Muy buenos días compañeros, hoy me gustaría hablaros de un tema que, por desgracia, tenemos presente en nuestra sociedad y en nuestras vidas, y de qué manera; os hablo del desempleo, ese cajón que desde hace un par de años se ha ido llenando demasiado y sigue haciéndolo a pesar de no quedar ya demasiado sitio; esa vida que por desgracia nos han impuesto a muchos españoles, y esa enfermedad de nuestro país que todos queremos sanar.
Hoy me gustaría hablaros de esto; aportar mi humilde punto de vista, mi experiencia, y comentaros todo lo que se me pasa por la cabeza respecto al desempleo y la situación de crisis que estamos viviendo, que está influyendo directamente y de una manera notoria en el tema que me lleva a escribir esto y quizás os lleva a leerme.
Así que allí voy.
EL DESEMPLEO
Si buscamos la palabra
“desempleo” en el Diccionario de la Real Academia Española, encontramos la siguiente definición:
“Paro forzoso”. Si buscamos
“desempleado”, encontramos la siguiente definición:
“Que se halla en situación de paro forzoso”. Pues si; el desempleado es aquel que ha sido apartado de su trabajo forzosamente; esto, hoy en día, está a la orden del día; cada día vemos en las noticias
empresas que cesan sus servicios,
desempleando forzosamente a un número variable de trabajadores, o empresas que, aunque no cesan sus servicios, no pueden mantener tantos trabajadores y necesitan liberarse de alguno u algunos; sea como sea, el resultado es el mismo;
personas que al día siguiente tienen que hacer cola en alguna de las oficinas del Paro, que tienen que empezar a hacer
malabares con el dinero mensual que les corresponde y que tienen que empezar a
iniciar una nueva búsqueda de empleo que muchas veces termina con todas las cargas de motivación que se habían dedicado a recopilar forzosamente para iniciar el nuevo camino.
Dentro de este problema, y aunque el desempleo afecta a toda la población trabajadora, hay algunas secciones de población que se encuentran más desfavorecidas; los jóvenes y los mayores de 50 años son los que más difícil lo tienen y los que encabezan la lista de parados. Y no es casualidad; unos porque no han tenido oportunidad de consolidar una experiencia que muchas empresas piden, y otros porque ya se acercan a la edad de jubilación, su futura vida laboral es reducida y son más susceptibles de necesitar bajas laborales. Sea como sea, la sombra del paro se deja notar.
Esto es una consecuencia directa de
la crisis que nuestro país está atravesando desde hace algunos años. O mejor dicho; es más que una consecuencia directa;
es la clave para que la economía pueda empezar a mejorar poco a poco, para subir el nivel de vida del país y para crear cada vez más beneficios que nos sirvan para seguir creciendo y mejorando en todo aquello que, desgraciadamente, se ha visto afectado a nivel de
recortes que nunca se tendrían que haber dado, como por ejemplo,
la educación y la sanidad. Y es que la relación causal que tiene la creación de empleo sobre todo lo demás es obvia; '''si la gente trabaja, tiene dinero; si tiene dinero, gasta; si gasta, el dinero se mueve; si se mueve, llega a todas partes; si llega a todas partes, la gente lo cobra; si la gente lo cobra, tiene más dinero; si tiene más dinero, gasta más; si gasta más, es más cantidad de dinero el que se mueve…''' y de esta manera, se crea una espiral que va creciendo poco a poco sobre una estructura cada vez más sólida que marcará el futuro de los que vienen detrás.
Pero la realidad está muy lejos de ser esta; más bien es la contraria; '''con el nivel de paro que hay, la gente no trabaja con lo cual no tiene nómina; y sin nómina, se guarda bajo llave lo poco que le queda y no gasta; si no gasta, el dinero no se mueve; si no se mueve, no genera beneficios; si no se generan beneficios, las empresas se ven obligadas a cerrar; si las empresas cierran, los trabajadores dejan de estar sin nómina; y como están sin nómina, no tienen dinero para poder gastar…''' Esta es la realidad actual, muy alejada de lo que se desea; y es que, en vez de crear una espiral ascendente, esta parece estar cada vez más descendiente.
