MI ALMA GEMELA SE LLAMA SCOTT ADAMS
19.10.2005 (20.10.2005)
Ventajas:
. . .
Desventajas:
. . .
Recomendable:
Sí
 bedizu
Sobre mí:
JOSÉ Y PILAR___HOP___83ª CEREMONIA DE LOS ÓSCAR___RABBIT HOLE___CRANFORD___CISNE NEGRO___¡QUÉ TIEMPO...
usuario desde:05.09.2003
Opiniones:1130
Confianza conseguida:319
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 37 miembros de Ciao
Este autor es muy conocido como autor de las viñetas protagonizadas por Dilbert, una de las tiras cómicas más famosas del mundo. Son buenísimas, pero en lo que deslumbra es como escritor de ensayo. Hace años que estoy suscrita (gratuitamente) a su página web, y es que sus textos y las aportaciones de sus lectores son para morirte de la risa. Ya quisiera yo tener la mitad e talento que tiene este hombre, así que el título de mi opinión no viene porque me compare a él en ese aspecto, sino porque tenemos exactamente la misma visión del mundo, y cada uno la expresa como puede (yo en Ciao con mayor o menor suerte y él con sus libros de éxito).
El libro es un ensayo muy ameno en el que el autor nos explica (desde la perspectiva del año 2000) cómo imagina el mundo del futuro y cómo le gustaría que fuera. Tendemos a imaginar un mundo como el de Star Trek, y confiamos en la tecnología como panacea pero, según mi alma gemela y yo, esa visión es un error.
¿Y en qué nos parecemos tanto Scott Adams y yo? En nuestra poca confianza en el resto del género humano. Adams escribe: "Las leyes inmutables de la naturaleza humana son tres: la estupidez, el egoísmo y la excitación sexual (el tercero no me parece tan relevante para sus conclusiones como los dos primeros, pero es un tío, y con eso lo digo todo)".
Partiendo de esa base, de la que pone muchos ejemplos desternillantes y, lo que es peor, reales, desmenuza la conducta de nuestros congéneres. Adams, hablando de las energías alternativas, dice: "Tarde o temprano, los científicos dejarán de jugar con la energía solar y centrarán sus esfuerzos en la única fuente de energía verdaderamente ilimitada del planeta: la estupidez". Con su corrosivo humor, dice que si en la puerta de cada tienda pusieran una rueda gigante de hámster y regalaran un billete de lotería a cada persona que pasara 5 minutos dando vueltas a esta rueda conectada a un generador, se lograría electricidad barata como para iluminar Nueva York ilimitadamente.
La estupidez no es algo propio de gente iletrada, porque "la estupidez es inmune a la educación", y así nos encontramos a "insipiduos", que es como denomina a los estúpidos, en cualquier rincón de la Tierra. Esa idea la comparto pero me avergüenza compartirla, y es que, si me pongo a pensar, también comparto su idea de que "todos los desconocidos son odiosos" (calramente equivocada, lo sé), y va más allá (igual que yo) y dice que "los conocidos son incluso peores".
Digo que me avergüenzo porque yo también soy estúpida. Hay conductas de insipiduos que me mosquean, como la de la señora que, en la caja del súper espera a que la cajera diga "son 32,53" para ¡sacar la cartera, que encima no aparece a la primera, en el bolso. En ese momento mi mente grita "¿acaso no imaginaba que tendría que pagar? ¿Por qué no saca la cartera antes y evita que los demás esperemos?". Eso por no hablar de lo que tarda en PENSAR en abrir las bolsas y meter su compra en ellas. Si lo pienso, sé que ni yo soy más lista que la señora ni me pasa nada por esperar ese momentito, pero, cada vez que veo que pasa, pienso en lo lerda que es la gente.
¿Y qué me decís de esa gente que va por la calle como si fuera un tresillo, que no hay forma de adelantarles? Lo ocupan todo, y te hacen ir a un ritmillo que desquicia. Adams dice que con la tecnología actual, todos nos hemos hecho más estúpidos, y nos decribe su casa, que es como la mía: tiene aparatos con botones que no sabe para qué valen, pero los botones importantes la mitad de las veces no funcionan ¿por qué se borran los botones de los mandos a distancia? Las cosas están hechas para no funcionar o para romperse. Todo es un mundo. Hacer tu primera conexión a internet en una casa nueva con ordenador nuevo es de traca, y eso siendo una persona con unas pocas luces y sabiendo manejarse ¿qué hacen los insipiduos absolutos?
