Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón
15.03.2006
Ventajas:
Imprescindible para conocer algo serio sobre educación
Desventajas:
No es una guía, no es fácil, no ofrece fórmulas ni recetas mágicas . . .
Recomendable:
Sí
 zoquete
Sobre mí:
Hace sueño. Es intenso y se cala hasta los huesos. Suena Queen. También se cala hasta la médula. No ...
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Tengo una teoría: Freud y Dalh pertenecen a la misma reencarnación y Hitchcock es su profeta. Se celebra una fiesta de carnaval en nuestro club deportivo. Me han encargado "responsabilizarme" de mis hermanas menores. Horror. Quedamos en un punto de encuentro media hora antes del toque de queda paterno, para no estropearnos la fiesta. Sin embargo, no es difícil que nos encontremos en la noche, ¡qué vergüenza!, ¿hacia dónde miro? Oops, además ¿me habrán oído diciendo tacos? Ojalá se perdieran... ¡Guau! ¿No es esa Marina? ¿cómo puede estar hablando con mis hermanas, si son pequeñas? ¿Son de la misma clase? No puede ser. Espero que no le cuenten ellas como soy en casa… no soy tan monstruo como ellas me ven, y sería menos violento si ellas me hicieran caso. Al llegar a casa, todo parece volver a la normalidad: recupero mi carácter mandón, casi puritano, pero una pregunta flota en el aire:¿cómo soy yo realmente, como me muestro en la calle o en casa?
"[…] lo que los niños aprenden [en su casa] puede ser irrelevante fuera de su hogar, en el mundo que les rodea. Pueden desprenderse de ello en cuanto cruzan el umbral de la casa tan fácilmente como de los jerséis de lana gruesa que sus madres les obligan a llevar." Son palabras de Judith Rich Harris en su libro "El Mito de la Educación". En algún portal para padres también se puede leer "los padres somos modelos de conducta". Incluso los padres tienen la responsabilidad civil por los actos que sus hijos cometan. De hecho ya todos sabemos que: - la anorexia y obesidad es consecuencia de la irresponsabilidad de los padres sobre sus hijos, ya sean alimentándolos con chucherías o tolerando sus caprichos; - las palabrotas del niño son un buen índice para imaginarnos el vocabulario paterno; - la separación de los padres puede provocar un trauma en el niño que le perseguirá por todas sus camas, cargando sus relaciones afectivas o experiencias sexuales de tantos complejos como se pongan de moda; - la moda de las playstation y similares obedecen a una conspiración de las empresas de videojuegos, pues semejante adicción sólo puede tener tal calado con la complicidad de una buena mayoría de padres… aún se buscan los culpables; - podemos convertir a nuestros hijos en grandes lectores, músicos o deportistas si nos ven devorar libros, aporrear a menudo el piano y empezar el día corriendo unos kilómetros
Retrocedamos unos pasos ante lo obvio: lo físico. Hay padres tan expeditivos en sus correctivos con sus hijos que acaban rompiéndoles algún hueso, dejándoles cicatrices de por vida. Lesiones emocionales también las hay. Parece más normal, sin embargo, que los verdaderos golpes vengan después, que el cincel se encuentre puertas afuera... ¿ese carácter del que tanto alardeamos o al que tanto culpamos de nuestras desdichas ha sido moldeado, es responsabilidad de nuestros progenitores? Para terminar, hay quien disfruta aterrorizando a los padres indicándoles que cada uno de sus pequeños gestos puede tener fatales consecuencias sobre la actitud de sus hijos. Hay quien dice que determinados comportamientos marginales de la adolescencia se deben al modo en que fueron educados cuando bebés... A ese respecto, el libro "Los Hijos Tiranos. El Síndrome del Emperador" del profesor Vicente Garrido arranca en su capítulo introductorio con una pregunta tranquilizadora: "¿Es cierto que la violencia de los hijos hacia los padres es, ante todo, un exponente de la ineptitud de los padres como educadores?"
Mejor no decir aún qué es lo que contesta... mejor un par de citas: "Antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar a los pequeños. Ahora tengo seis pequeños y ningún teoría." Lord Rochester
"La infancia tiene sus maneras peculiares de ver, pensar y sentir, y nada hay tan fuera de razón como pretender sustituir esas maneras por las propias nuestras." Jean Jacques Rousseau A quienes les pique la curiosidad, les ruego que primero examinen sus referencias: sus experiencias como padres, que es probable que tengan si han llegado hasta aquí, y sus experiencias como hijos, que también es probable que tengan, aunque sea más o menos mísera. No creo que sus vivencias sean válidas para desentrañar el alma humana, pero podrían sernos muy útiles para derribar algunos mitos.
