Bien, voy a dejar a los germanos Running Wild una temporadita aparcados y me voy a centrar un poco más en el panorama metalero nacional, que aunque históricamente se le haya colocado la etiqueta de producto menor en comparación con el internacional, unas cuantas bandas se encargaron de hacernos ver que eso no es más que una vulgar patraña, y que en esta vida hay de todo, como en botica y en el bolsillo de Doraemon. Los andobas de los que me dispongo a hablar ahora fueron uno de esos grupos que no se conformaron con ser los hermanos pobres del heavy mundial: Obús.

Para el/la que no sepa quiénes son estos señores (que puede pasar, no digo que no), decir que fueron uno de los pioneros del metal en nuestro país, junto con mis adorados Barón Rojo, Ángeles Del Infierno, Muro o Ñu, entre otros. Eran los 80, una época en la que pasamos de la más absoluta de las opresiones lideradas por un señor bajito que siempre tenía cara de vinagre (no, Jesús Bonilla no, ya sabéis a quién me refiero...) a la más dulce libertad, libertad que no sólo se vería reflejada en la prensa, radio, televisión o cine (el destape, ayyy el destape...), sino también en la música. Obús daría muestra de ello durante toda la década, con unas letras en las que no dejarían títere con cabeza: políticos, ricachones, alcohol, drogas, libertad, amor (sí, sí, amor)... de todo un poco, y un poco de todo.
Compuesta por cuatro tipos cuyos nombres deberían ser recitados por cualquier metalero que se precie como si fuera la tabla de multiplicar (Fortu Sánchez a la voz, Paco Laguna a la guitarra, Juan Luis Serrano al bajo y Fernando Sánchez a la batería), Obús sacó su primer disco en 1981, el cual recibió el acertado nombre de Prepárate, y en el que podemos encontrar, entre otras, las famosísimas Va A Estallar El Obús o Pesadilla Nuclear, una de mis favoritas del grupo. Un año después grabaron Poderoso Como El Trueno, nombre que también le quedaba como un guante debido a la potencia que desprendía en algunos de sus temas. Pero sería dos años después, en 1984, cuando el cuarteto pegaría un pelotazo de impresión con El Que Más, un DISCAZO de metal que no tenía absolutamente nada que envidiarle a producciones extranjeras de mayor nombre que salieron en aquella época. Vamos, es que estoy convencido de que si esto lo hubiera grabado, qué sé yo, una banda inglesa, alemana o de los USA, ahora mismo estaría en el Top 100 histórico de discos imprescindibles del Heavy Metal. Y no es por ser chauvinista radical, es que es la verdad. Sus canciones, su producción, incluso su portada... es que no hay nada en el LP que chirríe o nos haga poner la palma de la mano en la cara en plan "Pero, ¿esto que mierda es?" Nada. La primera vez que lo escuchas ya es imposible olvidarte de él y, sobre todo, dejar de reproducirlo una, dos, tres, veintiquince o las veces que haga falta. Es como la cerveza: engancha que no veas, el jodío.
Desglose de temas, para no perder la costumbre:
1.- VIVIRÉ: Canción corta pero intensa para ir abriendo boca.
El protagonista de la misma está hasta los mismísimos nacasones de su trabajo y desea tener más libertad y vida social (vamos, como todo el mundo). Ni que decir tiene que hará todo lo posible por salirse con la suya. No es uno de sus temas más solicitados en directo, pero su enganchante estribillo bien merecería que fuese así. Nota: 8/10
2.- DEPRISA, DEPRISA: Y llegamos al primer gran clásico de Obús en este El Que Más. Con sólo escuchar los primeros segundos uno ya es consciente de que está ante algo muy grande... y así es. La velocidad es el tema dominante aquí: no importa lo que se te cruce en tu camino, tú a salir echando ostias, que la parienta y los colegas esperan en el bar. Un consejo: no intentéis escuchar esta pista mientras estéis conduciendo, porque es muy posible que os pongáis en la piel de su protagonista y tengáis algún percance serio con la pasma. El que avisa no es cabrón. "Deeeeprisaaa, chico de la gran ciuudaaaad....", joder, será más simple que el guión de Disaster Movie, pero no veáis lo que transmite el "chorus" de las narices. Y si ya encima se pone el amigo Fernando a aporrear la batería a toda leche al final... catarsis pura, señores y damiselas. ¿Nota? Un 11 sobre 10, y porque tampoco quiero que se me note en demasía mis sentimientos hacia esta canción, que si no, le cascaba un 20. Genial.
3.- VAMOS MUY BIEN: Otra de las más conocidas del grupo. En ella un par de amigos se lo pasan en grande yendo de bar en bar y cogiéndose unos ciegos de campeonato. El estribillo ya es un clásico en sus conciertos, implicando obligatoriamente la colaboración del público en su correspondiente tarareo (de eso ya se encarga Fortu, que no para hasta dejar afónicos a los que han movido sus jebiondos culos hasta allí). Como curiosidad, añadir que en 2006 sacaron un recopilatorio de sus mejores canciones que llevaba por nombre el de este tema, recopilatorio que yo, a pesar de no ser muy amigo de este tipo de discos, recomiendo encarecidamente, pues contiene el material esencial de la banda, sin faltarle ni sobrarle nada. La nota de la canción, ya volviendo al tema principal, es inevitablemente alta, pues como ya he dicho antes se trata de uno de sus himnos más recordados: 9,5/10
4.- AUTOPISTA: Si habéis sobrevivido al éxtasis anterior, no cantéis victoria tan pronto, porque es muy posible que el álbum ya no os dé más oportunidades de vida. Y menos tras escuchar Autopista, una maravilla de casi 5 minutos en la que se nos despejan las pocas dudas que podríamos tener acerca del momento de forma del grupo en 1984: estaban en la cima del Everest los tíos, tanto a nivel musical como compositivo. Qué crítica tan sarcástica al progreso, qué estribillo tan demoledoramente poético, qué solo de guitarra, qué agudos del tito Fortu al final... qué pitiminí me estoy poniendo, leñe. No es para menos. Cuando creíamos que ya no podrían sorprendernos más de lo que lo habían hecho, van y se sacan de la manga esta pieza de museo. Creo que le voy a cascar un 20... bueno, no, porque entonces tendría que hacer lo propio con otras pistas del disco, y no es plan de hacer que la media salte por los aires.