Hay ventanas que, desde el primer día, no ajustan bien del todo, perchas de las que resbala la ropa, cisternas que hay que sacudir para que no goteen, electrodomésticos que zumban... Hay que hacer un máster para programar el vídeo... Y es que toda esa tecnología a nuestro alcance está desarrollada por insipiduos a los que su trabajo les importa lo mismo que a mí "Pasión de Gavilanes", o sea, nada. Y esos insipiduos no hacen bien su curro porque tienen jefes más insipiduos aún. Casi me muero de la risa con la anécdota que relata de una oficina donde los empleados, para reírse de su insipiduo jefe, le hicieron creer que la fotocopiadora nueva funcionaba gracias a órdenes orales, y pusieron un cartel junto al termostato que estaba junto a la copiadora que indicaba que dijera las órdenes al termostato mientras apretaba el botón. Me imagino a ese insipiduo diciendole al termostato: "dos copias, sin clips". Épico.
Y es que a nadie le importa el producto final, en este mundo de insipiduos. Adams corre el riesgo( y yo con él), al señalar tanto las debilidades de los demás, de sentirse superior y mirar a todos por encima del hombro. A mí me salva ser consciente de que todos somos insipiduos a los ojos de otros, y todos somos odiosos desconocidos para los demás... bueno, hasta que nos conocen... y confirman su primera impresión.
Habla de los jubilados y ruega que no aumente la esperanza de vida, poque ¿quién sobreviviría en un planeta poblado por un 50% de personas mayores de 90 años? No por los costes médicos ni nada de eso, sino porque ¿podéis imaginar la cola del supermercado llena de insipiduos de 140 años que no ven tres en un burro ni les preocupa perder el tiempo en una cola? Adams propone que, si se llega a dar el caso, le apliquen la eutanasia, pero muy activa, a no ser que admitan como medio de pago el alpiste y los caramelos pillados de cualquier banco. Y es que los jubilatas siempre llevan mierdas de esas en los bolsillos, y a la hora de pagar, se hacen un lío. Un día le ví a mi madre sacar un montón de monedas y dejarle a la cajera que cogiera las que hicieran falta y casi me da un soponcio. La habría matado allí mismo, la verdad, pero con tal de no salir en "Gente" entre el parricida de Albacete y la madre de quintillizos de Jaén, me aguanté y sólo le eché la charla hasta casa. Hasta mi madre ejerce de insipidua...
Escribe Adams: "Los niños son nuestro futuro. Y es por ello que, a menos que hagamos algo pronto, estamos listos". No sólo son vagos y egoístas, sino que, por tontos que sean, no admitirán que vivamos de sus rentas hasta los 140 años. De modo que hay que proceder cuanto antes a lavarles el cerebro. ¡Y encima, seremos los únicos feos del mundo! Y es que nuestros hijos ya serán perfectos físicamente desde antes de nacer, con sonrisas deslumbrantes, altos, esbeltos, ¿y van a mantenernos, a nosotros, viejales desorientados, imperfectos, calvos, celulíticos? Cuanto antes hay que lavarles el cerebro para que aprendan que la arruga es bella.
Sí, ya sé lo que estáis pensando pero es que, Adams y yo (ya me incluyo), sostenemos que nunca se puede ser demasiado cínico. Y si no ¿cómo vamos a conseguir que nuestros hijos no nos linchen cuando se den cuenta de que hemos saqueado el planeta? Si la vida fuera como Star Trek, tendríamos una burbuja de invisibilidad para que los pesados no nos vieran ni nos hablaran y un disparador láser antiinsipiduos. Está claro que el láser es necesario en momentos de "cola en la compra y señora lenta" y la burbuja sólo la necesitamos nosotros, para que otros no nos fulminen con su láser.
¿No sería maravilloso tener un filtro telefónico antiplastas? Que sólo nos pasara las llamadas interesantes. Un contestador que guardara sólo los 5 primeros y últimos segundos de cada mensaje (que son los únicos que nos importan). Las empresas que nos hacen ser más insipiduos aún optan por el confusionismo como modo de subsistencia: ofrecen todas cosas igualmente complicadas, con instrucciones retorcidas, con insipiduos como intermediarios... y así nos encontramos con 5 proveedores de internet, y los cinco son la misma mierda: altas eternas, servicio al cliente de musiquilla sin respuesta, insipiduos incapaces de solucionar nada al otro lado, facturas por servicios que no recibes, bajas imposibles si no mandas sellada y con póliza la partida de nacimiento de tu suegra... Adams les llama "confusopolios" (banca, seguros, préstamos hipotecarios, servicios financieros, telefónicos, internet...).
