"El rey pescador"
- ¿Conoces la historia del Rey Pescador?
- No.

- Comienza cuando, siendo niño, el rey tiene que pasar una noche solo en el bosque para demostrar su valor y poder convertirse en rey. Mientras pasa la noche solo le sorprende una visión sagrada: en la hoguera se le aparece el Santo Grial, símbolo de la gracia divina de Todopoderoso, y una voz le dice al niño: "Tu custodiarás el Grial para que pueda curar el corazón de los hombres". Pero el muchacho quedó cegado por la visión más impresionante de una vida llena de poder, gloria y belleza. Y en un estado de inmenso asombro sintíose no como un niño, sino invencible. Como Dios. Se acercó a la hoguera para coger el Grial y el Grial desapareció, quedando su mano en el fuego que le produjo grandes quemaduras. A medida que el niño crecía, la herida se hacía más profunda, hasta que un día la vida perdió aliciente para él, ya no tenía fe en los hombres ni en sí mismo. No podía amar ni ser amado. Estaba hastiado por sus experiencias y empezó a morirse. Cierto día, un tonto entró en el castillo y encontró solo al rey. Y al ser tonto era un ingenuo y no vio que era el rey. Sólo vio a un hombre a solas, lleno de dolor, y le preguntó al rey: "¿Qué te aflige, amigo?". Y el rey le respondió: "Estoy sediento. Dame agua para refrescar mi garganta". Y el tonto cogió una copa que estaba junto a su lecho, lo llenó de agua y se lo dio al rey. Y cuando el rey comenzó a beber se apercibió que la herida estaba curada. Miró a sus manos y allí estaba el Santo Grial que había buscado durante toda su vida. Se volvió hacia el tonto y le dijo: "¿Cómo has encontrado tú lo que mis más valientes hombre no han podido?". Y el tonto respondió: "No lo sé. Sólo sé que tú tenías sed"------- Robin Williams en "El Rey Pescador"
La trayectoria de Terry Gilliam es de lo más variopinta y fantasiosa que conozco. Tras su faceta como director y actor secundario en las películas y series de los Monty Phyton (él era uno de ellos), en la filmografía de Terry Gilliam podemos encontrar las magníficas "Brazil" y "12 monos", las fracasadas en taquilla "Miedo y asco en las Vegas" y "Las aventuras del Barón Munchausen", y otras más comerciales y noñas como "El secreto de los hermanos Grimm".
Tras el estrepitoso fracaso en el año 88 de "Las aventuras del Barón Munchausen" (costó 52 millones de dólares y sólo recaudó 4 millones), Gilliam se mostró reacio a hacer otro filme hasta que, casi tres años después, cayó en sus manos un guión escrito por Richard LaGravanese titulado: "El Rey Pescador" (The Fisher King) Sin pensárselo más - no tenía nada que perder - reunió a los actores Robin Williams, con quien ya trabajó en "Las aventuras del Barón Munchausen", y a Jeff Bridges para poner en marcha una de las películas que ha tenido más importancia en la carrera de Gilliam.
La historia comienza con Jack Lucas (Jeff Bridges), un locutor de radio que tiene un programa en el que hace uso de los sarcasmos, de las burlas y de las críticas. Un día, un oyente le cuenta que se ha enamorado de una chica y éste lanza una serie de improperios contra las mujeres y le dice de la manera más ruda posible que no tiene posibilidades con ella.
Esa misma noche, Jack se entera por la tele que el oyente a quien había dado consejo había entrado en un bar asesinando con una metralleta a varias personas. Pasan tres años y Jack todavía se siente culpable de lo sucedido, ya ni su egocentrismo y narcisismo puede sacarlo de una profunda depresión. Jack decide acabar con su vida tirándose al río, pero un vagabundo llamado Parry (Robin Williams) lo salva de semejante destino. Jack pronto descubre que el excéntrico y delirante vagabundo es una de las víctimas indirectas de su consejo radiofónico: la mujer de Parry murió escopeteada por el oyente enfurecido. Jack se cree en deuda con Parry (por salvarle la vida y, especialmente, por la muerte de su mujer) y lo ayudará a conseguir lo que Parry, creyéndose un caballero, más desea: el supuesto Santo Grial que reside en la casa de un rico funcionario.

La historia no puede ser mejor: tenemos dos personajes, un egoísta y egocéntrico locutor de radio y un desquiciado y extrovertido vagabundo (la extraña pareja: el rico y egoísta y el pobre y buenachón) que se ven unidos por las circunstancias, creando así situaciones de lo más inesperadas y divertidas.
