¿POR QUÉ DECIDÍ LEERLO?
Hace unos años llegó a mis manos "El Sanador de Caballos", una novela histórica que me gustó mucho y con la que quedé muy satisfecho: una trama muy bien elaborada que iba desgranando conocimientos históricos interesantes.
Dado el éxito de su primera novela, este autor, veterinario de profesión, publicó en 2011 otra obra titulada "El Jinete del Silencio"; en cuanto estuvo disponible en la biblioteca me la llevé a casa y empecé a leerla.
ARGUMENTO
Yago vive una infancia y adolescencia muy complicadas dada su condición de autista, teniendo que pasar muchas penurias. Sin embargo, este chico posee un don, y es que es capaz de congeniar muy bien con los caballos, unos animales muy importantes en pleno siglo XVI.
Por otra parte, el malvado Luis Espinosa ambiciona un puesto de elevada categoría al lado del Emperador Carlos V ¿cómo se cruzarán los destinos de unos personajes, a primera vista, tan dispares?
ESTRUCTURA DEL LIBRO
La obra tiene algo más de 700 interminables páginas, con capítulos bastante largos aunque estos están divididos en párrafos que facilitan mucho la lectura.
La letra es bastante grande.
La portada es muy atractiva, con el perfil de Yago montando a caballo.
OPINIÓN
Como acabo de decir, "El Sanador de Caballos" me pareció una novela estupenda y me esperaba lo mismo de "El jinete del silencio", lamentablemente no ha sido así.
Argumento y estilo
Cuando un libro me gusta de verdad no me importa en absoluto el número de páginas que tenga porque se me pasan volando.
Si yo me quejo de la excesiva longitud de un libro siempre coincide con que no me ha gustado y así sucede en este.Las primeras páginas de "El jinete del silencio" son entretenidas y enganchan a cualquier lector, pero a partir de ahí comienza una sucesión de capítulos absurdos y prácticamente vacíos de contenido en los que se le da varias vueltas a la historia, con el objetivo, creo yo, de mostrar ciertos temas de los que luego hablaré pero de una manera extremadamente forzada: el autor ha querido hablar de muchas cosas en su novela pero no ha sabido cómo encajarlas en un relato de forma que haya una trama que mantenga enganchado al lector. Este es un objetivo fundamental en la novela histórica porque hay miles de libros de otro tipo para ampliar conocimientos sobre dichos temas.
Con este panorama estuve tentado de dejar el libro pero decidí darle una oportunidad por lo mucho que me gustó "El Sanador de Caballos" y al final no me arrepentí de hacerlo porque
las últimas 100 páginas son de lo más interesante y ha sido gracias ellas que la calificación de mi opinión pasara de "muy malo" a "malo" (en realidad lo correcto sería "regular", no "satisfactorio" que es lo que pone Ciao para elegir, así que he decidido calificarlo dos estrellas aunque es cierto que merecería un poquito más). Ese final, comparándolo con el tedio del resto del libro, está muy bien.
Reconozco que en muchos capítulos me he aburrido mucho con la lectura:
explicaciones demasiado largas, ausencia de diálogos, tramas y personajes sin sentido, un esquema repetitivo a lo largo de casi toda la novela y un estilo que en ocasiones se hace farragoso, nada que ver con la agilidad de los relatos que componían "El Sanador de Caballos" y sus personajes intrépidos.
Hay que añadir otro aspecto que limita mucho al autor a la hora de desarrollar la novela: el protagonista es autista. Entiendo que sea algo novedoso y que Gonzalo Giner haya mostrado mucha sensibilidad con este colectivo pero estaréis conmigo en lo siguiente: un protagonista del que juntando todas sus intervenciones se obtienen 4 páginas (2 de ellas están en el último capítulo) no puede dar mucho juego y menos aún en una novela con semejante extensión. Para complementar un poco el autor mete a otros personajes que acompañan a Yago pero no quiere darles una notoriedad excesiva para que la figura del muchacho resalte, de forma que quedan muy mal definidos: "un quiero y no puedo", un desastre.
Otro inconveniente ha sido poner como uno de los temas principales de la novela el de los caballos. Hablaré de él detenidamente en el tercer apartado de mi opinión pero ya aquí adelanto que a mí en un principio no me molestó que Gonzalo Giner volviera a recurrir a estos animales para ambientar su novela, sin embargo, rápidamente cambié de opinión porque me di cuenta de que se repetían cosas ya leídas en "El Sanador de Caballos".
La historia tenía una buena base y se podría haber enfocado de otra manera. Es una pena que de un comienzo tan prometedor haya salido esta basura, suerte que al final se arregla un poco. Con 200 o 250 páginas menos la obra ganaría mucho.
Personajes
En general muy mal desarrollados, centrándose en demasía en un protagonista que "no da más de sí", por mucho que se quiera expresar por escrito lo que siente un autista.******
Yago
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Poco podemos decir de Yago. Su enfermedad y la malísima suerte que le acompañó durante su infancia y adolescencia hicieron de él un chico del que es fácil sentir mucha pena.
El autor, en su afán de hacerle protagonista y ante la imposibilidad de que alguien como él sea capaz de hablar fluidamente, se dedica a describirle una y otra vez, algo que a mí me cansó muchísimo: sus movimientos, sus gritos, lo que pensaba (o trataba de pensar)...
¿Qué habría sido lo correcto? En mi opinión habría que dejar a Yago en un papel un poco más secundario, de forma que su condición especial fuera reflejada a lo largo de la novela, pero sin dejar recaer en él el peso de la mayoría de las tramas porque es sencillamente imposible y muy aburrido.