Y también tenemos varias propuestas políticas, todas con programas tan enrevesados y con letra pequeña como la jerga legal o médica. Hay facetas de la vida en la que uno se ve obligado a participar en las que no entiende NADA ¿O acaso sois capaces de entender algo de un testamento, de un informe médico, de una sentencia...? No, lo hacen para que te sientas inferior e impotente ante la gran maquinaria. Prefiero no meterme en lo enrevesado de los textos de los libros de matemáticas, y es que a mí me encantan las matemáticas, pero jamás he entendido nada de ellas a través de los textos. Vamos, que todo es un "la parte contratante de la primera parte..." Aunque ahora la principal causa de muerte son las enfermedades coronarias, en un futuro será la tecnología, algo que aumenta la capacidad de la gente para alterar la vida de otros. La tecnología debería estar en manos de los peces, mucho menos peligrosos que las personas "La próxima vez que vea un combate de lucha libre por la tele, fíjese en el público y pregúntese si quiere que esa gente altere su vida"
Si hay que sacarse permiso de conducir, con la responsabilidad que esta actividad entraña ¿por qué no hace falta para ser padre? "Si los votantes tienen opiniones pero no conocen ni comprenden las cuestiones que se someten a consulta ¿en qué basan sus opiniones? Usted no quiere saber la respuesta a esa pregunta". La gente votaría hasta a una lechuga que se presentara representandio a "su partido", porque "al menos tiene principios" o "no puede ser peor que el otro" o "ya es hora de que haya un cambio".
Votar por internet es una propuesta aterradora, y es que uno puede estar lo bastante borracho o ser o bastante tonto como para encontrar su mesa electoral, pero hasta un mono puede votar por internet. Es divertida su perspectiva sobre el tema de quién domina el mundo, y es que Adams sostiene que si un alienígena viniera a nuestro mundo y dijera: ¿Quién gasta el dinero? vería claramente que el mundo lo dirigen las mujeres, que son la fuente de los modales (un mundo sin mujeres sería un eructo contínuo, lleno de letrinas meadas, apestoso, sin sábana bajera...).
Habla también de la explotación laboral en la que vivimos y prevé un futuro de insipiduos en el que los menos insipiduos se lo habrán montado de forma independiente, e irán a las entrevistas de trabajo para reírse de los que ahora necesitan de sus servicios. Muchos trabajadores soñamos con emprender una "segunda opción laboral" por si falla el plan A. Mucha gente emprende este plan B en su propio trabajo, en el tiempo que le sobra, y siempre tenemos al compañero del cubículo de al lado que vende cosas raras, al que traduce textos técnicos, al que ahorra y pone parte en un negocio... Cuando el trabajo se encuentre en internet, la habremos cagado, y es que ahora muchos insipiduos logramos estar donde estamos porque otros que valen más no se enteraron o no podían acudir a la entrevista, o era muy caro hacer una convocatoria externa...
Trata, por supuesto, el tema de las consultorías y el márketing, que tanto me "atrae" a mí. Lo dicho, almas gemelas. El mercado del insipiduo es casi inagotable, para eso nace el márketing, y es que el insipiduo otra cosa no tendrá, pero en su cubículo gana DINERO, que muchos otros desean arrebatarle, y para eso existe la teletienda, por ejemplo.
El capítulo dedicado a la explotación de los trabajadores temporales hace que se te salten las lágrimas ¿de risa? Adams propone ¿no es genial? que cobremos a los pesados por escucharles. Uno podría pensar que nadie estaría dispuesto a pagar por ser escuchado pero, tengámosles aislados un tiempo y empezarán a llovernos los euros.
Otro razonamiento de Adams sobre ¿por qué tan a menudo los poíticos resultan estar implicados en delitos económicos o morales? A.- la política convierte a la gente en delincuentes
B.- a todos los políticos les ponen trampas constantemente para implicarles en delitos C.-todos somos delincuentes, pero sólo nos fijamos en los políticos...
La próxima vez que te lleves folios de tu oficina, replantéate la pregunta y sabrás la respuesta. Piensa Adams que los extraterrestres, de existir, son gente con un cociente intelectual extremadamente alto, y sostiene que no vienen de otro planeta a vernos de pasada, sino que viven en éste, concretamente en Suiza: país neutral en los conflictos bélicos, expertos en chocolate, con tecnología (relojes) perfecta...
Para mi sorpresa, el libro acaba con una ida de olla total, y es que mi alma gemela lo es en todos los aspectos, hasta en el ehcho de tener teorías tan serias como absurdas, muy rebuscadas, que se empeña en explicar a otros como si les importara. Se trata de un capítulo serio inspirado... por alguna revista tipo "Muy interesante" en la que nos habla de una percepción diferente de la realidad, pero en serio, que no sabes qué se ha fumado. Pero el caso es que, como es mi alma gemela, no puedo evitar dejarme seguir por sus consejos y voy a formular mi deseo como él aconseja... a ver qué pasa. Un deseo muy concreto, un deseo difícil... ¿Quién sabe?
