El año que cambió mi vida - Lorna Martin

Opinión sobre

El año que cambió mi vida - Lorna Martin

Impresión Total (1): Evaluación Total El año que cambió mi vida - Lorna Martin

2 ofertas de EUR 5,95 a EUR 5,95  

Todas las opiniones sobre El año que cambió mi vida - Lorna Martin

 Escribir mi propia opinión


 


De cómo recuperé la fe en el chick lit

5  21.05.2009

Ventajas:
¡¡La sucesora de Bridget !  !

Desventajas:
No, no, no .

Recomendable: Sí 

Detalles:

Argumento

Personajes

Gancho

¿Volverías a leerlo?

Más


bangles

Sobre mí:

usuario desde:01.01.1970

Opiniones:184

Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 31 miembros de Ciao

Chick lit: género literario que empecé adorando y acabé odiando de forma visceral y al que, a pesar de llevarme chasco tras chasco, le di muchísimas oportunidades hasta que los bochornosos niveles de degradación a los que llegó la cosa hicieron que me cabreara y dijera: “Se acabó. ¡Nunca más!”. Durante meses cumplí mi promesa de no dejarme embaucar por ninguna portada golosa ni por ningún argumento apetitoso hasta que, en un arranque de impulsividad, me salté mi auto-impuesta abstinencia. ¿La culpable? La novela “El año que cambió mi vida”.

La crisis

El chick lit también está en crisis. En crisis… de calidad. Cuando algo tiene éxito, le salen imitadores por todas partes. Pasó con Dan Brown (mucho criticarlo, pero… ¡anda que no ha habido autores que se han subido al tren que él puso en marcha!), pasó con Britney Spears (en su época de máximo esplendor la industria discográfica intentó clonarla creando cantantes a su imagen y semejanza) y ha pasado también con el chik lit. Bridget Jones (el alma mater del chick-lit) dio el pistoletazo de salida a un género que, de unos años a esta parte, ha sido pervertido y corrompido de tal manera que, a día de hoy, encontrar un libro del género en el que todavía quede algún vestigio de su esencia original es, prácticamente, una misión imposible.

Básicamente y, muy grosso modo, el chick lit podría definirse como un género literario consistente en novelas que narran, en clave de humor, las peripecias laborales, personales y sentimentales de mujeres en la treintena (con su pertinente crisis del número tres y sus problemas de autoestima), que suspiran de amor por su jefe/vecino/lo-que-sea (un hombre guapísimo e inalcanzable, bien posicionado laboralmente, a menudo comprometido con alguna pija tonta) y que luchan una encarnizada batalla contra sus cartucheras y celulitis. Esta (y ninguna otra) es su verdadera esencia; sus principios inamovibles, el dogma por el cual se rige el género. Y, durante un tiempo, todo esto se respetó. Hasta que un día llegaron ellas (¡horror!): las buscadoras de oro.

Las buscadoras de oro son las autoras que cayeron en la engañosa trampa que el propio género del chick lit tiende a todos aquellos que se atreven a subestimarlo y desafiarlo. Es un género muy sencillo en apariencia e incluso se lo considera un tipo de literatura intrascendente, de usar y tirar. Y muchas cayeron en la trampa de creer que podrían subirse al carro, seguramente pensando: “Pan comido. Lo único que necesito es a una chica en la treintena que tenga michelines, la autoestima baja, que busque pareja desesperadamente y que tenga fantasías eróticas con su jefe”. Pero… ¡no, niños, no! El chick lit no es tan fácil como parece. Aunque parezca que lo único que hace falta para escribir un libro de este estilo sea seguir la receta, lo cierto es que también hay que saber cocinar.

Por si fuera poco, este clan de buscadoras de oro dio lugar a una hornada de autoras que decidieron pervertir la esencia del chick lit y crear un subgénero estomagante: el chick lit pijo. Por así decirlo, estas autoras convirtieron a “Bridget Jones” en una de las mujeres glamorosas de “Sexo en Nueva York”. ¡Malditas sean todas! Hay que tener en cuenta que, una de las funciones de las novelas chick lit, es terapéutica (podría decirse que son libros de autoayuda sin ninguna pretensión terapéutica pero que, a la práctica, son mucho más efectivos que cualquier libro del estilo “Vivir con defectos en un mundo de perfectos”). Y para ello necesitas identificarte con la protagonista. ¿Patito feo, desastre con patas tipo Bridget Jones? ¡Sí! ¿Pija sin michelines, con un trabajo ideal y un novio guapísimo? ¡No! El chick lit pijo es para otro tipo de público: un público que, o bien se identifica con sus protagonistas, o bien aspira a ser como ellas.

