Desconocía completamente lo que me esperaba cuando fui a ver esta obra, se trataba de una invitación, y como buena aficionada al teatro, no rechacé la posibilidad de disfrutarla, aún sin conocer a la intérprete, y sin saber que era un monologo o el tema real sobre el que versaba, aunque el título ya me daba una pista, con ese irónico paralelismo “Con el amor en los tiempos del cólera”.
Ante algo que no conoces en principio fui con desconfianza, la sala de teatro, en concreto la pequeña o sala II del Teatro Fernán Gómez, estaba casi llena cuando llegamos, pudiendo ver un escenario con una mesa llena de paquetes de cartas y una silla alta de cafetería, las luces se apagan, en este caso sin avisar, como suele ser habitual cuando va a empezar la obra, viendo aparecer en escena a una mujer alta, de voz rotunda y presencia poderosa en el escenario.
Que nos encontramos en la obra
Según la propia autora e intérprete de la obra la humorista uruguaya Gabriela Acher, es un monólogo sobre la "insatisfacción sexual y amorosa" femenina, en clave de humor. En el que todas las experiencias que se emiten son inventadas, pero ha apuntado que la mayor parte tienen que ver con las "confidencias" que le cuentan mujeres o con "cosas que escucha", incluso ha reconocido que el espectáculo refleja "mucho" de su propia experiencia.
Este monologo que está basado en un libro del mismo nombre, nos presenta a una presentadora de un programa de televisión, interpretada por la propia Archer, que recibe y contesta cartas de mujeres sobre distintos problemas amorosos y sentimentales, escenificando la lectura y respuesta a cada una de ellas , tengo que decir que con bastante gracia. En este CMI "Canal de la Mujer…..insatisfecha" surgen experiencias de mujeres diferentes, pero con un denominador común, tienen la sensación de que los hombres han desaparecido, y ellas los buscan desesperadamente.
Las cartas que llegan a este "consultorio sentimental" , están escritas por diferentes estereotipos de mujeres, comienza con las mal-llamadas "solteras deprimidas", aunque en la obra se trata de quitar la carga adicional que conlleva este término peyorativo, viendo que realmente no sé necesita un hombre para ser feliz ¿o sí?. Otra carta representa al grupo de las "casadas aburridas", mujeres hartas de hombres que sólo las ven como un mueble de adorno o alguien que tiene que ir corriendo a buscar las llaves del coche, la cazadora o un vaso de agua . Pasamos también por las "separadas escépticas pero voluntariosas", que tratan de buscar un hombre que realmente las quiera como son, tratando de no cometer un segundo error.
Más o menos en mitad de la obra surge el steck sobre "frígidas anónimas" cuya experiencia sexual más interesante, según la carta que escribe la protagonista ha sido la visita al ginecólogo . También está representado el grupo de "menopáusicas trastornadas", mujeres con viven el estereotipo habitual de esta etapa, sin darse cuenta que posiblemente sea más la connotación negativa que las invade, y la casi “obligatoriedad” de sentirse mal que el hecho en sí mismo.
La carta más agradable pertenece al grupo de "optimistas del futuro" , mujeres que han ido superando etapas y encuentran el amor cuando ya no esperaban nada más en ese aspecto de la vida. También está la muestra de las que forman las llamadas "carnes de quirófano", esas que comienzan con una infiltración de botox, y acaban poniéndose pómulos, cambiándose la nariz y la barbilla, quitándose o poniéndose pecho, reduciendo centímetros a base de lipoesculturas o haciéndose un lifting detrás de otro hasta que les desaparece la expresión. O aquellas "adolescentes tardías" que esperan durante años la llamada que nunca llega, entre otros tipos o grupos de mujeres, en los que salvo excepciones, es fácil sentirse integrada.
Intercalando papeles, la actriz interpreta, poniéndose unas gafas con pobladas cejas rubias incorporadas, a una periodista "tipo CNN" Conchita Contento, que da frías estadísticas sobre temas como el sexo, la masturbación, o la cantidad de orgasmos de las mujeres, los piropos , los insultos y los resultados del último censo en el que faltan hombres o sobran mujeres, según el color del cristal con que se mire. Estos datos sirven para cambiar el ambiente del consultorio, tipo conexión con la corresponsal en…., y son la excusa para que Acher las comente con bastante chispa.