La química entre los dos personajes se va generando a lo largo de la película (ya que al principio Jack se veía en obligación el estar con él), aunque siempre estará presente el carácter más reacio de Jack, quien lo toma por loco, y el más amistoso de Parry, que lo toma como su mejor amigo.
Hasta aquí, los primeros 50 minutos de la película se basan en esta extraña amistad (el argumento hasta aquí está muy logrado), pero la historia toma un nuevo rumbo cuando Jack intenta unir a Lydia, la chica que Parry ha estado observando a escondidas todos los días, con éste. Pronto Jack consigue que los dos se conozcan, reuniendo a los dos en el videoclub de la chica de Jack. Es a partir de aquí cuando el ritmo empieza a decaer, centrándose más en la relación Parry-Lydia que en la relación Jack-Parry. La escena en la que Lydia y Parry se conocen en el videoclub está repleta de típicos tópicos, como en la torpeza compartida por los personajes (punto en común que provocará el enamoramiento)
Siguientes escenas, como la de Lydia (Amanda Plummer) hablando con la novia de Jack, Anne (Mercedes Ruehl), siguen arrancando el protagonismo de la extraña pareja, esta vez con el objetivo de darnos un poco más a conocer Lydia. Absolutamente innecesario, ya que viéndola desde un buen principio uno ya sabe que no es una persona que tenga mucho éxito en la vida (nunca ha tenido novio y su empleo es poco fructífero), además de ser un poco rarita.
La siguiente escena es una continuación del comienzo del romance entre Parry y Lydia ya iniciado en el videoclub, aunque esta vez se agradece, ya que la situación es más amena y divertida (unos patosos Williams y Plummer cenando comida china) Por último, y acabando la cita, Parry se despide de una incrédula Lydia (piensa que no volverá a verlo nunca más) y es a partir de aquí cuando el hilo vuelve al tema principal (aunque ahora esté un poco tocado y ya no sea tan original como la primera hora):
Parry vuelve a encontrarse con el caballero rojo (una alucinación que sólo Parry ve), el cual se enzarza en una persecución por las calles de Nueva York, hasta que éste lo alcanza y ...
(prefiero no desgarrar la parte anterior del final)
A lo largo de la persecución, la escena se va combinando de forma muy dramática con unos flashbacks que nos conducen al recuerdo de aquella noche en que su mujer fue asesinada por el hombre al que Jack despreció.
Con la combinación del caballero rojo y la muerte de la mujer de Parry nos quieren hacer entender (ya sea el guionista o el propio Gilliam) que la visión no es más que el amargo y doloroso recuerdo que quiere volver a atormentar a Parry ya que, hasta ese mismo momento era la persona más feliz del mundo junto a Lydia. Pero el recuero ha vuelto hacia él en forma de ese monstruoso caballero rojo. Una de las mejores escenas sin duda.
Pasaré a comentar el desenlace, así que, si alguien es reacio a leerlo, que se salte los dos párrafos de a continuación.
Antes nos hemos quedado en la escena de la persecución del caballero rojo. Pues, bien, éste logra alcanzar a Parry (a la vez que unos chavales, que ya antes han aparecido en la película, le rajan la barriga y le dan patadas) y acaba en estado catatónico, en coma (cosa que también le sucedió después de la muerte de su esposa). Jack, que pensaba que ya podía dejar de sentirse culpable (ya que había ayudado a Parry a conocer a su nuevo amor) se siente en la obligación moral de creer en el Santo Grial y que éste se encuentra en el despacho del rico abogado, como dijo Parry. Jack, que no puede dejar de sentirse en deuda, se viste con las ropas de vagabundo de Parry; algo un poco absurdo pero quizá necesario para que el espectador sienta aprecio por Jack al vestirse con las ropas de un hombre de una clase social más baja que la suya.
Finalmente consigue el supuesto Grial y lo deposita en las parapléjicas manos de Parry quien, al sentir en sus manos la copa, despierta milagrosamente.
Obviamente esa copa tiene de milagrosa lo que yo tengo de marciano. Aunque para algunos que vean la película esa copa tiene poderes milagrosos, mi interpretación es la siguiente: Hay personas que se creen enfermas y no lo están. Si a esta persona se le hace creer que dándole una pastilla se va curar (y esa pastilla no es más que un placebo, que no tiene poder para curar) ésta se curará, sólo por el hecho de creer en ello. En la película, Parry cree que lo que tiene en las manos es el mismísimo Santo Grial y, por eso, se despierta, ya que cree que esa copa lo curará, (cuando al fin y al cabo eso es lo que ha hecho, aunque sin poderes sobrenaturales o místicos)Me gusta también pensar en la crítica que Gilliam ha querido transmitir sobre los medios de comunicación. Como bien representa el filme, el locutor de radio pudo influir (de manera bastante drástica) en el comportamiento del oyente, el cual hizo lo que hizo. Gilliam quiere hacer comprender a la gente que los medios de comunicación (la tele, la radio, la prensa, Internet...) tienen un gran poder en las mentes humanas, guiando nuestras decisiones a su gusto. El mensaje que interpreto de esto es: no te dejes influenciar, sé tu mismo.
