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Echo - Leona Lewis

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Espectacular Leona

5  24.11.2009

Ventajas:
Baladas espectaculares  .  Gran descubrimiento del pop comercial  .  Un DISCAZO

Desventajas:
La portada, por favor .

Recomendable: Sí 

Detalles:

Originalidad

Letras

Calidad y consistencia de las canciones

Duración del éxito

Tapa/diseño y contenido

Más


bangles

Sobre mí:

usuario desde:01.01.1970

Opiniones:184

Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 22 miembros de Ciao

Si por algo se ha caracterizado televisivamente la década actual ha sido –entre otras cosas– por los concursos de telerealidad que hacen las veces de cazatalentos. Gente que baila, gente que canta, gente que demuestra sus dotes empresariales… hay de todo y para todos los gustos. La ventaja aparente que tienen estos programas es que proporcionan una colosal plataforma de lanzamiento que evita a sus participantes tener que pasar por el lento y farragoso proceso de escalar la empinada montaña que conduce al éxito. Sin embargo, muchas veces, dicha ventaja se convierte en un estigma que muchos de los que pasan por esos concursos llevan encima como si fuera una pesada losa. No son pocos los que, una vez fuera, se quejan amargamente de lo mal considerados que están por haber salido de un concurso televisado de canto y haber tomado un atajo en el camino hacia el éxito (algo que mucha gente no les perdona). No es poca la gente que cree que, de un concurso de ese estilo, no puede salir nadie con talento.

Leona Lewis salió de uno de esos programas. En concreto, del “X Factor” británico. Y, teniendo en cuenta la ingente cantidad de programas de este estilo que se emiten a lo largo y ancho del panorama televisivo mundial, podríamos decir que Leona ha conseguido hacerse con la piedra filosofal que todos los ganadores buscan: triunfar a nivel internacional. Son muchos los llamados y pocos los elegidos y, aparentemente, ella ha sido una de las pocas afortunadas que han conseguido reventar el mercado estadounidense a la primera –quimera que muchos persiguen de forma incansable y que se les resiste, ¿verdad, Delta Goodrem?–. Leona Lewis–a la que muchos consideran la nueva Mariah Carey– pasó de ser camarera de un Pizza Hut a ser una estrella a nivel internacional. ¿Y eso cómo se consigue? Con un vozarrón y dos canciones (“Bleeding love” y “Better in time”) que calaron fuerte en el mercado internacional, que las emisoras han radiado hasta la náusea y que le han reportado unas ventas de más de seis millones de ejemplares de su primer disco –“Spirit”, 2009–.

Lo bueno es que, artísticamente, recupera algo que se había perdido en los últimos años: el triunfo del talento por encima del físico. Si los últimos años de la década pasada y los primeros de ésta se caracterizaron por el triunfo de un tipo de cantantes en las que la voz era lo de menos y el físico lo de más, parece ser que esta tendencia se está invirtiendo. Independientemente de los gustos de cada uno, lo que es innegable es que la chica sabe cantar y, como se demuestra en su segundo disco, escribir canciones acorde a su estilo. Por si fuera poco, sigue conservando la sencillez de la clase trabajadora de la que proviene a pesar de formar parte del mundo de las celebridades. Leona se mantiene fiel a sus principios: es vegetariana y, como demuestra en los créditos de su segundo disco, da su apoyo a la WSPA (organización mundial que lucha contra la crueldad animal). ¿Una mera pose de cara a la galería? No si tenemos en cuenta que rechazó el millón de libras que le ofrecieron por inaugurar las rebajas de los almacenes Harrods ya en ellos se venden pieles.

Lo mejor de lo mejor

Vale. El título de su segundo disco se presta al chascarrillo fácil: “Esperemos que su segundo trabajo no sea un eco del primero”. “Spirit”, a pesar de tener algunos temas realmente buenos y que pegaron muy fuerte, fue un disco soporífero, tedioso y terriblemente monótono que parecía hecho a base de los descartes que Beyonce no quiso. Canciones RnB sin alma que parecían juntarse unas con otras. Miedo me daba que su segundo disco fuera igual. Por suerte, no ha sido así. “Echo” dista mucho de ser una continuación de “Spirit”. A pesar de que el primer single –“Happy”– `parece, en efecto, un punto y seguido del estilo “balada a grito pelado” que ha hecho famosa a Leona, lo cierto es que este nuevo disco va por derroteros muy diferentes. No, los fans de las baladas de Leona no tenemos que preocuparnos por nada: en “Echo” hay baladas made in Leona Lewis para dar y tomar que no tienen nada que envidiar a las de su primer disco. Y, lo que no son baladas, son deliciosas canciones pop que levantan el ánimo y nos muestran una faceta de Leona que hasta ahora desconocíamos. Así que, escépticos del mundo, sí: hay vida después de “Bleeding love”.

