Glenn Cooper triunfó en el mundo de las letras gracias a La Biblioteca de los muertos, un bestseller con el que consiguió un auténtico éxito de ventas. Bestseller porque incluye todos los ingredientes que pueden llamar la atención del aficionado a este tipo de libros:
-La intriga provocada por los asesinatos cometidos por un asesino en serie.
-Un agente del FBI tras las inexistentes pistas que lleven a la detención del asesino. Un agente que por cierto parece sacado de una novela negra: borrachín y con un matrimonio fracasado a cuestas.
-El Área 51, esa donde se dice que estudian el fenómeno OVNI.
-Una abadía donde comienzan a escribir un misterioso libro.
-Y cómo no, su historia amorosa.

El libro termina con un final abierto, no porque no se cerrara la aventura, sino porque hay una duda que queda planteada: ¿Por qué el libro termina abruptamente en el año 2027? ¿Es ese el año del fin del mundo? Y el final abierto de un éxito de ventas, garantiza que habrá una segunda parte. No es pues de extrañar que el autor no haya dejado escapar la oportunidad y nos presente ahora la continuación:
El libro de las almas.
En un afán por añadir nuevos elementos a la intriga, y puesto que el tema del Área 51 quedó más que amortizado en el primer libro, el autor ha pensado que nada mejor que añadir nuevos personajes reales a la intriga de ficción. Y dichos personajes han resultado ser Calvino y Shakespeare.
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ARGUMENTO
El caso del Juicio Final, aquel en el que un hombre enviaba postales con un ataúd y los que recibían la postal inevitablemente acababan muertos en el día que indicaba la tarjeta, se cerró sin resolver pese a que el agente del FBI Will Pipper sabía exactamente lo que había pasado. Como pago a los servicios prestados y sobre todo para comprar su silencio consiguió lo que había sido hasta ese momento su sueño: jubilarse.
Claro, que en ese sueño figuraba también retirarse a un lugar donde pudiera pescar, lejos de la gran ciudad y, en lugar de eso, se encontraba cambiando pañales a su hijo pequeño, encerrado entre cuatro paredes, salvo en las escasas horas en las que viene la niñera y el sale a correr por las calles del barrio, mientras su mujer ha reiniciado su trabajo en el FBI.
Por eso no puede resistirse a la oferta que le hacen unos miembros del Club 2027, antiguos trabajadores del Área 51 ya jubilados y que llevan ese nombre porque saben que no hay más nombres escritos a partir del 9 de febrero de 2027. Quieren que asista a una subasta a recoger el que parece ser el libro perdido que falta de la Biblioteca de los muertos.
Y allá que se lanza Will Pipper, sin darse cuenta de que con ello está poniendo en peligro no solamente su vida, sino la de su familia. Porque aunque sepa que él y su familia son FDR (Fuera De Registro, o sea, gente que no morirá antes de ese año 2027), también sabe que hay cosas peores que la propia muerte.
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UNA LARGA LISTA DE OBJECIONES
El artificio de añadir personajes reales a la narración, no me convence.La elección de
Calvino es lógica, porque a fin de cuentas en la doctrina calvinista está la predestinación, Dios tiene un plan para nosotros y nos pongamos como nos pongamos, será inevitable.
Esto es algo que puede encajar perfectamente en este texto, donde la conciencia de los ejecutores se queda muy tranquila tras reventarle la cabeza a una persona de un tiro, porque estaba escrito que ese era el día de su muerte y, si no hubiese sido de un balazo, se hubiera resbalado en la bañera hasta desnucarse o cualquier otro accidente.
En cuanto a lo de
Shakespeare tengo la impresión de que pasaba por allí y le dijeron:
¡Oye, que te parece si te metemos en la novela!. Y dicho y hecho, para la novela que fue, eso sí, dejando muestras de su ingenio con un poema que será una clave con cuatro enigmas que llevarán a la resolución de todo el misterio:
«Cuando Dios quiso mostrarnos el caprichoso destino
y las puertas del porvenir abrió de para en par,
hombres sabios intentaron encubrirlo.
Que los secretos se conozcan tú, él, debéis evitar;
mantenedlos ocultos en lugar seguro.
Las piezas del enigma son cuatro,
por si hombres arrogantes e ilusos
intentaran desentrañarlo;
bajo la llama de Prometeo está la primera;
la siguiente, tras el suave viento flamenco;
la tercera, muy alto, sobre el nombre de un profeta,
y la cuarta, con el hijo que cometió un pecado horrendo.