Ya sé que lo anterior es algo críptico, pero si queréis entenderlo, tendrésis que leer el libro y llegar a su último capítulo, que aunque más enrevesado que el resto, te arrastra a "probar suerte" en algo que no cuesta nada. ¿? El libro ya digo que es una risa de principio a fín, tan mordaz con los demás como autocrítico. Para mí es muy útil ver cómo se expresa alguien que ve el mundo como yo, porque entiendo lo ridículo de algunas de mis "guerras" al verlas reflejadas en otro.
El estilo es muy fluído y ameno (salvo ese último y misterioso capítulo) y el texto va acompañado de algunas viñetas ilustrativas impagables. Es mi alma gemela, lo sé, pero es imposible que nos lleguemos a conocer, y es que ambos usaríamos nuestro láser desintegrador antes de darnos una oportunidad...
Si a alguien le gusta algo lo que yo escribo, que lea a Adams, que es como yo... pero escribiendo bien y con sentido. Lo digo en serio (por una vez). ***********************
Palentino me ha mandado un divertido mensaje que me ha hecho pensar en una buena "encuesta chorra" Ciao ¿Qué os molesta de los insipiduos? * PALENTINO sugiere la costumbre de llevar el paraguas abierto bajo los soportales (cualquier precaución es poca)
* YO añado un tema del que los hombres no sabrán nada: esas insipiduas que se empeñan en contarte cada detalle de su regla, hasta en los más repugnantes detalles, como si nos importara. * MARI-CARMEN nos habla de "la gente que viene a la farmacia a por Frenadol (pongamos por ejemplo) pero antes te pedirán consejo, te harán sacar 5 cajas de antigripales, te harán algún comentario sobre la gripe del pollo, para finalmente quedarse con el Frenadol que de entrada habían dicho que no les apetecía volver a tomar!!! Y de paso añadirán la coletilla: anda, mírame la tensión ahora que no haces nada!! Nada???????? Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!"
*Para PUCKA555, el infierno creado por un insipiduo es "la típica cola que se forma en el autobús cuando la persona saca la cartera o monedero en el último instante y empieza a contar las monedas para pagarle al conductor el billete o busca en plan desesperado/a la tarjeta tipo bono, lo que impide que más de uno que hay detrás pueda pasar." * Para GEISHA, lo peor es la gente que se pone a hablarte en el autobús a pesar de que les das a entender claramente que no quieres hablar con ellos, sobre todo cuando estás leyendo tranquilamente un libro y no hacen más que hablar y hablar.... qué pesadilla.
Productos interesantes para Usted
Etiquetas relacionadas con El futuro de Dilbert: Cómo prosperar en el siglo XXI gracias a a la estupidez - Scott Adams
|
|
01.04.2008 12:20
Pues no me resisto a dejar mi ejemplo. Hace un tiempo Mr. Atila llegaba hecho polvo a casa, porque su jefe no tenía ni puta idea de lo que hacía en la empresa a pesar de haberle contratado él específicamente para ese proyecto ¿?. Implantar complicados sistemas de copias de seguridad, migrar bases de datos, servidores, correos para hacerse independientes de la empresa matriz, establecer los procesos de calidad de la empresa, etc, etc, etc, hasta que descubrió que todo eso daba igual. Podía estar jugando al buscaminas toda la mañana y presentarle una vez a la semana un porwer point, bonito y con gráficos, aunque hablase de Snoopy en vez del proyecto, y ese power point semanal equivalente a 5 minutos de trabajo es lo único por lo que le felicita de vez en cuando. Ahora está convencido de que Mr Atila es un fenómeno. Una de mis afirmaciones favoritas de Dilbert es que a los inútiles les van ascendiendo, a puestos cada vez con menos responsabilidad hasta que llegan a presidir las empresas...
25.02.2007 00:38
No sabía que había sacado otro. Me lo compraré esta semana. Yo tengo "La estrategia de la comadreja" y "The joy of work" (en inglés). Extensible gran parte de tu opinión para ellos (casi un ensayo sobre el autor).
27.10.2005 11:11
jajajaja... muy bueno, ácido y sarcástico... si me preguntas a mi, te digo q el momento más insipiduo es el cruzarte en el ascensor al volver del trabajo con un vecino... ¿Qué piso era? El segundo. Ok. Vaya dia eh? Si y el tiempo no acompaña. Ya. Allí se abre un silencio mientras el ascensor empieza a subir. Uno mira la ventanita y ve como pasan los rótulos de los pisos. E, PB, 1º y ... no llega no llega... 2º... saludos!