Perdonad si alguien ha leído mi primer capítulo y ha estado esperando el segundo. Pero es que me pareció que nadie lo vio, ya que nadie escribía nada, ni me pedía uno nuevo, ni puntuaba mi opinión y pensé que no interesaba. Pero por si hay alguien ahí que vaya a ir pronto, envío el capítulo 2. Ahora sí, si no veo ninguna reacción, no subiré más capítulos.
Saludos.
"Edimburgo. Cap. 2"
A las 9:00 h de la mañana abren las oficinas de Lothian Buses. Eran nuestro primer destino para comprar la Ridacard. Nosotros fuimos al 7 de Shandwick Place, que era la que más cerca teníamos (hay otras 2, en el puente de Waverley y en el 27 de Hanover Street). Esta tarjeta necesita foto, pero no la llevéis con vosotros porque ellos os harán una allí mismo que incorporarán electrónicamente a la tarjeta. Rellenaréis una solicitud con vuestros datos y pagaréis los precios que ya os comenté en el Capítulo 1. Aquí también venden los abonos diarios, si no queréis la Ridacard.
Salimos de la oficina y nos encontramos en el extremo Oeste de Princes Street, una larga avenida de kilómetro y medio de longitud que acaba en la estación de Waverley. Está cerrada al tráfico en su mayor parte porque están haciendo obras para el tranvía. Esta avenida sólo tiene edificios en el lado izquierdo (si la recorres, como nosotros, de oeste a este). Al lado derecho están los Princes Street Gardens y el Castillo. En el extremo Oeste, a la derecha, nos encontramos con una iglesia, St. John’s (todas las iglesias son gratuitas), con unas bonitas vidrieras. Justo enfrente, en el lado izquierdo, están los almacenes Fraser, una especie de Corte Inglés. En la 5ª planta podéis encontrar infinidad de juguetes y juegos raros, de pequeño tamaño, por si queréis llevar algún regalito en vuestro equipaje de vuelta (no por ser pequeños quiere decir que sean baratos).
Volvemos a cruzar a la derecha para entrar en St. Cuthbert’s Paris Church, otra iglesia que está un poco más metida en los jardines, pero al atravesar la puerta de entrada vemos como una sala grande con muebles modernos (una especie de oficina), con un señor en una mesa, vamos que no se veía la iglesia por ninguna parte, así que nos fuimos.
Seguimos Princes Street, y, de nuevo a la derecha, nos encontramos con un museo, bueno dos: el primero es la Royal Scottish Academy (donde no entramos) y, justo detrás, más hacia los jardines, está la National Gallery of Scotland. Aquí sí entramos (todos los museos de Escocia son gratuitos). El museo tiene varias plantas, pero nosotros nos detuvimos principalmente en la planta baja, con cuadros de Velázquez, El Greco, Murillo y Zurbarán, y en la segunda, con cuadros de Botticelli (sólo uno), Rafael y Rembrandt. Es un museo pequeñito, pero merece la pena.
Volvemos a Princes Street y nos encontramos con el monumento a Walter Scott, una estatua suya con su perro entre los cuatro pilares que sostienen la aguja de 61 mts de altura. Dicen que por uno de esos pilares se sube hasta arriba (287 escalones), y que la escalera de caracol por la que subes se estrecha tanto al final que tienes que subir de lado.
No sé si será cierto, nosotros no lo comprobamos.
Un poco más adelante se acaba Princes Street en un edificio enorme que se ve desde la otra punta de la calle, el Hotel Balmoral. Unos metros antes, a la derecha, está Waverley Bridge, con un multicentro comercial, Princes Mall, y la estación de trenes de Waverley. Entramos a ver la estación principal del centro de Edimburgo, y la verdad es que es pequeña y muy sencilla (nada comparable a Atocha o Chamartín), aparte de estar toda en obras (como todo en Edimburgo).
A ver, un inciso, no quiero que mis críticas sobre las obras en Edimburgo os lleven a equívoco. Edimburgo está en obras, pero las calles, las estaciones,… Ninguna de las atracciones turísticas lo está. Hay muchas ciudades europeas que tiene tapados sus monumentos con lonas por trabajos de mantenimiento, pero Edimburgo no. Sólo es incómodo para caminar y supongo que para los que lleven su propio transporte.