Sobre la autora e intérprete
Gabriela Acher, aunque nacida en Uruguay, ha desarrollado su carrera como actriz de comedia en Buenos Aires.
Ha participado en numerosos programas de la televisión argentina -Telecataplum, Tato Diet y Hagamos el humor, entre otros- y en televisión española, donde colaboró con un personaje propio, Charito Mucha Marcha, en el programa Un, dos, tres., de Narciso Ibáñez Serrador.
Trabajó en los espectáculos teatrales "Gasalla for export"," El último de los amantes ardientes" y "Memorias de una princesa judía" -monólogo del que es autora-, y en cine cabe destacar su participación en las películas "Sol de otoño" y "Esperando al Mesías", por citar sólo algunas.
Ganadora de los premios Martín Fierro y Estrella de Mar por su labor en televisión y en teatro, respectivamente, así como del Elvira Rawson por su lucha a favor de la igualdad entre mujeres y hombres, es autora de los libros : "Si soy tan inteligente, ¿por qué me enamoro como una imbécil?", "Algo sobre mi madre (todo sería demasiado)" y "El amor en los tiempos del colesterol", texto en el que está basado esta obra y que lleva representando en el teatro desde el año 2001.
Esta montevideana, define el amor como "una preocupación activa por el crecimiento del ser amado" y opina que las mujeres tienen "tan idealizado" ese sentimiento que necesitan enamorarse, además de decir con una sonrisa que "A mí de insatisfecha no me va a ganar nadie"
En conclusión
Las protagonistas de estas vivencias son mujeres que rondan los cuarenta, una edad en la que, según Acher, aparece la palabra colesterol en las conversaciones y con negrita en los análisis de sangre, una edad en la que muchas mujeres "están sueltas en el mercado del amor".
Y donde se hace referencia a la época "light" que estamos viviendo, donde las mujeres ya no buscan un hombre con el que casarse, sino uno con el que poder compartir cosas. Y que además se agudiza en los tiempos de crisis que vivimos en los que "el mercado está todavía más difícil para las mujeres que buscan un hombre".
Mujeres que según parece, haciendo caso a las estadísticas, seguimos buscando hombres, nos sometemos a sesiones de gimnasio, spinning o footing, dietas estrictas, operaciones de estética, trajes y zapatos imposibles, sesiones de masajes exfoliantes e hidratantes, depilaciones definitivas, entre otras, tratando de que no se vean las patas de gallo, las alas de murciélago o el código de barras que pueden osar aparecer en nuestra cara o en nuestro cuerpo. Mujeres sometidas a la tiranía de una estética, en la que de alguna manera tratamos de involucrar a los hombres, aunque por el momento, me temo que es un escollo difícil de salvar.
Esta obra de una hora y pico de duración, me resultó inesperada, sabe sacar la sonrisa, y en algunos momentos la carcajada, y aunque trata algún tema espinoso sobre todo si te sientes identificada con algún estereotipo, dentro del amplio abanico que recoge, te vas dando cuenta de que hay que ser capaz de reírte de ti misma, y puedes hacerlo a través de este divertido monologo que retrata con sentido crítico y mucho cariño a la mujer del siglo XXI.
Ficha técnica de la obra
Un monólogo de Gabriela Acher
COMPAÑÍA: Producciones Teatrales Contemporáneas
PRECIO: 16 €
Día del espectador (miércoles): 13 €
Grupos: 10 a 12 € (Más de 10 personas)
Más información: info@teatrofernangomez.com; 91 4800300
Reservas de grupo: grupos@teatrofernangomez.com;
Tlf : 914800333/37/08
HORARIO: Martes a sábados 20:00 horas
Domingos 19:00 horas
Género: Humor
LUGAR: Sala II
http://teatrofernangomez.esmadrid.com/
Qué sería de nosotras si no fuésemos capaces de reírnos de nosotras mismas... Un besazo.