Una vez conocida la primera sentencia, de las tres que, previsiblemente, tienen que emitir los correspondientes órganos judiciales sobre otros tantos procedimeintos por los que se ha encausado al juez Baltasar Garzón, no he podido evitar dar mi punto de vista sobre este caso.
Antes de nada, quiero aclarar que no soy licenciada en Derecho, ni experta en leyes.Debe de ser mi falta de conocimientos en la materia lo que ha hecho que la primera sentencia contra este juez me haya provocado un profundo sentimiento de
desolación y preocupación .Se trata, por tanto, de reflexiones ciudadanas (sin más) de alguien como yo, poco dada a elevar a los altares a nadie ni de idolatrar personajes públicos (por mucho que me guste como actúen).
BALTASAR GARZÓN: JUEZ Y PERSONAJE PÚBLICO
No voy a copiar aquí la vida y curriculum del juez que, por otra parte está al alcance de cualquiera que los busque. Además de la información relativa a su persona y trayectoria profesional, existen numerosas páginas web a favor y en contra, sin contar con las posiciones tomadas por partidos políticos, medios de comunicación, etc.
Sinceramente, no me interesa demasiado leer ni unos ni otros.
He seguido su trayectoria (cómo no) ya que Baltasar Garzón he estado a la cabeza de numerosas actuaciones desde la Audiencia Nacional. Desde la detención de etarras, narcotraficantes o el mismísmo caso GAL, que suponía el enjuiciamiento de miembros del gobierno en la etapa de gobierno de Felipe González, implicados en la llamada "guerra sucia contra ETA", hasta el sumario contra las dictaduras del Cono Sur americano (Chile, Argentina).
Me pareció siempre (me lo sigue pareciendo) una persona ambiciosa, con una capacidad de trabajo y una fe en lo que hacía, fuera de toda duda.
Su, en mi opinión, mayor error (y donde comienza a labrarse enemigos irreconciliables) fue entrar en política, en el año 1993 (concretamente en las listas del PSOE). A partir de ese momento, no sólo se granjea enemistades fuera de este partido, sino dentro.
Poco después, ya en 1994, sale de la política nacional. Imagino que ya tendría claro para entonces, lo difícil que es cambiar las cosas (aunque sea desde dentro).
CASO GÜRTEL
A través de su trabajo en la Audiencia Nacional, y creo que motivado también por un estilo propio, que suscita la admiración de algunos y la repulsa (y envidia, por qué no decirlo) de otros, Garzón crece en popularidad, dentro y fuera de nuestro país: además de su trabajo (muy intenso en lo que a casos de corrupción y contra el entorno de ETA se refiere), da conferencias, asiste a cursos y participa en seminarios y coloquios sobre Derechos Humanos, tema éste sobre el que parece tener preferencia.
En medio de tantos casos de corrupción, que desgraciadamente en España no ha tenido color político: desde el PSOE hasta el PP, pasando por Jesús Gil y la trama marbellí, junto a los numerosos casos de Baleares, etc...
El juez actuaba contra todos y cada uno de los que tocaban, hasta que llegó el caso Gürtel : una trama corrupta (cohecho, blanqueo de capitales, fraude fiscal y tráfico de influencias) que salpica de lleno al PP.
Este partido intentó, desde el principio, apartar al juez del caso, recusándolo. Después, lo acusaron de prevaricación, aunque esta solicitud fue desestimada.
Garzón, finalmente, se inhibió de sus actuaciones, trasladando el caso a los Tribunales Superiores de Madrid y de Valencia.
Las escuchas
En el curso de la investigación y a instancias de la fiscalía Anticorrupción se realizaron escuchas a las conversaciones entre los imputados y sus abogados, escuchas que fueron avaladas por jueces y fiscales. Se trataba de "evitar la continuación de la acción delictiva" relacionada con el blanqueo de capitales y la evasión del dinero fuera de España, de cuya comisión existían "importantes indicios". Sin embargo, el Tribunal Superior de Madrid las anuló como prueba para el juicio y un abogado se querelló por prevaricación contra el juez Garzón.
Esto es muy curioso, porque la intervención de las comunicaciones de los cabecillas de la trama Gürtel con sus abogados fueron avaladas por el juez del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que sucedió a Garzón en la instrucción, Antonio Pedreira, por las dos fiscales Anticorrupción adscritas a la causa y por el magistrado de la Sala de lo Civil y Penal del TSJM José Manuel Suárez Robledano. Sin embargo, el instructor del Tribunal Supremo, Alberto Jorge Barreiro, decidió abrir juicio oral aceptando los argumentos de los abogados de los cabecillas de la trama corrupta. Sin embargo, se acusa de prevaricación sólo a Baltasar Garzón. ¿Por qué no al juez Pedreira?.
¿Justificadas?
De acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción, el juez Pedreira esgrime el artículo 579 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que permite al juez pinchar teléfonos y que, según él mismo afirma, no restringe la intervención de las comunicaciones a los abogados con carácter general. Este juez considera que,
bajo supervisión judicial, sí es posible pinchar un teléfono entre abogado cooperador y clientes aunque no sea un asunto de terrorismo .