Al final de Princes Street, a la izquierda, hay otro gran multicentro comercial, St. James Centre. Nosotros ahora volvemos hacia atrás (en autobús), hacia el oeste, por una avenida paralela a Princes Street, pero dos calles más al norte, George Street, otra calle de tiendas, más bien de nivel alto. Esta calle empieza en St. Andrews Square, donde acampan los “indignados” edimburgueses, y termina en otra plaza gemela, Charlotte Square, circundada por edificios similares, donde vivían personajes importantes, y en cuyo centro hay un jardín con una valla que sólo pueden abrir los residentes en dicha plaza.
Otro inciso: éste ha sido nuestro primer viaje en autobús. Los autobuses son todos de dos plantas (creo). Si tenéis Ridacard, debéis ponerla encima de un lector que hay al lado del conductor, con la foto hacia arriba. El aparato emite unos pitidos y en unos se enciende una luz verde y en otros sale en un pantallita la fecha de caducidad de la tarjeta. Así que nada, la pasáis y os vais a sentar, arriba o abajo, según lo lejos que viajéis. Los autobuses son como todos los autobuses. Hay que darle al botón de stop para que el autobús se detenga en la siguiente parada. Sólo tienen una puerta, por la que se entra después de dejar salir a los que se bajen. Hay otra en la parte de atrás pero sólo en casos de emergencia. Los autobuses que van al aeropuerto (el Airlink 100 o el 35) tienen amplio espacio para poner las maletas. Según la línea, la frecuencia de los autobuses varía, pero en días laborables, es de 10 a 15 minutos. Los sábados y festivos pasan menos autobuses. Todas las marquesinas tienen carteles con las horas de paso de cada línea que para allí. Y varias paradas de autobús tienen una pantalla digital que te informa on-line de los minutos que quedan para que lleguen todos los autobuses que tiene que parar allí. No se puede fumar debajo de las marquesinas (no se puede fumar en ningún espacio semicerrado). Si pagáis el viaje en efectivo, tenéis que echar las monedas en otro aparato al lado del conductor, y debéis echar el importe exacto, ya que no pueden daros la vuelta.
Los conductores no tienen acceso al dinero, con eso se evitan tener que cuadrar la caja cuando se relevan.
Continuamos hacia el sur (cambiando de autobús, para eso nos sacamos la Ridacard) y llegamos hasta The Grassmarket, una pequeña plaza rectangular debajo del castillo, donde hace siglos colgaban a los condenados. La acera izquierda está llena de pubs. En uno de ellos, Maggie Dickson’s Pub, entramos a tomarnos una pinta. Ahí leímos la historia de esta mujer que fue condenada, colgada, y luego liberada. No contaré la historia porque podéis leerla en muchos sitios de internet, aunque no todos cuentan la historia correcta (que supongo que será la que está escrita en el pub). El local es pequeñito, pero los empleados son muy agradables. Todos estos pubs ofrecen música en vivo todos los días de la semana, a partir de las 10 u 11 de la noche. Cuando nosotros estuvimos en el pub eran las 6 de la noche, así que no esperamos a la música. Llegamos al apartamento sobre las 19:30 h, después de haber comprado comida en un TESCO (cadena de supermercados del Reino Unido) cerca del apartamento, y a descansar hasta el día siguiente.
Y esto es todo lo referente al segundo día de nuestro viaje. Seguiré con vosotros por Edimburgo, si queréis, en el tercer capítulo.
Saludos.
"Edimburgo. Cap. 1"
Estas páginas sobre Edimburgo no pretenden dar mi visión particular sobre mi visita (aunque ser objetivo es casi imposible). Más bien, pretenden ser una ayuda en las múltiples dudas que a todos nos asaltan antes de un viaje fuera de nuestras fronteras, pero no sólo antes, ya que estoy seguro que todos vamos creyéndonos preparados, sino una ayuda para los problemas pequeños o grandes (según cada uno se los tome) que nos surgirán sin duda alguna una vez estemos en nuestro destino. Os daréis cuenta de que por más cosas que leamos en los libros que compremos, o aprendamos en las páginas de internet que sin duda visitemos, la mayoría de las cosas no serán tan fieles como las he que hemos vivido después de la aventura.