Enga, otro 11 sobre 10. ¡Guapaaaaaa...!
5.- F. M.: Nunca fueron muy propensos los Obús a componer canciones instrumentales, algo que no me cabe en la cabeza, y más tras oír este tema, que es una auténtica delicia de riffs y solos varios. Desconozco el significado de las iniciales F. M. (podría hacer referencia a alguna emisora de radio, aunque lo dudo mucho), si bien tampoco es algo que me quite el sueño, ya que lo realmente importante es el contenido, no el continente. Una pena que no sea un poco más larga, ya que sólo dura 2 minutos y 26 segundos. Aun así, gran instrumental. Nota: 9/10
6.- EL QUE MÁS: "Piedad, Zanatos, más clásicos no, que la palmamos." Se siente, coleguillas, esto es un no parar y lo que te rondaré morena. Llegamos a la canción que da nombre al disco, rápida, rapidísima, cañera, cañerísima, buena.... ¡La polla en vinagre! Si tenéis complejo de inferioridad mejor que paséis de ella, porque el tipo que se nos describe en la misma es un amazo en toda regla, capaz de llevar a cabo cualquier tarea por muy difícil que ésta resulte... y sin importarle que sus métodos sean políticamente correctos o no. ¡Aaaaah, qué maravilla para mis trompas de Eustaquio! Nota: 10/10... y porque me estoy empezando a controlar un poco, conste.
7.- LA RAYA: Lo que faltaba para redondear la obra maestra, una canción en la que Obús juega con el doble sentido. Rayas en una pared, rayas en un mapa, tres en raya, rayas con forma de barrotes de prisión... y rayas que terminan pasando por cierta parte de nuestra anatomía, nasal para más señas. El pre-estribillo es sencillamente acojonante: "Tú te las tomas con resignación / Yo me las tomo con INSPIRACIÓN". ¡Toma ya, que cada uno interprete esto como quiera! En fin, qué puedo decir, que además de ser un temazo de categoría (otro más, y van...) me saca una sonrisa cada vez que lo oigo. Nota: 9,5/10
8.- ALGUIEN: Canción en la que se describen las múltiples paranoias que pueden pasar por la cabeza de alguien que se siente inseguro cuando va caminando por la calle a altas horas de la madrugada. Según me cuentan, el mítico guitarrista de Iron Maiden, Adrian Smith, colaboró con el grupo en la composición de este tema. Irónicamente, no es de lo mejor del álbum, si bien es una pieza disfrutable, sobre todo musicalmente (porque la letra... ni fu ni fa, la verdad). Nota: 7,5/10
9.- DA IGUAL: ¿Cómo no iba a hacer Obús referencia al sexo en uno de sus discos, y más tratándose del mejor? Imposible. Aquí nos encontraremos con un tipo tan salido y que lleva tanto tiempo sin meterla en adobo que no le importaría liarse con un orco de Mordor con tal de satisfacer su ansia "sesuá". El estribillo, por otra parte, da a entender que el colega no es precisamente Nacho Vidal en la cama ("Da igual, da igual, / da igual, sólo un minuto será"). ¡Diooosss, que me meoooooo! Encima de grandes músicos son unos cachondos éstos de Obús. Nota: 8,5/10
10.- JUEGO SUCIO: Y llega lo peor del álbum. No, no lo digo porque este tema sea malo, sino porque es el último.
Al menos El Que Más se despide con otra gran pieza musical, rápida, cañera y 100% Obús, es decir, macarra como la que más (anda, mira qué bien me ha quedado esto último). Mención y elogios aparte para la letra, que me encanta, ya que critica a un tipo de persona a la que yo también le tengo un asco irracional: los palmeros/chaqueteros/veletas carentes de personalidad propia que se arriman al árbol que más sombra les dé y que critican a los demás sin ver que ellos son de lo más patético que se puede encontrar uno en la sociedad en la que vivimos. Broche de oro y platino para cerrar un LP irrepetible. Nota: 9/10
Más adelante, Obús continuaría sacando discos de gran calidad, como Pega Con Fuerza (1985), Dejarse La Piel (1986), su recordado directo en el Pabellón de Deportes de Madrid (1987), Otra Vez En La Ruta (1990), o su esperado regreso tras casi una década separados: Desde El Fondo Del Abismo (2000), pero sin duda su techo artístico siempre estuvo y estará en este El Que Más, una leyenda metalera de las que ya no se hacen hoy en día y que debería figurar en vuestra lista de "escuchados" o "escucha inminente". Junto con el Volumen Brutal de Barón Rojo, "lo que más" del heavy metal español ochentero.