¿POR QUÉ DECIDÍ LEERLO?
Ya he expresado en otras opiniones en Ciao que las leyes educativas socialistas que he sufrido en mi etapa escolar eran tan calamitosas que en la asignatura de historia nunca llegué a pasar del siglo XIX. Todos los importantes hechos que sucedieron después los he conocido de forma autodidacta debido a que esta rama del conocimiento es una de mis pasiones.
La Guerra Civil española es uno de estos acontecimientos. Al leer el argumento en la contraportada del libro vi que estaba
ambientado en plena posguerra, concretamente en los primeros años de la construcción del Valle de los Caídos, así que pensé que sería una buena forma de conocer algo de esa época tan difícil para los españoles.
ARGUMENTO
Juan Antonio Tornell, policía de profesión, es un preso republicano que después de ser capturado en la batalla del Ebro y tras permanecer en diferentes cárceles y campos de concentración, es destinado a trabajar en la construcción del mausoleo con el que Francisco Franco quería honrar a los Caídos en la contienda. Allí su destino se cruza con el de Roberto Alemán, un militar del bando nacional con el que Tornell tuvo encuentros en los primeros meses de la guerra. Ambos empiezan a colaborar en un misterioso caso de unos sospechosos asesinatos ¿Aparecerán los conflictos y piques del 36? ¿Se llevarán bien?
ESTRUCTURA DEL LIBRO
"El Valle de las Sombras"
se lee muy bien porque no llega a las 400 páginas y tiene una letra muy grande, con numerosos espacios para interrumpir la lectura.Nada más abrir el libro tenemos un párrafo que nos habla del autor, Jerónimo Tristante, totalmente desconocido para mí pero con una pequeña lista de obras que, viendo lo que me ha gustado esta de la que voy a opinar ahora, estoy seguro que leeré en un futuro próximo.
OPINIÓN
"El Valle de las Sombras"
nunca podrá ser considerada una obra maestra de la literatura pero es de esos libros con los que uno queda plenamente satisfecho, a continuación iré explicando los motivos.
Argumento y estilo
El libro comienza en plena batalla del Ebro con la captura de Juan Antonio Tornell. Desde el primer momento
la acción es la protagonista porque en esta obra siempre están sucediendo cosas, no hay ningún momento en el que uno piense que sobran páginas. "El Valle de las Sombras" está
narrado de una manera muy ágil, con descripciones y diálogos breves, sin dificultad alguna para leerlo, algo a lo que también contribuye la escasez de personajes.La novela engancha muchísimo y el autor en mi opinión la ha planteado bien: en primer lugar habla mucho de la situación de los presos del bando perdedor de la guerra, haciendo referencia principalmente a los que estaban en el Valle de los Caídos. Una vez que conocemos bien a los personajes y el escenario por el que se mueven comienzan los asesinatos e inmediatamente después las pesquisas para averiguar su origen. El relato mantiene fija la atención del lector, sin abusar tampoco del clásico recurso de plantear un interrogante al final de cada capítulo.
La novela podría calificarse como histórica-detectivesca porque bien es cierto que se desarrolla en una época ya pasada y el autor da muchos detalles sobre ella, pero el componente de misterio y de tramas de investigación policial son fundamentales.
Creo que es una buena combinación que, tal y como sucede aquí, le da a los libros mucha agilidad.Por último, comento un par de características que me han gustado del libro:
-No es nada predecible: la historia da vueltas constantemente, desmontando todas las teorías que a mí me gusta plantearme según voy leyendo. Me encanta que me sorprendan y Jerónimo Tristante lo ha conseguido.
-El final está bien cerrado. Se conoce perfectamente la resolución del caso y el destino de los personajes.
