No sé ni por qué escribo esta opinión, puesto que de antemano está claro que no voy a aportar nada nuevo a lo tanto que se ha dicho sobre esta película-libro, y se va a perder entre el abundante mar de opiniones sobre esta película que ya existe en esta página. Pero ya sea por morriña ya que apenas me paso por aquí últimamente, o bien porque no tengo nada mejor que hacer, contaré por enésima vez lo que muchos ya habrán podido pensar.
Leí el conocidísimo libro hace más de dos años, cuando muchos a la vez lo estaban haciendo, aunque aún no había adquirido el dudoso reconocimiento de ser el libro más polémico y del que más se hablaría (preferentemente mal) de los últimos tiempos.
Y me encantó. Realmente sabía desde un principio (tampoco soy tonto) que no era una joya de la prosa literaria, ni que ganaría un Pulitzer, pero como best seller de ventas millonarias y tardes-noches de entretenimiento no tenía nada que envidiar al resto.
Claro, a mí el señor Brown también me engañó, puesto que en las primeras páginas dice: "Todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos que aparecen en la novela son veraces". Y claro, a mí me dio por pensar que este señor había hecho una enorme labor de investigación, que nos había descubierto una especie de nuevo mundo en lo que a creencias religiosas centenarias se refiere, que estaba claro que a muchos no les gustaría, pero debían rendirse a la evidencia y aceptar que todo lo que se dice de Jesucristo y su vida podía ponerse en entredicho gracias a la trama del libro y las investigaciones de sus protagonistas... ¿soy demasiado ingenuo?.
Si comparo el libro con otros similares, como "El Ocho" de Katherine Neville, que me leí el verano pasado, se puede notar la diferencia entre uno y otro, y por qué no hubo polémica con "El Ocho" y sí con "El Código...". La cosa está clara: mientras el primero es un libro de ficción, que nos emociona con una historia que se sabe no real de antemano, el segundo pertenece a un género que todo buen lector odiaría: el de la falsa verdad, es decir, nos vende unas supuestas investigaciones verídicas pero al final se descubre que se queda a medias entre la realidad y la ficción. Lo que es seguro es que este hombre pretendía dar que hablar aunque fuera para que echasen pestes de él, y forrarse de paso, consiguiéndolo con creces. Así que yo comprendo a todos los cristianos, o los del Opus Dei que han puesto el grito en el cielo, a pesar de que mis inclinaciones religiosas son nulas.
Nunca pretendí ver la película, y menos cuando me enteré que iba a trabajar Tom Hanks, y aún menos al saber que duraba dos horas y media que se harían interminables y además que tendría que pagar por ver la copia en imágenes de un libro que acabó siendo tan fraudulento y pestiño. Pero por unas cosas u otras, y porque uno no siempre decide qué ver cuando va acompañado al cine, acabé dentro de la sala con ninguna gana de ver la peli, pero la vi.
Y como todo, me he dado cuenta de que tiene sus puntos a favor y sus puntos en contra.
Lo mejor y lo peor que nos brinda es que ha sido reproducida de una forma muy fiel. El ritmo trepidante y a contrarreloj en el que los protagonistas se embarcan para resolver un crimen e intentar resolver ciertos códigos que pueden poner a templar los cimientos de siglos de cristianismo, hizo mella de forma positiva en mi, puesto que, en contra de lo que esperaba, me hizo revivir la historia, interesarme por lo que acontecía, incluso sentirme expectante ante qué podría venir después, todo esto por supuesto debido a que ya tenía el libro bastante olvidado. Ron Howard ha realizado una buena labor como director.
Así que tengo que ser un poco objetivo y reconocer que la película tiene su presupuesto y que ha intentado no defraudar a quién le siga gustando el libro. Un detalle a destacar positivamente y que a mí me gustó mucho es que cuando los personajes divagan sobre el pasado de alguno de ellos, o imaginan sus teorías, o relatan algún hecho histórico, ha quedado muy bien el uso de flashbacks con imágenes de escenas muy logradas, escenas que se superponen en ocasiones a las reales.
