima que tengas que ver anuncios tipo. "de Madrid al cielo", no señor, Madrid se ha convertido en un infierno, por favor que no vengan más que ya no cabemos.
10.10.2006 14:34
Peor sería que no tuvieras combinación de transporte y te tiraras 2 horas para ir o volver del curro como tantos otros... yo, como vivo en Valencia, no tengo esos problemas... je je je
08.10.2006 10:36
Muy buena opinión. Nos leemos. Saludos guapísima