Lo sublime de la absurdez

1  23.02.2012

Ventajas:
Sorprende la creatividad en sus mentiras

Desventajas:
Advertencia :  Verlo más de 20 minutos provoca nauseas, mareos y malestar general

Recomendable: No 

FredoMcClane

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Opiniones:30

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Siguiendo la estela de la cadena, El Gato al Agua es, junto a Más se perdió en Cuba, el mayor representante de la opinión editorial de la cadena, amén como de su profesionalidad y forma de actuar. Una demagógica, manipulada y profundamente absurda exposición de la actualidad de la mano de personajes, cuanto menos, muy poco profesionales, y, por mucho que les pese,con discursos poco creíbles al espectador medio.

Si hay algo bueno que tiene Intereconomía es que no esconde nada. El programa, en un principio, parece un elenco de opiniones homólogas basadas en conceptos de dudosa credibilidad, y al final, resulta ser eso mismo, pero bien regado de una buena cantidad de crispación y absurdez propias del patio del recreo. Para poder vender los contenidos, se ven en la necesidad de "envolver" las opiniones de valores éticos y sociales contemporáneos, para que no huela demasiado a rancio, en los que, obviamente no han creído en su vida.
De ahí que sus opiniones estén cargadas de misoginia poco disimulada y homofobia descarada. Saben que meterse abiertamente con los gays le proporcionará un cierto tipo de audiencia, pero saben que meterse con las mujeres, les hará perderla. Aún así, se demuestra diariamente el gran desprestigio de la labor femenina en esta cadena (lo cual me hace preguntarme...¿Qué lleva a una mujer a querer trabajar en una cadena así? En la que no solo se desprestigia su labor, sino que, encima, solo se las utiliza como una cara bonita sin voz ni voto dentro de su papel mediocre de co-mediador...) Por supuesto existen mujeres con mucha voz dentro de la cadena, pero, obviamente, es necesario el requisito mínimo de pertenecer a un estrato social muy concreto, tener una edad más que avanzada y, además, haber demostrado con ahínco, a lo largo de la vida, que sus opiniones políticas-sociales coinciden a la perfección con el dogma con el que la Santa Intereconomía forma a sus ponentes.

¿Tienen credibilidad estos ponentes?

Al rotular los nombres y profesiones de los participantes en estas charlas, puede dar la impresión de que son HOMBRES leídos, consagrados y con mucha preparación académica y suficiente profesionalidad para hablar con sabiduría sobre los más diversos temas. Pero, si investigamos un poco, ¿Qué obtenemos? Que la gran mayoría son los renegados de grandes generaciones de periodistas que se han visto renegados a la sombra por su (mediocre) carrera periodística. Por supuesto, todos llevan a la cola una extenso currículum, pues rara vez tienen menos de 50 años (En una profesión con TANTÍSIMA movilidad como ha tenido siempre el periodismo, es algo bastante normal en los profesionales del gremio de su misma edad) y la GRAN mayoría destaca por antiguos trabajos que han despertado las dudas entre sus colegas de profesión. Pues gustan demasiado de crear una opinión/noticia de un supuesto, y luego buscar pruebas que lo atestigüen, en vez de realizarlo a la inversa, investigar las pruebas primero, y realizar las conclusiones después.

Si ya de por si, eso los cataloga como unos mediocres o de capa caída dentro del gremio, luego podemos sumarle los personajes "famosos" que suelen recorrer los platos de esta irrisoria cadena, que restan aún más credibilidad a los debates. Como tampoco quiero entrar en controversia por esta entrada, citaré a un par de los más "destacados", como puede ser Mario Conde,famosos televisivo con varias condenas por estafa, corrupción y demás, y, cómo no, el "historiador" Pío Moa, que antes de ser un total defendor del sistema franquista y de "la España de entonces", fue fundador del grupo terrorista GRAPO... por no hablar de todo el elenco de periodistas semi-conocidos y que llevan años apartados de ojo clínico de la televisión por resultar demasiado poco influyentes y, sobre todo, por tener unas opiniones tan clásicas, totalitarias y, en cierta medida, peligrosas que ninguna cadena mayoritaria que se precia los expondría como imagen de empresa. Todos llevan años circulando entre el ABC, la Razón y diversos periódicos autonómicos, regionales y de menos índole. Y, lo que sobre todo les une, es que el punto álgido de su carrera fue hace ya muchos años. La mayoría están jubilados o camino de la jubilación. Llevan sin trabajar bastante tiempo o, llevan tanto tiempo haciéndolo de la misma manera, que no se han sabido adaptar al mundo actual.