Tom Hanks es un actor que nunca me ha gustado, salvo en contadas ocasiones. Y aquí desde luego nadie le recordará como si hubiera hecho el papel de su vida. Tom Hanks es Robert Langdon, un profesor especializado en simbología y que tendrá que resolver un asesinado gracias a la ayuda de Sophie, la nieta del hombre al que han quitado la vida. Así, ambos vivirán una noche frenética en Paris, intentando descifrar una serie de códigos y acertijos que el hombre que iba a morir se dedicó a dejar por el museo Louvre y que luego les conducirá a otras zonas de la ciudad y a Londres finalmente.
Volviendo a Tom Hanks, su actuación es aún más sosa que lo que es realmente su personaje. Quizá nos parezca eso puesto que sus otros papeles tenían mucho más interés y carisma, pero aquí se limita a soltar el rollo de sus conocimientos, y ser el sabelotodo típico de este tipo de tramas. Además yo a Langdon le vi más apático y sin criterio que en el libro (otra vez comparando peli y libro, pero es absolutamente inevitable).
Y por otra parte la acompaña Audrey Tatou, de la que se puede decir tres cuartos de lo mismo, si olvidamos su sonrisa y las contadas ocasiones en que se deja aflorar cierta química con Tom Hanks, nos deja mucho más aburrido de lo que podíamos contemplar en sus trabajos en otras películas.
Y luego está Jean Reno, como el inspector que siempre debe existir en estos films y que van al acecho de los protagonistas. Por razones físicas el papel le queda como un guante, pero su personaje están tan lleno de clichés como ocurre siempre en estos casos.
Además me da mucha rabia que a él, Sophie y el resto de los personajes franceses se les ponga tal acento al doblarles al español. ¿Por qué entonces a Langdon no le doblan con un acento "americanou"? O a todos o a ninguno (esto mejor) , porque es algo que queda ridículo y fatal.
El último principal es el actor Ian Mckellen, alias Gandalf de "el Señor de los Anillos" o Magneto de la saga "X-Men".
También tiene su peso en la historia como un amigo inglés del protagonista y que se encarga de "descifrarnos" mucho más que el propio Langdon, que está demasiado pasivo, como ya he comentado.
Dos horas y media, una duración excesiva para casi cualquier película, pero que repito, a mi no me pareció para tanto, a excepción de la última media hora, que sí se hace un poco rollo y podrí haberse resuelto en diez minutos, ya que la acción y tensión se frenan por completo. El resto, entretenido y algo interesante incluso.
Por tanto, yo recomiendo ver la película una única vez para quien le interesara el libro y quiera revivir su trama. También a quién no haya leído el libro y a estas alturas pueda empezar a sentirse atraído por la historia, pero no es para tanto, repito. Si el libro no gustó, a olvidarse de ella, porque ya se sabe de sobra que realmente no hace plantearnos todo lo que pensábamos y descifra mucho menos de lo que presume, y si encima nos conocemos el percal de antemano, mucho peor.
--------------------------
Quién no la haya visto que no siga, porque para terminar me gustaría hacer por primera vez lo que aún no he hecho con ninguna película de la que he opinado aquí, y es nombrar ciertos detalles de la trama que me parecen dignas de resaltar:
- En la primera parte, cuando tienen que investigar los cuadros de "La Gioconda" o "La Virgen de las Rocas" en el Louvre, no hay quien se crea que Langdon y Sophie sean tan sagaces y tarden cinco minutos en encontrar la llave que les abrirá la caja en el banco. Al menos en el libro tenían mucho más que pensar.
- La persecución por París de noche con la poli al acecho de Langdon y Sophie, y esta conduciendo hacia atrás durante un rato más que excesivo es digna de las películas de acción más chapuceras e inverosímiles.
- El hecho de que Sophie sea la última descendiente de Jesucristo y María Magdalena es el aspecto más inventado de la película, pero como recurso cinematográfico para la trama creo que quedó muy bien. Pero sí me hubiera gustado que se reencontrara con su hermano finalmente no muerto, como en el libro.
- Hubiese preferido un poco más del feeling y romanticismo del libro entre los protagonistas, y no que estén tan rígidos todo el rato.
- El monje asesino está muy bien caracterizado, pero las escenas donde se autolesiona me parece que no vienen mucho a cuento, ya que el resto de la película es demasiado "light" para eso.
- Finalmente, si María Magdalena está enterrada bajo la pirámide de cristal del Louvre, que alguien rompa el suelo y lo mire. Ah no, que también se lo inventó el autor...