INTRODUCCIÓN
Esta vez en vez de con un haiku, empiezo con un cuarteto:
Querido Principito, ¿dónde estás?
te siento en el perfume de una rosa
y en cada atardeder de color rojo...
¡Quizá es que en realidad nuca te has ido!
E, inevitablemente, una dedicatoria: A mi queridísima siresa ITACA213, mi adorable Pepito Grillo a quien agradezco su infatigable tarea de animarme a escribir esta opinión (y alguna otra que tengo en el tintero).
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Me sorprendió cuando, en el metro, vi un enorme cartel anunciando un libro cuya portada me resultaba familiar. En la portada aparecía un joven de cabello dorado, con su bufanda roja, una chaqueta azul atlántico y unos pantalones blancos que andaba sobre lo que podríamos llamar un campo algodonoso de color azul, como de nube, mientras en el lado derecho de su cabeza se dibujaban como fuegos artificiales salpicados de confetti.
El libro en cuestión es "El regreso del Joven Príncipe" y su autor Alejandro Guillermo Roemmers
Me quedé pensando si me apetecía leerlo o no, porque El Principito es un libro muy querido y me daba cierta aprensión toparme con un texto que no respondiera a la imagen que tenía de este muchacho encantador. Así que, como hago a menudo, lo dejé
en manos del azar . Y el azar quiso que una compañera de trabajo lo trajera un día y tuviera a bien prestármelo. Es, realmente, una asombrosa coincidencia, porque el libro se lee muy deprisa. O muy despacio, según el momento en que se encuentre cada uno y lo que le inspire la lectura. Porque el texto contiene un relato ágil y profundo a la vez.
EL LIBRO
El regreso de el Joven Prícipe aparece como
una continuación autorizada del libro El Principito ya que esta obra cuenta con el beneplácito de los familiares de Saint-Exupèry (que, como sabéis, escribión El Principito en 1943). Alejandro Roemmers, autor y empresario argentino, en una etapa de introspección, decidió redactar una continuación a la historia original ya que el final le pareció demasiado triste. No desvelo nada substancial del argumento si os digo que su narración tiene final feliz. Es algo que se ve venir desde que uno lee la contraportada.
Como anécdota contaros que El regreso del Joven Príncipe se publicó por primera vez en el año 2000, cuando Roemmers pagó él mismo una edición para obsequiar el libro a familiares y amigos. Fue tal el entusiasmo que despertó que se decidió a lanzarse a su publicación a través de una editorial para que llegara a un número de lectores mucho más amplio.
La edición que yo tengo es de Editorial Planeta/Zenith, primera edición, mayo de 2011, de tapas duras con una sobrecubierta de papel
couché , un dibujo del Joven Príncipe en la portada (ver foto) y un texto en la contraportada que incluye un párrafo de Bruno d'Agay (desdenciente de Saint-Exupèry) sobre el libro. Una cosa que me ha sorprendido de esta edición es que según lo que pone en una de sus páginas interiores, el título original es
The Return of the Young Prince ; la traducción es de Manuel Mata Álvarez-Santullano.
Y me ha sorprendido porque, siendo el autor argentino, y dado que el libro no es muy extenso, hubiera esperado que el autor mismo hubiera traducido el texto (no me ha extrañado, en cambio, la redacción inicial en inglés, porque a veces los pensamientos viajan con el idioma que en un momento dado nos resulta más cercano).
Este volumen tiene 142 páginas. En la página 5 empieza una introducción que nos hace el autor acerca de por qué escribe el libro, y el capítulo I se inicia en la 9. Así que la historia se dilata a lo largo de 133 páginas. En mi libro no aparece el prólogo que para otras ediciones ha escrito el sobrino nieto de Saint-Ex, Frédéric d’Agay.
Roemmers explica que el libro lo escribió
en nueve días de aislamiento y que
pretende dar algunas respuestas . Yo lo veo como un libro que responde a un hondo viaje interior como el que muchos hemos hecho en algún momento de nuestra vida para conocernos mejor y despojarnos de todo aquello que nos hace estar tristes e infelices para reencontrarnos con el gozo de existir y ser quienes somos y como somos. Quizá por eso, el libro tiene también aires de texto de autoayuda.