Ante esto, el país se paraliza y se intenta mejorar; no hay más que ver las noticias para saber que
sanar el desempleo es el primer objetivo del Gobierno; para ello, se están realizando
medidas que quieren favorecer la contratación de empleados, sobre todo jóvenes y mayores, y poder así poner en marcha esa espiral creciente que hoy en día sigue decreciendo a pesar de los intentos por hacerla crecer. Muchos comercios han dejado de subir los precios, e incluso los han bajado, para
fomentar las compras aunque esto suponga menos ingresos mensuales para ellos. Son medidas que buscan
mejorar la situación económica actual para mejorar todo lo demás; pero que hoy por hoy parecen estar muy lejos de crear mejoras.
Y es que las cifras asustan. Actualmente en España hay 4.299.263 parados (dato del balance de febrero), cifra histórica donde las haya. Y subiendo; el mes de febrero la cifra se aumentó en 68.260 personas paradas respecto al mes anterior, afectando a todos los sectores; y aunque hay fechas en las que las contrataciones laborales se producen en mayor cantidad (como, por ejemplo, en navidad y verano), el balance siempre termina siendo negativo ya que, al pasar estas épocas, somos más los que tenemos que hacer la cola del paro que los que antes la habían hecho.
¿Quien tiene la culpa?
No es que a mi me guste buscar culpables, pero está claro que las cosas pasan por algo y nosotros, como seres racionales e inteligentes, tenemos mucho que ver. El país no se empobrece así porque sí, se empobrece porque paga las consecuencias de muchos derroches de dinero que se han venido haciendo años atrás.
Esta crisis no es más que la factura de todos los gastos que el país ha creído poder afrontar.
No es mi intención meterme en política, pero esta vez lo voy a hacer, aunque no entienda demasiado. Y con esto no pretendo excusar a Zapatero, pues considero que el daño que está haciendo a este país es tremendo; pero no tenemos que olvidar que él está pagando la factura de todo lo que otros hicieron años atrás; de todos los créditos que los bancos dieron confiando en una economía irrompible; de todos los pisos que se construyeron más allá de lo necesario; de todos los intermediarios que pretendían beneficiarse hasta de una simple naranja y de todos los puestos de funcionarios que se crearon absolutamente prescindibles. Todo esto se ha permitido sin pensar que algún día podía caerse toda la estructura que sujetaba este nivel de vida y dejar en la calle a familias enteras, con hijos pequeños; estudiantes forzados a abandonar sus carreras por no poder permitirse el coste, y gente que hoy en día tiene que robar para poder comer.
Lo que está claro es que
los que sufrimos todo esto somos los de siempre; los que nos toca vivir al día,
los que no siempre llegamos a fin de mes, los que nos curramos cada céntimo que nos ganamos y los que curraríamos más si nos dejaran con tal de ir un poco más desahogados. Y es que nosotros somos los que estamos pagando la factura y los que nos toca levantar este país; a nosotros se nos encarga el trabajo sucio mientras otros se benefician de nuestros fracasos.
MI EXPERIENCIA PERSONAL
Desde mi humilde experiencia vivo a diario con el desempleo; y haciendo referencia a la definición del término en cuestión (_“Desempleado: Que se halla en situación de paro forzoso”_), se acopla 100% a mi estado ya que mi desempleo es forzoso, aunque también depende de lo que cada uno entienda por ser desempleado. Yo, por ejemplo, entiendo por desempleo no solo no tener nómina, sino no cotizar a la Seguridad Social.
Os pongo en situación;
tengo 26 años, una licenciatura, bastante formación complementaria y experiencia en la educación y en la hostelería. Nunca he trabajado en una tienda de dependienta ni tengo experiencia en ventas. Durante los 6 años que estuve estudiando la carrera
he estado trabajando a temporadas; muchas veces me he quejado de no tener tiempo para nada por tener que combinar los estudios con el empleo, pero más o menos he ido tirando y lo he terminado todo bien.
