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SHAKESPEARE
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En 1606 en la noche de San Esteban, y como parte de las fiestas navideñas de la Corte (revels), se puso en escena -seguramente en estreno- esta tragedia. Algunos detalles sugieren que era una obra recién escrita, como las reflexiones sobre los eclipses, en acto I, Escena II, que además de aludir a los de fines de 1605, reflejan casi literalmente expresiones de un librito de 1606, traducido del holandés, sobre extraños hechos ocurridos en Croacia. La obra se registró en 1607, y se publicó al año siguiente con el título: M. William Shakespeare / His Trae Chronicie Historie of the life and death of King Lear and his three Daughters. With the unfortunate life of Edgar, sonne and heire to the Earle of Gloster, and his sullen and assumed humor of Tom of Bedlam. As it was played before the King Maiestie at Whitehall upon St. Stephens night in Christmas Hollidayes. By his maiesties servants usually at the Gloabe on the Bancke-side, London. Printed for Nathaniel Butter, and are to be sold at his shop in Pauls Churchyard at the signe of the Pide Bull neere. St. Austins Gate. 1608. ().En 1619 se publicaría otra edición suelta de Lear, antes de las de 1623.
El motivo argumental del Rey Lear y sus hijas, conocido tradicionalmente, se encontraba sobre todo en las crónicas de Holinshead, un trozo de la Reina de las Hadas de Spenser (II,X) y muy especialmente en King Leir, un drama anónimo, registrado en 1594 y publicado en 1605 -bastante diferente, sin embargo, de la versión shakespeariana; acaba en final feliz y carece del tema Gloster, además de resultar más tosco de expresión-, El tema Gloster -o Gloucester- se encuentra en la Arcadia de Sydney; su incorporación fue sin duda parte del designio shakespeariano de dar réplica y superar el éxito reciente del King Leir anónimo.
En El Rey Lear hay un contraste entre la simplicidad de la línea catastrófica en el protagonista y la complejidad de acciones y personajes que la contrapuntean -no sólo por haber añadido el -. Lo mas útil para el lector quizá sea ofrecer un breve resumen de la obra; no obstante, se debe tener en cuenta que aunque se indique la división en actos, querría quitarle la importancia que el lector de hoy suele atribuirle, pues no había propiamente dichos, ni telón que bajara y subiera de modo que, prácticamente, los cortes y las transiciones entre acto y acto -salvo que hubiera tal vez una pausa con música de la orquestina oculta en la alta torre del Globe- eran iguales que entre escena y escena, a pesar de que, en la estructuración y desarrollo del tema, se noten siempre las cinco grandes secciones de los .⌂⌂⌂⌂⌂⌂⌂⌂& #8962;
Acto Primero:
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En espera del rey Lear y su séquito están el Conde de Kent, el Duque de Gloucester y el hijo natural de este, Edmundo. Gloucester, al presentar a su hijo a Kent, comenta su bastardía con una desvergüenza que luego cabrá pensar que contribuye a que Edmundo traicione a su padre. En esto aparece el Rey Lear, con sus tres hijas, Goneril, Regan y Cordelia, así como con los cónyuges de las dos primeras -los Duques de Albania y Cornualles-; después aparecerán los dos que rivalizan por la mano de Cordelia -el Rey de Francia y el Duque de Borgoña-.
Lear declara que abandona la corona y divide sus dominios entre sus hijas en partes iguales; no tan iguales, sin embargo, que no tengan que competir para elegir entre ellas. La competición consiste en que declaren cuanto aman a su padre Lear: Goneril y Rigan lo hacen en términos de alta retórica, pero Cordelia, quizá irritada por la hipocresía de sus dos hermanas, adopta un tono seco y lacónico que hace que Lear la desherede, a pesar del intento de mediación del Conde de Kent, quien es desterrado en el acto. Se hace entrar a los dos pretendientes de Cordelia -el Duque de Borgoña y el Rey de Francia-: aquel se retira al saber que Cordelia está desheredada, mientras que éste afirma que sigue amándola y se la lleva consigo.
