Sigo con las opiniones de obras que programa Teatres de la Generalitat, en este caso en el Teatro Talía del carrer de Caballers de València. En esta ocasión hemos vuelto a ser invitados por Teatres para asistir a esta obra, cosa que quiero agradecer enormemente sobre todo porque el resultado de la misma, como podréis comprobar más adelante, ha sido magnífico.
El autor
El Zoo de Cristal no es una de las primeras obras del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams, pero sí que es uno de sus primeros grandes éxitos (por no decir que es su primer éxito y la obra que lo catapultó a la fama en la escena norteamericana de mediados del siglo pasado) tras su estreno en los escenarios norteamericanos de su época. En estos momentos, El Zoo de Cristal está considerado todo un icono del teatro del siglo XX.
No voy a extenderme explicando la vida de Thomas Lanier Williams III, creo que hay enlaces en montones de sitios (para los vagos pueden encontrarlo casi todo aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Tennessee_Williams), tan solo recalcar que en veinticuatro años, diecinueve obras de Tennessee Williams se representaron en Broadway con gran éxito, una fama que decayó a finales de los 60 y que le llevó a la depresión más absoluta refugiándose en el alcohol y las drogas.
Argumento
Tres personajes componen la familia protagonista de "El zoo de cristal":
Amanda Wingfield, abandonada por su esposo, se consuela con los recuerdos de su anterior y más elegante forma de vida en Blue Mountain, cuando era perseguida por sus pretendientes.
Su hijo Tom, un poeta que trabaja en una zapatería, y que desea escapar de la sobreprotección sofocante de su madre y cambiar su vida por una más libre, más aventurera, más artística si cabe.
Y Laura, la lisiada y tímida hija, tienen en sus animales de cristal sus recuerdos, en los cuales busca refugiarse.
Amanda busca desesperadamente un esposo para su hija. Sin embargo, cuando el tan esperado pretendiente realmente llega, las ilusiones románticas de Laura terminan rompiéndose en miles de pedazos.
Elenco
Tom Wingfield es Josep Manel Casany Un magnífico actor se ponga donde se ponga, Un actor con unos registros dramáticos excepcionales, con una forma de trabajar metódica, perfecto para estos grandes mitos del teatro. Tom es un personaje amargado, cansado, casi abandonado al alcohol, pero que adora a su familia, ante todo a su hermana e intenta, ante de huir de ellas, dejarles un atisvo de esperanza encontrándole un marido a Laura.
Amanda Wingfield es PILAR MARTíNEZ Una gran actriz dramática, una perfecta actriz para estos personajes femeninos duros y complejos que presenta Williams, una mujer abandonada por un marido alcohólico que tan solo quiere "dejar a su hija arregladita", una hija medio inválida, con pocas luces y menos ganas de integrarse en la sociedad.
Laura Wingfield es Alejandra Mandli El personaje más duro de la obra, el más complejo. Siempre he dicho que interpretar a una persona con algún tipo de defecto es un trabajo árduo y complicado, en este caso más porque tiene más de un defecto (el físico de la cojera y el psiquico de la falta de luces) y además no sale de escena en toda la obra (como todos los personajes) lo que supone una concentración en sus defectos impresionante.
Laura es un personaje atormentado por sus defectos desde niña pero con un mundo interior muy gratificante que no termina de tener claro si quiere, como su madre, integrarse en una sociedad que no le convence nada.
Jim O´Connor es Ángel Fígols Un extraordinario actor con un extraño papel. Se pasa una hora sentado en escena, mirando al infinito, como un mueble más para aparecer repentinamente (en el momento preciso, claro), saltando, brincando, haciendo cabriolas, con una energía que nos impresionó a todos (y que nos recordó algunos calambres que nos habrían dado si hubiéramos hecho lo mismo). Su personaje parece ser un nexo entre la realidad, entre lo que ocurre en la calle y esa casa en la que todos viven otro mundo pero no es del todo cierto ya que también vive una extraña fantasía personal.
