¿Por qué lees de esa forma compulsiva? Porque a veces, me encuentro con obras como "El señor Pip. "
El señor Pip, es de esos libros que te hacen reconciliarte con la literatura. Que te hacen olvidar los pestiños que te has estado tragando, que te hace llegar al trabajo y hasta sonreír a la borde de la funcionaria que está deseando despacharte y seguir chateando o hablando por el móvil.
Decir de un libro que es hermoso, ya es decir mucho. El señor Pip, es eso, un libro hermoso.
La acción se sitúa en los primeros noventa. En Boungaville una remota isla de las Salomón en plena guerra civil. Sometida a un férreo bloqueo, y a las incursiones de la guerrilla, la vida no es sencilla para sus habitantes, entre los que se encuentra Matilda, una niña que vive sola con su madre desde que su padre tuvo que emigrar a Australia después de perder su trabajo.
Entre los habitantes de la isla, se encuentra el señor Watts, apodado "ojos saltones" el único hombre blanco que un día se asentó allí junto a su esposa nativa de la isla a la que conoció en Australia y a la que transporta en un carrito con barandillas de bambú, despertando el asombro y admiración de niños y adultos, mientras ella auxiliada de un parasol azul, les mira con indiferencia.
El señor Watts era el único hombre blanco de la isla.
"Como Ojos Saltones era el único blanco en varios kilómetros a la redonda, los niños pequeños se quedaban mirándolo hasta que los cubitos de hielo se les derretían en las manos negras. Conteniendo la respiración, los niños mayores llamaban a su puerta para preguntar Si podían hacer el "trabajo para la escuela" sobre él. Cuando abría, algunos simplemente lo miraban petrificados. Yo conocía a una niña mayor a la que invitaron a pasar, pero eso no ocurría siempre. Luego contó que había libros todas partes. Pidió al señor Watts que le hablara de su vida. Lápiz en mano, con el cuaderno abierto, se sentó en una silla junto a un vaso de agua que él le había servido. "Querida, ha sido una larga vida. Y espero que aún me quede mucho tiempo por delante", dijo él.
Ella lo anotó. Se lo mostró a su maestra, que elogió su iniciativa. Incluso lo trajo a casa para enseñárnoslo a mi madre y a mí; por eso lo sé.
El hecho de que fuera el último hombre blanco no era lo único que convertía a Ojos Saltones en lo que representaba para nosotros: en esencia una fuente de misterio, pero también la confirmación de algunas certezas.
Nos habíamos criado en la convicción de que el blanco era el color de todo lo importante, como el helado, la aspirina, la cinta para el pelo, la luna, las estrellas. Las estrellas blancas y una luna llena eran más importantes en la infancia de mi abuelo porque nosotros ahora tenemos generadores."
Un día el señor Watts, decide reabrir la escuela, y sin estudios, sin titulación comienza a ejercer de maestro.
El método de enseñanza se basa en la lectura de "Grandes Esperanzas"
Pip y el señor Charles Dickens, se convertirán para los niños y para los habitantes de la isla en personajes reales, no sin antes pasar por momentos de sorpresa y hasta de decepción.
Cuando el primer día de comenzar las clases, el señor Watts les advirtió que al día siguiente conocerían al Señor Dickens, los niños acudieron a la escuela cargados de peticiones de sus padres para tan importante personaje. Siendo blanco debía saber mucho y tener mucha influencia. Había que aprovechar la ocasión. Desde un remedio contra la malaria, hasta una solución para la enfermedad que estaba atacando a los cerdos, o recabar noticias del marido ausente.
Cuál sería la sorpresa, cuando al día siguiente, y tras mirar expectantes por las ventanas esperando la llegada del forastero, el señor Watts, les dijo que el señor Dickens había muerto hacía muchos años en Inglaterra, un pais lejano, y que realmente lo iban a conocer a través de una de sus novelas, "Grandes Esperanzas" y de su protagonista Pip.
De este modo comienza su aventura hacía el conocimiento y hacía el descubrimiento de un mundo nuevo.
La lectura de la novela se combina con las lecciones magistrales que acerca de los colores, el mar, las estrellas, las flores, les van dando los habitantes de la isla.
Matilda hará del señor Pip su confidente, su compañero. Como en su momento confiesa "se ha tratado del único libro que me regaló un mundo nuevo en un momento de desesperación. En Pip encontré un amigo. Me enseñó que puedes ponerte en la piel del otro con la misma facilidad que si fuera la tuya, incluso si esa piel es blanca y pertenece a un niño que vivió en la Inglaterra de Dickens. Si eso no es un número de magia ¿qué es entonces?"
El mundo que el señor Watss a través de la lectura de la novela crea para los habitantes de la isla, va a chocar de forma indefectible, con la realidad del miedo, de la escasez, con los horrores de la guerra fraticida.
Ese halo de cuento, de dulzura narrativa , da paso a una crudeza indescriptible, al horror cuando el pueblo es asolado por los soldados, horror del que como una suerte de Sherezade que contara sus historias al Rey Shahriar, durante unas noches mediante narraciones inacabadas, les librará el señor Watts por un tiempo.
A partir de este momento cambia el ritmo de la novela. Las Grandes Esperanzas sembradas en Matilda, le hacen no sucumbir a la desesperación, no resignarse a su sino, y luchar.
Grandes Esperanzas seguirá siendo el leiv motif de su vida. Su motor de arranque y su sustento.
El señor Pip, es como un cuento, como una fábula con moraleja incluida.
Narrada de una forma más que original, al igual que la obra de Dickens, es un canto a la esperanza, a la fe, a la busca y la lucha contra la predisposición. La voluntad puede cambiar vidas.
Es un libro absorbente y como tal se lee rápido, pero una vez terminado, será difícil resistirse a volver atrás. A releer párrafos cargados de poesía, de amor, de ternura.
En cuanto al autor, como me ocurre últimamente era un desconocido para mí. Según me he informado fue a raíz de la publicación de este libro cuando se convirtió en uno de los autores más leídos de Nueva Zelanda hasta ganar el Premio de la Commonwealth y ser finalista del Premio Man Broker.
07.02.2009 18:40
Una opini-on excelente sobre un libro muy, digamos, poético.
12.01.2009 19:49
Uuuufff hacía mucho tiempo que un libro no me gustaba tanto, y mira que antes de éste leí "El arpa de hierba" de capote y me había encantado. Es precioso, simplemente hermoso, un canto a la imaginación, a la evasión, a hallar mundos mejores o distintos en la literatura, en la palabra, donde siempre queda un lugar para la esperanza. Cuánto me alegra haber topado con este libro. Besos
09.01.2009 01:58
Vengo a dejarte un comentario, pero sin leerte la opinión, cosa que hacen muchos en esta página, pero esa no es mi intención, jeje. Es que hoy ha caído este libro en mis manos por azar, y después de cenar he empezado a leerlo compulsivamente, de hecho vine a hacer unas cositas aquí (en internet y en el pc quiero decir) y pasé a decírtelo. iba a leer tu opinón, pero prefiero no saber nada, estoy tan entusiasmada. Besos