Mi análisis de los personajes
Una de las características de "El Valle de las Sombras" es la escasez de personajes, y es que sólo hay unos cuantos secundarios y dos principales, que son a los que me voy a referir.********************************
JUAN ANTONIO TORNELL
********************************
Este antiguo policía tuvo que soportar todas las penurias que sufrieron los presos del ejército republicano durante y después de la Guerra Civil.
Está muy bien caracterizado y el autor ha hecho de él todo un estandarte de resistencia y ganas de vivir: los terribles sufrimientos no han impedido que siga luchando por la justicia.
Sin embargo,
Jerónimo Tristante no sólo nos lo presenta como a una víctima, sino que también nos muestra a un Tornell arrepentido por las cosas que hizo en los primeros meses de la contienda, cuando la lógica y el sentido común abandonaron las cabezas de mucha gente para dar paso al odio.
*************************
ROBERTO ALEMÁN
*************************
Es un excelente ejemplo de cómo una guerra puede cambiar a una persona: de ser un simple estudiante de Medicina y tras la muerte de su familia y su propio cautiverio a manos de los rojos, Roberto Alemán se convirtió en un ser despiadado al que todos temían y cuya brutalidad hizo que consiguiera muchas medallas y méritos durante la Guerra Civil.
Durante el libro Jerónimo Tristante describe tan bien a este joven militar que el lector logra meterse en la piel del personaje, viendo cómo poco a poco, Roberto Alemán va regresando al mundo de las personas con sentimientos.
Temas interesantes que el autor pone de relieve en su obra
En la novela hay varios aspectos interrelacionados entre sí que acompañan a las peripecias de Juan Antonio Tornell y Roberto Alemán. El más importante es el primero de ellos.
1. La Guerra Civil y sus consecuenciasTodas las guerras son absurdas pero las que enfrentan a personas del mismo país entre sí lo son todavía más.
Lo acontecido en España entre 1936 y 1939 produjo dolor y muerte entre gente que en otras circunstancias hubieran tenido una convivencia pacífica, siendo incluso amigos o familiares. Sin embargo,
esta novela pone de manifiesto cómo un conflicto armado llegó a alterar las mentes de personajes como Roberto Alemán, que nunca se había interesado por la política ni había tomado partido por alguno de los bandos.
Es dantesco leer cómo algunos de los que perdieron y ganaron la guerra, años después del final de la contienda, siguieran viendo a España dividida en dos, como si el conflicto no hubiera acabado; varios presos que iremos conociendo a lo largo de "El Valle de las Sombras" continuaban pensando de esta manera. Otros por contra se dieron cuenta de que aquello no conducía a nada y decidieron sobrevivir, sin importarles ya quién gobernara en su país, arrasado tras esos 3 fatídicos años.
Cuando se habla de la Guerra Civil mucha gente tiende a culpar únicamente de todas las desgracias al bando nacional. Jerónimo Tristante no ha caído en este error y habla de las atrocidades de ambos bandos e incluso se atreve a poner en boca de Juan Antonio Tornell lo que hubiera pasado en caso de una victoria de los republicanos: exactamente lo mismo; se habrían vivido sufrimientos y desgracias similares entre ciudadanos de un mismo país.
Me ha gustado mucho esta actitud, presente a lo largo de toda la novela, y es que tan malos son unos como otros.
Otro tema importantísimo que es consecuencia directa de la Guerra Civil es el de
los presos republicanos. Sus condiciones de vida eran absolutamente infrahumanas. El autor dedica muchas páginas a hablar de esto, casi siempre en forma de diálogos o pensamientos de Juan Antonio Tornell. El hacinamiento, la escasez de alimentos, la nula higiene, las enfermedades, los trabajos forzados y un largo etcétera de desgracias y penurias que iréis descubriendo según pasáis las páginas;
algunas son de extrema dureza pero con ellas se ve lo bien documentado que estaba el autor cuando escribió su obra. Yo no sabía que en España existieron campos de concentración en los que vivían recluidos estas personas pero gracias a este libro he conocido que hubo muchos; igualmente espantosas eran las cárceles.