La
música en vivo la interpreta el guitarrista
Miquel Marín su participación es indispensable en esta obra, los silencios, los momentos negros en los que el propio elenco modifica ligeramente el mobiliario para cambiar la escena o ciertos silencios entre los protagonistas son perfectamente completados por las melodías, con una guitarra eléctrica en modo acústico. Las entradas de Miquel son perfectas al estar en contacto permanente con la escena (a un lado del escenario) y así puede mantener ciertos momentos de tensión dejando unos segundos de silencio antes de comenzar la melodía correspondiente. Efectos estos que con las grabaciones no siempre se consiguen.
Equipo Técnico
Carlos Peris Romero es el traductor y adaptador de esta versión. Aún no he leido el libro (no tardaré) pero sí que me han comentado que tanto la traducción como las pequeñas adaptaciones necesarias son perfectas.
José Luis Sáiz es nuestro Director Dirigir una obra de este calado, una obra tan representada y que tanto podríamos comparar supone un buen reto, reto que supera José Luis Sáiz con nota. El trabajo en escena es buenísimo, la idea de mantener a todos los personajes en todo momento hace que ganen en personalidad y fuerza, ya que, aunque no estén en escena, se nos muestran y nos transmiten algo.
El Espacio Escénico ha corrido a cargo de Luis Crespo Tennessee tenía bastante claro el espacio escénico que requería esta obra que se mueve entre la habitación de Laura, el salón de la casa y el lúgrubre callejón. El ambiente está logradísimo, la incorporación de la escalera lateral que simula la subida a una buhardilla o similar (sustituyendo al callejón de la obra original) resulta perfecta para jugar con la diferencia de plano y el efecto de la lluvia, con agua en vivo, genial.
José Martín ha diseñado la iluminación Una buena escenografía no es nada si no está bien iluminada. En esta ocasión no hay fallo, todo lo contrario, los efectos, los contraluces, los claroscuros aportan un ambiente aún más claustrofóbico de lo que la propia escenografía aporta, perfecto para lo que Williams nos quería transmitir. Las transparencias con sus juegos de luces son originales y efectivas y ayudan en ocasiones a cambiar de escena.
Comentarios
Cuatro personajes encerrados en un piso miserable y asfixiante van mostrando su fragilidad, sus temores, sus frustraciones... Nada más y nada menos que esto. Todo un tratado de las personalidades atormentadas de nuestros protagonistas, de unos personajes que no quieren vivir una realidad que no les beneficia.
Es esta una obra en la que te quedas con los personajes, con sus pensamientos, una obra que tengo ganas de leer para deleitarme con las ideas que nos plasman cada uno de ellos sin la influencia del entorno, del decorado, de la ambientación, centrándome en el texto, en sus palabras.
Que Tom sea narrador y protagonista a la vez nos demuestra que en cierto modo ha sido capaz de escapar de esa casa, de esa vida que nos muestra como flashbacks. Cada personaje se va presentando a si mismo y nos va mostrando su interior, su tormentoso interior y los cuatro actores consiguen transmitirlo a la perfección. No hay rendijas, no hay ningún momento en que ninguno de ellos baje la gran tensión dramática que tiene la obra. Tensión que mantiene el guitarrista en los cambios de escena.
La obra dura casi dos horas pero son dos horas que se pasan sin querer, dos horas que pasan volando, casi sin darte cuenta llegas al último acto en el que entra Jim en escena, con toda su fuerza, No tienes un momento de respiro ya que entre escenas te mantienen en tensión con la música y sus cambios en el mobiliario o las luces.
La iluminación resulta perfecta para ambientar cada escena. El uso de la escalera como si fuera el exterior, cambiando el callejón de Tennessee por un elemento que hace que el personaje que se encuentre en él predomine sobre el resto gracias a su altura. Ese callejón que es la única salida al mundo y que Tom utiliza para fantasear sobre su futuro y para mostrarnos sus proyectos, ese callejón que es su válvula de escape cuando marcha por las noches "al cine", un callejón que tiene una gran simbología y desde el que incluso "se puede ver la luna"
La aconsejo con insistencia, si alguien tiene ocasión de verla que no se la pierda, se puede comprobar donde van a representar entrando en la web de la compañía Zircó (www.zirco.es) y mirar si es posible que os la representen cerca de casa, de verdad que resulta muy interesante desde el punto de vista textual y del autor como desde el punto de vista interpretativo y del montaje.
A ver si salen de gira, y lo puedo ver aquí. Besos.