Mucho ruido y pocas nueces
17.04.2004 (18.04.2004)
Ventajas:
Echas el ratito
Desventajas:
Diferencia de opiniones cuando lo comentas con las amistades : P
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Gancho
¿Volverías a leerlo?
Más
 carboanion
Sobre mí:
usuario desde:01.01.1970
Opiniones:92
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 157 miembros de Ciao
Me siento perseguida: hace unos meses que sólo me prestan libros en los que el Vaticano se siente amenazado por una razón u otra. No sé cómo lo hago, que la temática de mi lectura siempre es la misma durante un cierto período de tiempo aunque yo suela leer de todo. No hace mucho se trataba del holocausto judío, algo atrás sobre el comportamiento de la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial, un poco antes fue la novela histórica y ahora me quieren demostrar a toda costa que el cristianismo es un camelo. Así que espero que comprendáis que escribo esta opinión con muchas páginas a mis espaldas y que todo este rollo no me cogía de nuevas cuando abrí esta novela… Reconozco que me gustan los best-sellers: Merrick de Anne Rice, Los pilares de la Tierra de Ken Follet y El clan del Oso Cavernario de Jean Marie Aule son libros que he comprado (o me han regalado) y he leído con sumo placer. Anne Rice me vende todo lo que escribe, aunque a veces sea malísimo; me leo gustosa cualquier libro de Terry Pratchett y tengo a Orson Scott Card en un pedestal sin que su historial de “autores muy comerciales” afecte lo más mínimo en la devoción que les profeso. Sin embargo, cosas como El Ocho de Katherine Neville, Harry Potter y la piedra filosofal de J. K. Rowling (ya he encontrado por Internet el quinto libro, en ésa no me gasto yo un duro porque no me da la gana) o El alquimista de Paulo Coelho han conseguido que tema cualquier novela que todo el mundo alabe más que a una vara verde. Suele suceder que, al contar las excelencias de la obra, la gente consigue que cree unas expectativas que se ven siempre defraudadas.
El código Da Vinci no ha sido una excepción. Se suponía que esta novela era el mejor invento desde el pan de molde y piqué como una idiota: invertí 16’50 euros en una novela que toma ideas de acá y de allá y las mezcla de manera amena, pero sin aportar nada nuevo. Aún a riesgo de parecer pedante, me permitiré hacer referencia a libros que tratan esta temática de forma mucho más interesante al final de esta opinión, porque es precisamente al comparar esta obra con otras cuando se observan sus deficiencias. Pero antes de comparar El código Da Vinci con novelas que se han publicado antes, es de justicia analizarla primero, ¿no? Habida cuenta de que se trata de un bet-seller, imagino que la mayoría ya conoce el argumento, aunque sea de oídas. Si se quiere leer algo elogioso al respecto, os remito a las opiniones de Guinevere, LZilahy (hijo, qué trabajo me cuesta escribir tu nick) y Emily_Hermione, quienes también os contarán que Jacques Sauniere, conservador del Louvre, aparece asesinado en una sala del museo. El escenario del crimen es un poco peculiar porque, durante su agonía, este buen señor se ha entretenido en dejar un mensaje en clave para su nieta Sophie Noveau, criptóloga de la policía. En dicho mensaje especifica que el especialista en iconografía Robert Langdom (quien ya ha sido protagonista de otra novela de este autor, a la que se hace alguna referencia cuando se alude al pasado reciente del personaje) podrá ayudarla. Lástima que Robert sea sospechoso de la muerte de Sauniere… Y hasta aquí puedo leer. Hasta aquí podéis leer vosotros también, porque ahora es cuando voy a ser pedante y crítica y no me hago cargo si os destripo el libro.
1.- CUANDO LAS VENTAJAS NO SON TALES. Vuelvo a avisar que igual destripo el libro sin pudor alguno, ¿eh? Que nadie me critique si cuento algo que no debiera, porque ya he anunciado mi intención de hacerlo.
