Tertuliano Máximo Afonso es el complicado nombre del protagonista, junto con unos cuantos personajes más, de la última novela de José Saramago llamada " El hombre duplicado ". Esta vez he leido la versión en español traducida por Pilar del Río, que creo es la esposa de Zé o Zeca como le llamarán, seguramente, en la intimidad sus más allegados.
La verdad es que cada vez se complica más la escritura de este inmenso autor. Escuché de sus labios una especie de análisis de este libro la semana pasada en el programa de Sanchez- Dragó " Negro sobre Blanco " y aquella charla parecía un río de sabiduría que corría por mi cabeza sin dificultad. Hay aquí, en Ciao, personas que no soportan la pedantería de Fernando el soriano, pero la realidad es que, por poco que se lo proponga, logra sacar de sus entrevistados unas declaraciones que van más allá de lo anecdótico. En este caso disfruté una barbaridad de la charla pues el propio Saramago declaró que su vocación va adquiriendo una categoría mayor que la de novelista pues lo que en realidad le gustaría ser es ensayista, pero ante la imposibilidad de serlo, intenta novelar sus propias ideas vitales en algo parecido a ensayos.
Para empezar, hagamos un pequeño análisis del nombre elegido para el hombre duplicado: Tertuliano !
Será difícil que nombre tal se le imponga hoy a algún infeliz infante, pero este susodicho tiene una historia, existió y Saramago lo busca a conciencia, no es una casualidad. Fue Tertuliano un escritor latino, cristiano y sacerdote allá por el año 196, que más tarde cayó en herejía aunque antes de morir no se sabe si volvió al cristianismo. Parece que mientras fue cristiano dijo cosas tales como " creo porque es absurdo", lo cuál ya da idea de la complicación vital y mental del tal Tertuliano ( que se llamaba en realidad Quinto Septimio Florencio y olé ! )...Bueno, ya puestos, diré que nació en Cartago ( que bonito lugar !, hoy en Túnez ) hacia 160 y murió, no sé dónde, en 240, así que casi 80 años, longevo para la época ).
Este Tertuliano actual está descontento con su nombre, es profesor de Historia en un instituto, está divorciado y mantiene una tibia relación con María Paz, más bien sexual que amorosa, una chica que trabaja en un banco y que vive con su madre. Además está la madre de Tertuliano que vive lejos. Se ven unos días en vacaciones y poco más. Por otro lado tenemos al doble-clon , un hombre idéntico a nuestro tranquilo Tertualiano, de alias Daniel Santa Clara, actor secundario de películas de poca monta, de auténtico nombre Antonio Claro, casado con Helena, empleada de una agencia de viajes y...poco más, a no ser un personaje que se erige en tal por el gusto exclusivo del autor ( que no narrador ), que es nada menos que " el sentido común "...
Sí, el sentido común es un personaje, habla directamente con Tertuliano, le rebate sus acciones, se le adelanta en los pensamientos, lo deja en paz cuando así le parece...
Como siempre con Saramago, las palabras de todos los días se encadenan en larguísimas parrafadas que nos envuelven hasta casi asfixiarnos y de repente se deshacen para mostrarnos la simplicidad de un pensamiento, de una idea, de un sucedido.
Es difícil encontrar palabras que no usemos habitualmente. Todas, sueltas, jamás nos admirarían. Son de uso y abuso. Son las de todos y de todos los días.
Lo grandioso es que con ellas se logre escribir algo como " el caos es un orden por descifrar ", ( " Libro de los Contrarios ", invento del autor ) como dice al principio. Caos, orden, descifrar, tres palabras sencillas, cualquier niño sabe su significado, pero, ay !, vean lo que Saramago, con esas tres palabras, nos plantea !.
En esta edicción de Alfaguara, de 406 páginas, todo parece no poder tener un sentido final, pero claro, lo tiene. Hay que leerlo reposadamente, reflexionando, palabra muy del gusto de Saramago.
Dijo en la entrevista que pretendía que junto con La Caverna y no recuerdo cuál otra obra, esto fuera una trilogía. Así como en la Caverna todo era una alegoría del consumismo, en esta novela nos quiere transmitir la idea de que la individualidad está a punto de ser engullida por la globalización. El indivíduo como tal está dejando de existir, es un poco la idea del aborregamiento, de una colectividad que, por más que se dedique de forma individual a numerosas tareas, en definitiva no es más que una sociedad de seres duplicados, copiados, clonados, adocenados seres.
Saramago no es optimista. Muy por el contrario sus obras destilan, cada vez más, un pesismismo concentrado y atroz, tal vez fruto de la edad, aunque creo es más fruto de la reflexión sobre el planeta actual y sus circunstancias.
En El hombre duplicado hay una pregunta insistente, implícita: ¿ quienes somos ?. Dice Saramago que cuando nos hacen esa pregunta solemos responder, me llamo fulano, trabajo en esto, nací allí, etc, datos biográficos anodinos que jamás responden al " quien " por la sencilla razón de que nunca sabemos quienes somos y, si intentásemos explicarlo, no llegarían los años de nuestra vida. Somos todos esos datos y las demás circunstancias de nuestra vida, un compendio inmenso, unos entes contradictorios, mansos, violentos, de corazón y cuerpo , somos lo inexplicable, somos sed, ansias, deseos...