El autor dice que de su libro que es "una historia sencilla y poética en la que intento transmitir las experiencias y la sabiduría que he recogido en la vida". Y es cierto que el texto contiene mucha sabiduría y que la historia es sencilla en el sentido de que es ágil y de lectura fácil. La redacción tiene mucho de poesía, aunque en algunos momentos es un tanto cursi y remilgada llegando incluso en ocasiones a ser pedante y poco humilde. El texto contiene giros que imagino deben ser modismos argentinos, como el uso del loismo o decir "me salió de adentro" en vez de "me salió de dentro" (frase de la contraportada). En ocasiones me ha evocado autores que he leído durante mi adolescencia y mi juventud, como Tagore, Kahil Gibran o Tiago de Melho, entre otros. Aunque a diferencia de éstos autores, me he quedado con la sensación de que Roemmers escribe sentando cátedra , dejando pocos resquicios abiertos a otras posibilidades distintas de las que propone.
El precio del libro en papel (tapa dura) es de unos 14 € y en formato eBook es de unos 10 €. El libro no tiene ilustraciones, de manera que tanto da un formato como otro.
EL AUTOR
Alejandro Guillermo Roemmers nació en Buenos Aires en 1958, en una familia que le ofreció la oportunidad de una educación excepcional. Comenzó a escribir de niño, su poesía ha sido objeto de numerosas distinciones y publicaciones. Siendo un empresario exitoso, decidió dedicar todos sus esfuerzos a trabajar por un mundo mejor [http://www.schavelzon.com/autor/a-g-roemmers/].
El autor celebra que en el mundo "está surgiendo una espiritualidad no dogmática. Hay una sola forma de cambiar el mundo y es cambiando, primero, uno mismo. Es necesario desarrollar la conciencia espiritual y desarrollar la percepción en el momento presente" [http://pharmacoserias.blogspot.com/2008/10/ratn-de-biblioteca-el-regreso-del-joven.html]
Es uno de los dueños de Laboratorios Roemmers [http://www.
roemmers.com.ar/] cuyo lema es
conciencia por la vida y que abarcan numerosas líneas terapéuticas, desde los analgésicos hasta medicamentos de neuropsiquiatría. Estos Laboratorios financian la Fundación Alberto J. Roemmers, creada en 1975 en memoria de Don Alberto J. Roemmers, y que nació con el fin de promover el desarrollo de las ciencias de la salud en todos sus niveles. Y desde 2003 financian también diversas actividades relacionadas con el mundo de la cultura, con especial atención a los conciertos de música clásica.
LA HISTORIA
"Como muchos otros que han leído El Principito, también yo sentí la sencillez de su mensaje y compartí la tristeza de Saint-Exupéry cuando este niño héroe, que había llegado a lo más profundo de mi corazón, se vio obligado a regresar a su asteroide." A. G. Roemmers
El libro consta de unas palabras del autor a modo de introducción, veinte capítulos que son cortos (8 o 10 páginas, más o menos) y sólo están numerados (es decir, no hay una frase que enmarque el capítulo ni una cita de otro libro para entrar en situación ), y un epílogo. No tiene índice (al menos la edición que he leído).
La historia transcurre a lo largo de una solitaria carretera en la Patagonia donde un hombre que viaja tranquilamente en su automóvil ve
un fardo de extraño aspecto en el arcén. Intrigado, para y descubre que ese fardo es un joven que se encuentra durmiendo plácidamente bajo su cerúlea capa. Sintiendo compasión, y viéndolo profundamente dormido, le recoge y se lo lleva en el coche. El muchacho, eventualmente, despierta, y unas preguntas más tarde, el conductor deduce que se trata de El Principito, que ha vuelto a la Tierra. Mientras el coche va devorando la carretera y los viajeros paran de vez en cuando para avituallarse y descansar hay tembién un itinerario interior_ que se desarrolla principalmente a través las insólitas a la vez que profundas preguntas del Joven Príncipe y las respuestas eruditas del viajero. Así se desenvuelve un viaje con grandes dosis de misticismo por parte de dos personas, un joven y un adulto, ambos en busca de la madurez (cada uno la suya) pero con el ánimo de no perder la inocencia ni el deseo de vivir intensamente y con júbilo a pesar de las tristezas y desengaños que nos trae la vida.