Los niveles de degradación a los que llegó la cosa son impresionantes, con productos bochornosos que rozaban el límite de lo soportable (cada vez que me topaba con un bodrio de éstos montaba en cólera, en plan “¡Si es que no hay moral; ya no se respeta nada!”). Y ese fue el motivo por el cual acabé odiando este género que, hace años, hacía mis delicias. Tuve paciencia (la tuve yo y la tuvo mi bolsillo) pero llegó un momento en el que dije: “¡Basta!”. Estas profanadoras del chick lit colmaron mi paciencia. Y, en ésas, llegó ella: Lorna Martin. Compré por impulso su novela “El año que cambió mi vida” mientras la voz de mi conciencia me decía: “Mírate… miserable blandengue. No te has podido resistir, ¿eh? Has picado con el cebo publicitario de la portada (“Bridget Jones, pero con mucha miga. –The Sun”). Ya te arrepentirás, ya”. La sorpresa fue mayúscula cuando empecé a leer. ¡Anda! ¡Pero si es chick lit del de toda la vida!

De los Jones de toda la vida

Sí, “El año que cambió mi vida” es chick lit en estado puro y del de toda la vida: el original, marca registrada, rechace imitaciones. El diario “The sun” dice de esta novela que es "Bridget Jones, pero con mucha miga". Mi experiencia como lectora de este género me dice que, por mucho que se use el nombre de Bridget Jones para hacer comparaciones con el producto que se quiere vender, no es oro todo lo que reluce. Sin embargo, en este caso la publicidad no es engañosa y la mención del nombre del buque insignia del chick lit no ha sido en vano. “El año que cambió mi vida” supone, efectivamente, una vuelta a los orígenes, a lo auténtico, a lo no adulterado.

Las comparaciones con Bridget son inevitables (ella es el referente mundialmente conocido) y acertadas. En efecto, “El año que cambió mi vida” es la novela que obtendrías si mezclaras “El diario de Bridget Jones, de Helen Fielding” + “No te lo vas a creer, de Sophie Kinsella” + “Sushi para principiantes, de Marian Keyes”. La novela está basada en la columna semanal que su autora (la periodista británica Lorna Martin) escribió durante unos cuantos meses en la revista Grazia, tiene como protagonista a la propia Lorna y está escrita a modo de diario, estructurada en las doce mensualidades que la protagonista pasa acudiendo a terapia psicológica.

En esta novela, Lorna es una mujer de 35 años que se encuentra en crisis con ella misma y con todo lo que la rodea: perdidamente enamorada de un hombre casado del que ha sido amante y que la ha dejado para irse con otra amante, sin un futuro estable (ni hipoteca, ni estabilidad sentimental, ni perspectivas de futuro), llena de inseguridades y contradicciones: con fobia al compromiso pero con un terror visceral a quedarse sola, con ganas de encontrar a su media naranja pero aterrada ante la perspectiva de perder su libertad e independencia, intentando encontrar su lugar en el mundo adulto pero alargando una adolescencia interior para posponer el momento de afrontar sus responsabilidades y alargando una adolescencia interior. Lorna decide ponerse en manos de una psicóloga a pesar de no creer en la terapia.

Y es precisamente este hecho el que hace que la novela cumpla a rajatabla lo que promete la frase publicitaria de la portada. “Briget Jones, pero con mucha miga”. En efecto: esta novela es chick lit en estado puro pero llevado a un nivel superior que le confiere una profundidad que, a menudo, no se encuentra en otras novelas del género. La autora ha sabido encontrar el equilibrio perfecto y combinar a la perfección y en su justa medida la ironía, la superficialidad, la comedia, la seriedad y lo agridulce.

Si por algo se caracterizan las novelas chick lit es por su ligereza y poca trascendencia: no ahondan en el drama ni en la reflexión, sino que suponen una especie de ejercicio consistente en “reírse de uno mismo” y encontrar consuelo en el hecho de ser testigos de las divertidas meteduras de pata de sus protagonistas: Cenicientas modernas con las que es muy fácil identificarse, que tienen tus mismos problemas y se mueven en una realidad que podría perfectamente abandonar el terreno ficticio de las novelas y existir en la dimensión urbana del mundo real. Y ahí es donde Lorna Martin ha dado en el clavo.

La protagonista de esta novela es una neurótica adorable que enamora al lector desde el mismo momento en el que aparece en escena. Es la eterna adolescente, insegura, con una necesidad enfermiza de aprobación por parte de los demás, idealista, soñadora empedernida (sueña con encontrar a su Roger Federer particular), incapaz de enfrentarse a sus problemas (de los que huye a la primera de cambio), cabreada con el mundo entero y escondida de él tras una coraza, simpática por fuera y terriblemente triste por dentro, obsesionada con “ser alguien”, triunfar, demostrar que es algo en la vida antes de que ya sea demasiado tarde, con miedo a ser mediocre, desencantada con la vida porque la realidad no se corresponde con lo que ella había soñado y terriblemente sensible (hay un pasaje adorable en el que le da limosna a un pobre y se pone a llorar como una magdalena).

