Hola a todos;
Ya hace semanas que tengo esta propuesta aceptada por la página pero no me acababa de poner a ello; almenos hasta hoy mientras David, mi segundo hijo me deje...
Recuerdo todavía mi embarazo, el parto y el post-parto de mi hija mayor Núria; de eso hacen ya siete años largos, cosa que se dice rápido pero aún parece que fue ayer cuando todo ocurrió.
Acudí al Hospital a hacerme la revisión del embarazo el mismo día en que llegaba a término según las fechas que me habían dado ellos en las visitas anteriores; no estaba resultando un buen embarazo y por ello, estaba cada dos por tres en el servicio de urgencias del mismo bien por pérdidas o por revisiones estrictas que me tenían que hacer allí.
Ese día, cuando salí de la revisión, me noté muy dolorida; apenas podía andar y mientras esperaba al padre de mi hija que regresara con el coche, me apoyé en un muro al lado del hospital; imaginaos mi dolor y mi cara que debía de ser como un poema, que hasta salió el vigilante jurado del hospital para ver si me encontraba bien pues varias personas le habían indicado que fuera del hospital había una chica embarazada que parecía que estaba de parto...
Llegué a la casa de mis padres y me quedé allí mientas el padre de mi hija volvía del trabajo; apenas comí nada; tan solo deseaba estar recostada en el sofá.
No notaba un dolor en concreto, tan solo estaba cansada y deseaba dormir.
Sobre las diez de la noche volvió el padre de Núria y mis padres le instaron a que me llevase al hospital, porque hacía mala cara; la verdad es que yo no tenía ganas de ir, pero con semejante bombo y tan agotada cualquiera se ponía a discutir.
Ya en urgencias, me informaron que estaba de parto aunque no había dilatado ni tenía contracciones, por lo que decidieron ponerme oxitocina.
La oxitocina lo que hace es acortar el tiempo de parto, haciendo que lleguen las contracciones y se inicie la dilatación.
Eran las doce de la noche más o menos cuando empecé a notar las contracciones; al principio eran tan solo algo molestas y podía saber cuando llegaban debido a que estaba monitorizada en la sala de observación.
Tras romperme la bolsa de aguas para acelerar aún más el parto, me condujeron a otra sala en donde ya daría a luz a mi hija, pero aún quedaban bastantes horas.
Las contracciones eran cada vez más dolorosas y seguidas, pero el parto aún estaba por llegar todavía.
Me ofrecieron ponerme la epidural a lo que accedí sin saber muy bien en qué consistía ni nada de nada; me dieron una hoja para que la firmase, y la verdad es que lo hice sin tan siquiera leérmela; tan solo deseaba notar menos dolor, pero los problemas estaban por llegar.
El anestesista que me tenía que pinchar la epidural en la columna vertebral no lo lograba debido a que tengo escoliosis y a que cada vez que me presionaba con el dedo entre vértebra y vértebra para poder localizar un buen hueco en donde pinchar, me hacía moverme ya que es una zona que tengo muy delicada.
Tras varios intentos me dijeron incluso que si seguía moviéndome no me la pondrían...
Imaginarme con los tremendos dolores de parto debidos a las contracciones, el dolor de columna más los pinchazos de las banderillas del anestesista y encima me dice que me va a dejar allí... yo ya estaba toda cruzada; perfecto que fuese prímara y ese mi primer parto, pero pago unos impuestos y una seguridad social para que se me trate algo mejor.
Las doce de la noche, hora en la que había ingresado ya estaba muy lejos; ahora eran cerca de las cinco de la tarde del día siguiente, y yo seguía allí con unos dolores que nadie lograba mitigar, nadie me explicaba nada de nada y encima solo notaba pinchazos y más pinchazos en la espalda.
Debo decir que el promedio de dilatación en las mujeres que no han dado a luz es de 10 a 14 horas mientras que el expulsivo es de 1 a 2 horas aproximadamente mientras que en los segundos partos, ese tiempo se queda en la mitad aproximadamente; aunque cada mujer es un mundo.
Yo ya estaba dilatada y ahí seguían intentándome poner la epidural sin éxito alguno; en eso que noté de golpe unas ganas tremendas de apretar en una de las contracciones y así lo hice; enseguida noté que algo raro había pasado pues notaba que tenía algo como encajado en la vagina.
Solicité que se me acercase una de las enfermeras y le indiqué que había apretado y que notaba algo abajo en la vagina a lo que ella me contestó literalmente:
- Eso es que te has cagad...
Me entró tal mala leche que mi respuesta fue dedicada con la misma educación:
- Que me mires el coñ...
Supongo que mi cara de mala leche y mi ímpetu convencieron a la "profesional" para mirar si efectivamente ella tenía razón.
Tras mirarme todo empezó a suceder muy deprisa; yo ya estaba sola en la habitación solo con las enfermeras, el anestesista y una comadrona; el padre de Núria estaba fuera mientras jugaban a las banderillas conmigo por lo que nadie de mi familia se enteró de lo que allí dentro sucedía.
Resulta que en el empujón que había dado, no me había defecado encima no, sino que había encajado la cabeza de mi hija y allí se le cortaba el oxígeno.
Enseguida se alarmó todo el mundo en la sala; en cambiaron a una camilla y me llevaron al quirófano; en ningún momento me informaron de nada, simplemente todo iba sucediendo.
Se me acercó un médico con una mascarilla que me puso en la boca y me dijo que me iban a dormir, que contase de cincuenta hacia atrás. Creo que en el numero 47 ya dejé de contar.
Cuando desperté, estaba en una sala de recuperación medio dormida y sin saber nada de nada de lo que había ocurrido.
Más tarde, me enteré de que mi hija se había quedado encajada en mi vagina y que como la presión la podía estar dejando sin oxígeno con el consiguiente peligro para su vida, decidieron dormirme entera para sacarla con fórceps, cosa que hicieron pero no demasiado bien ya que me desgarraron toda la vagina por dentro y tarde bastante en poder recuperarme.
La verdad es que recuerdo mi primer parto con pánico y como algo patético profesionalmente; no diré el nombre del hospital en donde fui atendida por no perjudicar a otros médicos que tal vez sean mucho más profesionales que los que me atendieron a mi hija y a mi hace siete años, pero os aseguro que si esto me hubiese pasado hoy otro gallo hubiese cantado.
La inexperiencia es lo que tiene, que no sabes nada de lo que te sucede ni lo que te están haciendo.
Por eso os deseo transmitir con estas letras que penséis que tenéis todo el derecho a saber todos los pasos que se van a tomar en principio en vuestro parto y a conocer también los que se van a dar en caso de cualquier tipo de complicación.
Tenéis derecho a saberlo todo y a dar vuestra opinión al respecto.
Hoy por hoy mi hija tiene ya siete años!! como pasa el tiempo... me hago vieja ya.
Tiene un hermanito de un mes y tres semanas llamado David y la mar de precioso.
Núria nació con tres kilos cuatrocientos gramos y la mar de sanísima.
Esta ha sido mi experiencia en el parto de mi hija; mi primer embarazo y mi primer parto; nada que ver con mi segundo parto.
Un beso a todos y muchas gracias por todas vuestras valoraciones y comentarios.
Muacks
uff yo lo acabo de leer y estoy de 28 y el lunes hago 29 y tego un miedo horroroso al parto, quiza no deberia leer estas cosas xD