Hola a todos. Aquí estoy, una vez más, escribiendo de uno de mis géneros favoritos: el cine. Vi por primera vez “El nombre de la rosa” cuando tenía unos doce años, y me quedé absolutamente fascinada por la película. Yo ya había leído el libro con once un par de veces (si, pensaréis que era muy precoz, pero es que cuando empecé a leer el libro no sabía muy bien de qué iba), y me apañé para sacar la peli de la biblioteca en cuanto coló que no me había hecho el carnet de adultos por falta de tiempo (y no de edad). Qué ilusos (o qué mayor me verían) los de la biblioteca.
A partir de entonces la sacaba de vez en cuando. Más tarde, la grabé de la tele de Telemadrid, la única cadena de por entonces que no ponía anuncios en medio de las películas, y mucho, muchísimo más tarde, la encargué en Fnac para, en uno de mis viajes a Madrid, tenerla por fin en DVD.
Pero me estoy precipitando, porque algunos -pocos- de vosotros aún no sabréis de qué va.
Argumento
Primero decir que es una adaptación maravillosa de una novela de Umberto Eco del mismo nombre. Estamos en el año 1327, en el norte de Italia, como dice el narrador, “en una población cuyo nombre resulta ahora más piadoso olvidar […] Y ojalá mi mano no tiemble cuando me dispongo a relatar los sucesos que acontecieron allí.”
Un paisaje gris y nevado, unos monjes franciscanos que viajan en burro, una abadía benedictina con aspecto de fortaleza y una música que nos sumerge repentinamente en la Italia medieval, nos vaticinan y nos ponen en guardia para lo que va a pasar.
Fray Guillermo de Baskerville (cuyo nombre es una mezcla entre Guillermo de Occam y el perro de los Baskerville, la historia más famosa de Sherlock Holmes), un afamado fraile franciscano debido a su inteligencia y dotes de observación, va de camino a una abadía, acompañado de su novicio, Adso de Melk, originario de Alemania.
Una vez les han dado la bienvenida como parte de un comité que debe decidir el propio destino de los franciscanos (decidir si la Iglesia debe ser pobre, como Cristo lo fue), y por tanto, dejarles seguir como hasta ahora, viviendo en su pobreza, sin bienes propios, o declararlos a todos herejes, y en consecuencia, matarlos. Como decía, una vez les ha dado la bienvenida el propio abad en persona, confía en fray Guillermo sus temores más oscuros. Unos pocos días previos a su llegada, uno de los monjes más jóvenes y prometedores se ha suicidado. O eso parece. El abad teme más muertes, pero lo que realmente teme es que si no consigue tranquilizar a su congregación, tendrá que acudir a la Santa Inquisición. Y el Abad sabe lo que eso significaría. Torturas, una caza de brujas, una hoguera repleta de leña, y asesinatos en el nombre de Dios. No, al Abad le da terror. Prefiere que fray Guillermo, por sí solo, desvele el misterio, dándole rinda suelta por toda la abadía... excepto por la biblioteca, famosa en toda la Cristiandad por el número y calidad de los volúmenes que hay.
Fray Guillermo es tremendamente inteligente. Impresiona. Y a Adso le tiene embelesado con sus deducciones.
Guillermo aprende mucho de la biblioteca, de la abadía, de los sirvientes, de los monjes que allí viven, y de todos los pobres campesinos, muchos, a punto de morir de hambre, que se alimentan de la comida deshechada de la abadía, y en el caso de las mujeres, de hacer visitas nocturnas a la cocina, donde no roban comida, sino que se venden a sí mismas.
Guillermo hace lo que puede, que es mucho, pero no puede evitar una sucesión de muertes, que, curiosamente, se asemejan al libro del Apocalipsis.
Con la primera trompeta, llegó la nieve (Adelmo de Otranto, el primer cadáver, fue encontrado tras una terrible tormenta de nieve)
Con la segunda trompeta el mar se volvió sangre (no os desvelaré el segundo asesinato)
Con la tercera trompeta, una estrella ardiente caerá en las fuentes de agua...

Por si no lo recordáis, el Apocalipsis vaticina el fin del mundo y el juicio final cuando el ángel toca la séptima trompeta, asi que imagináos lo asustadísimos que están los monjes, y más aún cuando llega la Santa Inquisición, en “cumplimiento de sus funciones”, para encontrar al culpable de tanta abominación. O a alguien que pueda pasar por culpable. Ah, para más aliciente, el inquisidor es un viejo enemigo de fray Guillermo, que por mucho que intenta mantenerse alejado de la Inquisición, no le darán tregua e intentarán que se vea involucrado en los crímenes, para que pague por pecados pasados que él mismo purgó hace tiempo.
Conoceremos el pasado de Guillermo de Baskerville, el enorme dilema de Adso, que se debate entre el amor y su ansia de conocimiento, lealtad y admiración por su maestro.