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Camilo
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Este buen sacerdote es una de las figuras que más ayuda a Yago. Con él Gonzalo Giner refleja muy bien cómo el querer los principios cristianos no siempre equivale a una orden religioso, sino que como seglar se pueden ejercer esas misiones igual o mejor.
Como dije antes, el acercamiento a Yago no permite que Camilo esté todo lo bien perfilado que debería estar, así que queda poco desarrollado.
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Volker
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Exactamente lo mismo sucede con Volker: el autor, con tal de arrimarle rápidamente a Yago se olvida de comentar cosas del pasado de este alemán, que podría haber dado un buen testimonio de cómo se vivía en su tierra el mandato del Emperador.
Su valentía, lealtad y compromiso con los más débiles sí que quedan algo más reflejados.
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Luis Espinosa
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Malo, despiadado y muy ambicioso, este personaje viene a representar cómo ser un noble de baja estirpe no tiene por qué ser un impedimento para llegar a los puestos más altos de la sociedad. Luis Espinosa utiliza dos recursos muy importantes en la épocapara escalar socialmente: el matrimonio y el dinero. ¿Conseguirá sus objetivos? Quizás esta sea la trama del libro que más me ha gustado.
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Fabián Mandrago
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Otro personaje que anda "bastante perdido". Yo mientras iba leyendo me esperaba unas apariciones importantes y heroicas de este hombre pero se va diluyendo y ni siquiera en el interesante final tiene relevancia.
Se podría haber aprovechado más su figura.Temas interesantes que aparecen en el libro
Como dije antes,
el autor tiene la firme voluntad de hablar sobre ciertos aspectos que, de haber estado adecuadamente encajados en las tramas, hubiera sido todo un placer disfrutar de ellos. Si por el contrario se introducen de manera forzada como sucede aquí,
ese placer se convierte en un soberano aburrimiento.1. El autismo
En el epílogo de la novela, Gonzalo Giner habla de su intención de poner por escrito lo que pasa por la cabeza de alguien con autismo y desde luego que da buena muestra en su novela.
Todos somos conscientes de las dificultades que tiene Yago al relacionarse con los demás y al tratar de entender el mundo que le rodea. Sabremos de primera mano cómo se comportan estos niños cuando son pequeños, llegando a acabar con la paciencia de los padres o de las personas que les cuidan.
Gonzalo Giner, a medida que Yago crece, va exponiendo sus limitaciones en todos los ámbitos de la vida: las clases, los compañeros, el amor, el trabajo, etc.
Del mismo modo, en "El jinete del silencio" (un título por cierto muy bien elegido) se nos hace ver cómo estas personas poseen una especie de don para ciertas aptitudes, que en el caso de Yago es entenderse con los caballos, como si él leyera la mente de los animales y viceversa.
En definitiva, obtenemos una visión muy completa de este trastorno.
2. Los caballosComo dije antes, a mí
este tema se me ha hecho repetitivo porque el autor ya habló de él largo y tendido en "El Sanador de Caballos". Gracias a esa novela aprendí muchas e interesantísimas cosas sobre estos animales, muy importantes en la España del siglo XVI por ser el único medio de trasporte existente. Eran fundamentales tanto en el ir y venir de mercancías como en las guerras, que en esa época estaban a la orden del día en casi todas las fronteras del territorio gobernado por el Emperador.
En "El Jinete del silencio" se vuelve a hacer hinacapié en todas estas ideas. Yo como ya sabía bastante del tema reconozco que he encontrado fragmentos muy aburridos y hubiera sido un detalle por parte de Gonzalo Giner con los que le seguimos cambiar un poquito de tema.
3. La esclavitudCuando oímos hablar de esclavitud siempre se nos va la cabeza a las civilizaciones de la Edad Antigua, como Egipto o Roma.
Sin embargo, en los territorios que un día pertenecieron a España, esta práctica se llevó a cabo durante varios siglos, creando conflictos entre la nobleza y algunos eclesiásticos concienciados del problema, como Francisco de Vitoria o Bartolomé de las Casas.
En "El jinete del silencio" encontramos muchas páginas dedicadas a hablar de la esclavitud en las Indias. Queda muy bien reflejado cómo los habitantes nativos de aquellas tierras, no acostumbrados a trabajar, morían o directamente eran reservados para tareas menos arduas. De esta forma, los grandes terratenientes, se veían obligados a traer esclavos procedentes del África negra, con una constitución física mucho más fuerte y apta para los grandes esfuerzos.
La mayoría eran tratados peor que los animales y sus condiciones de vida distaban mucho de calificarse como dignas, siendo tratados en ocasiones de forma atroz.
Este tema de la esclavitud es uno a los que antes me refería, diciendo que están introducidos en la novela de manera muy forzada.
CONCLUSIÓN
Resumiendo, "El jinete del silencio" tiene un buen final pero leer esas 500 páginas que lo separan del principio es todo un ejercicio de paciencia que hay que ir realizando en pequeñas dosis.
Tan sólo se lo recomiendo a aquellos que estén muy interesados en el tema del autismo o en el de los caballos y no tengan prisa por leer. Supongo que mis altas expectativas teniendo en cuenta el éxito de "El Sanador de Caballos" han influido en hablar tan mal de este libro.
Tal vez alguien quien no haya leído con anterioridad a Gonzalo Giner no se sienta tan defraudado con la novela como yo lo he estado.