MIS IMPRESIONES
Me gustan los libros que podríamos llamar _de espiritualidad_ porque reflexionar sobre la existencia _y sus alrededores_ es una de mis pasiones. Siempre son bienvenidas las sugerencias que, si decido aplicarlas a mi vida, me pueden ayudar a mejorar. Lo que ya no me gusta tanto es que me digan lo que tengo o no tengo que hacer, por muy bien que se argumente. Soy rebelde por naturaleza, ¡qué le voy a hacer!.. Este texto, si embargo, me deja sensaciones encontradas. No sé si me gusta o no me gusta... y, desde luego, nunca me hubiera imaginado la vuelta del Principito tal como la relata el autor. Yo hubiera escrito una historia muy diferente.
El libro habla de la vida, de los valores que deberíamos rescatar del olvido y evitar que se destruyan por la vorágine frívola y consumista que nos rodea, de la evolución espiritual que uno experimenta bien suavemente, bien a saltos, de descubrir la sabiduría a lo largo del camino y compartirla con aquellos que nos acompañan, de como ser mejores personas asumiendo sentimientos negativos como los de culpa, aprendiendo a perdonar y a no juzgar, en una palabra, aprendiendo a ser felices.
Y el libro habla también de Dios, el Creador, aquel en quién encontramos refugio y que nos da energía para salir adelante a pesar de las dificultades (el problema está en que si no crees en Dios, algunos trozos del libro te resultarán algo cansinos y almibarados).
Para mí este libro es, simplemente, uno más en los muchos que he leído a lo largo de mi vida, porque no ha dejado una huella indeleble. No ha supuesto ningún giro copernicano o una transformación importante. No he encontrado nada verdaderamente revolucionario o auténticamente novedoso que no hubiera leído con anterioridad. De hecho, en algunos momentos me ha dejado un punto de enfado por la arrogancia del autor que se atribuye la potestad de dar lecciones constantemente. En todo el libro, a lo largo del viaje sólo en una ocasión Roemmers dice que por primera vez el Joven Príncipe la ha dado una lección. Y sólo al final, cuando el autor ha llegado a su destino y su _joven amigo_ decide en qué dirección continuar su andadura, Roemmers se humildea:
Mi amigo se había limitado a dejarme descubrir lo mejor de él para que pudiera encontrar lo mejor de mí (p. 138). El Principito de Saint Exupery, sin embargo, es un diálogo tranquilo y profundo en el que los dos protagonistas aprenden el uno del otro sin que ninguno se arroge el privilegio de ser el maestro.
¿A quién se lo recomiendo ? Especialmente a todas las personas cristianas que tengan curiosidad por conocer el recorrido espiritual del autor y su transformación que, como él mismo dice, hizo un intenso viaje "de hombre triste y deprimido a hombre exitoso y feliz"
FRASES PARA EL RECUERDO
Vivir es aprender p. 36
No existe felicidad sin amor. p. 123
El único fallo posible es no amar p. 128
MOMENTOS DE PUBLICIDAD
Un beso es un regalo maravilloso... o debería serlo siempre:
http://www.ciao.es/Primeros_Besos__Opinion_1914662
En esta vida, hay que mimarse de vez en cuando (y cuanto más a menudo, mejor)
http://www.ciao.es/sales_liquidas_de_magnesio__Opinion_1898880
Una vez mimado el cuerpo, hay que mimar el espíritu. Y nada mejor que echar unas risas!
http://www.ciao.es/Novelas_y_Relatos_propios__Opinion_1885745
GARABATOS
Si habéis llegado hasta aquí, quizá os interese seguir leyendo un poco más... aunque esencialmente con lo que ya he escrito creo que ya tenéis bastante para haceros una idea. Os dejo los garabatos que fui escribiendo en un par de hojas de manera algo caótica y desordenada y que me da pena echar a la papelera sin más . Contiene un poco de todo y un poco de cualquier manera. Está incompleto, sí, pero tampoco quiero desvelar demasiadas cosas por si alguien decide leerlo... en fin, ¡ahí queda eso!
Capítulo I -
El encuentro entre el autor y el Principito. Pero en vez del desierto del Sáhara, es una carretera desierta de La Patagonia. El autor se pregunta por la identidad del muchacho rubio que acaba de encontrar a la orilla de la carretera mientras éste, saciado de la comida y bebida que le han regalado, duerme plácidamente.
Capítulo II -
El joven ignora las preguntas que le plantea el autor mientras él, con infatigable curiosidad, plantea las suyas.