Para ejemplificar el modo retorcido, riguroso y, para mí, interesantísimo de relatar de este autor, os voy a transcribir, de las pags 110/111, unos párrafos que os darán idea cabal de lo que el autor pretende con sus obras. No se trata de entretener, no. Se trata, como hemos dicho, de reflexionar y de hacernos pensar. Y eso referido a todo, temas elevados o simples aconteceres.
A mí me encanta esta forma de escritura espesa, con fundamento. Tengo que estar concentrada y atenta. Y saco conclusiones. Me gusta tal vez porque soy un poco como él, que le doy vueltas a todo, que todo lo analizo, que todo me tortura o eleva al séptimo cielo, a veces de modo inconsciente.
Vamos a los párrafos y acabo : " Tertuliano Máximo Afonso ya ha regresado de cenar, finalmente no ha tomado pescado, el plato del día era rape, y a él no le gusta el rape, ese bentónico animal marino que vive en fondos arenosos o lodosos, desde el litoral hasta los mil metros de profundidad, un bicho de enorme cabezorra, achatada y armada de fortísimos dientes, con dos metros de largo y más de 40 kilos de peso, en fin, un animal poco agradable de ver y que el paladar, la nariz y el estómago de Tertualiano Máximo Afonso nunca consiguieron soportar. Toda esta información la está recogiendo en este momento de una enciclopedia movido al cabo por la curiosidad de saber alguna cosa acerca de un animal que desde el primer día detestó. La curiosidad venía de épocas atrás, de mucho tiempo atrás, pero sólo hoy, inexplicablemente le estaba dando cabal satisfacción.
Inexplicablemente decimos, y no obstante deberíamos saber que no es así, deberíamos saber que no hay ninguna explicación lógica, objetiva, para el hecho de que Tertuliano Máximo Afonso haya pasado años y años sin conocer del rape más que el aspecto, el sabor y la consistencia de las porciones que le ponían en el plato, y de repente, en un momento cierto de un concreto día, como si no tuviera nada más urgente que hacer, he aquí que abre la enciclopedia y se informa.
Extraña relación es la que tenemos con las palabras.
Aprendemos de pequeños unas cuantas, a lo largo de la existencia vamos recogiendo otras que nos llegan con la instrucción, con la conversación, con el trato con los libros y, sin embargo, en comparación, son poquísimas aquellas de cuyos significados, acepciones y sentidos no tendríamos ninguna duda si algún día nos preguntaran seriamente si las tenemos.
Así afirmamos y negamos, así convencemos y somos convencidos, así argumentamos, deducimos y concluimos, discurriendo impávidos por la superficie de conceptos sobre los cuales sólo tenemos ideas muy vagas, y, pese a la falsa seguridad que en general aparentamos mientras vamos tanteando el camino en medio de la cerrazón verbal, mejor o peor nos vamos entendiendo, y, a veces, hasta encontrando. Si tuviéramos tiempo y nos picara, impaciente, la curiosidad, siempre acabaríamos sabiendo qué es el rape. A partir de ahora, cuando el camareo del restaurante vuelva a sugerirle el poco agraciado lófido, el profesor de Historia ya sabrá responder, Qué, ese horrendo bentónico que vive en fondos arenosos y lodosos , y añadirá, definitivo, Ni pensarlo...."
Habréis observado que en tan larga parrafada apenas hay dos palabras que nos llevarán, si somos como Saramago ( o tan burras como yo ) al diccionario: bentónico y lófido ( no vayais, ya os hago yo el trabajo ) bentónico, de benthos, profundidad, adj. Perteneciente o relativo al fondo del mar ) y lófido, de lophos, penacho, cresta. En zoología género de peces teleósteos pediculados, de cabeza muy grande, ancha, aplanada y espinosa, con dos largos tentáculos y los ojos en la parte superior, boca ancha y piel desnuda, que viven en el mar no muy lejos de las costas. Comprende 4 especies, de las que 2 son europeas, una de ellas el pejesapo o RAPE ( jaja ), que como sus congéneres, con el movimento de sus tentáculos atrae a otros peces para devorarlos )...
Dicho lo cuál, me retiro por el foro !
A Saramago hay que leerlo sin devorarlo, con reflexión y curiosidad. Con mucha calma.
A mí me sacia !
Espero que a otros lectores de miras un poco menos prosaicas, también.
Perdón por esta larga disertación y gracias por leerme.
Besitos
29.04.2003 07:56
Yo lo estoy leyendo actualmente y es por eso que me ha parecido interesante leer tu opinion. Realmente, yo quisiera destacar que se trata de un libro de dificil lectura por la complejidad con la que Saramago escribe: frases interminables, rebuscadas, pocos signos de puntuacion que permitan respirar, etc. Por lo que respecta a la trama de la novela me está pareciendo interesante, aunque confieso que aun me queda mucho. Gracias por tu comentario.
12.03.2003 21:29
Habrán sido solo dos palabras a buscar, pero vaya dos palabritas que se sacó de la manga,,, De todas maneras sin haberme hecho un gran lector me sigo quedando con el mago de las palabras; Gabriel García Márquez,,,,, Saludos, Benjamin
12.03.2003 12:12
He leído el libro recientemente, y la verdad es que es una maravilla, y que engancha. Quizá sea eso lo peor, que con tanta intriga por que pasa con Maximo Afonso (ahorremosle la humillación del primer nombre...) y su doble a veces me he saltado alguna que otra disertación... ejemmm... no es problema, siempre leo los libros dos o tres veces. Besos.