Si ya de por si la actitud de cambio vertiginoso que sufre la sociedad les complica mucho la tarea a los medios "serios", pues el periodismo apenas es capaz de seguir el ritmo de actualidad que la sociedad consume. Los periódicos sucumben ante la velocidad de internet. La televisión muere frente a la selección de contenidos. Y la radio pierde la partida frente a la interactividad de las redes sociales. ¿Qué puede hacer una cadena regida bajo antiguos y desfasados preceptos profesionales, y organizada de manera tan clásica y recta que es imposible atender a las necesidades de la audiencia? ¿Cómo puede sobrevivir? Simplemente, es imposible. Dejando a un lado la selección de contenidos, y las demandas que Intereconomía ha perdido por culpa de ellos, esta cadena simplemente no está capacitada para competir en un mercado moderno de medios. Caso aparte es su presentador, Antonio Jiménez, un caso claro de trepa laboral. Estuvo en la SER, con un discurso más bien "progresista" por aquella década de los 80. Luego se fue a la COPE, y se volvió más conservador, para, finalmente, alcanzar la oportunidad de dirigir una cadena de radio (Radio Intereconomía) y transformar sus discurso en directamente franquista. Como lo suyo es por trepismo y dinero, realmente no es el más censurable, pues aunque sus opiniones sean guiones de la cadena, sus formas son más respetuosas que las de sus compañeros de mesa. Este sí que ha sabido adaptarse a los tiempos. Si mañana le dieran la oportunidad de ser Presidente de la cadena La Sexta, seguro que se volvía el más "ultra izquierdoso" (me encanta con el asco que dicen la palabra "izquierda", es tan...no se, como nostálgico de la infancia)

El Gato al Agua nace como respuesta a esos nostálgicos del totalitarismo, asustados y confusos dentro de esta sociedad de la información. Incapaces de subirse al carro de esta Revolución Digital y que, debido casi siempre a su bajo nivel cultural (o por una enseñanza demasiado recta y censora que no les ha permitido desarrollar una empatía o curiosidad informativa auténtica) consideran que los "viejos tiempos" eran "mejores" por el mero hecho de que aquellos tiempos sí que los comprenden, y sí que entendían porqué una cosa era así o asá. De ahí que este programa cuente con apoyos de la audiencia (muy pocos, pero los suficientes para replantearse si se ha hecho un buen trabajo en educación pública. Porque un programa como este, simplemente sería inadmisible en países como Alemania, donde la exaltación de la época nazi está totalmente penada por la ley y la sociedad)
Hoy en día todo es tan relativo...Nos han enseñado a dudar y preguntarnos tanto por tantas cosas que para estos espectadores protofascistas, que nunca tuvieron esa opción, les resulta inadmisible que nos cuestionemos cosas tan indispensables como nuestros derechos básicos como ciudadanos de este país. Supongo que es comprensible esta actitud si para esta gente, a diferencia de la gran mayoría de este país, la muerte de Franco no supuso un beneficio, sino un inconveniente.

Por eso Intereconomía, y el Gato al Agua sobre todo, gusta a esta gente. Porque es precisamente a lo que están acostumbrados. Un mediador entre Dios y sus fieles que les dice EXACTAMENTE el dogma a seguir en todos los sentidos. Porque, no olvidemos que Intereconomía es uno de los canales mediáticos de nuestra Santa Iglesia Católica y eso, por desgracia de Dios, vende más de lo que se piensa.
De ahí que el espectador medio de Intereconomía sienta esa fascinación absurda y horripilante que demuestra por la cadena. Porque le están diciendo lo contrario a lo que se lleva predigando más de 30 años: QUE SU MODO DE PENSAR ES BUENO, Y NO MALO. Que echar de menos el totalitarismo del Estado y de la Iglesia es bueno. Que odiar a los gays, al progresismo y a cualquier cosa que atente contra los principios básicos de lo tradicional es bueno. Que no tener una actitud crítica hacia las acciones injustas es bueno. Que insultar y atacar por defender lo que uno piensa es bueno. Que engañar, manipular y directamente mentir por un fin "justo" es bueno. Que no admitir más de una versión de una misma cosa es bueno. Que no importa crear crispación y alimentar el odio si con eso se consiguen unos objetivos.
Basicamente, Intereconomía lleva intentado cargarse el pensamiento ideológico que la transición y la democracia españolas llevan intentando inculcar a la sociedad desde su nacimiento.