En este capítulo me pareció que la carretera, _larga franja gris que se extiende sinuosa como intentando atravesar el horizonte_ es otro de los protagonistas (aunque silente) de esta historia: "Los ciegos ven lo que nadie más se atreve a ver- dice el Joven Príncipe- ... y se hizo el silencio entre nosotros mientras el coche continuaba su marcha por la tiránica franja gris" (p. 179)
Capítulo III -
Este es un capítulo donde se filosofa acerca d ela naturaleza de los problemas. A la pregunta del Joven Príncipe "¿Qué es exactamente un problema"?, el autor responde "Un problema es una puerta de la que no tienes la llave" (p. 20). Pero el muchacho sigue preguntando, así que finalmente responde: "Si continúas preguntando las cosas una vez tras otra, siempre acabarás por encontrar la respuesta" (p. 24).
Capítulo IV -
Siguen a vueltas con los problemas: "El mejor método para resolver un problema es no considerarlo un problema sino una dificultad o un reto... las dificultades tepermiten crecer y ascender por la senda de la perfección" (p. 26)
Pero se habla también del sentimiento de culpa (el muchacho se siente culpable por haber vuelto a dejar su planeta). El autor analiza dicho sentimiento, lo destripa y le da la receta para curarlo: la aceptación y el no juzgar. A lo largo del intenso diálogo, recuerda un proverbio oriental: "Más te vale encender un fósforo que seguir maldiciendo la oscuridad" (p. 29).
En este capítulo, el Joven Príncipe se queja: "¿Por qué dices las cosas de manera tan complicada?". Me ha llamado especialmente la atención el hecho de que, a lo largo de los párrafos siguientes, el autor habla de resignación y, sin embargo, casi al final dice: "La manera de cambiar el mundo es cambiándote a ti mismo" (p. 35).
Capítulo V -
Aquí se habla del destino, de si existe (predestinación versus libertad), de si se puede cambiar el destino de una persona y se hace el simil del río, cuya agua no pasa dos veces por el mismo sitio.
Capítulo VI - [Contiene _spoiler_]
El Joven Príncipe pregunta si los corderos también tiene problemas, habla de su cordero y de su rosa y le dice al autor que busca a su amigo del avión, el que le dibujó un cordero dentro de una caja. Es a lo largo de este capítulo que Rommer se da cuenta de que su pasajero es El Principito.
Capítulo VII -
Aquí se habla de la traición y de como escuchar a gentes insidiosas y hasta malvadas, sin analizar de manera crítica lo que nos dicen e intentando ver sus intenciones ocultas, puede sembar en nosotros la desconfianza incluso respecto a nuestros mejores y más queridos amigos.
Capítulo VIII -
El autor le recomienda al Joven Príncipe que busque a su amigo "para que te explique sus razones". Y le habla de la importancia de la reconciliación "para que las estrellas empiecen a sonreír". Este capítulo acaba con un gesto agradecido del muchacho "hoy me has enseñado".
Capítulos VIII a XI
A lo largo de estos capítulos se narra una historia entrañable cuyo protagonista es un perro y como protagonistas secundarios, una familia que se encuentran en un restaurante durante su viaje.
Son quizá los capítulos que más me han gustado, porque me ha parecido los más sorprendentes en cuanto a giros narrativos. Y al final del capítulo XI, el autor en un primer gesto de humildad dice "esta es la primera lección que me enseñaba el Joven Príncipe".
Capítulo XII
Este capítulo se podría decir que está dedicado a la eterna discusión del _tener_ versus _ser_
Capítulos XIII al XV
Varios son los temas que se tratan: Que no debe juzgarse a la gente por su apariencia (¡obvio!), del que se deriva si uno debe ser siempre uno mismo aunque destaque por su indumentaria o bien uno debe tratar de pasar desapercibido, vistiendo con una indumentaria corriente, por ejemplo. También se habla de Dios (supongo que del Dios católico, por el contexto). Entre otras disquisiciones, el autor se interroga sobre por qué la gente no se pregunta sobre Dios.
Capítulos XVI a XX
En estos capítulos se tratan varios temas, siendo uno de ellos el de la importancia de la generosidad, sobre todo en estos tiempos que corren, donde parece que el egoismo es quien, a menudo, lleva las riendas. Se habla también de que siempre hay que pensar lo mejor de la gente (por aquello de que las apariencias _pueden_ engañar) y, sobre todo, se pone un gran énfasis en el amor (el amor en general, ese que _todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta_), en "poner amor apasionadamente en todo lo que hagamos", en que "se aprende a amar amando" y que "amar es no cejar nunca en nuestro empeño".
Buena opi.