Evidentemente, no será igual ser un turista que hable perfectamente el inglés, un turista que viaje en un circuito organizado por una agencia de viajes, que viaje con niños, etc. Por eso, antes de nada, os daré mi perfil: hemos viajado un matrimonio, de 45 años, con nociones básicas de inglés, cultura media, y que ya ha viajado por más de media Europa por su cuenta y riesgo (unas veces en coche propio y otras en avión) que se estudia los viajes hasta el más mínimo detalle para evitar sorpresas y que, desgraciada o afortunadamente, siempre se las encuentra.
Con esta exposición sólo pretendo hacer más fácil a otros compañeros de viaje su peripecia por la ciudad elegida, igual que otros han hecho conmigo, y evitar en lo posible muchos de los contratiempos que nos hacen perder horas impagables de nuestro cronometrado tiempo.
Sin más preámbulos, empezamos ya:
Comenzamos nuestro viaje en el aeropuerto de Barajas, el día 1 de Diciembre de 2011, Nuestro vuelo, con Easyjet, sale a las 16:20 h.
, hora local, y sale bastante puntual (sólo 10 minutos de retraso). Desde que te montas hasta que te bajas del avión pasan dos horas y cuarenta minutos, o sea, que llegamos a las 18:00 h, hora de Edimburgo. Pues ya es de noche, y de noche cerrada (pues en esta época oscurece sobre las 15:45 h).ç
En el aeropuerto (la zona de llegadas es pequeñita), si no tenéis maletas que recoger, llegáis hasta el control de pasaportes (sólo os miran el documento) y llegáis al hall de salida. A mano izquierda hay una oficina de información, y a mano derecha está la salida. Id a la oficina de información si queréis ya alguna explicación o mapa. Había dos señoritas muy amables que, o no sabían nada de español, o lo disimulaban muy bien. El autobús que lleva al centro (Haymarket Station o Waverley Station) es el Airlink 100. Podéis comprar el billete ahí mismo en información, pero os darán un papel, no el ticket. Vale 3,50 £ por persona (6 £, ida y vuelta). El billete vale para todo el día, no para una hora concreta. Salimos del aeropuerto y el andén 19 (el de nuestro autobús) está unos 100 mts a la izquierda. Unos metros antes, para los fumadores, hay un espacio en la calle para ello. Fuera de ahí pueden multaros. En el andén 19 hay una cabina para comprar los billetes del autobús Airlink 100, así que si no los habéis comprado en la oficina de información del aeropuerto, ahora es el momento. Si lo hicisteis ahora tenéis que cambiar aquí ese papel que os dieron en información por el ticket válido, ya que con el papel no os dejarán subir al autobús. He leído en muchos posts que había que llevar el dinero exacto, ya que no te cambiaban en el autobús, y eso es cierto para los autobuses urbanos, pero para éste no debéis preocuparos, ya que tanto en la oficina de información como en el quiosco del andén 19, podéis pagar con billetes o tarjeta, incluso. Mención especial merece decidir si sacamos billete sólo de ida o de ida y vuelta, y para eso vamos a hacer ya el primer inciso dentro de la historia, para hablar un poco del precio del transporte en Edimburgo.
Edimburgo contiene en un rectángulo de 1 x 2 Km la mayoría de las cosas que tienen que verse, por lo que, dependiendo de dónde os alojéis, algunos días a lo mejor no tenéis que usar el transporte público. Hay sitios a los que hay que ir en autobús (sólo hablamos de autobús, ya que no hay metro ni tranvías, sólo taxis) obligatoriamente, a no ser que viajéis en coche, como el jardín botánico, el puerto de Leith, el zoo, Arthur´s Seat, Rosslyn Chapel y el aeropuerto. Por otro lado, cada viaje de autobús cuesta 1,30 £ (0,70 £, los niños). Hay bonos diarios, 3,20 £, adultos y 2 £, niños (de 5 a 15 años); y bonos semanales, tarjeta Ridacard, 16 £, adultos, y 9 £, los niños. Hay otra para estudiantes por 13 £pero sólo es para los estudiantes de Edimburgo. Todas las tarjetas llevan una cuota de emisión de 3 £. Los que alquiléis un coche o vayáis en vuestro propio coche, os merecerá la pena, si no movéis el coche para las atracciones del centro de Edimburgo, pasear por la ciudad, o, si os alojáis lejos del centro, comprar billetes sueltos cuando uséis el autobús.