Amparándose en la libertad de expresión, el estado de derecho y la diversidad de opiniones, El Gato al Agua intenta vendernos la idea de que su ideología es "una más", pero diciéndonos también "que es la correcta". Teniendo en cuenta que ellos no creen en dichos preceptos, pues lo demuestran continuamente atacando cualquier indicio que contradiga sus exposiciones, es obvio que solo es una fachada legal para poder justificar las barbaridades que dicen.
De hecho, no sé si el lector lo sabe, pero Intereconomía, junto a telecinco, es la cadena con mayor número de pleitos y procesos judiciales por difamación, calumnias e injurias al honor. Y el Gato al Agua, y lo que ahí se dice, es la segunda razón de denuncias (la primera es Más se perdió en Cuba). Si a eso le sumamos sus bajos ingresos por publicidad (pocas marcas quieren relacionarse con una cadena así, aunque solo sea por las bajas cuotas de audiencia) y que han entrado en suspensión de pagos en 2011...Lo más seguro que no termine 2012 en activo.

Lo que más me preocupa de este programa es, como ya he dicho, esa audiencia que no solo gusta de sus contenidos, sino que llega a ensalzarlos y pregonarlos como verdad indiscutible. Incluso cuando las pruebas más objetivas posibles, unas imágenes de video, están siendo presentadas antes sus ojos. Es impresionante como los ponentes de este programa, elaborando un entramado absurdo de suposiciones e inventivas, intentan darle forma a una conspiración en la que el culpable y chivo expiatorio de todos los males de este mundo siempre es el mismo: La Izquierda. Por lo general, representada por el PSOE (lo cuál ya demuestra el conocimiento de estos personajes de la izquierda actual). Es impresionante la dedicación obsesiva con la que derivan TODOS y CADA UNO de los temas de actualidad (¡hasta lo de Marta del Castillo!) para llegar a la conclusión de que todo es culpa de la acción o inacción de los socialistas. Realmente, lo juro, que me impresiona sobremanera los absurdos lógicos que emplean para conjeturar una posible culpabilidad de un sindicato o del PSOE. Me impresiona sobre todo que se atrevan a decirlos (cuando ellos mismos saben que es imposible que sea así). Por ejemplo, el caso de Primavera Valenciana. Basándose en una pequeña prueba circunstancial (la creación del dominio #PrimaveraValenciana de Twitter 2 días antes de los sucesos) van elaborando una complicada trama que desencadena en un escándalo de supuestos sobornos a los alumnos para asistir a las manifestaciones a cambio de aprobados generales y un plan del PSOE para desestabilizar al nuevo gobierno... Simplemente, que asuman que su audiencia se pueda creer algo así ya parece, no solo ridículo, sino ofensivo. No sé que tipo de persona puede creer algo así, o negar la evidencia de un hecho tan sumamente claro como el que fue (no hablo de la supuesta ilegalidad de la protesta, sino de la desmesurada carga, totalmente injustificable, de las fuerzas policiales), pero está claro que Intereconomía no tiene ningún tipo de barrera ética ni moral en cuanto a la manipulación de su audiencia.