En teoría, por lo que había leído en Ciao!, nos encontramos ante una novela tan bien escrita que podemos recrear en nuestra mente los escenarios en que se desarrolla sin apenas esfuerzo. No negaré que el traductor ha conseguido que el estilo de Dan Brown parezca sencillo, fluido y ameno, pero las descripciones no son ni mucho menos tan detalladas como me habían hecho creer. Se agradece el lenguaje casi coloquial y el desarrollo casi lineal, ya que la trama transcurre en un corto período de tiempo y sólo hay algún flashback ocasional para explicar las motivaciones de algún personaje y ratificarnos en lo que ya nos veíamos venir, pero no se trata de una narración que atrape al lector ni transmita ninguna sensación con especial intensidad. Y no será porque no haya persecuciones o carreras… Una lectura que no consiga implicarme no es tan excelente como me la querían vender, a mi juicio, y sólo por eso esta novela no es ni la mitad de buena de lo que contaban (al fin y al cabo, esto es una opinión y por tanto es subjetiva, hala, que yo no sentí nada leyendo El código Da Vinci).
Así que el brillante estilo y las vibrantes descripciones no constan entre las ventajas porque sencillamente no se encuentran por ninguna parte. No recuerdo si alguien habló del tratamiento de los personajes, pero dudo que se encomiase algo que también brilla por su ausencia. A pesar de que se haga alguna referencia a su aspecto físico, a su pasado y a sus aptitudes, para mí los personajes eran simples peones en el juego planteado por Sauniere y su asesino.
Mención aparte merece lo mucho o poco documentado que estuviese el autor, Dan Brown (a lo mejor lo conocen en su casa a la hora de comer, yo no había oído hablar de él hasta ahora), cuyo padre es matemático y cuya madre esa compositora de música sacra: mi padre es funcionario del INEM y mi madre es ama de casa, yo misma soy una estudiante de Química un tanto lerda y sin embargo no he leído en El código Da Vinci nada que no hubiese visto antes. Culturilla general, sin alardes de ninguna clase. Puesto que la novela se plantea como “una búsqueda del tesoro”, una serie de pistas encadenadas que llevan a la revelación de un secreto, esta falta de misterio resta encanto a la lectura. Como bien dice cierto usuario de esta página, creo que Fabbio, un lector que se pregunta es un lector que llegará hasta el final: yo llegué hasta el final, pero sin la avidez que me azuza en la lectura de otras obras. El código Da Vinci, para colmo, es un tanto predecible. Un ejemplo concreto es un párrafo que deben descifrar. Al primer vistazo, se ve que se ha escrito del revés, con una letra tan clara que ni siquiera hace falta buscar un espejo para poder leerlo. Pero como hay que llenar quinientas cincuenta y siete páginas, los personajes se dedican a elucubrar qué clase de escritura semítica pueden tener ante sí… Y yo entretanto pensando cómo personas que en teoría son tan cultas pueden ser tan gilipollas. De este modo, se le pierde el respeto a los que, en teoría, son retos para intelectuales :P
Se supone que en Ciao! se deben exponer las experiencias personales en relación al producto, y esta novela hace parecer al Opus Dei como la encarnación del diablo con apariencia pía. Habla de numerarios que se flagelan y usan cilicio y supernumerarios eximidos de estas prácticas. Bien, yo he frecuentado un colegio mayor femenino del Opus y me he cachondeado de Escrivá de Balaguer y de toda la cristiandad en pleno para escándalo de las numerarias, pero me consta que el único tormento que se infligen es escuchar misa a diario, confesarse una vez a la semana y recibir clases de teología para poder “evangelizar” después. Esto del apostolado me hace mucha gracia, me recuerda a los llamados “cristianos del arroz”, que se convertían para poder comer lo que se repartía en las misiones. Pero me voy por las ramas. Lo que quería decir es que no dudo que “la Obra” es una máquina de hacer dinero que considera inferiores a las mujeres y carne de cañón a todos sus fieles, pero creo que el autor ha tomado los casos más radicales a la hora de reflejarla. Otra pega importante es el afán por culpar del machismo a la Iglesia Católica. Que yo sepa, chinos, hindúes y judíos ya creían en el predominio del hombre antes que los cristianos prohibieran a las mujeres ejercer el ministerio de Cristo e intervenir activamente en muchos aspectos… Culpar a Eva del pecado original es cosa del Antiguo Testamento, luego el abandono del culto a divinidades femeninas no se debe exclusivamente a la expansión del cristianismo.