La crítica social

El hecho de incorporar a una psicóloga en el argumento en este tipo de libros siempre es peligroso, porque puede caerse en el recurso fácil y estereotipado Hollywoodiense de la psicóloga chiflada o antipática que empieza siendo fría como el hielo y, al final, acaba convirtiéndose en la mejor amiga de la protagonista. O, por el contrario, puede caerse también en el recurso fácil y edulcorado del final feliz: la protagonista acaba siendo la más feliz del mundo, consiguiendo todo lo que se había propuesto y casada con su príncipe azul. Lorna Martin ha sido valiente y ha huido de los clichés y estereotipos del género: se ha atrevido a dar a esta novela un final muy poco comercial pero muy realista. Porque, del mismo modo que en la vida no todo tiene siempre un final feliz, tampoco deberían tenerlo los libros que quieren narrar una parte de esa realidad. Y eso ha hecho Lorna: una novela como la vida misma.

En esta novela el recurso de la psicóloga está muy bien desarrollado (las referencias y menciones a temas psicológicos están hechas de forma muy llana, accesible y documentada, sin desentonar en ningún momento con el tono general del libro) y sirve para que el lector conozca la historia y sentimientos de Lorna y, al mismo tiempo, para implicarle también a él en la terapia. Porque sí: esta novela invita a la reflexión y esconde una ácida y deliciosa crítica a la sociedad actual y al insano ideal de vida que se ha instaurado como única forma de ser feliz. Usando el personaje de Lorna como vehículo la novela critica el modelo establecido, el ideal de vida al que aspira la clase media del mundo occidental y que tanta ansiedad, frustración y descontento provoca a aquellos que no lo pueden conseguir: un ideal de vida en el que la excelencia y la perfección son el mínimo aceptable que lo rige todo y la mediocridad es considerada el mayor de los defectos.

El personaje de Lorna sirve a la autora para poner de manifiesto las ansiedades (provocadas por aspiraciones a menudo poco realistas) que acusa la sociedad moderna. Según ella, vivimos en una sociedad con una necesidad neurótica de: afecto y aprobación, poder, una pareja para que te “salve” la vida, autosuficiencia e independencia, reconocimiento social o prestigio, perfección e infalibilidad, logros personales ( un afán por conseguir logros cada vez mayores ) y admiración personal ( una imagen idealizada de uno mismo ).

Y todas estas necesidades neuróticas son las que tiene Lorna. Es una persona con una necesidad imperiosa del afecto y la aprobación de los demás. Necesita gustar a todo el mundo y tener la aprobación de la gente (de sus padres, de sus amigos, de su entorno), ser lo que los demás quieren que sea, complacer a todo el mundo. Y, si hay algo imposible, es precisamente eso: nunca llueva a gusto de todos. Tiene miedo de no ser como se supone que tiene que ser: niega su rabia, sus celos, su frustración... Es también una soñadora empedernida que sueña con vivir una vida digna de anuncio de repostería: con un marido guapo (si se parece a su idealizado Roger Federer, mejor), atento, cariñoso, en una casa de anuncio y con unos niños de anuncio. ¿Qué? ¿Os suena? ¡Exacto! La gran mentira que, día tras día, se nos vende en los medios.

Al mismo tiempo, Lorna tiene un miedo atroz a perder su independencia y libertad. Sueña con compartir su vida y, a la hora de la verdad, tiene miedo de renunciar a su independencia. El reconocimiento social es algo que la trae de cabeza: necesita demostrar al mundo que es una buena periodista, una profesional del siglo XXI que gana premios y es bien considerada dentro de su profesión (hay una anécdota en el libro divertidísima en la que Lorna se angustia porque no le han dado un premio de periodismo), hacer que sus padres se sientan orgullosos de ella. Lorna persigue la perfección, el ideal de felicidad de la sociedad actual, intenta vivir según los cánones marcados… y por eso no hace más que sufrir. Su hermana, en un momento dado del libro, le dice: “Atrévete a ser mediocre”. Y ahí está una de las grandezas de este libro: en no abogar por la perfección ni perpetuar los clichés de “la mujer perfecta”. ¡Olé por Lorna Martin!

¡Todavía no está todo perdido!

