El Intercambio. Changeling, Clint Eastwood

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¡¡¡¡ESE NO ES MI HIJO!!!!

5  17.12.2008

Ventajas:
SON TANTAS QUE AQUÍ NO CABEN

Desventajas:
MALKOVICH, TAN FRÍO

Recomendable: Sí 

Detalles:

Argumento

Personajes

Calidad de dirección

Banda sonora

¿La verías de nuevo?

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bedizu

Sobre mí: JOSÉ Y PILAR___HOP___83ª CEREMONIA DE LOS ÓSCAR___RABBIT HOLE___CRANFORD___CISNE NEGRO___¡QUÉ TIEMPO...

usuario desde:05.09.2003

Opiniones:1130

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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 22 miembros de Ciao

El día 19 de diciembre se estrena en España una película que ha mí me ha conmocionado ¿Exagerada? No me refiero ya a la calidad de la obra, que a mí me parece que es magnífcia (aunque algún punto para mi gusto es mejorable), sino a la sensación que me ha producido, que dura a pesar de haber pasado varios días desde que la vi. Es ese carácter muy perturbador de algo de lo que se narra lo que me hace avisar a las personas más sensibles de que puede "dolerles" esta película, sacar a la luz un miedo que para mí es mucho más desasosegante que el de las películas de terror, con las que nada tiene que ver.

Supongo que usaré esa palabra, terror, más de una vez en este texto, que espero que sea digno de una película que exige análisis, pero como sinónimo de horror, de lo espeluznante. Y es que esta película nos pone con maestría en una de las situaciones más terribles que alguien puede imaginar, una situación que tememos tanto que procuramos no pensar en ella.

Al final de mi texto, tras unos asteriscos y un nuevo aviso, hablaré de los hechos reales en los que la película se basa y, por tanto, de su desenlace, que espero no leáis hasta haber sufrido viéndola. Digo "sufrido" y no disfrutado porque verla ya digo que entraña sufrimiento por lo que nos cuentan, pero en muchísimos sentidos lo que "The Changeling" nos ofrece es la maravilla de una película exquisita, que ante todo es un prodigio de planteamiento.

La trama

Nos sitúan en 1928 para mostrarnos cómo la vida de una madre sola se ve perturbada por la desaparición de su hijo de 9 años. Un día vuelve a casa y él no está. Acude a la policía, que le dice que tendrá que esperar 24 horas, que seguro que vuelve, y comienza una terrible espera en la que empezamos a compartir la impotencia de la pobre mujer.

La policía, deseosa de ver reflejado en la prensa un gran éxito, devuelve al niño a su hogar a bombo y platillo, pero ella nada más ver al pequeño descubre con horror que no es el suyo. Lo dice, pero la policía la persuade para que lo lleve a casa y acepte que es el suyo, que es la conmoción de lo vivido lo que le hace no reconocerle. Pronto nos daremos cuenta, como ella, de que es la propia policía, corrupta hasta la náusea, la que está intentando dar carpetazo al asunto, haciéndole comulgar con ruedas de molino a una mujer que sólo puede pensar en que su hijo puede estar en cualquier sitio sin que nadie le busque.

A la imposibilidad de buscar por su cuenta se suma la impotencia de ver cómo médicos corruptos son capaces de aseverar que un niño puede menguar, por ejemplo, y es que el nuevo niño mide casi 9 centímetros menos que el suyo.

Esa parte de la narración, de la que no estoy desvelando nada que no se cuente en cualquier sinopsis, ocupa la primera mitad de la película, y de la segunda poco diré, sólo que nos mostrará en qué consisten los intentos de la policía de acallar a esta mujer y los resultados de la investigación que un policía honesto emprende.

