Al fin he encontrado un pequeño hueco para escribir una opinión, la primera del 2006, porque he pensado, quizás esa gente piense que se ha librado de mí y eso no puede ser. No tuve muchas dudas a la hora de decidir sobre lo que tenía que escribir, naturalmente, sobre un libro. Pero, sssschhh, no se lo digáis a nadie pero en los últimos tiempos tengo muy abandonado mi vicio preferido. Por ese motivo os escribo una opinión de un libro que leí en el pasado estío.
Había visto otras veces esta novela de Víctor Hugo titulada El Hombre que Ríe en las estanterías de casa pero por motivos que no acierto a comprender (¿vagancia para arrastrar una silla y alcanzarlo? No lo sé) el libro pasó largos años sin caer en mis manos y en mis ojos ávidos de palabras escritas. Además, no es el primer libro de este autor de la Vieja Francia que leo y espero que no sea el último, creo que me queda alguno y…
Bueno, vale, de acuerdo…ya sigo. Pero entiende que hace tiempo que no escribo una opinión y ya sabéis que yo soy más pesada que un kender cuando se pone a hablar de sus viajes o lo que es lo mismo, me enrollo más que las persianas. ¿y qué iba diciendo? Ah, sí los motivos que tuve para elegir este libro y que desconozco profundamente. Sencillamente me encanta leer, y aunque ahora no lo haga con la misma frecuencia de antaño sigo experimentando la misma sensación al hacerlo que yo sólo puedo identificar como amor o con un sentimiento tan sublime como éste.
Antes de introducirnos en el libro creo que debo hacer una especie de presentación de Víctor Hugo. Y que conste en acta que yo me siento profundamente estúpida al escribir esto ya que todo el mundo conoce o debería conocer un poco de la vida y obra de los autores clásicos pero como siempre hay un roto para un descosido…
Si no recuerdo mal Víctor María Hugo nació el 26 de Febrero de 1802 en una pequeña ciudad del Franco Condado, hijo del comandante Víctor Hugo, originario de Lorena y de Sofía Trebuchet. La relación que mantenían sus padres marcaría el carácter y la personalidad de Víctor Hugo, pues ambos mantenían relaciones adúlteras. Contrajo matrimonio muy joven, en 1822, con una muchacha que conocía desde la infancia, Adela Foucher y ambos no tardaron en seguir el camino de los padres de él.
Suele comentarse con frecuencia que Víctor Hugo de joven era un esposo fiel, conservador y monárquico y que con el peso de los años se arrancó esa máscara o sufrió una auténtica metamorfosis, eso sólo el lo sabe. Cuando ya era un escritor consagrado se opuso al golpe de estado de Napoleón III y se exilió a la isla de Guernesey. No regresaría a Francia hasta la caída del III Imperio francés, tras el desastre de Sedán si no me equivoco.
Víctor Hugo es considerado uno de los más grandes poetas de la Vieja Francia. Si eso es cierto o no, no lo puedo afirmar ni negar porque la poesía es un arte extraño y ajeno a mi persona. Que no es lo mío, vamos. No tengo un espíritu lo suficientemente elevado y cultivado, me temo. De su obra como dramaturgo leí hace años Cromwell, obra que tradicionalmente se considera que señala el inicio del Romanticismo.
Y había leido sus novelas más o menos conocidas como Nuestra Señora de París (no sabéis como odio desde siempre la película de Disney), Los Miserables,etc
Fue un hombre creyente, pero creía en un Dios más amable que el presentado por la Iglesia y por la mayoría de sus contemporáneos, pero nunca fue dogmático. El dogma, desde mi punto de vista de atea, es lo que destruye la religión. Cuando falleció en el mes de Mayo de 1885 se celebraron uno de los funerales más multitudinarios que se recuerdan en Francia, y en pocas ocasiones, no lo olvidéis, el vulgo se decide a despedir a uno de sus grandes escritores
Cuando empezamos a leer El Hombre que Ríe( una vieja edición de tapas duras en color marrón oscuro, casi negro, papel viejo, cinta de punto de lectura bermellón y con el delicioso aromo de los libros de antes) nos encontramos con dos personajes claves y que instintivamente sabemos que serán fundamentales en la trama de la novela. Se trata de Ursus, un hombre, y de Homo, un lobo. Ambos viven juntos y en cierta manera aislados, de la sociedad en la Inglaterra del siglo XVII, que amos recorren en su hogar, pues su casa es una especie de caravana que Homo suele arrastrar con gran presteza. Homo es un animal de gran inteligencia que jamás ataca seres humanos ni sus animales domésticos (Para muchos campesinos que un animal salvaje se coma a una de sus gallinas, ovejas o vacas es un crimen que merece la muerte del animal), lo que demuestra que es un lobo especial, aunque esté encadenado…y encadenar a un animal salvaje o no es un pecado mortal, algo realmente imperdonable.
Ursus, el nombre con el cual al hombre le gusta ser conocido, es un hombre que ya pasa de la edad adulta, grande, de aspecto casi terrible…Ursus posee todos los oficio y ninguno. Conoce las hierbas y el arte de curar con ellas, es filósofo, misántropo, ventrílocuo y volatinero entre muchos otros oficios que ejerce por los pueblos y ciudades de Inglaterra. Sobre la puerta de su carromato tiene un papel que reza: Ursus, filósofo y bajo ella la lista de todos los nobles de Inglaterra, sus tierras y sus privilegios. Quien conoce eso no tiene que conocer más de la conducta humana (la lista que es larguísima acaba llamando al espíritu republicano que algunos llevamos dentro aunque un poco dormido)
¿Qué más os puedo contar sobre este personaje que termina resultando entrañable? Ya sabéis que el hombre es la mayor de las fieras para sí mismo. Quizás comprendáis que clase de hombre es Ursus si leéis el siguiente párrafo sacado de la novela:
"Cuando veía a un hombre desfallecido por falta de alimento le daba los leards que llevaba encima y le decía murmurando:
-¡Vive miserable! ¡Vive y come! ¡Vive mucho tiempo…!No seré yo quien alivie tu presidio.