Cuando llegue el momento de que el hombre humilde lo sepa,
roguemos por que Dios nos tenga en su gracia eterna.» (El libro de las almas. Página 89)
(W.S. 1581)
Si hay algo que odie profundamente, son aquellos libros en los que aparece una pista tan enrevesada y complicada, que solo los protagonistas gracias a su grandísima inteligencia son capaces de resolver. No hay nada que más me fastidie que el autor vaya de listo tratando de tontos a los lectores, y esa es la sensación cuando me plantean este tipo de enigmas, porque ¿para qué molestarme en desentrañarlos si es algo imposible? Ya lo hará el novelista, sacándose de la manga lo que le haga falta.
Evidentemente los enigmas se resolverán, aunque me queda la pregunta de ¿qué sentido tenía tanto ocultismo? Un mero juego sin sentido por parte de Shakespeare que se convierte por obra y gracia del autor en la clave de unas pistas que son por otra parte una mera distracción para rellenar páginas, pues la trama hubiera podido llegar hasta su final sin estas peripecias.
Claro, que en ese caso
el libro se hubiese quedado en cien páginas o menos. Algo difícil de vender, pero que una vez leído el libro, el lector hubiese agradecido.
En el primer libro intenté desarrollar los personajes que en él aparecían y al final el único que ocupaba lugar, en cuanto a presencia y definición era Will Pipper. El resto, poco menos que acompañantes.
En esta segunda entrega ni siquiera eso, porque aparte de Pipper y el malo malísimo que va persiguiéndole (y con la etiqueta de malo malísimo, duro durísimo el autor no se molestó en profundizar más en su personalidad), aparece una mujer clave en la resolución de los enigmas (y de paso como compañera de cama y motivo de futuros remordimientos para Pipper), pero poco llegamos a conocer de ella (el calentó que acaba con ella en la cama de Pipper es casi más increíble que la existencia de los libros de los muertos)
Si queréis saber como es
Will Pipper tendréis que recurrir a este resumen que de él hice en la reseña del libro anterior, y al resumen que de dicho libro se realiza en las páginas 14-16 de
El libro de las almas.
«Will Pipper, cuarenta y ocho años, nuevo años mayor que Sánchez. Anteriormente su jefe, antes de que le largaran de su puesto para volver a ser agente especial. Anteriormente guapo como para quitar el hipo, futbolista de casi dos metros de alto con hombros como vigas de acero, pelo castaño revuelto como un jovenzuelo, antes de que el alcohol y la inactividad dieran a su carne la consistencia y la palidez de la masa de pan. Anteriormente todo un figura. Antes de convertirse en un dolor de cabeza, que no veía la hora de largarse del trabajo.» (La Biblioteca de los muertos. Página 29)
Un hombre bastante conflictivo, al que las faldas han metido en más de un lío (ya se sabe que el sexo en el trabajo está muy mal visto en Estados Unidos, aunque media oficina lo practique con la otra media).
En su día fue todo un experto en asesinos en serie, especialmente si los casos tenían connotaciones sexuales. Pero ahora está arrinconado en una oficina y lo único que espera, además del momento de volver a echarse otro trago, es a que llegue la jubilación para huir de Nueva York.
«Estaba cansado, solo y atrapado en una ciudad que detestaba.
Quería volver a casa. Volver a casa con una pensión.» (La Biblioteca de los muertos. Página 31)
De rebote, porque no hay otro y la opinión pública demanda resultados, se ve al frente del caso del asesino que avisa con una postal, conocido como el caso del Juicio Final.
No busquéis más detalles de la personalidad de este personaje en el nuevo libro, pues su evolución personal es nula y
aún me queda una mayor sensación de personaje de cartón piedra. Si eso ocurre con el personaje mejor dibujado de la novela, imaginaos como puede ser el resto.
Cuando acabé de leer La Biblioteca de los muertos, me quedé con la sensación de que había sido una de las novelas más adictivas que había leído en el año 2011. Pero con el paso de los días esa sensación desapareció o se aminoró un tanto, porque las de John Verdon (Se lo que estás pensando y No abras los ojos) eran bastante mejores.
Además, al reposar la novela, cuando me alejé de la vorágine de saber qué es lo que va a ocurrir a continuación, comencé a verle, no digo fallos, pero si inconsistencias. Es como esas películas en que estás tan metido en que perdonas que el decorado sea de cartón piedra, pero que cuando las revisas ves la tramoya y el truco. Pues lo mismo pero en libro.