Gran parte del dinero que gané en aquella temporada
lo invertí en mis estudios; que si cursos por aquí, que si clases de inglés por allí, que si material didáctico, y todo eso que una paga con ánimo de invertir en la educación y poder tener una mejor preparación para poder encontrar un trabajo de calidad el día de mañana.
Claro que hoy por hoy siento que esto no ha valido para nada, más bien empiezo a pensar que me ha perjudicado, al menos ahora que España va como va. Porque hoy en día, donde no hay trabajo ni de repartidor de propaganda, llevas un currículum con una mínima formación y es como cavar tu propia tumba; a las empresas no les interesa alguien que a la mínima va a abandonar su puesto de trabajo. Así que nos toca mentir, borrar carreras, másters y demás de nuestro currículum, y potenciar la falsedad, el egoísmo y la mentira. Nos toca competir con el de al lado y usar la ley del más fuerte. Triste, pero real. Y sí, estoy hablando de empleos donde no se exige ningún tipo de formación porque aquellos en los que si que se exige son todavía más difíciles de conseguir. En todos ellos (exigentes o no de una mínima formación) piden experiencia; a mí esto me hace gracia, pues los que tienen experiencia entran en la rueda laboral, los que no, simplemente se quedan fuera sin derecho a poder entrar. ¿Cómo vamos a coger experiencia en un empleo si nadie nos da la oportunidad para poder cogerla? Y ni aún así, cuando tenemos experiencia, podemos entrar.
Actualmente estoy desempleada. No recibo prestación del paro porque nunca he llegado al tiempo mínimo para ello. Mis trabajos siempre han sido temporales, y en algunos de ellos,
ni siquiera he cotizado.
Ahora mismo, poder cotizar es algo que me trae de cabeza. Y por cierto, este es otro tema que me indigna y que demuestra la superficialidad con la que se crean las leyes. Tras mucho especular y hablar, la
edad de jubilación se ha fijado en 67 años, aunque una se puede jubilar a los 65 si ha trabajado
38 años y medio, y por trabajar me refiero a cotizar todos y cada uno de los 462 meses de los que se componen estos 38.5 años y sin fallar ni un solo mes. Bien, creo que los creadores de este robo han pasado por alto varias contradicciones:
La primera de ellas nos incumbe a los jóvenes, y a mí, de lleno, y por ello mismo es la que más me indigna; y es que me parece que no se han parado a pensar que, si esta población es una de las más perjudicadas por el desempleo, con un 50% de desempleados, ¿a nadie le ha dado por pensar que quizás muchos de nosotros no lleguemos a cotizar esos años? Tal como están las cosas ahora, que no hay ni trabajos temporales, esa cantidad de años se hacen mucho más largos que en otras épocas con más empleo.
Y la segunda de ellas hace referencia al factor de continuidad necesario para calcular esos 38 años y medio.
¿A nadie se le ha ocurrido echar un vistazo a la vida laboral de los jóvenes españoles (aquellos que la tengan, claro) para darse cuenta de que es muy difícil que una persona se tire 38 años y medio contratada, sin pasar temporadas en el paro? ¿Hay alguien así? Bueno, alguien puede ser que tenga esa suerte, pero no es la tendencia actual. Hoy en día, con la cantidad de contratos basura que hay, con la cantidad de contratos temporales, de cambios de trabajo, de movimiento al fin y al cabo, estar 38 años y medio cotizando sin faltar ni un solo mes es más difícil que encontrar un trabajo temporal, cosa que ya de por si no es nada fácil. Hace ya algunos años que el perfil del trabajador no es como el de nuestros padres; que muchos de ellos se jubilan en el mismo trabajo en el que empezaron de jovencitos.
Ahora las tendencias han cambiado y las decisiones políticas deberían tener en cuenta estos cambios para adaptarse; no para dificultarlo todavía más.Pero bueno, teniendo en cuenta que los políticos que intentan crear empleo tienen unos sueldazos que muchos de nosotros no veremos en nuestra vida, es fácil comprender las meteduras de pata que provocan. Y es que no puede ser que los políticos que mueven todo esto lo hagan sin conocimiento de causa; yo los pondría a todos en el paro, como lo están casi cinco millones de españoles, cobrando la miseria que da el Estado; y así otro gallo cantaría, cuando vieran que las necesidades básicas de sus familiares y las suyas propias empezaran a peligrar, harían lo que fuera para generar empleo, sin contradicciones, sin esperas, sin tonterías. Pero es muy fácil ver la película con el bolsillo bien lleno, con un sueldo vitalicio esperándoles, con la riqueza que les propiciamos los que de verdad estamos con la soga al cuello.