No cabe hablar de si es sorprendente lo que sucede en la segunda parte o no, porque lo importante no es qué se nos muestra, sino lo infernal de este caminar por los infiernos. He leído a alguien decir que bien podría esta película ser un telefilm de sobremesa. Nada más lejos de mi percepción, porque si bien casi todas las historias están escritas ya, es la forma en que se nos transmiten lo que nos permite reflexionar y captar nuevos matices. Es como decir que "El nombre de la rosa" o "El silencio de los corderos" son meras obras de misterio intercambiables con un telefilm. Una simplicación semejante sólo habla de la ignorancia del espectador que la suelta.

El título, un acierto sin igual

Hablaba el otro día con un amigo de lo difícil que es elegir un buen título, y el de esta película a mi modo de ver es uno de los mayores aciertos que he visto nunca. Por una vez, entiendo los problemas que han encontrado los traductores, porque no hay en castellano un sustantivo que equivalga a "changeling". Yo misma he preguntado a personas cuyo vocabulario podría ayudarme, porque quería titular esta opinión con la expresión que llevaba buscando en mi cabeza desde que vi la película.

A bote pronto, sólo me salían expresiones burdas como "el cambiazo", que no contiene la esencia de la palabra inglesa. También me salían palabras como "abducción" o "sustracción", que suelen utilizarse para referirse al robo de niños. Descarté ambas, porque sólo se refieren a la desaparición, y porque la primera ha acabado usándose sólo para temática extraterrestre, aunque la palabra no se refiera a eso en concreto.

El título está extraído del folklore europeo, de los cuentos de seres mágicos, y se refiere a cómo a veces los duendes robaban a los niños de las cunas, dejando un tronco o algo sin valor en su lugar (tan carente de valor como el niño impostor que le plantan a la pobre Christine). A ese acto cruel se le llamaba "changeling", y es algo que plasma un miedo atávico de los humanos: el de perder a sus crías.

Los cuentos siempre reflejan y suponen una vía de escape a los terrores que aquejan al ser humano: a ser el más débil de un grupo (siempre es el menor de una familia el que soluciona las cosas), a no tener fuerza para luchar contra algo (es el ingenio y no la fuerza lo que hace que el héroe venza), a que nuestra madre no nos quiera (las brujas y madrastras representan la parte castrante de las madres), a quedarnos sólos en un mundo hostil (niños perdidos en bosques), a que nuestros logros se pierdan (transformaciones mágicas), etc.

Al final, como suele suceder, la expresión que buscaba vino de pronto a mi cabeza: el coco. Dudo mucho que hoy en día se siga usando esa expresión, que sí se usaba al menos hasta bien entrados los 70, y si se dejó de decir es porque era tan terrorífica que suponía una crueldad decírsela a los niños. Te decían "¡que viene el coco!" (o el hombre del saco) y te cagabas de miedo, a lo mejor no en el momento, pero sí cuando te quedabas sólo en la oscuridad de tu cuarto. El coco era una figura perfectamente ideada, pues nadie te explicaba cómo era el coco, sólo sabías que el coco viene y se lleva a los niños que no son buenos, es decir, te llevaba a lo desconocido, lejos de la seguridad del hogar. Hacía referencia, pues, a uno de los mayores miedos que un niño siente, el de verse fuera del mundo que conoce y le da seguridad.

Uno puede preguntarse cómo una palabra tan pueril, "el coco", puede desatar ese miedo en un niño, pero lo interesante es que no es un miedo que los padres siembren en el niño, no. Es un miedo atávico, un terror innato en el individuo, algo propio de la especie. Incluso los niños a los que jamás se les ha mencionado el coco sienten miedo a que alguien aparezca en la calma de la noche y se los lleve. Miran debajo de la cama, oyen ruidos, temen lo peor... es el miedo de nuestra especie a que de pequeños nos lleven y quedemos a nuestra suerte (psicológicamente, también es un reflejo del miedo del niño a enfrentarse al gran mundo, al que está fuera de sus límtes conocidos). Es de suponer que ese miedo sirve desde que éramos simios para protegernos de los posibles ataques de otras especies, que aprovecharían nuestra vulnerabilidad en la noche para llevarse y comerse a los más débiles de nuestra camada. Así que nuestro miedo es útil, sirve para no relajarse del todo por la noche, alerta ante cualquier posible amenaza.