Pedreira razona: "La profesión de la abogacía es digna, pero no puede disfrutar de privilegios discriminatorios frente a otras profesiones. De la misma forma que se puede adoptar la medida motivada de entrada y registro en despachos profesionales, se puede de forma motivada acordar la intervención de comunicaciones".
Yo, en mi humilde opinión, creo que hoy en día hay delitos tan graves o, al menos, de tanta trascendencia social (y económica) como los casos de corrupción política en los que se trafica con dinero público: hechos gravísimos que merecen que la justicia recaiga con todo su peso sobre ellos. La situación económica requiere, hoy más que nunca, una justa reparación del dinero robado.
Por tanto, en este caso no era descabellado pensar que algunos de los abogados defensores de los (presuntos) corruptos eran parte activa en la estrategia para blanquear el dinero obtenido a lo largo de años de funcionamiento ilícito.
LA PRIMERA CONDENA: VENGANZA CONSUMADA
El pasado jueves 9 de febrero, unos días después de que un jurado popular (dicho sin segundas intenciones) declarase no culpables a Francisco Camps y a Ricardo Costa (después de las sonrojantes conversaciones escuchadas en el juicio....
por cierto ¿no son propias éstas también de un régimen totalitario?), se anuncia el fallo del Tribunal Supremo sobre el primer juicio a Garzón: culpable .
Condenado a 11 años de inhabilitación y expulsado de la carrera judicial, multa de 2.520 euros y las costas del juicio, incluidas las de las acusaciones particulares. Es decir, también tendrá que pagar a los cabecillas de la Gürtel, Francisco Correa y Pablo Crespo, las minutas de sus abogados, además de la del querellante inicial, su antiguo compañero el ex fiscal Ignacio Peláez.
No sólo eso; la sentencia le acusa de “arbitrario” y “totalitario”, y de “laminar derechos” y ordenar prácticas “propias de sistemas políticos ya superados” al intervenir las comunicaciones en la cárcel de los corruptos con sus abogados...En la misma se dice también que el fin no justifica los medios.
¿Qué te parece este juicio?
Éste primero y los siguientes juicios me parece que son la ocasión para que muchos que tenían ganas de ver al juez Garzón en el banquillo, utilicen ahora, alentados por enemistades comunes con miembros de la judicatura, argumentos legales para echarlo definitivamente de la carrera judicial.
Yo pienso que la justicia ha de ser igual para todos, jueces incluidos, y, por tanto, el que este o cualquier otro juez vaya a juicio, como cualquier ciudadan@ de a pie (esa es la teoría la menos) es buena señal.
Sin embargo, hay muchos intereses creados y muchas rencillas pendientes, odios y envidias que, dejan en manos de otros jueces el futuro de éste, cuyo papel, en todo caso, contra el crimen y el terrorismo y su defensa en pro de los derechos humanos es indiscutible.
La sentencia, extremadamente dura, ha dejado a much@s ciudadan@s (entre los que me encuentro), asombrad@s.
Ya dije al principio que, en mi caso, me dejaba desolada y preocupada.
Desolada , porque veo que no se utiliza el mismo rasero para según quién. Es decir, éste no ha sido el primer juicio en el que ha habido escuchas durante la investigación; de hecho, el juez Pedreira, como comentaba antes, continuó con ellas (y a él no se le ha imputado por prevaricación). En el caso de Marta del Castillo y otros casos de narcotráfico se ha usado esta práctica y no se ha acusado al juez de arbitrario o totalitario.
No es que el fin justifique los medios, sino de que los medios deben ser consecuentes con el fin que persiguen ; en casos graves como los que hemos visto, no entiendo las razones jurídicas que llevan a la sentencia a hablar en términos así de duros.
Por otra parte, y no quiero hacer aquí un listado pormenorizado, hay numerosos casos de jueces que, por una u otra razón, han causado con su negligencia (por decirlo de forma suave) cuando no por razones de índole personal, de creencias religiosas o políticas, sentencias (o falta de ellas), retrasos injustificados o ausencia de actuaciones que han llevado, en algunos casos a resultados gravísimos e irreparables.
Como ejemplo, viene a mi mente el tristemente famoso caso de la niña Mari Luz Cortés, asesinada por alguien que debía estar en prisión y que no lo estaba porque un juez no ejecutó una sentencia en firme contra él.
¿Sabéis la sanción que le impuso la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial?. Lo sancionó con una "falta grave" por un importe de 1500 euros. Ni más ni menos.
Hay muchos más casos, muchos de los cuales ni siquiera se conocen.
La judicatura en nuestro país parece formar parte de una casta de intocables, y el corporativismo forma parte de la mayoría de las resoluciones en cuanto les atañe a ellos mismos .
Aquí, sin embargo, se ha notado que había algo más. La dureza de la sentencia contrasta poderosamente con casos anteriores y, lo que es mucho peor ( y de ahí viene mi preocupación ...) abre la veda a que cualquier malhechor se querelle contra cualquier juez que investigue más allá de lo estricto, aunque haya indicios de delitos graves.
En estos momento, mientras mucho@s ciudadan@s nos preguntamos dónde está la justicia, algunos mafiosos brindan con champán, mientras deciden (ahora sí, no hay peligro) adónde llevar el dinero que nos han robado a todos los españoles.
Triste día para la democracia .
He vuelto con tu nota.