“Echo” es un disco que recupera lo mejor del primer disco y deja fuera lo peor. En “Echo” no hay ninguna canción de relleno y el altísimo nivel con el que empieza se mantiene hasta el final. Podríamos decir que estamos ante un disco –o discazo, para hacerle justicia a este gran trabajo– en el que cada canción podría ser un single. Teniendo en cuenta que el disco contiene trece canciones (más una canción escondida), nos encontramos ante catorce temas que están porque merecen estar y no por el simple hecho de “rellenar para hacer bulto”. Mantener el nivel con catorce canciones –que, aunque no lo parezca, son muchas teniendo en cuenta los pírricos discos que hoy en día saca la mayoría de artistas con sólo once temas– no es cosa fácil. ¿Cuántos discos tenéis en los que no apretéis el botón de “siguiente canción” en ningún momento? Apuesto a que no muchos. En “Echo” cada canción mantiene el nivel de espectacularidad de la anterior hasta llegar a la traca final: un maravilloso dueto con ONEREPUBLIC. Lo bueno es que cada canción tiene una identidad propia y, si bien los prototipos de canciones son dos (baladón y pop alentador), cada una se diferencia de la otra.

Grandísimo Echo

“Echo”, a diferencia de “Spirit”, tiene un sonido muy internacional. Mientras que el primer disco se limitaba al RnB, “Echo” experimenta con sonidos mucho más orientados al pop comercial que le confieren al disco la inmediatez que a la radio tanto le gusta. No es un disco de los que precisen unas cuantas escuchas para acostumbrarse a él sino que se deshace en tus oídos la primera vez que lo escuchas y, a la segunda, ya estás tarareando los estribillos. Con una producción excepcional –Max Martin (un dios de la industria), Justin Timberlake, Timbaland, Onerepublic, ¿qué otra cosa podíamos esperar? – “Echo” es una delicia para los oídos. A pesar de aventurarse por sendas nuevas, Leona Lewis se ha ceñido a la fórmula que sabe que le funciona. A saber: base de batería que se repite en cada canción –pam, pam, PAF, pam, pam PAF– y una estructura que responde a un esquema estándar: introducción a piano y voz para, en el estribillo, estallar con toda una pirotecnia de voz, coros y música. Una vez repetido el estribillo dos veces, repetimos el momento piano y voz del principio y llegamos al clímax de la canción en una traca final en plan “tengo a un coro de gospel cantando a pleno pulmón en el salón de mi casa”.

Leona tiene una voz portentosa y potente, de ésas que a priori parecen una bendición pero que pueden convertirse en una maldición. Leona tiene una voz estilo bazooka: hay que saber dominarlas para evitar accidentes. Compañeras suyas de profesión con un timbre de voz similar abusan del gorgorito constante para su lucimiento personal y llenan sus canciones de frases acabadas en “Whooooaaaaaawhoaaaaaayeaaaaaah’s” que acaban siendo exagerados. Leona, en cambio, es histriónica cuando la canción lo requiere pero sabe contenerse cuando la canción no necesita más énfasis del que ya tiene. Tiene un chorro de voz que modula a su antojo y, por fin, tiene un disco a su medida que hace justicia a su talento. La temática de sus canciones sigue en la estela del primer disco: amor, desamor y odas a la superación personal. La diferencia está en que, en “Echo”, estas letras van acompañadas de melodías potentes que tienen espíritu (algo que no tenía su primer disco, curiosamente titulado “Spirit”). Si, al igual que a mí, os gustan las canciones melodramáticas que se recrean en la lágrima y disfrutáis como niños con las canciones de melodías pegadizas y alegres que le cantan al amor, éste disco es para vosotros.

Leona Lewis consigue con “Echo” consolidarse como una grandísima intérprete de baladas –“My hands” es una buena muestra de canción de moco y pañuelo en la que Leona lleva su voz al límite en un ejercicio en plan “a ver si rompo las copas de champán” que pone la carne de gallina– y como un gran descubrimiento del pop comercial para eternos adolescentes –“Love letter” es uno de los placeres culpables más adictivos que me ha regalado el año 2009–. A pesar de que por Leona siento una especie de camaradería y simpatía irremediables –es vegetariana y defensora de la causa animal, ¿cómo no voy a adorarla?– lo cierto es que me acerqué a este disco –que compré en Internet a los dos segundos de salir a la venta– con cierto recelo porque me esperaba un disco con tres o cuatro canciones buenas y diez muy flojas como me pasó con “Spirit”. Y la Lewis hizo que me tuviera que tragar mis prejuicios sin masticar y a palo seco. Cuando iba por la canción número cuatro ya estaba con la boca abierta y, al llegar a la número trece, la mandíbula me llegaba al suelo. Pocas cantantes consiguen que se me haga un nudo en la garganta y se me ponga la carne de gallina, pero Leona ha pasado a formar parte de esa lista con su espectacular “Echo”. Esperemos que sus futuros discos sean un eco de éste.


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Comentarios sobre esta opinión
lara_croft

lara_croft

01.06.2010 09:00

La verdad es que sólo conozco sus temas más radiados y, después de escucharlos varias veces, me cansaron tanto que ni me ha dado por buscarla en el Youtube... pero como confío en tu criterio musical, lo haré. Un besazo.

anita999999

anita999999

09.12.2009 15:06

Me encanta esta cantante, tiene una voz preciosa.

azuar

azuar

06.12.2009 01:01

no recuerdo ninguna de sus canciones un salduo

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  2. dextrosa
  3. Octubre2007
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