Después de hablar así se frotaba las manos y exclamaba:
-¡Hago a los hombres todo el mal que puedo!"
A mí fue el que más me dijo sobre él que todas las páginas que hay en la novela y que son unas cuantas. V-ictor Hugo no era un escritor parco en las descripciones y tarde y temprano lo conoceremos todo o casi… ¿Acaso se puede saber todo?
Sin duda, no.
¿Cuál es el punto opuesto a Ursus y a Homo? Sí, porque Ursus y Homo tienen a sus antagonistas que no son otros que los compraniños. A mí al principio me sonaba a las viejas historias del hombre del saco, historias con un fondo de verdad y de historia profundamente adulteradas. Bah, me dije, cuentos de vieja. Me equivocaba. Los compraniños han existido desde los albores de la historia y en todas las civilizaciones; eran hombres y mujeres que como su nombre indica, compraban a los niños(no los raptaban, de eso se encargaban otros) y los transformaban en monstruos de feria, en bufones, en enanos deformes para diversión de las clases superiores…" Para conseguir hacer del hombre un juguete es necesario moldearlo cuando es tierno, el enano se forma cuando es pequeño…cogían al hombre y lo trocaban en un aborto, cogían una cara y la convertían en un mascarón…Los compraniños trabajan al hombre como los chinos trabajan el árbol"
Esta clase de hombres pertenecían a una etnia que no se mezclaba con las de sus propios países. Hacían su trabajo, sí pero la sociedad hipócrita no los aceptaba del todo aunque permitía sus actos tan profundamente abyectos. Formaban una especie de hermandad en la que había hombres y mujeres de todos los países, de Rusia a España.
Y en la historia nos encontramos a un niño que viaja en una Urca a la deriva, una embarcación de origen vasco, por el Canal de la Mancha. La tripulación y los restantes pasajeros son compraniños, como no tardamos en comprender y cada personaje es más siniestro que el otro. Cuando la tormenta estalla abandonan al niño en un paraje desierto en medio de ninguna parte y ellos se hacen de nuevo a la mar. No os cuento su destino, es mejor que lo averigüéis por vosotros mismos si lo deseáis. Yo les deseo todos los males del mundo.
El niño, al que a partir de ahora llamaremos Gwymplaine, tras mucho vagar y de sufrir toda clase de aventuras poco agradables acaba conociendo a Ursus y junto a una niña de corta edad, llamada Dea formaran una pequeña, extraña y atípica familia. Gwymplaine es deforme y contrahecho, su rostro parece petrificado en un horrible máscara, en una mueca siempre presente. Y Dea, es ciega. Quizás por eso ambos se enamoren y Ursus desee verlos casados, a pesar de que se c rían como hermanos.
Hay otros personajes como una duquesa llamada Josiana, joven, rica y bellísima: el extremo opuesto de la familia de Ursus. Pues los nobles en esta novela son seres verdaderamente desalmados, sin sentimientos ni sangre en las venas, ¿ Quién puede permitir el sufrimiento de sus semejantes? Josiana y algún otro noble son personajes claves en el desarrollo de la historia pero estoy hablando demasiado. Digamos que todo en la novela está interrelacionado y que las vidas de unos y otros se cruzan y se descruzan para volver a encontrarse…
He contado demasiado y acabaré por desvelar el misterio de la historia, ¿no aprenderé a callarme nunca? A mí la historia me encantó, me tuvo cautivada hasta que la terminé. En cierta manera Gwymplaine me recuerda al Jorobado de Nuestra Señora de París y En Ursus encontré a grandes pinceladas rasgos del protagonista de los miserables.
Quizás me equivoque pero había alguien (no recuerdo quien) que decía algo así que los escritores escribían una y otra vez la misma historia y en algunos casos cada vez me parece más cierto.
A veces la historia puede hacerse pesada para aquel lector que prefiere un ritmo más raudo. Víctor Hugo, como sus coetáneos, escribía historias para leer con calma y disfrutar de un sinfín de pequeños detalles que probablemente más de uno encuentre superficiales. Creo que el disfrutó escribiendo sus obras y esta especialmente, es una sensación que te queda después de leerla…Tiene sus defectos, pero en un libro cada cual tiene que encontrar lo que le llena y lo que considera paja.
Y me sorprende que si hoy en día, al menos en nuestra sociedad, se intenta que los niños tengan una vida digna y feliz( en otros lugares no es así desgraciadamente) en el pasado los niños fueran considerados como seres inferiores, como adultos deformes. ¿Nunca os habéis fijado que en muchos cuadros antiguos los niños tienen las mismas proporciones que los adultos en menor tamaño? Hasta Rousseau, no se consideraba la infancia como una etapa de la vida, como la vejez o la madurez. Pero eso es otra historia…lo que queda claro es que los humanos nos cebamos en los más débiles e indefensos.
Falta una hora para el día de Reyes así que os dejo por hoy. Quizás os traigan todos los bienes materiales que habéis pedido, ¡consumistas! No os preocupéis, yo también lo soy…Ah, se me olvidaba, leed el libro si tenéis oportunidad. Os doy mi palabra de chica no-friki de que no os arrepentiréis.
Hasta la siguiente opinión, próximamente en Ciao.
Salud, anarquía y prosperidad para todos,
Elena.
PD: Y un besazo para mi niño, Leydruid porque hoy es un día especial.