Es tal su odio, su rencor y la maldad de sus palabras cuando describen cualquier acto meramente "progresista" (esta gente solo entiende en blanco y negro. O eres de extrema derecha, o de extrema izquierda. No entienden nada de la escala de grises) que solo puede sentir lástima por ellos. EN serio lo digo, lástima por ver a hombres adultos, hechos y derechos, asentados en un palco privilegiado del estrato social, mirar con miedo hacia el futuro y cerrarse tan infantilmente en viejos preceptos inaplicables en la sociedad moderna. Es tal su odio hacia el PSOE, o hacia cualquier otro partido/organización que busque un cambio en cualquier aspecto (el que sea, aunque no lo entiendan) que para cualquier espectador un poco hábil, será obvio que no esconde más que miedo, ignorancia y una falta total de empatía. De hecho, ha perdido mucha audiencia, de la cual, una parte formaba parte de ese elenco que santifica cada palabra de los ponentes, porque los propios espectadores se han dado cuenta de que Intereconomía no es de fiar, y que solo responde a unos intereses, los suyos propios.

Ha quedado claro en cuanto se ha ido el PSOE del gobierno y ya no han podido criticar más sobre sus malas acciones. Ante la falta de material, se ha hecho más que patente su afinidad con el PP, al cual no solo no critican, sino que defienden a capa y espada de cada una de las malas acciones que también está haciendo. Y eso, para aquel espectador NO privilegiado (y con no demasiadas luces) que achacaba toda la crisis a ZP y sus amigos, y que veía Intereconomía para regocijarse en el odio común, ver que, cuando más le están puteando, sus antiguos "héroes" no salen en su defensa"...les ha decepcionado.

Y claro, solo se han quedado los del principio. Los viejos nostálgicos.
El resto solo eran unos chaqueteros. Ayer odiaban al PSOE, pero hoy odian al PP. Mañana Dios dirá.

Por eso, si usted, mi querido lector, también conoce a gente así. Chaqueteros de la crispación y que ven Intereconomía porque les hablan en su idioma garrulo fino, no les intenten convencer de que dejen de verlo porque sus contenidos son moralmente censurables, están manipulados o los que hablan no son más que fachas que conducen Mercedes viejos. Muéstreles, simplemente, a esos mismos tertulianos hablando del mismo tema en otras cadenas (cuando, por suerte, alguno consigue un momento en una cadena de verdad). S everán tan decepcionados al ver como reculan en sus opiniones, como suavizan sus comentarios y como van cambiando el discurso para que suene más "progresista" (aghh! palabra tabú). Se sentirá tan decepcionado que dejará la tele y se volverá al bar para intentar trazar un plan con el que devolver el orden a España entre partido y partido del Madrid.

En fin, querido y paciente lector, aquí dejo mi exposición de porqué me repugna, me asquea y me molesta este programa. De porqué siento vergüenza de que se emita esto por la televisión. De porqué es ridículo el absurdo de sus argumentos.

Si aún con esto no he conseguido convencerle, simplemente, hágase esta pregunta:

-¿Alguna vez ha visto u oído a un tertuliano de El Gato al Agua defender un punto de su ideología sin criticar otro del contrario?
-¿Alguna vez se ha preguntado porqué los de izquierdas se sienten bien consigo mismo y los de derechas siempre tienen que buscar un argumento/excusa para defender sus postulados?

Quédese con este término: Sentido Común

No deje que nadie opine por usted. Ni unos. Ni otros


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JO333

JO333

30.06.2013 22:48

Excepcional opinión: comparto lo que dices, porqué a veces sintonizo "la caverna" para hacer, JUSTO, al revés de lo que proponen

MARUJITACOTORREA

MARUJITACOTORREA

21.09.2012 03:12

No he visto este programa, es más ,¡ no se si tengo ese canal en la tele! y como apuntas que no llegará al 2012 ,no se si existirá ya , pero que eso de tertulianos que dicen una cosa en un programa y exactamente la contraria en otro no me sorprende porque es algo ya muy común , puros mercenarios con credibilidad cero, y por lo que voy leyendo, si no fuese tan irritante el contenido más parece un programa de( mal ) humor o un concurso que una ¿tertulia política?

elmorzzi

elmorzzi

30.04.2012 21:48

Totalmente de acuerdo salvo en lo que respecta a la Iglesia Católica. Se definen como católicos, eso sí, pero si les ponen delante cualquier documento con la doctrina social de la Iglesia les saldrían salpullidos. De hecho organizaciones católicas progresistas como el SAIN, la HOAC o la Juventud Obrera Cristiana están prácticamente vetados en esta cadena. Por lo demas el anáilisis, de quitarse el sombrero.

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