El miedo al coco siempre pensé que era algo propio de los niños, pero en la película se nos muestra

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  • El Intercambio. Changeling, Clint Eastwood RECORTE DE PRENSA DE LA EPOCA
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El Intercambio. Changeling, Clint Eastwood RECORTE DE PRENSA DE LA EPOCA
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desde una perspectiva interesantísima: ¿qué pasa cuando ha venido el coco y se ha llevado a tu hijo? La elección del título "The Changeling", sería algo parecido a "ha venido el coco", algo que suena fatal, lo sé, pero nos habla del horror, de la impotencia, al no poder hacer frente siquiera a ese ser, por lo intangible y poderoso que es.

Frente al miedo a ser secuestrado, que era el único que yo contemplaba, está el de que secuestren a tu hijo. Nada, nada, nada puede aterrar más a un padre que la posibilidad de que un hijo muera, pero la perspectiva de una desaparición en manos de un extraño no se queda corta. Nadie se permite fantasear ni dar alas a este terror, pues sólo imaginarlo te hace plantearte un mundo no vacío, sino lleno de dolor, en el que las punzadas dolorosas no te dejarían vivir. La muerte de un hijo, otro terror atávico.

Christine, la madre de la película, ve alterada su existencia de la noche a la mañana, ve esa pesadilla que la desborda y en la que, desde el momento en el que sus ojos nos muestran cómo asumen que el horror ha llegado a su vida, tendrá que ir sumergiéndose en nuevos círculos del infierno.

No sólo no puede luchar contra "el coco", sino que quienes tendrían que ayudarle se muestran impermeables al dolor, no buscan, mienten, abusan, la tratan de loca... son muchos terrores juntos: el coco se ha llevado al niño, la madre está "sola en el bosque", está paralizada (como por un hechizo) porque no puede hacer nada más que esperar...

Si aviso a las madres y a las personas muy sensibles de lo dura que es la película no es sólo por cómo consiguen identificarnos con ese horror, sino porque veremos de forma demasiado explícita en qué ha consistido la intervención del coco. Algo atroz.

Lo atroz

La película está dirigida de forma soberbia por Clint Eastwood, y aunque se pueden hablar de muchas muestras de ese talento en la cinta, quiero destacar cómo se plasma el contraste entre el mundo real y el del coco (por llamar de alguna manera a lo que ha pasado con el niño).

A lo largo de la primera parte, nos sumergen en una vida muy tranquila. No tardarán más de unos minutos en mostrar que el niño ya no está, pero toda la primera mitad de la cinta, búsqueda incluída, es delicadísima, exquisita, sublime. Yo nunca había visto una película ambientada en esos años que me hiciera sentir que estaba viendo la cotidianeidad de entonces, y gracias a una cuidadísima producción consiguen que te sientas en esa época y entiendas lo tranquilísima que era la vida, la lentitud de los días.

Aunque veamos el sufrimiento de Christine mientras contempla al nuevo niño y sigamos sus intentos de ser escuchada, la trama avanza suavemente, en una narración de seda que nos va acariciando (¡qué cursi estoy hoy! ¿no?). La música, la textura de la imagen, la dulzura de la madre, todo es envolvente y nos hace implicarnos.

Una vez que estamos dentro y nos parece que lo que se nos narra es la adaptación o inadaptación de la madre ante el engaño... llega el horror con su peor rostro cuando comienza una trama paralela en la que un chico en una comisaría mira cómo otro chaval se golpea con una regla en el muslo, un movimiento nervioso que no tiene trascendencia alguna, pero en la memoria del muchacho que escucha este sonido y mira la regla aflora una imagen en su memoria que nosotros jamás olvidaremos, por lo brutal e inesperada. Se acabó la dulzura, la seda y lo delicado: empieza el espanto.