Pasamos a la , a cuyo hijo legítimo, Edgar, se las arregla el bastardo para calumniar ante su padre, dejando ver una falsa carta que Edgar le habría escrito invitándole a matar a su común padre. Gloucester lo cree, sin encontrar sorprendente que un hermano escriba a otro viviendo bajo el mismo techo. Edmundo, luego, habla a Edgar de alguna inexplicable cólera de su padre contra él, para que se marche y se esconda.
Acción Lear: Goneril incita a su mayordomo Oswaldo contra los caballeros que su padre Lear se ha reservado para su propio servicio. Mientras, Kent, disfrazado de pobre, consigue que Lear, quien le ha desterrado, le acepte a su servicio sin reconocerle. El Loco -o Bufón- de Lear hace comentarios sarcásticos y amargos sobre la situación de abandono de Lear, el cual, al ver que Goneril le falta al respeto y le reduce a la mitad su séquito de caballeros, se va a visitar a Regan, esperando mejor trato.
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Acto segundo:
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Edmund o finge ante su padre, el Duque de Gloucester, que Edgar le ha herido antes de escapar por resistirse a conspirar contra la vida del Duque. Llegan Regan y el Duque de Cornualles y se hospedan en el palacio de Gloucester. Aparece Kent, disfrazado, y tiene una pelea con Oswaldo, siendo aprisionado en los cepos. Llega Lear, con su loco y un caballero, y ve preso a Kent -a quien no reconoce como tal, sino como criado recién admitido-; sus protestas sirven para liberar al disfrazado Kent, pero Regan le recibe de mala manera. Lear, desesperado ante la ingratitud de las dos hijas, se marcha por los bosques, con su loco, mientras empieza una tormenta que durará todo el acto siguiente.⌂⌂⌂⌂⌂⌂⌂⌂& #8962;
Acto tercero:
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Kent (disfrazado de pobre) y el caballero que acompañaba a Lear buscan a este por los bosques. Lear y su loco vagan bajo la tormenta. Mientras, Edmundo delata a su padre Gloucester ante el Duque de Cornualles, haciéndole saber que ha ocultado la noticia recibida de que se acerca un ejército del Rey de Francia para defender a Lear y los derechos de Cornelio. Gloucester, por su parte, busca a Lear, pero cuando le encuentra, este enajenado, no le reconoce. Lear, ya delirante y en visiones, hace un proceso imaginario contra sus dos hijas mayores, como si fueran ellas unos taburetes que hay en la cabaña donde se ha refugiado, junto con Kent y su loco.
(Esta escena, hasta la época romántica, fue costumbre suprimirla, porque el público se reía; hoy es quizá la que más nos impresiona.) Gloucester, viendo que Lear no le reconoce, vuelve a su palacio; allí, el Duque de Cornualles, habiendo sabido por Edmundo que pensaba apoyar las tropas que acudían desde Dover a favor de Lear, le hace sacar los ojos -en plena escena- y le expulsa, revelándole además que ha sido su hijo natural quien le ha delatado (con lo que Gloucester comprende que Edgar, a quien él hizo perseguir, había sido calumniado por Edmundo). Pero un criado fiel a Gloucester ataca al de Cornualles, causándole una herida de la que morirá poco después.
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Acto Cuarto:
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Edga r, disfrazado de , encuentra a su padre, ciego, encaminado hacia Dover -con intención de suicidarse lanzándose desde sus famosos acantilados blancos-. Edgar, que no sabe que su padre ya ha comprendido que Edmundo le calumnió, le acompaña fingiendo que es un mendigo.
Mientras, Edmundo y Goneril van a incitar al Duque de Albania a combatir contra las tropas que vienen de Dover, pero el mayordomo Oswaldo les hace saber que el de Albania se desinteresa, en vista de lo cual Goneril envía a Edmundo para ayudar a las fuerzas de Regan en el combate, hablándole en términos que son una verdadera declaración de amor. El Duque de Albania, por su parte, no solo no ayudará a Regan, sino que habiendo sabido que el Duque de Cornualles -muerto, mientras tanto- ha sacado los ojos al de Gloucester, se propone vengarle; Goneril, en cambio, a saber que su hermana ha enviudado, siente temores que esta se case con Edmundo.