Y luego aparece Zapatero en la tele, hablando de la crisis y utilizando generalidades que buscan disfrazar la situación actual;
que si a la crisis le quedan meses, decía hace un par de meses.
Le quedan meses, que gran verdad. Pueden quedarle 2 meses o pueden quedarle 500 meses,
¿Cuántos meses le quedan? Ese es el dato que omite; y casualidades de la vida, ese es el dato que todos los españoles queremos saber.
Que si se generará más empleo, vaya que bien. Esas cosas están muy bien, pero lo que a mí me interesa es saber
cuándo voy a poder trabajar. Y luego aparece
Rajoy, criticando (y con mucha razón) a ZP, pero
sin aportar ninguna idea para salir a flote, solo aprovechándose de la indignación que ya de por si tenemos los españoles para ganarse votos en las próximas generales, que por cierto,
espero que se adelanten, todo sea dicho. En fin, con todo esto me dan ganas de salir de este circo del que me veo protagonista, pero me indigna pensar que no puedo hacerlo, que
estoy pringada hasta las trancas y que lo estaré hasta que ellos quieran que lo esté.Y, ¿Que haría yo? Bueno, yo no soy quien tiene que hacerlo, porque no tengo esas competencias (ya me gustaría a mi) pero visto lo visto, creo que no soy la única que no las tiene. Pero si tuviera esa capacidad, creo que cambiaría muchas cosas; me desharía de tonterías que hoy se toleran; fuera coches oficiales, fuera funcionarios que no cumplan con su trabajo, fuera irregularidades en la Seguridad Social. Daría la vuelta a la tortilla en cuanto a incentivar y castigar la contratación y el despido; incentivaría la creación de contratos indefinidos y encarecería los despidos. Limpiaría las deudas de los ayuntamientos y pagaría a las empresas en un plazo de tiempo razonable, y sobre todo, no me quedaría de brazos cruzados viendo como tienen que cerrar por estos impagos. Buscaría un presidente de Gobierno competente en idiomas para ahorrarme el dinero que hoy en día se paga por los traductores (y a estos los recolocaría en otros puesto donde su función sea más razonable) así como competente en habilidades para prescindir de algunos de sus asesores. Recortaría todo esto antes que tocar la educación y la sanidad, por supuesto, y con el dinero que recogiera, lo invertiría en empresas que generaran empleos de distintos rangos de formación, para dar salida laboral a parados. También podría ser buena idea establecer un baremo de puntos a todos aquellos parados en función de sus capacidades y necesidades, y dar prioridad a aquellos que más puntos posean a la hora de cubrir un puesto de trabajo. Y sobre todo, adaptar las nuevas leyes a la sociedad actual y al estilo de vida que llevamos los españoles.
Claro que tan solo unos pocos tienen el poder de dirigir nuestras vidas como si fuéramos sus marionetas. Así que… así vamos, pasando los días como solo los pasa un desempleado;
parando completamente mi vida,
viviendo aún de mis padres, y queriendo afrontar la
madurez que supone la independencia pero sin poder hacerlo. Querría terminar esta opinión diciendo que por lo menos, a peor no podemos ir, pero no quiero ni hablar pues si que podemos; el paro puede aumentar, las pocas ayudas que hoy se dan pueden terminar y en definitiva, todo puede empeorar. Así que casi mejor que termino deseándoos
mucha suerte, muchos ánimos y un futuro laboral lo mejor posible.Muchas gracias por vuestras lecturas, comentarios y valoraciones.
Sus adoro!!***
Pues al paso que vá esto, sí que puede ir mucho peor. Mientras ellos no tienen ningún tipo de problema económico, el resto de España está cada vez peor. Lo has descrito todo estupendamente. Besos guapa, Ana.