Ya digo que no voy a entrar en lo que se nos muestra en la segunda parte, pero está tan magníficamente narrada como la primera, aunque la trama de subdivida: por un lado sabremos qué pasó y por otro veremos las consecuencias. Justo esas dos cosas, lo que hizo el coco y lo que sucederá por ello, se reflejan en la película con una crudeza insoportable.

No puedo decir si me parece correcto o no el realismo de ambas escenas, pero sí tengo claro que tanto una como otra duelen. Una (la que sucede tras lo de la regla) es insufrible por lo que crees que vas a ver, por los gritos y por el montaje, la otra por la insitencia en no desviar la mirada (me refiero a lo que ocurre en la enorme sala blanca). No puedo recordar ahora mismo escena alguna que me haya parecido tan insoportablemente dura como esas dos, aunque hay otra en la que los gritos nos ponen los pelos de punta, pero más por ponernos en esa situación y por empatía con los protagonistas.

Sí, ahora que lo escribo me doy cuenta de que un gran logro de la película es cómo logra que empatices con los débiles sin recurrir a lo sentimentaloide. Incluso la canción que un malo canta te hace un poco ponerte en su lugar para sufrir lo que va a sufrir.

Recuerdo cómo "Mistic River", otra película de Eastwood, también mostraba una subtrama espantosa, pero ahora Eastwood sí que se ha mostrado inflexible para hacernos patalear de repulsión, no porque veamos sangre, sino porque no nos permite desviar la mirada de lo que pasa en la sala blanca ¡Qué horror ambas escenas!

Lo que me impide considerarla una obra maestra

Tiene la película mil detalles de genio impagable, como el momento en el que ella pierde el tranvía o cuando comprueba que el nuevo niño mide menos que el suyo, prueba evidente de que ella está en lo cierto, o cómo el poli bueno llama hijo al muchacho (porque en ese momento asume que todos somos hijos de alguien, que ese muchacho también es un niño, que necesita sentir que un padre que equivale a Dios le abraza), o esos ojos de compasión infinita en mucha gente que mira a Christine.

Pero hay un par de puntos mejorables, el primero la elección de John Malkovich como reverendo. Siendo un buen actor, en ningún momento creo que se transmita esa compasión hacia la madre que la relación exige. No hay química en su personaje con ninguno de los otros. Comparémoslo con la figura del abogado, que sí sintoniza con ella. Él sí consigue plasmar la infinita compasión y empatía que siente, pero Malkovich se pierde en un personaje que a mi modo de ver no traspasa la pantalla. El abogado lo borda, el reverendo enfría la película.

Las últimas escenas también rompen bastante el tono de lo narrado antes. Bien podría acabar la película con lo que pasa en la sala blanca, o con la muestra de cómo es la vida años después, pero nos meten esas escenas explicativas que yo pienso que son una concesión innecesaria. No necesitamos, creo yo, escuchar esas explicaciones por parte de un niño, ni necesitamos la escena de la escalera. Son pequeñas pegas, pero suponen la diferencia entre una obra maestra y una película excepcional, lo que para mí es "The Changeling".

Cuando Angelina no es Nines

Quienes tienen la costumbre de leerme pueden imaginar lo muchísimo que me tentaba rescatar al personaje de Nines, una parodia de Angelina que utilicé para escribir mi opinión sobre "Wanted". En ella me burlaba de esta actriz y criticaba todo lo que me la hace tan antipática. Pero hay que ser justos y decir que está muy bien en "The Changeling". Que su exhibicionismo diario me asquee no tiene porqué afectar a mi criterio, y lo cierto es que merece la nominación y las buenas críticas obtenidas.

No entiendo muy bien que la eligieran, pero en ningún momento chirría, y sí que brilla con luz propia, consiguiendo un tono desde la primera escena muy personal. Por ejemplo, vemos cómo trata a su hijo e inmediatamente nos inunda con la ternura real de la relación madre e hijo. Canturrea cuando le habla, se mueve como una madre protectora, notamos el peso de la responsabilidad, nos transmite lo plena que es su vida y cuánto disfruta de su pequeño. También nos muestra con gran acierto la difícil posición en la que se encuentra, con ese extraño usurpando el lugar de su niño. Impactantes sus miradas cuando el niño no da las gracias (algo impensable si fuera su hijo) y cuando habla por primera vez, porque está claro que el niño tiene un acento arrastrado.