No es cuestión de diseccionar el libro hasta destacar alguna falta de ortografía y errores en tiempos verbales que presenta la edición que yo tengo (en cartoné, de la editorial Umbriel), así que pasemos a mirar el lado bueno: 2.- SI NO TIENE VENTAJAS, ¿POR QUÉ LO SALVAMOS DE LA QUEMA?
Porque es entretenido y porque es un best-seller. A priori, la segunda puede parecer una razón de lo más estúpida, pero es una verdad como un templo: un best-seller es un libro que lee mucha gente, y éste en concreto da mucho de sí. No sólo puede desencadenar interesantes debates a la hora de tomar café (sobre todo si una de las contertulias cree en la veracidad de las Sagradas Escrituras y respeta los preceptos de la Iglesia), sino porque puede estimular la curiosidad de algunos y empujarlos hacia otros libros, de modo que se convenzan de que Dan Brown no ha escrito nada nuevo. Ésta es otra ventaja: Dan Brown no ha escrito nada nuevo, pero ha mezclado lo que ya existía con cierto gracejo. La novela resulta amena y entretenida y es muy fácil leerla de un tirón, en una tarde. Tal vez despierte la inquietud de algunos que nunca se han cuestionado ciertas cosas, y siempre se agradece que un libro dé qué pensar porque así la diversión continúa cuando ya se ha terminado de leer :P
La verdad es que no me explico por qué la gente admite la teoría de la evolución y el Big Bang, que contradicen lo que cuenta la Biblia, y sin embargo no pueden soportar que Cristo fuese un ser humano. ¿Por qué algunos pasajes no hay que tomarlos al pie de la letra y sin embargo con otros no se pueden hacer concesiones? He ahí la cuestión. La tercera ventaja es la adquisición de cierta culturilla general, pues Brown se pasea por tópicos archiconocidos pero también lo hace por alguna iglesia londinense cuya existencia desconocía.
Y ahora es cuando podéis dejar de leer definitivamente, porque voy a hablar de obras que se publicaron antes que El código Da Vinci y que os pueden interesar. 3.- DÖNDE HE VISTO ESTO ANTES…
Cuando leí las opiniones sobre El código Da Vinci de Guinevere, LZilahy y Emily_Hermione (os las recomiendo, por supuesto), mis comentarios fueron siempre del palo “Léete El último Catón de Matilde Asensi y El quinto evangelio, de Philip Vandenberg y luego hablamos”. Ambas obras son anteriores a la novela que nos ocupa y versan sobre la resolución de enigmas y sobre la realidad que se esconde tras el Nuevo Testamento. Matilde Asensi es una escritora española que pincha un poco en los finales, pero que me descubrió el código Atbash y su empleo en ciertos pasajes de la Biblia en su novela El salón de ámbar, me ilustró sobre la historia del Temple en Iacobus y me sedujo y enganchó totalmente con El último Catón. En El último Catón se toma La divina comedia de Dante como una guía, la descripción de los ritos de iniciación de una sociedad secreta. Ante semejante reto, los protagonistas hacen gala de una erudición que no requieren ni Langdom ni Noveau, porque han de relacionar personajes históricos, ciudades, mitología y mil detalles más de una manera mucho más elaborada. Reconozco que tiene una importante componente fantástica a la hora de resolver las pruebas iniciáticas, pero leer la resolución de los enigmas es un deleite incomparable.
De manera similar, El libro de zafiro, de Gilbert Sinoué (autor de Calixto I, el papa olvidado, una historia un poco ñoña y descafeinada sobre los albores de la Iglesia) relaciona pasajes del Corán, la Tohrá y el Nuevo Testamento con monumentos y leyendas de determinadas ciudades españolas en la época de la Reconquista. Alude al tetragrammaton que representa el nombre de Dios y al sello salomónico de manera mucho más exhaustiva que Dan Brown en El código Da Vinci. Para redondear, se describen las circunstancias en que Cristóbal Colón presentó su proyecto a los Reyes Católicos, con unas observaciones harto interesantes ;) Las obras que he citado sólo desarrollan el aspecto deductivo, pero con enigmas tan complejos que el lector se siente impelido a mirar la solución y, como premio, aprende algo. Aunque la religión también está presente, ni El último Catón ni El libro de zafiro se dedican a derribar convicciones.
