Telebasura para no pensar en los problemas propios

2  05.09.2009 (08.09.2009)

Ventajas:
Entretienen a la gente

Desventajas:
En cierto modo, desprestigian el periodismo real, que cada día tiene menos valor

Recomendable: No 

hinata23

Sobre mí: En trivago y en dooyoo como aderyndhu. Gracias por las valoraciones, pero si me las dais sin leer l...

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Hasta hoy, nunca había visto Sálvame y sólo lo conocía por las críticas que a este programa y otros por el estilo hacen continuamente desde Sé lo que hicisteis... Ahora bien, ¿sigifica eso que me cierro en banda ante todo tipo de prensa rosa o amarillismo? Pues no, nada de eso. Y es que escapar del famoseo en general en este país no es facil. Para empezar, porque la prensa rosa, ya sea en su versión escrita o en la televisiva, es omnipresente hasta tal punto que aún para aquellos que no estamos especialmente interesados en la este tipo de información acabamos enterándonos de todo lo que atañe al mundo del famoseo patrio e internacional. A eso contribuye el hecho de que en un canal cualquiera pueda haber ya no un programa diario de este estilo sino dos o tres o hasta cuatro, en los que aparecen muy a menudo los mismos personajes e incluso los mismos tertulianos, ejerciendo una especie de invasión total de la programación televisiva y evitando al espectador la posibilidad de evitarlos sin apagar la tele. Porque, aunque ahora mismo el programa de moda sea Sálvame, sabemos perfectamente que había otro similar antes y que habrá otro similar después.

Por tanto, no hay que creer que este auténtico diluvio amarillista sea un fenómeno solamente español ni circunscrito en exclusiva a la época actual, ni mucho menos. De hecho, la llamada prensa rosa tiene décadas, por no decir siglos, de existencia, y se halla directamente vinculada a la propia evolución de la prensa que podríamos llamar seria o informativa, ya que si hojeáramos una revista de pincipios de siglo XX, y sé lo que me digo porque tengo varias en casa, nos encontraríamos con noticias sobre guerras, accidentes marítimos, cambios políticos... y también sobre personajes públicos, estas últimas recogidas por las hoy crecidas "notas de sociedad". Por tanto, el quién es quién en el mundo de los famosos ha sido algo universalmente extendido durante mucho tiempo, aunque no haya sido hasta la generalización de la televisión que ha entrado en todos los hogares. Ya en los años 40, por ejemplo, un famosísimo Humphrey Bogart debía fingir seguir casado con su primera esposa por el bien de la recaudación de las películas, y si eso no lo sabía todo el mundo, es porque la mayor parte de la población no tenía suficiente dinero como para comprar prensa rosa a diario. Y sólo cuando llegó la televisión, y llegó también algo mil veces más importante, el tiempo libre, el tiempo de ocio que podemos dedicar a informarnos sobre cosas que realmente no nos son necesarias, que el amarillismo como estilo periodístico explosionó.

No obstante, sí es cierto que algo ha cambiado en este tipo de programa en los últimos 15 años, y es el perfil del participante, ya nos refiramos al tipo de famoso del que se habla o del profesional que hable de él. En cuanto a los famosos, se ha pasado de un tipo de celebrity que debía su popularidad a su trabajo, normalmente actores, cantantes, escritores, pintores y otros similares) o a su pertenencia a una alta sociedad que era básicamente hereditaria (hijos de familias ricas o nobles, con una educación cuidada y buen gusto), a otro tipo de famoseo en el que se puede entrar sin haber demostrado ninguna habilidad y sin pertenecer a esa clase privilegiada que se daba en llamar jet set. Por decirlo claramente, se ha pasado de Lola Flores, Pitita Ridruejo o Norma Duval a Yola Berrocal y Belén Esteban, eso sí, sin olvidar a algunos híbridos como Alessandro Lequio, Carmen Martínez Bordiu o Pocholo, que se han ido adaptando a los nuevos aires de la tertulia moderna. Y en cuanto a los que los entrevistan, directamente se ha dejado de lado cualquier tipo de ética periodística y se ha convertido a verdaderos profesionales del periodismo como podrían ser inicialmente Ana Rosa Quintana o Mercedes Milá en simples comparsas de una serie de personajes que han sido encumbrados por los propios programas y que, gracias a su popularidad (immerecida o debida a otros en muchos casos) se han alzado en verdaderos conductores de los programas en los que participan. No son periodistas ni nada parecido y tampoco pretenden ejercer como tales, sino que son una nueva "raza televisiva", los tertulianos, unos seres que hablan a gritos, hacen preguntas irreverentes y se dedican a poner al invitado de turno contra las cuerdas, amén de dedicarse a airear sus propios trapos sucios ante el público, algo que al publico le encanta por múltiples razones.

