'El perfume' es, efectivamente, la 'historia de un asesino' que dice el subtítulo. Pero también es un libro de cuando los best sellers tenían algo de sustancia real, por lo que es bastante más que la historia de un serial killer dieciochesco. Reducir 'El perfume' a un thriller donde un pirado va degollando púberes vírgenes es un insulto a una novela que pretende ir más allá que todo eso.
Quien se acerque a la novela esperando encontrar una historia a lo Dean Koontz o a lo Thomas Harris (con todos mis respetos hacia esos autores) se encontrará con una amarga decepción. 'El perfume' es un libro relativamente corto, cuya estructura deja para muy al final la escalada de crímenes que da subtítulo al libro. Y aún así estos se narran desapasionadamente, simplemente exponiendo de forma desnuda el caso, y sólo se entretiene en relatar los pasajes truculentos en un par de ocasiones, y siempre para argumentar un nuevo giro en la trama.
'El perfume' se ambienta en la Francia del siglo XVIII, pero bien podría ser el mundo de hoy en día. Después de todo, no hemos cambiado tanto. Si Süskind usa ese espacio y ese tiempo es porque se trata del lugar y el momento más apestoso de la Historia de la Humanidad, y si en una cosa no yerra el título del libro es en que la cosa va de olores.
En ese caldo apestoso que es París nace un niño (Jean-Baptiste Grenouille) que desde el mismo momento de nacer se encuentra con un mundo hostil, sin la más mínima muestra de cariño o compasión. El recién nacido debe aferrarse a la vida y sobrevivir en un entorno no precisamente salubre, donde llegar a los 30 años de vida sin taras apreciables ya es un logro importante. Para medrar en ese mundo el niño contará con un arma de insospechado poder: su olfato.
Y es que parece mentira el juego que Süskind le saca al tema del olor…
…el olor como signo de identidad individual, que nos hace únicos frente a los demás. El olor es la esencia de las cosas, se guarda dentro, muy dentro y sólo se exprime tras un complejo trabajo de destilación…
…el olor como signo de pertenencia a la comunidad, que nos conecta con los demás y nos hace humanos. El protagonista no tiene olor propio y, por tanto, a duras penas se le puede considerar humano…
…el olor como mentira, usado para enmascarar la verdad. Además, el olor se puede crear artificialmente y eso es lo que hace Grenouille para oler a humano…
….el olor como evidencia universal. Puedes cerrar los ojos para no ver, puedes taparte los oídos para no escuchar, pero no puedes cerrar tu nariz para no oler a no ser que puedas vivir sin respirar… (bueno, puedes hacerlo y respirar con la boca abierta, pero vaya, no es para ponerse piojosos con el tema)
De todo eso se desprende que quien domina el arte de crear perfumes es capaz de dominar el mundo, ya que nadie será capaz de resistirse a él ni física ni psicológicamente. Pues en esas está el bueno de Grenouille durante todo el libro. Lo de los asesinatos viene al final, de rasqui.
Aunque, bueno… el final es lo que se sale un poco de madre (y nunca mejor dicho, y los que hayáis leído el libro me entenderéis) y te deja un poco p'allá, aunque no deja de ser coherente con el tema del libro. Y ya lo que es demoledor es el final-final, que te deja para el arrastre a poco que seas de talante sensible.
Porque 'El perfume' no es una obra precisamente optimista. Para empezar, ya digo que la descripción que Süskind realiza de la época no es nada romántico, antes bien resulta de una crueldad difícil de creer. No hay un solo personaje de cierta trascendencia en el libro que no sea un cretino egoísta, un sádico de tapadillo o un tarado total. En el mejor de los casos se trata de caraduras sin compasión. Lo peor es que Süskind se entretiene en narrarnos el final de esos personajes, más allá de periodo de tiempo que comparten con Grenouille. Y el conjunto no destila precisamente esperanza. Si además tenemos en cuenta que Grenouille es retratado como un completo monstruo, el menú sale completito.
Así pues, aun a riesgo de destruir tu optimismo vital y tu fe en la raza humana, 'El perfume' es uno de esos libros que se debe leer. Pero eso ya te lo habrá dicho alguien en más de una ocasión. Vale la pena por las reflexiones que propone y por el modo inigualable de ambientar una novela de época basada en el mundo de los olores. Todo un desafío que vale la pena desifrutar.
Un besote ruidoso y pecador.
28.08.2007 23:24
Estoy de acuerdo contigo en lo absurdo del subtítulo, de hecho en la primera edición era sólo 'el perfume' que en realidad es el protagonista de esta historia, los asesinatos no son tal para Jean-baptiste, las vírgenes son para él un mero instrumento, materia prima. Me gustó tu opinión. Un saludo.
07.03.2007 16:15
Gran opinión de un gran libro, mientras lo leía se me acentuaba el olfato cosa mala, y bien malo que era porque lo leía en el metro y el olor a sobaquillo con el olfato sensible es tremendo... tienes razón en lo del subtítulo, ciertamente le han dado un trato que no se corresponde mucho con lo que es en realidad, más ahora que han sacado la película. Con decirte que no hace mucho ví este libro (con la portada del cartel de la película) en la sección de literarura romántica junto con todas las novelas rosas... Saludos!
14.11.2006 18:06
Llevo las cien páginas más "olorosas" de mi vida como lector.