Paso a menudo con el coche por allí, subiendo desde la calle Atocha y siempre, siempre se lleva mi mirada, es un monumento oscuro con formas humanas de espaldas en la parte superior, sobre un pedestal blanco, emplazado en medio de la pequeña plaza de Antón Martín, muy cerca del número 53 de la calle Atocha, un edificio antiguo, semiabandonado y con un portal lleno de grafitti , el lugar donde hace treinta y tres años tuvo lugar la matanza de los abogados de Atocha. Confieso que al principio, cuando se inauguró el monumento en 2003, en el vigésimo quinto aniversario de estas muertes, no sabía ...
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