Por una parte, ver Sálvame o cualquier otro programa por el estilo resulta entretenido. Eso es innegable. Podemos decidir que no nos gusta este tipo de
televisión, podemos no ver con asiduidad este tipo de shows, pero debemos reconocer que a veces los ponemos y los miramos, sin más, porque es un
entretenimiento simple que no exige al espectador ni una gran atención ni un esfuerzo intelectual y que quizás es un tipo de programa que por su simplicidad se hace asequible para todo el mundo. No todos nos divertimos con los programas culturales de la 2 y no a todos nos interesan los concienciadísimos programas de Cuatro, y la Sexta repite las mismas series una y otra vez, así que, de vez en cuando, pasamos a T5, o a TVE y nos encontramos de cara con la Esteban, la Campanario, los Grandes Hermanos de turno o el último expulsado de Operación Triunfo, y ahí nos quedamos, enganchados, porque verlo no nos exige pensar y porque, además, si nos soltamos un poco y tomamos partido, así, a lo tonto, hasta nos podemos desahogar. Y es que ahí está la crisis, y la recesión económica, y la caída del dolar y todo eso que a fin de cuentas se traduce en que no tenemos un duro, nos cuesta llegar a fin de mes y estamos viendo peligrar nuestros puestos de trabajo, y, aceptemoslo, nos elaja más ver una chorrada como Sálvame y pensar "qué imbécil es fulanito" que ponernos a ver en Callejeros lo mal que viven los gitanos en las cuevas de Granada, porque a la mayoría de nosotros, lo mal que están los demas nos da igual y sólo sirve para deprimirnos. A mi, personalmente, puede gustarme Saber y Ganar o Pasapalabra, pero creo que no son programas que atraigan al público.

¿Quiere decir eso que Sálvame es un buen programa de televisión? Pues claramente no. Es un programa que carece de estructura fija, parece que se va construyendo a medida que avanza, dependiendo de cómo vaya el programa o del tiempo que puedan permitirse contratar a los "invitados", con muchos debates a voz en grito, que parecen conversaciones de pescaderas en un mercado, y en el que los colaboradores son, en gran parte lo que antes comentaba, frutos del show business metidos a tertulianos, con mayor o menor éxito. Se parece muchísimo a lo que era Aquí hay tomate, a DEC, a Está pasando o a cualquier otro programa por el estilo y cumple su función, que es la misma que puede tener en un momento dado un partido de futbol o una peli de acción, una función de puro y duro entretenimiento para el que ni siquiera es necesaio que te guste el tema del que se habla. ¿Habéis visto nunca una peli de Rambo que no sea la primera? Seguro que sí, y seguro que la encontrais malísima, pero seguro que pasasteis un buen rato con tanto tiro. Y quien dice eso dice un Barça-Madrid, que lo ve un montón de gente que no es gran aficionada al futbol, o a cualquier cosa que os entretenga, sin más. Igual que las telenovelas, a las que uno acababa enganchándose por necesidad de sociabilización, para poder comentarlas después, no tienen más valor que el de hacernos creer parte de la misma sociedad que el resto de espectadores, de integrarnos en una especie de movimiento social basado en el interés por polémicas absurdas.

La verdad es que la función de la prensa rosa siempre ha sido la misma y que España no es, ni de lejos, el país donde este tipo de programa ha llegado a ser más vergonzoso o más amarillista, sólo hay que ver la prensa amarilla inglesa, el show de Oprah o cualquier programa de tarde de los canales sudamericanos para darse cuenta, aunque claro, la nuestra, al ser la más cercana es la que más nos toca y la que más nos escuece, pero yo creo que su éxito es temporal y que se irá diluyendo a medida que la situación económica vaya mejorando, ya que mi idea es que se trata de un tipo de programación que se crece en las épocas de crisis y estrés generalizado al mostrar, por una parte, a una serie de personajes que no tienen los mismos problemas que nosotros, y, por otra parte, una serie de situaciones de tensión que nos permiten cierto desahogo emocional. Y la verdad, si me preguntáis a mi, prefiero ver hacer el idiota a los de Sálvame, que al menos cobran por ello abiertamente, antes que ver como supuestas personas anónimas airean sus miserias en programas como el Diario de Patricia y el mucho mas antiguo La máquina de la verdad. Porque al menos Sálvame no intenta tomarle el pelo a nadie. Es telebasura y punto.
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Comentarios sobre esta opinión
galilea1083

galilea1083

13.10.2009 22:11

esta genial tu opi

anticlon007

anticlon007

19.09.2009 17:06

excepcional opinion y pasa de bigfacha78 petonets

jocfre

jocfre

15.09.2009 21:29

Caray, no sabía yo que una opinión pudiera armar tanto revuelo.Me he quedado flipado con los comentarios.Saludos!

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Esta opinión sobre El programa "Sálvame" bate récords de audiencia ¿Por qué la prensa del corazón genera tanta expectación en España? ha sido leída 262 veces por los usuarios:

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