En esta opinión vuelvo a hablar de mi ciudad pero de una manera distinta de la habitual: os presento "El Juego de Salamanca".
EN QUÉ CONSISTE
Este juego de mesa guarda una
gran semejanza con la oca y el parchís.
Por un lado del tablero tenemos el equivalente de la oca, ambientado en la capital. Por el otro lado se encuentra el parchís, que se desarrolla en la provincia de Salamanca.
Si os habéis fijado, en la caja pone "descubre su cultura y tradiciones", y es que además del dado y las fichas, el juego contiene
preguntas sobre la ciudad charra y su provincia, lo cual nos permite conocer muchos aspectos de la cultura salmantina.
CONTENIDO
La caja contiene el tablero, forrado en plástico, un gran dado de color negro, fichas de varios colores (no son pequeñas pero aún así no está recomendado para menores de 36 meses) y dos tacos de preguntas, las de la ciudad, que son 44 y las de la provincia, que son 60.
Como complemento, el juego trae consigo un
póster que es un enorme dibujo del centro histórico de Salamanca, es decir, como un plano de la ciudad a lo grande porque incluye los nombres de casi todas las calles y de la totalidad de los monumentos. Tiene escenas graciosas como los Padrelucas (personas disfrazadas con grandes cabezas y trajes estrafalarios durante las Ferias y Fiestas) bailando en la Plaza Mayor. Este póster se realizó por primera vez con motivo de la designación de Salamanca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, en 1988 y preside mi habitación desde hace bastante tiempo. A los lados, fuera ya del plano de la capital charra, aparece un brevísima explicación historico-artistica de los principales monumentos.
CÓMO ADQUIRIRLO
Tengo este juego desde hace 12 años y fue un regalo, por lo que no sé dónde me lo comprarían ni cuánto costó. Supongo que sólo se podrá adquirir en las tiendas de recuerdos de Salamanca aunque la verdad que hace tiempo que no lo veo en ningún escaparate de la ciudad. Por contra, el póster del que acabo de hablar sí que se vende por todas partes sin que sea necesario hacerse con el juego para tenerlo.
FORMA DE JUGAR
Como prácticamente todo el mundo conoce parchís y la oca es muy sencillo aprender a jugar al Juego de Salamanca.
1. Juego de la Ciudad
Ya dije antes que es el equivalente de la oca aunque tiene unas cuantas diferencias.
En primer lugar, el
número de casillas es sensiblemente inferior, ya que cuenta con 44. De estas, 34 son casillas normales, apareciendo en cada una de ellas un
dibujo de los monumentos de la ciudad como por ejemplo la Clerecía, la Universidad, el Convento de San Esteban, la Casa de las Conchas y un larguísimo etcétera en el que se incluyen lugares poco conocidos como la Iglesia de Santo Tomás de Cantauriense, la de San Cristóbal o el Palacio de Garcigrande. La casilla de comienzo es la de las Catedrales y la de finalización una Plaza Mayor ambientada en las Ferias y Fiestas de la ciudad, con los famosos "padrelucas" de protagonistas.Si en la oca para avanzar rápidamente tenemos el famoso "de oca a oca"
en el Juego de Salamanca el animal elegido para esta función no podría ser otro que la rana, existiendo 5 casillas normales con este anfibio en el dibujo para saltar "de rana a rana".
La última de ellas (la segunda foto que pongo), en vez de ser de color verde es roja y representa el equivalente de la maldita casilla 58 de la oca, es decir, la muerte, obligánonos a regresar a las Catedrales para iniciar el recorrido por el tablero.
Las 10 casillas sobrantes incorporan la novedad que antes comentaba: las preguntas. Son también dibujos pero en vez de tratarse de edificios aparecen personajes como Unamuno, obras literarias como la Celestina o tradiciones salmantinas como La Mariseca. Cuando un jugador cae en dichas casillas tiene que responder a la pregunta que le haga el adversario, que suele versar de monumentos o de aspectos culturales o curiosos de la ciudad. Si no se acierta se pierde un turno.
Un ejemplo de pregunta es el siguiente: ¿En qué famoso Convento de Salamanca se alojó Cristóbal Colón antes de partir rumbo a América? La respuesta correcta os la digo al final de la opinión.
Para ganar hay que llegar con tirada exacta a la Plaza Mayor, algo difícil de conseguir al existir sólo una casilla entre el ágora salmantina y la última y traicionera rana, de forma que es más difícil ganar que en la oca.
2. Juego de la Provincia
Como ya sabéis, es el equivalente del parchís pero también tiene diferencias.
El
número de casillas también es inferior, 60, aunque para llegar al final, el número de casillas que cada color recorre individualmente (aquellas en las que ya no nos pueden comer) sí que es superior al parchís, 12 en vez de 10.
Durante la partida hacemos un recorrido por toda la provincia para finalizar en la ciudad de Salamanca. El color amarillo empieza en Peñaranda de Bracamonte, el verde en Béjar, el rojo en Ciudad Rodrigo y el azul en Vitigudino; todas ellas son las localidades más grandes por detrás de la capital charra y de Santa Marta.