Aunque aparenta ser una novela de muchos personajes, en la práctica no son tantos, porque aunque no incluya los que aparecen en Vectis, ni los de la excavación en 1947, la intervención de los mismos es mínima. Quedarían en la práctica casi reducidos a los tres que he citado y de ellos el que tiene un papel mucho más destacado es Will Pipper.
Quizás ahí reside el problema de la novela cuando ha pasado un tiempo y tras la voracidad de la lectura, te paras a analizarla.
Will Pipper es un personaje demasiado tópico. Como parece que un detective o agente que se precie debe ser alcohólico, éste lo es. Y para no inventarle un pasado que justifique (léase una mujer muerta salvajemente, o un caso sin resolver que le tiene amargado), directamente se justifica diciendo que lo es porque sus padres también eran alcohólicos (y su hija en cierto momento se nos insinúa que va camino de serlo).
Lo curioso es que como estoy leyendo ahora los inicios de la novela negra (esta desde luego no lo es), origen de todos los prototipos, las diferencias saltan a la vista. Y evidentemente para mucho peor, porque nada tiene que ver este Pipper con Marlowe, que si, que también es alcohólico, pero el autor ni se molesta en justificar que lo es. Simplemente es así.
Y como parece que si no se es irónico y mordaz, tampoco se está la altura, Glenn Cooper ha pretendido que su personaje Pipper también lo sea. Pero no resiste ni de lejos la comparación.
Se le han añadido además otros atributos que a mi parecen no cuadran, o son si me apuráis arquetipos de
novela rosa (pero que muy rosa) que ya me contaréis qué pintan aquí. Como esos esteroetipos del macho muy macho que derrite a las mujeres que pasan a su lado, con aires de hombre malo que es precisamente lo que las atrae
«La mayoría de las mujeres acaban cayendo. No era fanfarronería, simplemente era un hecho.» (Página 190)
Tampoco es demasiado de recibo ese toque machista a a hora (por más que sea por boca del protagonista de definir a su compañera:
«Era un taponcito, descalza medía uno sesenta,
y en opinión de Will tenía que perder un par de kilos de todas partes, incluso de su tersa y rosada cara._(...) La práctica media melena rojiza, el maquillaje y el brillo complementaban bien su delicada nariz_,
sus bonitos labios y sus expresivos ojos color miel, y su perfume habría seducido a Will de haberlo llevado otra mujer» (Página 33)
Lo del “taponcito” me ha llegado al alma.
Hay personajes como la hija de Will, que aparecen de repente, casi de la nada y uno se queda con la impresión de que el autor los ha puesto ahí por necesidades del guión.
Las cosas no sólo no mejoran en la segunda parte, sino que
aún es mucho peor. Al margen de todo lo citado con anterioridad, cuando me paro a pensar en algunos de los sucesos que he leído,
me resultan totalmente increíbles, no por fantasiosos, sino por no ser verosímiles.
-¿Cómo puede un avezado agente del FBI que se sabe vigilado por el secreto que esconde no pensar que sus teléfonos están intervenidos y controlados?
-¿Cómo sabiéndose objeto de vigilancia consiente en una reunión en su casa, con lo que pone en peligro su familia?
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IMPRESIÓN PERSONAL
¿Aún te quedan dudas de lo que pienso de este libro? Es cierto que se lee en poco tiempo y con una cierta avidez, pero su falta de profundidad al tratar los personajes, los evidentes despropósitos en la trama y un final que deja nuevamente enigmas sin cerrar hacen que, pese a que mis expectativas fueran más bien pobres tras haber leído La Biblioteca de los muertos, lleven este libro directamente a las decepciones del 2012.
Que a mi no me haya gustado, no quiere decir que haya muchos lectores que puedan disfrutar de esta novela, sobre todo si su nivel de exigencia es bajo. Pero,
si eres tu quien ha de gastarse el dinero en comprarlo para leerlo, no lo hagas.
Otra cosa es que puedas conseguirlo en la Biblioteca, como ha sido mi caso. En ese caso,
puede serte útil si buscas una lectura totalmente intrascendente en un momento en que tu mente no te permita analizar las incongruencias que encontrarás.
El que avisa no es triaidor sino avisador. Avisado estás. Ahora bien, si quieres perder el tiempo hasta que llegue el año 2027....
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Lectura facilitada por Bibliotecas Obra Social Caja Madrid
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DATOS TÉCNICOS
Editorial: Grijalbo
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 401
Título original: Book of souls
PVP: 21,90 €
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Anuncio de la novela en youtube:
http://www.youtube.com/watch?v=S5g6k1D84Sk&list=PL64913370C3683789&index=7&feature=plpp_video
pues vaya chasco no, con lo interesante que podía haber sido