Aunque lo que voy a decir sólo sea una suposición (un tanto malévola, por cierto), creo que Gilliam en parte crítica a los medios por las críticas negativas que obtuvo de su anterior película, "Las aventuras del Barón Munchausen", con lo cual seguro que mucha gente evitó ir a verla y fracasó todavía más.
Para acabar de completar una película en general bastante buena, hay que añadir el magnífico trabajo de los actores y actrices.
En primer lugar quiero destacar a Robin Williams en el papel del vagabundo Parry. Aunque el personaje que interpreta es ya el típico registro dentro de la filmografía de Williams - el alocado, chistoso y excéntrico aunque bonachón personaje - su actuación lo perdona todo. Fue por esta actuación que fue nominado por tercera vez a los Oscar como mejor actor principal. Ya había sido nominado anteriormente en el año 88 por "Good Morning, Vietnam" y en el 89 por la magistral "El club de los poetas muertos". Aunque se mereciera el Oscar, en mi opinión, por ésta última, acabó ganando el Oscar como mejor actor secundario por "El indomable Will Hunting" en el 1997.
No nos olvidemos, claro, del estupendo trabajo del doblador Jordi Brau (no puedo evitar mencionarlo siempre que se me presenta la ocasión...)
En el papel de Jack Lucas tenemos a Jeff Bridges. Su actuación es bastante buena y eso queda bien demostrado en su reputación como actor.
Rebuscando entre su filmografía encontramos títulos como el clásico de ciencia-ficción de la Disney "Tron", "El gran Lebowski" de los hermanos Coen y la más reciente "The door in the floor", de Tod Williams.
En tercer lugar, en el papel de Anne (la novia de Jack, por si no os acordabais), está Mercedes Ruehl, ganadora del Oscar como mejor actriz secundaria en esta película. Realmente se lo merecía.
Su carrera cinematográfica consta de pocos filmes, algo raro después de ganar un Oscar. Algunos de ellos son: "¿Qué se está cociendo?", "Por amor a Rosana" y "Big", aquella en la que nuestro ya triunfador Tom Hanks interpretaba el papel de un niño que se hace mayor de la noche al día.
Por último, y no porque sea menos importante, está Amanda Plummer en el papel de Lydia, la enamorada en la ficción de Williams. La actuación de Plummer no es mala, lo único que falla es el personaje tan excéntrico que le tocó interpretar y la actriz de doblaje que le pone la voz, Marta Tamarit (actual dobladora de Melanie Griffith)
Plummer también ha participado en películas tan conocidas como "Pulp Fiction", "Syriana" y "Mi vida sin mi", siempre, claro, con un papel secundario debajo el brazo.
Me gustaría destacar, sólo como curiosidad cinéfila, unos guiños que he podido encontrar. Uno de ellos es el cartel semi-camuflado en el videoclub de la película del filme también de Gilliam "Brazil", protagonizada por Jonatha Pryce, Robert de Niro, Ian Holm, Michael Palin, etc. El otro guiño es otro cartel, esta vez de "Las aventuras del Barón Munchausen". Vamos, que Gilliam no pierde ocasión en auto-promocionar o "auto-recordar" sus películas.
Por último haré mención del DVD de "El Rey Pescador" editado por Columbia / Tristar.
La calidad de imagen es bastante aceptable (hay que tener en cuenta que ediciones de esta misma compañía son semejantes en calidad: el Drácula de Coppola o el Frankenstein de Branagh) El sonido (en surround) es también bastante bueno. Incluye, aparte del audio en castellano y en inglés, el francés, el alemán, el húngaro (en mono), el italiano y el ruso. Para qué tantos idiomas, me pregunto yo.
Los extras son bastante pobres: cuatro trailers: "Ilusiones de un mentiroso", "Jumanji", "El amor tiene dos caras" y "Starman".
"El Rey Pescador" no es una obra maestra, pero es un experimento cinematográfico bastante bien logrado. Una película que sabe combinar con bastante acierto la comedia, el drama, el amor y la fantasía, con lo cual puede llegar con más facilidad a un público más extenso.
El propósito principal - entretener - se cumple. Lo que hay que preguntarse es: ¿Será capaz de gustarme lo suficiente como para no arrepentirme de haberla visto?
En mi caso la respuesta es sí.
Ciao!
Puntuación: 7,5