Era importante que en todo momento nos supiera hacer ver que tiene a su hijo en mente, que todas las penurias y las zancadillas no son importantes. Si a alguien le puede chocar que no rechace al niño desde el principio, Angelina nos hace ver que ese niño está tan perdido como el suyo, que ella no puede echarlo de su casa, por más que se revele contra él. Es interesantísima la figura de este impostor ¿Cómo puede alguien hacer algo tan cruel? Christine es incapaz de entenderlo, no tiene fuerzas para planteárselo, y sólo puede explotar en un momento determinado ante las circunstancias, pero tampoco se excede, porque sabe que esa explosión no va a ningún sitio.

Me gusta mucho que Angelina no aborda su personaje en plan llorica. LLora, por supuesto, pero son lágrimas de impotencia. Eso sí, la veo muy sobreactuada en una escena final en la que ella repite una y otra vez lo mismo. También me sobra la explicación que ella le da al niño de cómo el padre les abandonó.

Personalmente, habría preferido a una actriz como Samantha Morton, mucho más comedida y precisa, porque por bien que lo haga Angelina, esta mujer no sé si se da cuenta de lo difícil que nos resulta entrar en su juego interpretativo cuando hay tanto ruido en nuestra memoria por la sobreexposición a la que se entrega en público. He leído que Eastwood se inclinó por Angelina como Christine sin que ella supiera nada del papel. No es que ella pugnara por este trabajo, sino que la buscaron expresamente a ella, ya que Eastwood defendía que el físico de esta mujer es más de la época ¿¿¿??? que el de Hilary Swank o Reese Witherspoon, dos de las que más insistentemente pedían hacer de Christine.

La caracterización de Angelina a mí me parece creíble, tal vez demasaido rojos los labios. No se la ve "demasiado guapa para el papel", como podría suceder, porque no es que salga mal tampoco, claro, pero sus rasgos se difuminan con mucha sombra negra en los ojos. Es un gran trabajo el de maquillaje, porque un rostro de rasgos tan marcados como el de ella necesitaba difuminarlos, pero la estética de la época era la de realzar. En la caracterización de su personaje juega un papel importantísimo el estado físico de la actriz en ese momento: estaba extremadamente delgada y en la película en vez de disimular lo demacrada que estaba, lo subrayan. Vemos a una mujer alta, que impone por su belleza, pero se empequeñece por su delgadez y por una voz algo atiplada. La voz que le han puesto en español, si es la del trailer, no le pega nada.

Cuenta Angelina que tardó en aceptar el papel porque no sabía cómo iba a afectarle, como madre, una historia tan dura. Entiendo perfectamente su miedo, pero lo bueno es que precisamente por ser madre impregana a Christine de un realismo enorme. También dice que le costó adecuarse a la pasividad de la madre, porque es verdad que desde nuestra perspectiva del 2008 ella parece pasiva, pero no hay que verlo con los ojos de hoy, sino con los de antes, y con un carácter suave y discreto, el de la madre. Hoy tenemos una forma de demostrar los sentimientos mucho más expansiva, algo exhibicionista, porque tenemos medios para proyectarlos que no existían en la época. La tele nos ha enseñado, sin que lo notemos, a reaccionar ante dramas o sucesos desgarradores. Sabemos gritar, sabemos llorar como podesos, sabemos acudir a los medios para multiplicar la difución de nuestra pérdida. Pero ella vive en un mundo mucho menos comunicado. Los periódicos cobran un papel fundamental, pero entre las paredes de su casa ella está sola, y encima sola en un mundo de hombres ¿Qué sentido tendría montar un numerito en su casa estando sola? Yo veo eso que Angelina llama pasividad, pero lo veo como algo propio de esa época, en la que el indivisuo se sentía mucho más objeto que sujeto de lo que le acontecía. Nadie tenía la mentalidad de que denunciando públicamente se oiría su voz. Cuando ella lo hace, por fin, lo hace con una vocecita, no está preparada ni educada para eso, tienen que prepararla.