“El año que cambió mi vida” demuestra que todavía no está todo perdido en el mundo del chick lit. ¡Todavía hay esperanza! De vez en cuando salen al mercado pequeñas joyas como ésta que recuperan la frescura que tenía el chick lit de hace años. “El año que cambió mi vida” es una tragicomedia divertida y, a la vez, brutalmente sincera, con una protagonista adorable a la que el lector seguirá en su viaje interior durante un año entero y que hará las delicias de los amantes del chick lit “original”. Por que sí… “El año que cambió mi vida” es chick lit del de siempre, el de casa, el de toda la vida. Seguro que Bridget Jones sería muy amiga de Lorna Martin.

Extracto

-No creo que huya de las cosas – dije negando con la cabeza –. Eso es mentira podrida. –Y entonces declamé la cita estrella de mis citas favoritas, que había colgado con chinchetas sobre mi escritorio y que además me sabía de memoria-: “La perseverancia. Nada en el mundo puede ocupar el lugar de la perseverancia: ni el tanlento, pues nada hay tan común como las personas fracasadas con talento; ni la genialidad, pues la genialidad no reconocida es el pan nuestro de cada día; ni la instrucción, pues el mundo está lleno de marginados cultos. Sólo la perseverancia y la determinación son omnipotentes". Al concluir, sonreí satisfecha. Me encanta esa cita -añadí-. Es la base de mi filosofía de vida.



Añadir esta página a mis favoritos www.mister-wong.es delicious.com www.stumbleupon.com

Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
lara_croft

lara_croft

17.07.2009 21:49

Me ha encantado eso de que quería una pareja que se pareciera a Federer, jajajajaja. La verdad es que me has convencido y estoy segura de que lo leeré, pero cuando aparezca por la biblioteca, que mi bolsillo también está en crisis. Un besazo, guapa.

DoctorOne33

DoctorOne33

14.06.2009 11:11

olé! vivan los originales y las buenas intenciones y duro con el plagio... por cierto Bangles en lo que debes tardas en escribir una opinión de estas podrías dedicarte al genero chik lit como autora ¿o no? aunque yo reconozco que seria mal cliente... besoteeees

laura_de_julian

laura_de_julian

30.05.2009 17:52

Cuanta razón tienes! Es una cosa tan común que algo pegue el bombazo, y de repenten... copiadas y copiadas, y cada una de peor calidad. Por lo que cuentas este libro creo que hasta me gustaria. Aunque no es el prototipo de mujer con la que yo me identifico, pero bueno creo que este si que es bueno como dices. Besos!.

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario
Comparación de precios ordenado por: Precio
AÑO QUE CAMBIO MI VIDA EL - MARTIN LORNA

AÑO QUE CAMBIO MI VIDA EL - MARTIN LORNA

...

€ 5,95 librerias-picasso.com 3 Evaluaciones

Costes de envío: 3...

Disponibilidad: En stock, disponible 1-​2 dias

     Más  

librerias-picasso.com

EL AÑO QUE CAMBIO MI VIDA - MARTIN,LORNA

EL AÑO QUE CAMBIO MI VIDA - MARTIN,LORNA

...

€ 5,95 popularlibros.com libros 11 Evaluaciones

Costes de envío: EUR 4,9...

Disponibilidad: Ver en tienda

     Más  

popularlibros.com libros



Compara precios
AÑO QUE CAMBIO MI VIDA EL - MARTIN LORNA EL AÑO QUE CAMBIO MI VIDA - MARTIN,LORNA
AÑO QUE CAMBIO MI VIDA EL - MARTIN LORNA EL AÑO QUE CAMBIO MI VIDA - MARTIN,LORNA
librerias-picasso.com popularlibros.com libros
€ 5,95 € 5,95
Costes de envío: 3...
Más
Costes de envío: EUR 4,9.​.​.​...
Más
 Más  Más
librerias-picasso.com popularlibros.com libros
Ofertas similares
Decisiones trascendentales: De Dunquerque a Pearl Harbour (1940-1941)El año que cambió la historia (Atalaya) - Ian Kershaw
Decisiones trascendentales: De Dunquerque a Pearl Harbour (1940-1941)El año ...
amazon.es libros
€ 34,10
Costes de envío: 0...
Más
 Más
amazon.es libros
Evaluaciones
Esta opinión sobre El año que cambió mi vida - Lorna Martin ha sido leída 1493 veces por los usuarios:

"excepcional" por (48%):
  1. DoctorOne33
  2. laura_de_julian
  3. nycblue
y de usuarios adicionales 12

"muy útil" por (52%):
  1. lara_croft
  2. anita999999
  3. Walewska
y de usuarios adicionales 13

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.
Etiquetas relacionadas con El año que cambió mi vida - Lorna Martin