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Nicolas Maquiavelo <<EL PRINCIPE>>

5  10.06.2007

Ventajas:
Culturales, Historicas

Desventajas:
 Ninguna

Recomendable: Sí 

Perys56

Sobre mí:

usuario desde:28.05.2007

Opiniones:36

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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 22 miembros de Ciao

EL PRINCIPE - MAQUIAVELO


Los años 1512 y 1513 son cruciales para Florencia y para Maquiavelo. Invadida la Toscana por las tropas de Ramón Folch de Cardona, el 31 de agosto Piero Soderini, figura representativa de la efímera republica, huye de Florencia; al día siguiente se celebra la restauración de los Médicis en el poder.

Por dos decisiones fechadas el 7 y el 10 de Noviembre, Maquiavelo cesa en su cargo de secretario de los Diez, se le encarcela y tortura por sospechoso de la conjura de Bóscoli contra los Médicis. Liberado, se retira a una finca cerca de San Casciano, donde sigue escribiendo una de sus obras fundamentales, los Discursos sobre la primera década de Tito Livio.

No se sabe cuando exactamente, pero si se sabe que Maquiavelo interrumpe su redacción para dar lugar a un librito que resultara ser su obra más celebre: El Príncipe. Único dato cronológico: una carta del ex secretario a su gran amigo Francesco Vettori, fechada el 10 de diciembre de 1513 en la que anuncia haber terminado un tratado de Principatibus, que será, precisamente, El Príncipe.

La primera observación que nos sugiere la coincidencia cronológica de las dos obras fundamentales se refiere a la diversidad radical de planteamiento ideológico que se da en ellas: mientras los Discursos revelan un espíritu convencidamente republicano, en El Príncipe tiene como protagonista al monarca en sentido etimológico de la palabra; ya se refiera a un rey, a un señor, a un feje o a un caudillo militar capaz de gobernar un Estado. He aquí una materia de discusión que, como tantas otras tiene esta obra, y que intentare aclararos cuando llegue la cuestión. Lo que al ponernos a leer no debemos esperar en modo alguno con la obra maestra de Maquiavelo pretender que sea un libro de teoría política. Creo que es mejor considerarlo un manual práctico. Pero tan fecundo y denso que después de cuatro siglos largos sigue siendo el espejo de tantas realidades actuales.

Maquiavelo lo llamaba <<opúsculo>>, es decir, <<obrita>>. Y como opúsculo fue editado la primera vez en Roma en 1532, cinco años después de la muerte de su autor, junto con otros dos que contaban, el uno la vida de Castruccio Castracani, y el otro, el modo usado por Cesar Borgia para dar muerte a Vitelli, Oliverotoy los dos Orsini ejecutados en Sinigaglia.

Naturalmente, El Príncipe escandalizo a muchos desde su publicación; en Roma pasados los años de protección, fue prohibido y, mas tarde, incluido en el Índice y como se sabe ha suscitado por todas partes, tanto en el campo católico como en el protestante, una interminable literatura antimaquiavelica que culmina, en pleno siglo XVIII con el famoso escrito -tan famoso como hipócrita- de Federico el Grande, rey de Prusia.

Los ataques procedieron al principio, cuando aun el libro no habia visitado las imprentas, de motivaciones tan mezquinas como la vida privada desde luego poco ejemplar, del secretario florentino; argumentos que, como es fácil comprender, nada tenían que ver con el contenido de su obra. Después, el vuelo de los ataques gano altura. En España hay toda una literatura antimaquiavelica que va del padre Rivadeneyra a Mariana, a Quevedo, a Saavedra Fajardo y a Gracian, por solo citar los grandes. Literatura excelente y aun mucho más pero que, como casi todo el antimaquiavelismo europeo de su tiempo (Reforma y Contrarreforma), parte de principios y supuestos que no son de Maquiavelo.
Ante todo hay que recordar que El Príncipe es producto típicamente renacentista: lo es por sus cuatro costados, como suele decirse. Ahora bien, en el campo de las ciencias y del pensamiento en general, el Renacimiento aporta para mi entender dos novedades sustanciales que son: el dato experimental como punto de arranque de la inducción científica, y la independencia de las ciencias con respecto a aquella unidad teológico-filosófica que preside todo el pensamiento de la Edad Media. Este proceso de autonomía llega hasta nuestros días con la especialización cada vez mas pormenorizada, pero en el siglo XVI suponía una lucha a veces violenta con los sostenedores de la vieja unidad, rota ya en parte por el Humanismo y mucho más por la Reforma.

A Maquiavelo cabe atribuirle el descubrimiento -podemos llamarlo así- de la posibilidad de una política y, por lo tanto, de una ciencia política autónoma, independiente de los antiguos principios generales y al margen de consideraciones de orden moral. Guían esta ciencia motivaciones tan concretas como la utilidad, el valor, la virtud -un termino polivalente que arranca de la virtus latina y se transforma en conceptos muy diferentes entre si en manos de Maquiavelo- , la fuerza y la astucia -dos <<virtudes>> que casi califican al Príncipe que debe ser <<como el león que sabe poner en fuga a los lobos, y como la raposa que conoce como evitar las trampas>>- la fortuna y la audacia.

Si bien en los once primeros capítulos de su obra traza el autor un panorama completo de las diferentes clases de principados y de príncipes, en la totalidad del libro es evidente su propósito de referirse al <<príncipe nuevo>>, es decir, al hombre que llega al poder en un Estado no por derechos hereditarios o de sucesión dinástica sino por diferentes factores, que pueden ser: la propia virtud, la buena fortuna, el favor del pueblo que lo elige, la ayuda de los nobles o la colaboración militar de otros príncipes. Para uno de estos casos expone Maquiavelo causas y motivaciones, analiza posibles peligros y desequilibrios del poder o de las relaciones de este con los súbditos y con los nobles o magnates del Estado.

Ejemplos antiguos y modernos -y de estos, muchos procedentes de experiencias personales- dan materia para consideraciones prácticas que nunca quieren ser leyes universales y menos aun teorías. Y una de las causas que mas atraen en la lectura de la obra es el comprobar como la figura del príncipe trazada por Maquiavelo y construida pieza a pieza sigue siendo actual en nuestros tiempos: que el Príncipe vive aun, gobierna, rige, es astuto y cruel, invade territorios, crea imperios, persigue y elimina enemigos, supera obstáculos, crea ejércitos y armas nuevas, procura ganarse a los pueblos o por la persuasión o por la violencia, cree que los hombres se inclinan al mal y no al bien, coloca en los puntos neurálgicos del Estado a sus hombres de confianza, elimina a los rivales, lleva a cabo purgas, matanzas gigantescas, asesina, roba, deporta, confisca, violenta, destruye para construir su gran maquina del poder que tiende, no ya al dominio de pequeños estados, sino de continentes enteros, del mundo entero, si fuera posible y al paso que vamos lo será.

Con esto termino como siempre dándoos las gracias por haberme leído. Abrazos y besos para todos.

PERYS.


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Comentarios sobre esta opinión
sorayarjf

sorayarjf

11.06.2007 19:08

Lo leí hace muchos años, me ha gustado mucho tu opinión. Un saludo.

cuchufleta

cuchufleta

11.06.2007 16:49

No he tenido oportunidad de leerlo. Petonets

brujita040

brujita040

11.06.2007 12:25

Este no le he leido. Un beso

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