Algunos de los problemas que Sauniere presenta a Langdom y Noveau son anagramas. Aunque El quinto evangelio de Philip Vandenberg prescinde de enigmas, sus protagonistas encuentran palabras cuyas iniciales conforman la palabra BARABBAS en ¡cuadros de Leonardo! y en monumentos de distinta índole. De nuevo aparece Leonardo como poseedor de secretos inquietantes que tienen en vilo a la Iglesia y de nuevo la causa del malestar es el hecho de que Cristo fuese un simple ser humano. También es humano, aunque el enfoque es bien distinto, en Qumrán de Eliette Abécassis, que versa sobre los escritos del Mar Muerto y, aunque resulte algo pesada a veces, describe de forma exhaustiva el comportamiento de ciertas sectas judías (quizá la palabra secta sea algo radical, me refiero a diversas interpretaciones de las escrituras, diferentes tendencias dentro de la misma religión) que podrían estar relacionadas con la figura de Jesús a causa de similitudes en las costumbres y normas que predicaba uno y seguían otros. Si bien el libro de Philip Vandenberg no enseña nada y sólo sorprende por el contenido de ese quinto evangelio (como véis, la paternidad de Cristo y su matrimonio con María Magdalena no es patrimonio exclusivo de Brown), el de Eliette Abécassis es un placer para los ojos, aunque sólo sea por la de vocabulario relativo al judaísmo y a la interpretación de las Sagradas Escrituras que se aprende. Tras leerlo, me metí en el Google a curiosear por la red y me consta que Qumrán es un libro bien documentado, cuyas tesis están bien fundamentadas en la realidad. Eso sí, no hay que perder de vista que todas estas obras son de ficción, ¿eh? Que luego mi amiga la católica se me cabrea porque “nos creemos todo lo que leemos en los libros”. ¿Acaso la Biblia no es un libro? La gracia de los manuscritos del Mar Muerto estriba en que son contemporáneos al Nuevo Testamento y por tanto aún no habían pasado ninguna clase de censura ni se habían tergiversado a causa de fallos en la traducción o alguna otra clase de interés.
Hablar de los Templarios sería alargar esta opinión hasta el infinito, porque hay teorías para todos los gustos y mil novelas que las desarrollan, tanto tratados “serios” como novelas de medio pelo. Lo mismo sirve para el Santo Grial y para la existencia de deidades femeninas que se ven desplazadas por el Dios cristiano, aunque a mí me guste cómo describe la asimilación de los ritos paganos por los cristianos Marion Zimmer Bradley en su novela Las nieblas de Avalon. Estos temas están trilladísimos y por tanto es muy difícil leer algo que no nos recuerde aunque sea remotamente a otra cosa que ya se ha leído con anterioridad. Por tanto, no me extiendo más, pero dejo mi buzón a la disposición de quien lo desee ^_^ 4- TÍA, CÓMO TE ENROLLAS, ¡CÁLLATE DE UNA VEZ!
Vale, vale, aquí lo dejo, sólo quería razonar por qué El código Da Vinci me supo a poco… Ya me voy, tan sólo quería recalcar que la novela es muy entretenida, ideal para una tarde de Jueves Santo que se va a pique por culpa de la lluvia y que por tanto, a pesar de todo, la recomiendo. Sólo que sin demasiadas efusiones porque, la verdad, tampoco es para tanto. Gracias a quien se haya leído este tostón y suplico vuestro perdón, ¿eh?
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02.12.2010 07:40
Yo prefiero la última novela que he leído a esta. La autora no es tan conocida , pero el libro muchísimo mejor para mí. Se llama Brahman tengo una opinión en mi perfil . te lo recomiendo. Saludos.
11.07.2006 14:18
Buena opinión. A mi, no me gusta el libro, es una copiá casi del "Holy Grail" of Beignent / Leigh y totalmente fición. Mal gusto, "inventar" cosas con caracteres reales como Da Vinci o Christo o Pierre Plantard ... Un saludo Tomas
25.06.2006 21:56
Muy buena opinión. Pienso lo mismo, creia que iba a ser un buen libro, y no me lo pareció. Es cierto que engancha, pero en cuanto al estilo o al desarrollo deja mucho que desear ( por ejemplo, lo de la lectura al revés). Pero bueno,para pasar el rato está bien, mientras no te lo creas... Un beso!!