Predicaré con el ejemplo: me reconozco en mis padres cuando siento el peso de la responsabilidad sobre mi hijo, cuando me siento impotente deseando conducirlo por el mejor camino, que se coma la papilla o duerma la siesta, la mejor actitud para que sea persona de éxito y no le arrebaten el cubo y la pala en el parque, evitando conflictos, lesiones físicas o no tan físicas que lastren su futuro. Me reconozco cuando me embarga el miedo, me puede la ira, me vence la ternura y cedo una vez más dejándole juguetear con mi móvil último modelo de seiscientos euros. Dejo de reconocerme cuando celebro ciertas libertades que antaño se consideraban pecaminosas, contranatura e incluso delictivas: canal pus, "el jueves", Bertrand Russell… ¿qué es eso de la educación? ¿lo es "para toda la vida"? ¿nos "marca", afecta a nuestra personalidad? ¿no será simple folclore? ¿qué etiquetas que ahora usamos serán consideradas trasnochadas cuando nuestros hijos lleven las riendas de la sociedad?
Pero siendo pragmático, lo que me preocupa es que si quiero a mi hijo sumiso y obediente para que se adapte más fácilmente al ganapia que le toque como jefe, o a su pareja deseosa de succionarle hasta su último aliento, ¿debo ser cruel, autoritario y estricto o, más bien lo contrario, permisivo, cariñoso, complaciente? Las preguntas que se hace la autora no son éstas, exactamente, pero con no demasiada imaginación y lo que ella razona pueden contestarse razonablemente bien, y con mucho más fundamente que el empleado por las revistas o libros tradicionales para padres.
Como ejemplo, el libro arranca cuestionando las correlaciones encontradas por muchos estudios supuestamente científicos que suelen arrojar fabulosas conclusiones normalmente establecidas a priori, pero usualmente carentes de confirmaciones realizadas por terceras personas. Aplicándolo a un caso próximo, los inmigrantes tienen mal gusto vistiendo y prefieren trabajos precarios, según demuestran las estadísticas. Si alguno se apunta al club de golf es porque se equivocó de grupo, y debería estar entre los extranjeros. Por seguir con más experimentos, también se ha detectado una fuerte correlación entre madres frías y niños autistas, lo cual hace pensar en la atonía de la madre como una causa de tal enfermedad infantil, aunque haya algún excéntrico que proponga que se debe a defectos cerebrales. Otros muchos estudios comparan a gemelos, mellizos, criados juntos o separados, con padres adoptivos o biológicos, madres solteras, parejas homosexuales, familias numerosas, primogénitos, benjamines… los científicos no pierden el tiempo tratando de buscar mil y una maneras de comparar resultados, de separar los efectos genéticos de aquellos que proporcionan el entorno… mmmhh! ¿Aún no sienten la curiosidad?
Por último, quisiera comentar que desde mi modesto punto de vista, no recomendaría leer el libro a furibundos creyentes del determinismo en cualesquiera de sus modalidades: fundamentalistas biológicos, religiosos o esotéricos que se consideran marionetas de genes, leyes de la gravitación universal y asociadas, dioses indiferentes o constelaciones astrales. También es posible que decepcione a quienes esperen una guía práctica, manual de autoayuda o palabras amables sobre las maneras de esculpir y garantizar que nuestros vástagos serán "gente de provecho" el día de mañana. Mejor también yo me olvido de lo que he leído...
Etiquetas relacionadas con El Mito de la Eduación - Judith Rich Harris
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02.09.2007 23:30
Creo que es lo que ya has dicho en tu opinión: hay tantos factores que determinan la pesonalidad que me parece de ilusos intentar diseccionarlo y, por supuesto, intentar alterarlo. Si fuera tan sencillo no serían hijos, serían robotitos!! Y ya sabemos lo mal que acaba AI (Artificial Intelligence, la peli de Spilberg).
15.05.2006 16:28
Buenísima opinión, me he quedado con ganas de ponerte un excepcional pero no he podido, volveré para seguirte leyendo. Con respecto al libro no se puede radicalizar de esa forma la "culpabilidad" de los padres sobre el comportamiento de los hijos, creo que influyen por supuesto y tratas de darles el mejor ejemplo posible y tratas también de corregir lo que piensas que a tí te falto, pero no somos perfectos y seguro que en algo fallamos, ¡y toco madera, tengo dos!. Besos
26.04.2006 01:00
Por lo que comentas ya lo añadiré para leerlo. Saludos y excelemnte opinión.