Conoceremos la vida secreta de la abadía, las crueldades al pueblo sencillo, las armas con que la biblioteca se defiende de los intrusos.
Conoceremos el ansia de sangre y de poder, el egoísmo, la ceguera selectiva del ser humano.
Es una película de una caracterización excelente, con un argumento casi inmejorable (y digo casi porque el libro es una obra maestra; si hubieran puesto todos los misterios con toda la grandeza de Guillermo en la película, posiblemente consideraría este film como el mejor de la historia), que no os podéis perder.
Personajes y datos técnicos
Guillermo de Baskerville: Sean Connery. No necesita presentación. Es un actor sublime. Además, cuantos más años cumple, más atractivo está y mejor actor es. Es mi actor favorito. Y que tenga 70 años no le resta ni un ápice a su encanto. Un monje con un pasado... intenso, por así decirlo, que tuvo que huir y parecer muerto ante el mundo para evitar que le matasen. Es listo, y lo sabe. De hecho, peca de orgullo, y a veces, de cierta prepotencia. Pero, ¿cómo ser humilde -aunque a veces lo consigue- cuando eres plenamente consciente de que eres el mejor? No es que se crea perfecto, pero sabe lo listo que es. Una frase que me encanta. Tras un montón de preguntas de Adso, a Guillermo se le acaba la paciencia y le contesta: “Adso, si tuviera todas las respuestas, no estaría aquí, sino enseñando Teología en París”
Adso de Melk: interpretado por un jovencísimo Christian Slater.
No deja de ser un secundario en la historia, puesto que realmente no es que tenga mucha importancia, aunque tiene sus escenas de gloria. Es un joven inseguro, con ansias de aprender todo lo posible, inteligente, pero en comparación con Guillermo parece una hormiga subida a un elefante. Viene de clase alta, y realmente tiene vocación religiosa, a pesar de verse confuso en algún momento. Un breve diálogo:
Adso: ¿Cómo es estar enamorado?
Guillermo: ¿No estarás confundiendo amor con lujuria?
Adso. No lo sé. Quizás. Sólo quiero que ella sea feliz. Salvarla de su pobreza
Guillermo: Oh, cielos
Adso: ¿Por qué “Oh, cielos”?
Giullermo: Estás enamorado
Adso: ¿Y eso es malo?
Guillermo: Bueno... para un monje representa ciertos problemas...
Qué inocente es, el pobre...
Abad (Michael Lonsdale): en el libro (aquí no sale) nos cuentan que fue elegido abad porque era fácilmente manipulable. El abad sabe lo que se cuece, excepto por la muerte de Adelmo, pero está obligado, por el secreto de confesión, a no revelarlo jamás. De ahí el empeño que pone en que Guillermo lo averigüe por él mismo, y sea capaz de contarlo. El abad es un hombre temeroso de Dios, que realmente se preocupa por su comunidad, los monjes, y en cierta medida, por el pueblo pobre, pero no tiene el valor suficiente para enfrentarse al problema él solo.
Abad: Cuando supe que veníais aquí, pensé que era la respuesta a mis plegarias. Necesito un hombre que conozca tanto el alma de los hombres, como los secretos del maligno. Necesito a alguien muy perspicaz para descubrir lo que pasa en la abadía... y... si fuera necesario... para ocultar los hechos, en determinadas circunstancias. (lo de ”ocultar” me pone los pelos de punta...)
Guillermo: Seguramente sabréis que ya no me dedico a semejantes asuntos.
Abad: Si... pero... es que si no consigo tranquilizar a mi congregación, ¡no me quedará más remedio que recurrir a la ayuda de la Santa Inquisicion!
Venancio (Elya Baskin): no le he mencionado antes. Es el boticario, por así decirlo. Se encarga del huerto, y por tanto, de las hierbas medicinales. Es como el médico de la abadía. Estudia enfermedades y plantas, y otras ciencias, como la astronomía, pero no con el controvertido (y casi herético) sextante, que Guillermo sí posee. De hecho, me encanta cómo tratan este personaje en el libro (escribiré otra opi, me temo jajajaj), porque cuando Guillermo “pierde” los anteojos (algo nunca visto en la abadía), en el libro Venancio y el herrero se ven fascinados por el objetivo de realizarle unos nuevos.
Jorge (Feodor Chaliapin Jr): antiguo bibliotecario. Se quedó ciego, y entrenó al actual bibliotecario, Malaquías, para cuidar y defender la biblioteca. Es el único monje español.
Salvatore (Ron Perlman): un monje un tanto estrambótico. Con algo de disminución psiquica, formó parte de otra orden religiosa hace tiempo que fue declarada herética y exterminada. Ahora se esconde bajo el hábito benedictino, pero tiene curiosas costumbres, como comer ratas o serpientes, y cierta aficción por las muchachas pobres del pueblo.