¿Y la policía? No sabemos, ni en ellos ni en el niño, marcar los límites de la maldad o de la crueldad, y me gusta que así sea. Nos dejan ver cómo las intenciones de las personas no importan, que lo que importa son sus actos, y en este caso podemos usar la palabra crueldad, pero sería injusto, porque supone que se hace daño a conciencia por el gusto de hacerlo. El daño causado a Christine por el niño y por la policía no es un fin, sino un medio y eso lo hace más interesante y moralmente más complejo. Simplemente el sufrimiento de ella no es relevante para la poli y para el niño.

Hay un problemilla menor en la película y es que ya hemos visto a Angelina en otra película en una situación similar. A mí me distrae un poco el hecho de haberla visto ya en ese lugar, donde entabla relación con esa mujer rubia. Por cierto, esa secundaria rubia a mí se me hace algo chirriante, porque la veo demasiado moderna físicamente.

Recuerda mucho esa subtrama a la película "Frances", por el ambiente tan característico de esas instituciones.

Los demás intérpretes están muy bien, a excepción de Malkovich, que no es que esté mal, es que no termina de encajar, creo yo.

Cómo se hizo

El magnífico guionista que puso la primera piedra para esta historia llegó a ella gracias a un amigo que le dijo que se iban a destruir archivos de los juzgados de Los Ängeles (por ser ya muy antiguos) y había uno en concreto que podría interesarle. La historia es tan, tan, tan buena que inmediatamente se puso a consultar las actas y las cintas grabadas con algunos testimonios de la época. No podían contar con mejor documentación, pues no faltaba nada, ya que todo el proceso había quedado perfectamente registrado en el juicio, y en éste también se habían recogido las declaraciones de los implicados, que habían reproducido diálogos.

Pero no podemos pensar que ha sido un trabajo fácil, y es que la historia es tan increíble que el guionista quiso ser muy fiel a las pruebas, para que no pudieran acusarle de edulcorar, inventar, embellecer o afear lo sucedido.

Así que todo lo que nos muestran es real, desde las palabras que ella dijo en cada conversación hasta los hechos que se muestran. Es por eso que algunos diálogos nos pueden parecer desaprovechados, como cuando un personaje malvado con chaqueta a cuadros y sonrisa perenne y perturbadora nos deja con ganas de saber qué pensaba. Sus palabras fueron las que vemos en la película, así de absurdas, así de insatisfactorias. Cambiarlas tal vez habría novelado más la historia, pero lo bueno de dejarlas así, como fueron, es que se nos transmite el sinsentido de todo. No había una razón de peso, no podía haberla, ni para el comportamiento de la gente uniformada ni para el del sonriente cabrón.

El punto más difícilmente creíble, pero cierto, de la historia, está en los niveles de corrupción alcanzados por la policía en aquella época. Tranquilos, que no estoy desvelando nada. Quienes vean la película entenderán que hay varias posibilidades hasta que sepamos qué pasó en realidad. Impresiona y cuesta creer lo que el personaje de Malkovich le hace ver a Christina cunado la conoce, que la policía no persigue a criminales para acabar con el crimen, sino para eliminar la competencia. Me parece una observación brillante que os puede dar una idea de lo alejada que está está película en su profundidad a un telefilm.

Escrito el guión, se lo presentaron a Ron Howard, que se enamoró del proyecto, pero por problemas de agenda (supongo que por el rodaje de "El desafío, Frost contra Nixon"), tuvo que renunciar, en favor de un Clint Eatswood que aceptó dirigirla la misma tarde en que leyó el guión.