Mientras tanto, el Rey de Francia ha tenido que volver a su país, por alguna razón, dejando a las tropas con que iba a defender a su ya suegro Lear. Cuentan a Cordelia que han visto a Lear errante y enloquecido. Por otro lado, Oswaldo, el mayordomo de Goneril, encuentra a Regan cuando llevaba la carta de aquélla para Edmundo; Regan, como Oswaldo se niega a enseñarle la carta, le convence de que es mejor que sea ella misma, ahora viuda, quien se entienda con Edmundo y le encarga que se lo haga saber así a éste cuando le encuentre.
Por su parte, el viejo y ciego Gloucester es conducido por Edgar (que sigue fingiendo ser un mendigo y que le hace creer que le sube a los acantilados de Dover, los cuales les describe con gran fantasía). El viejo, entonces, creyendo que está en un borde muy alto, se deja caer -quizás se pondría en escena un pequeño desnivel; algún critico ha sugerido que se tiraría desde el balcón que formaba un segundo nivel en del escenario, pero eso significaría graves lesiones-. Entonces Edgar habla con él como si fuera otra persona que quien le guió al abismo y como si realmente Glocester hubiera caído desde muy alto. Aparece en aquel momento Lear, loco, entablándose entre ellos un diálogo de extraña sublimidad; luego Lear huye de quienes el cree que vienen a aprisionarle y que de echo están enviados por Cordelia. Aparece mas tarde Oswaldo, que quiere apresar al ciego Duque de Gloucester, pero Edgar le mata, y le encuentra encima la carta en que Goneril incita a Edmundo a asesinar a su marido.
Mientras, Cordelia y el Duque de Kent, con un Médico reaniman a Lear, que tarda en creer que no es un sueño el ver a su hija.
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Acto Quinto:
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En el campamento ante Dover, Regan y Goneril, con el reluctante Duque de Albania y el impetuoso Edmundo, se preparan a combatir a las tropas que apoyan a Lear. Edgar, aún disfrazado, da al Duque de Albania la carta en la que Goneril incita a Edmundo a matarle y se va antes de que la lea, mientras que Edmundo reflexiona sobre su situación, amado por las dos hermanas a la vez. Ganan la batalla las tropas mandadas por Edmundo, el cual aparece llevando prisioneros a Lear y Cordelia; mientras, las otras dos hermanas empiezan a discutir por el amor de Edmundo por la traición revelada en la carta de Goneril; aparece Edgar, siempre disfrazado, pide luchar en duelo con Edmundo, sin ser reconocido, y le hiere a muerte. Antes de que muera, el Duque de Albania le enseña la carta fatal, y Edgar se da a conocer; pero mientras la situación cambia tanto, se ha cumplido la orden, que antes había dado Edmundo, de que ahorcaran a Cordelia, y aparece Lear llevando en brazos el cadáver de su hija, para morir él también poco después.
prefiera el de una versión -hecha por un tal Tate- que, además de hacer satisfactorio el final, descargó la obra del sombrío tema y de parte de sus Barroquismos. Se comprende que, desde finales del siglo XVII hasta la llegada del Romanticismo, se Pero desde A. W. Schlegel y Coleridge se restableció la costumbre de representar la obra en su dura integridad. Había terminado la y de , con su optimismo civilizador para el cual -según expresó el doctor Johnson, aprobando ese final feliz- los sentimientos de los personajes de El Rey Lear eran una barbarie anticuada y superada. No diríamos eso nosotros, en nuestro siglo y nuestro mundo.
Abrazos y besos a todos mis lectores y agradecimientos por los comentarios, otra joya mas de Shakespeare que nunca dejéis de leer, os lo encomiendo encarecidamente, es la sabia y la salud pal coco, jeje.
PERYS.