A lo largo de "El Valle de las Sombras" encontramos referencias al Tercer Reich. Recordemos que la obra se desarrolla en 1943 y a pesar de la poca información que existía en esa época hay personajes de la novela que hablan de lo que sucedía en la Alemania Nazi, especialmente en los tristemente célebres campos de exterminio. El mejor testimonio es el de un preso que había conseguido escapar de Mathausen. Se hacen comparaciones entre una y otra dictadura y Jerónimo Tristante nos hace llegar a la conclusión de que mientras que los alemanes mataban a conciencia fruto de la locura racial, en España no eran tan macabros: dentro del horror había diferentes grados.
Al final de la obra el autor nos muestra una moraleja: la amistad está por encima de bandos, ideologías o pistolas: Juan Antonio Tornell y Roberto Alemán nos enseñarán cómo de ese trágico panorama que dejó tras de sí la Guerra Civil puede resurgir la vida.
2. La España de posguerra
Dejando ya atrás el tema de nacionales y republicanos, el libro también habla de cómo quedó España después de la Guerra Civil.
El hambre era uno de los grandes problemas a los que tenían que enfrentarse los españoles: campos arrasados, poca gente para trabajar y racionamiento.
Este es uno de los motivos por los que muchos desistieron de seguir combatiendo al franquismo porque su única preocupación era tener algo que llevarse a la boca.
Las
infraestructuras del país también quedaron muy trastocadas después del conflicto. Aquí intervinieron muchos presos del franquismo, que trabajaron para mejorar las comunicaciones del país. Con esto
el Régimen tenía mucha mano de obra barata y los ex-combatientes republicanos conseguían una reducción de sus penas, muchas veces a costa de hacer horas extra: todos salían ganando. Es cierto que los trabajos eran durísimos y que algunos quedaban heridos o incluso muertos, pero, como antes decía, es una clara diferenciación con lo que al mismo tiempo sucedía en Alemania.
3. El Valle de los Caídos
Este es el escenario donde se desarrollan la inmensa mayoría de los hechos del libro.
Su construcción era un ambicioso proyecto que Franco anhelaba contemplar cuanto antes, y es que fue el único monumento de ese hipotético imperio que el Caudillo quiso crear. Jerónimo Tristante nos cuenta muy bien cómo se organizaban las tareas de construcción y los medios, a veces rudimentarios, que se tenían que emplear.
En la elaboración de este mausoleo se produjo una paradoja muy curiosa: el Régimen franquista quería honrar en el Valle de los Caídos a todos los que perdieron su vida durante la Guerra Civil pero su construcción, a pesar de que contaba con la intervención de hombres libres, hubiera sido imposible sin la mano de obra de los presos republicanos, empleados de las arduas tareas de excavar en el granito para abrir el hueco que a día de hoy ocupa la iglesia.
A lo largo de la novela se compara cómo era la vida de los recluidos en este lugar con la que tenían los de otros campos de concentración: siempre se llega a la conclusión de que aquí se vivía algo mejor dentro de las penosas condiciones que todos compartían.
Gracias a Juan Antonio Tornell y Roberto Alemán conoceremos, respectivamente, cómo era el día en estos campos para un preso y para un militar.
Es muy curioso observar cómo por ir a misa uno tenía algo más de tiempo de descanso o podía comer una cantidad un poquito mayor. También el autor resalta la condición que muchos tenían de analfabetos, de forma que los que habían estudiado tenían que leerles las cartas. Muy emotivos eran los días en los que las mujeres, novias u otros familiares acudían a visitarlos.
CONCLUSIÓN
Recomiendo "El Valle de las Sombras" a todos los que quieran disfrutar de una
lectura que combina a la perfección la agilidad y el misterio de la novela negra con los interesantísimos conocimientos que, de manera amena, siempre ofrecen los relatos históricos.
Buenísima opi.