Hay mucho más que debería mencionar. Berengario, el ayudante del bibliotecario que es, como le define Venancio “invertido en muchos sentidos”, el cillero, cuyo nombre ahora mismo no recuerdo, compañero antiguo de Salvatore, Malaquías, ya mencionado de pasada... pero son tantísimos personajes que no puedo nombrar a todos sin eternizarme.
La duración de la película es de 126 minutos, larguísima, para la época en que se rodó, pero está en la media de las de ahora.
El DVD contiene sólo los idiomas de inglés y castellano, aunque tiene subtítulos en un montón de idiomas
¡Importante! No está recomendada, y lo secundo, para menores de trece años. Ya no por el argumento, sino por la brutalidad de algunas imágenes (no escenas), que impactan.
Vestuario, ambientación, decorados
Todos me parecen realmente asombrosos. Desde la tela de los hábitos (que tiene pinta de picar cosa mala), a las escobas realizadas artesanalmente, los volúmenes de la biblioteca, los primeros planos de los dibujos que embellecían la complicada escritura gótica del siglo XIV, la coronilla afeitada de los frailes, el aspecto de la piedra esculpida uqe da paso a pasadizos secretos... todo es tan real que da miedo.
Me he intentado documentar un poco de los decorados que se utilizaron, pero salvo el apunte de que fueron los más grandes desde la película Cleopatra, no he encontrado nada que sea de utilidad. No sé si construyeron decorados realmente, porque si lo hicieron, lo hicieron tan, TAN bien, que parecen de veras auténticos.
De hecho, la torre de la biblioteca de la abadía parece más una fortaleza (la abadía en sí, realmente), tanto que es muy posible que la imagen haya sido tomada prestada de algún castillo de la Edad Media más tardía, donde los muros no eran tan altos, pero sí extremadamente gruesos, para aguantar el impacto de los cañones.
Asi pues, encontramos a los secundarios y figurantes haciendo cosas de lo más variopinta, siempre con una artesanía increíble, como si lo llevaran haciendo toda la vida. Barrer escalones, la herrería, la cocina... todo lleno de suciedad, con animales sueltos (tal y como era la vida entonces, como miniciudades feudales), polvo, tierra. Lámparas de aceite, suelos imperfectos, losas frías, bancos de iglesia muy usados, esculturas entre bellas y tétricas, que parecen bailar a la luz de las velas...
Es, en sí, una fotografía de hace 600 años. El director (Jean-Jacqes Annaud, que no lo había mencionado) hace un trabajo impecable.
Lo que no me gusta de la película
Se salta trozos de libro, como es normal, porque la película en sí ya dura bastante. Si tuvieran que poner todo lo del libro, no acabaría nunca. Como adaptación, está muy bien, pero si lo hubieran puesto todo (qué pena que no puedan hacer una versión extendida...) pues hubiera sido mejor.
Especialmente cuando, en el libro, Guillermo y Adso tienen el libro de Aristóteles de la mano. Lo tienen, lo ojean, y los idiotas de ellos no se dan cuenta de que es el libro que buscan, y por tanto, la clave de todo el misterio.
Imagináos que golpe para el orgullo de Guillermo cuando se da cuenta. Tuvo la solución en sus manos, cundo aún estaba a tiempo de evitar el desastre que se les venía encima. En fin, lo que tiene el metraje de la película. Que hay que saltarse escenas estupendas...
Lo que no me gusta nada es la explicación que dan del título. En el libro dejan muy claro por qué se llama el nombre de la rosa, y no tiene nada que ver con la muchacha de la que Adso se enamora. La explicación inventada, si no quieren explicar la otra, se la podían haber saltado y dejarlo a la imaginación del espectador. Que, total, la mitad de las películas tienen unos títulos...
Opinión
Pues poco me queda por decir. Que es una de las mejores películas de la historia. Amor, miedo, celos, envidia, venganza, poder, miedo, sed de sangre. Lo tiene todo. Y que además todo gire en torno a un libro mítico, el segundo libro de Poética de Aristóteles, lo hace aún más atractivo. Si además le unimos los toques de humor (el debate sobre la risa, o el de si los monjes y la iglesia deben de ser pobres) y cinismo de los personajes, tenemos un cocktail que hasta una abstenia como yo pediría en cualquier bar.
No os la podéis perder. De verdad.
Ah, os pido perdón si mis transcripciones de diálogos no son exactas. Las he hecho de memoria. Y sí, ya sé. Recuerdo conversaciones enteras. Es que la he visto unas cuantas veces. Posiblemente, más de treinta jajajaja.
Un saludo a todos, y gracias por leerme.
La única crítica que tengo de esta magnífica película es, además de la escena que señalsa tú, que se haya saltado algunas discusiones teológico-filosóficas muy profundas que, creo, enriquecen mucho el libro. Por lo demás, concurro totalmente con tu reseña. Besos.