El trabajo de Eastwood es de una delicadeza increíble, como he dicho antes, y me encanta que la trama policial no tenga tintes de cine negro. Su forma de trabajar maravilla a los actores, que se sienten muy libres. Es un economizador (no económicamente hablando) que procura elegir al actor perfecto, confiando en su
capacidad para encarnar con sus recursos lo que el guión marca. Almodóvar, por ejemplo, es lo contrario, pues los contrata como Wilder, como ganado (lo digo sin malicia, es frase de este director para explicar el concepto), pretendiendo que se adapten a lo que él tiene en mente, y eso supone que el propio Pedro dice cada frase antes de la toma, para que el actor le imite. Esto es frustrante para muchos actores, que ven un buen resultado, pero se sienten como un robot de cocina.

Eastwood les da el guión, charlan sobre él, pero confía en el instinto del profesional para que sepa dar cuerpo con sus movimientos y su voz, por instinto, al personaje. Dice Malkovich que si él te ha elegido es por algo, que te lo transmite claramente, y esa confianza te permitebuscar al personaje que tú puedes hacer, no al que otro marca, de modo que el resultado es mucho más realista, porque el actor lo vive, no lo simula. Además, hace muy pocas tomas para mantener la frescura original, y el actor se da cuenta de que desde la primera toma va en serio, que no va a tener muchas oportunidades de "probar". Cuentan que no es raro que Eastwood diga "son las dos, hemos filmado todo lo del día, vamonos a comer y mañana seguimos", habiendo filamdo 18 páginas de guión en una sola mañana. Otros se tirarían hasta la noche con ese rollo, cansando a todo el equipo y fomentando la inseguridad de los actores, que nunca saben muy bien si han dado lo que el director esperaba o simplemente se acabó el tiempo.

La música también es obra de Eatswood. Tengo que confesar que el pianito me parece innecesario y algo cargante al principio. Luego te olvidas, pero al principio me disgustó, y eso que es bonita, pero muy repetitiva.

Uno de los pilares visuales de la película está en la impecable reproducción de la época. Se usaron 150 coches, una barbaridad que nos deja maravillados en varias ocasiones. Gracias a los efectos especiales y a esa ingente producción, podemos contemplar un plano final, por ejemplo, en el que se nos muestra una larguísima calle. Este plano, que tan magistralmente cierra la película y en la que un personaje se funde poco a poco en esa inmensidad (que representa el olvido al que la historia somete cualqueir historia personal, por intensa que ésta sea), no estaba en Cannes cuando se proyectó la película, y es un empeño personal del responsable de fotografía. Pretende, con este plano que dura algo más de dos minutos, facilitarnos un tiempo de reflexión, de "digestión" ante lo que hemos visto. Es necesario. No puedes levantarte sin más tras ver una película así, necesitas esos minutos para pensar que eso sucedió, que algo tan duro pudo pasar, que cada frase se dijo.

¿Recomendable?

¿Cómo no va a ser recomendable, si es una lección de maestría cargada de humanidad? Sin embargo, hay que plantearse si uno está dispuesto a ver un par de escenas muy perturbadoras y una historia que genera mucho desasosiego.

En caso de verla, que espero que sea lo que decidáis, os recomiendo vivamente verla en el cine. No es ya una cuestión de apreciar los detalles de la producción, es que el rostro de Angelina y sus matices, así como los rasgos de los niños, merecen apreciarse a lo grande. Si es posible, optar por la versión original, porque en el doblaje al castellano (he visto algunas escenas clave también en mi propia lengua) Angelina parece muy sobreactuada, como cuando le grita al niño, y su interpretación no merece esa traición.

Para mí, una de las mejores películas de este año, sin duda merecedora de los premios a los que es candidata.

(Lo siguiente que voy a escribir no añade gran cosa a mi opinión sobre la película. Creo no haberme dejado casi nada en el tintero, pero sí quería comentar algunas cosillas que, para no chafar a andeie, no puedo intercalar en mi texto.)

*** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***

HABLEMOS DEL FINAL DE LA PELÍCULA Y DE LOS HECHOS REALES EN LOS QUE SE BASA

Quienes hayáis visto la peli ya habréis deducido, si habéis tenido la paciencia de leer hasta aquí, que las escenas duras a las que me refiero son las del hacha y la de la horca, que a mí se me hizo insufriblemente larga. Es posible que ese momento se haga eterno para que nuestras ansias de venganza se sacien, no lo sé. Otra escena que me espeluzna es esa en la que vemos cómo saca a los niños del corral, porque nos horroriza ver hasta qué punto fueron conscientes de todo y oír esos gritos.

Los hechos sucedieron como nos cuentan, con el añadido de que había abusos sexuales, como los que sufría el sobrino. El coco llegó desde Canadá acompañado por su madre y llevándose a su sobrino sin el consentimiento de sus padres, que acudieron a la poli para recuperarlo y se descubrió el pastel. La madre del coco, pringada en el asunto, se descubrió después que no era su madre, sino su abuela, y que el coco había sido fruto del incesto/múltiple violación entre su abuelo y su madre. No queda ahí la cosa, y es que el coco había sido objeto de abusos sexuales por parte de toda la familia. Todo esto no justifica, pero sí explica cómo surgen los monstruos, y además nos hace entender ese aire de retraso mental que tiene el personaje, tal vez debido a ser fruto de un incesto.

Tan graves fueron los hechos que el pueblo en el que estaba el rancho tuvo cambiar su nombre, y ya sólo el nombre de alguna calle recuerda el nombre original.

Lo que se nos muestra de la confesión del superviviente es cierto, auqneu en la peli suena un poco a final forzado, y Christine vivió toda su vidaaferrándose a la imposible esperanza.

En cuanto al impostor, pasó dos años en el reformatorio tras reconocer por escrito que había inventado todo y cómo la policía llegó a él. Entonces negó ser Walter, pero luego vio la "oportunidad" de ir a Los Ángeles y conocer a su ídolo y decidió hacerse pasar por el niño, a pesar de tener tres años menos que el desaparecido. En la peli dejan entrever que la policía le colocó a la madre el niuño equivocado a sabiendas, aunque los hechos creo que dejan claro que fue el niño el que dio lugar al error, que la policía no fue rigurosa y que en cuanto se dieron cuenta del error, pasaron a intentar echar tierra encima, mintiendo y haciendo lo necesario.

Lo que es alucinante es que, a pesar de ser físicamente diferente al otro niño, sí consiguió engañar a los amigos, el perro y el gato de Walter. Tal vez, como la policía, tenían tantas ganas de llenar el hueco dejado por éste que estaban dispuestos a aceptarlo sin cuestionar gran cosa, como esperaban que la madre hiciera.

Me gusta muchísimo cómo no se subraya con palabras el sentimiento de culpa del jefe, que si no hubiera entretenido a Christine puede que ella hubiera llegado a tiempo. No sabemso a qué hora se llevaron al niño, de modo que por más que hubiera cogido ese tranvía, nada habría cambiado, pero ese personaje sabe que la entretuvo, y su remordimiento se nota en los ojos, así como cierto enamoramiento.

Otro punto que me gusta es que, aunque luego pasen otras cosas, nos dejan ver cómo es la vida de ella años después, cómo la herida deja paso a una vida soportable, cotidiana. Son también un bálsamo las escenas en las que vemos cómo la profesora y otras personas apoyan a Christine de forma incontestable.

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Comentarios sobre esta opinión
chistos84

chistos84

02.02.2010 02:43

yo vi hace poco la peli en canal plus y me gustó bastante, no sabía que estaba basada en hechos reales y pobre mujer, lo que se rieron de ella hasta que se hizo justicia y se esclareció todo. muy buena opi. besos guapa

LAKY

LAKY

27.01.2009 21:28

Ya la he visto y me ha encantado. Es una película preciosa, de las que no se olvidan. En mi opinión, la escena más impactante es la del hacha, por Dios. A ver si puedo mañana escribir mi opinión. Besos

XYaXYa

XYaXYa

27.01.2009 14:13

muy buena oponion...dan ganas de ver la pelicula inmediatamente

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