Al igual que en el juego de la ciudad, existen casillas en las que hay que hacer
preguntas, 8 concretamente, que a la vez funcionan como seguro. Estas cuestiones versan sobre los pueblos de la provincia, su cultura y sus costumbres.
Si no se acierta se pierde un turno.
El resto de las normas son iguales que las del parchís y por lo tanto no las voy a explicar aquí porque imagino que todo el mundo las conoce más que de sobra.
OPINIÓN
Desde luego que este juego
es uno de los mejores regalos que me han hecho en la vida y siempre estaré muy agradecido a la persona que me lo compró. He jugado mucho con él y todavía echo alguna partida de vez en cuando a pesar de que mi tiempo libre para estas cosas va reduciéndose cada vez más con el paso de los años.El juego
se prepara muy rápido puesto que sólo hay que desplegar el tablero (el mío ya está roto en 4 trozos debido a la cantidad de veces que he jugado), colocar las fichas, mezclar las preguntas y sortear quién es el que empieza la partida.
Si os gustan la oca y el parchís os encantará el Juego de Salamanca, especialmente si conocéis la capital y su provincia porque es muy entretenido jugar en un tablero que reproduce sitios que uno puede visitar.
El hecho de poseer preguntas le da al juego un plus de originalidad y de interés porque con lo de perder un turno al fallar la respuesta se dan situaciones no conocidas en el parchís y la oca.
A la vez que nos divertimos
aprenderemos muchos aspectos culturales de Salamanca; de hecho,
mi enorme y cada vez mayor interés por conocer al fondo mi ciudad tuvo su origen precisamente en las preguntas de este juego, que como imagenaréis, ya me sé de memoria, por lo que jugar conmigo siempre supone estar en desventaja.
La dificultad de las preguntas es variable pero predominan las fáciles sobre las complicadas aunque eso sí, hay que conocer bien Salamanca para acertarlas. Un pequeño inconveniente es que el número de las tarjetas de preguntas del juego de la ciudad habitualmente se corresponde con las casillas, siendo de esta manera bastante fácil averiguar en ocasiones la respuesta porque basta con leer en nombre del monumento en cuestión. Esto se puede solucionar tapando las tarjetas.
Sin embargo, lo que más me gusta del Juego de Salamanca, y además desde el primer día que abrí la caja son los tableros. Se nota que están realizados con mucho mimo y cuidan hasta el más mínimo detalle.
El de la ciudad reproduce muy bien los monumentos de Salamanca y me parece correcto poner a la famosa rana como protagonista del juego, a pesar de que yo le tengo un poco de manía al celebérrimo anfibio porque creo que roba demasiado protagonismo a otros tesoros que esconden las fachadas salmantinas. El tamaño de las casillas y de las fichas es muy grande, algo que permite que jugar sea más cómodo y fácil para la gente mayor, a la que le recomiendo echar una partida de vez en cuando porque las preguntas pueden servir de estímulo para la memoria al incluir muchos aspectos sobre la cultura y tradiciones de la tierra. El orden de las casillas yo lo alteraría y las colocaría de forma que se obtuviera un recorrido real entre las Catedrales y la Plaza Mayor, pasando por todos los monumentos que aparecen en el juego.
Mención especial merece el tablero de la provincia, aún más bonito que el de la capital y del que lamento que no exista un póster porque quedaría precioso. En él
aparecen con sumo detalle los pueblos de la provincia, cada uno con sus elementos representativos como la Catedral de Ciudad Rodrigo o el castillo de Alba de Tormes. También veremos los embalses de Santa Teresa o de Aldeadávila, los cerdos junto a Guijuelo, la Sierra de Béjar con sus cumbres nevadas, los campos de lentejas de la Armuña, las Arribes del Duero y, cómo no, una bella panorámica de Salamanca capital, con las torres, campanarios y cúpulas de la Catedral Nueva, la Clerecía, la Universidad, la Iglesia de la Purísima o San Esteban sobresaliendo y alzándose en el paisaje urbano, compitiendo en altura y grandiosidad, tal y como sucede en la realidad.
Es toda una obra de arte y la verdad que
entre jugar en el soso tablero del parchís y este, yo me decanto fuertemente por la segunda opción porque es un auténtico regalo para la vista.
Os recomiendo que veáis con atención la primera foto que he puesto para que lo comprobéis por vosotros mismos y, si queréis, opinéis en los comentarios.
CONCLUSIÓN
El Juego de Salamanca puede ser un excelente recuerdo de una visita a la ciudad y su provincia porque no es una cosa que queda expuesto en una estatería sino que se trata de algo mucho más dinámico con el que pasaremos buenos ratos, aprenderemos muchas curiosidades y con el que no nos olvidaremos de que, como dice en la caja, Salamanca da mucho juego.
Por cierto, la respuesta correcta a la pregunta es el Convento de San Esteban, el edificio que más admiro de mi ciudad.
valorada