Para los que vayáis como nosotros, sin transporte, dependerá de los días que vayáis a estar. Nosotros vamos a estar 7 noches, y optamos por una Ridacard para cada uno. Echamos cuentas y, aunque hemos perdido el primer día, nos quedan del 2 al 8 de Diciembre (además, nuestro vuelo de vuelta sale por la tarde, mejor dicho, a las 6 de la noche). Nos siguen quedando 7 días. Y nos hemos gastado 16 + 3, 19 £ cada uno. Si hubiéramos tenido que sacar 7 bonos diarios, 21,40 £ (a lo mejor, no hubieran hecho falta los 7 días). Por otra lado, 19 £ nos suponían 2,71 £ diarias, algo más que 2 tickets simples de autobús (2,60 £). Bueno, yo sólo os dejo los datos, valoradlo vosotros. Como os dije, y sin intentar ser pretencioso, hemos viajado por casi toda Europa y siempre nos ha gustado movernos con tranquilidad, sin tener miedo a equivocarnos de autobús o metro, ya que podemos bajarnos y coger otro, podemos coger autobuses para transporte cortos, de una sola parada si nos apetece. Por eso, y porque estaremos 7 días, nosotros optamos por la Ridacard. En el siguiente capítulo os contaré más cosas de ella.
Bueno, esto del transporte, si recordáis, era un inciso que hice cuando íbamos a salir del aeropuerto. Os recuerdo que nos daban la opción de comprar el billete sencillo al centro o de ida y vuelta. Pues bien, la tarjeta Ridacard incluye del traslado al aeropuerto (nada menos que 3,5 £que sumar a su valor). Así que si vais a adquirirla, comprad sólo billete de ida. Si no, compradlo con retorno, y algo os ahorraréis. Bien, el autobús Airlink 100 pasa cada 10 minutos. Hay 7 paradas hasta Haymarket Station y 9 hasta Waverley Station (30 minutos). Los autobuses no llevan pantallas donde anuncien las paradas siguientes. Algunos de esta línea sí las anuncian, pero por si acaso, estad atentos al número de paradas o al nombre de la parada que siempre figura encima de cada marquesina. Si os bajáis en Haymarket Station, ahora lo haréis en un parada provisional, ya que la parada normal ahora está en obras (todo Edimburgo está en obras). Os aconsejo que si habéis observado la parada anterior (Wester Coates, para Haymarket Station, o West End, para Waverley Station), pulséis el botón de stop del autobús inmediatamente después y ya no habrá problemas de que os paséis. Como os digo, nosotros nos bajamos en Haymarket Station y preguntamos por la calle de nuestro apartamento. Nosotros nos alojamos en los Apartamentos Fountain Courts en la calle Morrison, muy céntrico. No os hablaré de él aquí, ya que no es el tema de este artículo. Cuando llegamos al apartamento eran sobre las 19:00 horas, hora local. Hacía casi 4 horas que había anochecido y mucho frío, así que no volvimos a salir.
Pero antes de irnos a dormir, y acabar con este capítulo, tengo que contaros otra cosa, para que no seáis tan poco previsores como lo fuimos nosotros con este tema: ¡Todos los enchufes son ingleses, es decir, con tres agujeros! Llevaos adaptadores desde casa, si no, no podéis cargar nada. Nosotros ya pasamos la primera noche sin teléfonos. Al día siguiente, y después de buscar mucho, en un bazar de todo a 1 £ (en St. James Centre), por fin los encontramos. No los volvimos a ver en ningún sitio más.
Y esto es todo lo referente al primer día de viaje. Seguiré con vosotros por Edimburgo, si queréis, en el segundo capítulo.
Saludos.