El señor de las moscas - William Golding

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El señor de las moscas - William Golding

ISBN 13: 9788420674179

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Opinión sobre "El señor de las moscas - William Golding"

publicada 06/02/2011 | MorenoSister
usuario desde : 27/02/2007
Opiniones : 494
Confianza conseguida : 261
Sobre mí :
Dudas...
Excelente
Ventajas Un clásico que siempre sorprende
Desventajas ¿Las tiene?
excepcional
Argumento
Personajes
Gancho
¿Volverías a leerlo?
Comparado con libros del mismo autor

"Inocente crueldad"

Cartel de la película

Cartel de la película

No hace mucho leí una opinión de mi querido JStark acerca de este libro, un libro que había leído hace ya bastante tiempo y al que pensaba hacer una revisión en cuanto tuviese un ratillo. Pero el profesor de Literatura de mi hijo se me ha adelantado y antes de Navidad encargó a la clase que lo leyesen y que presentasen un trabajo con conclusiones de su propia cosecha. Nada de copiar de la Wikipedia, creación, trabajo, originalidad. Mi hijo suele pedirme consejo a la hora de elaborar los trabajos, para darles un enfoque diferente y la verdad es que esta vez me ha sorprendido la profundidad con que ha comprendido la trama de la novela, que encierra una crueldad tremenda. Y siguiendo su línea de razonamiento, los dos llegamos a conclusiones parecidas. Así que esta opinión tiene mucho de él y a él se la dedico, por guapo, por listo, por original y por ser mi niño bonito. Y una vez introducido el tema, vamos a lo que vamos.

“El señor de las moscas” es una obra de 1954, un boom literario de primer orden desde el día siguiente de su publicación que dejó a los lectores impactados. Quizá, sobre todo, a que trataba un tema muy poco tocado hasta ese momento: la revelación de que los seres humanos tienen una terrible parte oscura incluso cuando son niños. Y el recuerdo de la segunda guerra mundial estaba muy presente, por desgracia.

EL AUTOR

William Gerald Golding nació en Saint Columb Minor en 1911 y murió en Perranarwhortal hace relativamente poco, en 1993. Fue un destacado narrador y ensayista, reputado y reconocido a lo largo de su vida, y el conjunto de su obra le llevó a ganar el Premio Nóbel de Literatura en 1983. Durante su infancia y parte de su juventud recibió una sólida formación literaria y humanista y ambas influyeron notablemente en los temas que usaría posteriormente para sus novelas. Comenzó su labor de escritor en 1935 con un libro de poemas y posteriormente se alistó en la Marina, participando en la Segunda Guerra Mundial. Estuvo presente en el desembarco de Normandía y al acabar la contienda decidió dedicarse más seriamente a la literatura.

Su primera novela, “El señor de las moscas”, que se publicó en 1954 como os decía antes, llamó la atención por su temática y por los poco usuales recursos literarios, que escapaban del encorsetamiento de la novela tradicional. Por lo general, el estilo de este autor se sustenta en el descubrimiento a sus lectores de la parte más terrible de un ser humano, el análisis de la civilización occidental y la inevitable naturaleza del Mal. La fama de su primer libro aumentó con una primera versión cinematográfica de la misma en 1963 dirigida por Peter Brook.
A esta gran novela le siguieron otras de temas parecidos, que contenían todas un análisis de la condición tenebrosa del ser humano: “Los herederos” en 1955 en la que narra el exterminio del Homo Neanderthal por el Homo Sapiens y “La catedral” en 1964, que relata la construcción de la aguja de una catedral que conlleva la traición y el asesinato. Más adelante publicó la trilogía “Ritos de paso” en 1980. Después, en 1987, escribió “Barrios cerrados” y en 1989 “Fuego en las entrañas”, ambas historias relacionadas con el mar. Entre sus obras hay también dos volúmenes de ensayos: “Puertas Ardientes” en 1965 y “Un blanco móvil” en 1982. Su última novela, que se publicó póstuma en 1995 tras su muerte , llamada “La lengua secreta” toma la antigua Grecia como contexto, pero haciendo hincapié en el auge del poder romano y el declive de la cultura helénica.

Lo que más atrae de la prosa de Golding es su estilo irónico, clásico y refinado, sostenido por un desarrollo gradual de los acontecimientos que se desarrollan con una gran magia narrativa constante y creciente. Su trasparencia alegórica, con símbolos fácilmente identificables, lo convierte en un clásico que atrae tanto a jóvenes como adultos.

LA INFLUENCIA DE LA GUERRA EN EL LIBRO

Evidentemente, la experiencia del autor de la novela al luchar en la Segunda Guerra Mundial marca de forma muy clara la trama de sus páginas. Europa se encuentra devastada por un conflicto que ha acabado con la vida de 55 millones de personas y que ha reducido ciudades, campos e industrias a ruinas. Y las víctimas inocentes de todo esto fueron los niños, obligados en muchos casos a crecer sin un padre, ausente por la guerra. Obligados a pasar hambre, a huir, a esconderse de los bombardeos, a crecer de forma prematura y contemplar con sus propios ojos la brutalidad de la que es capaz el hombre.

Quizá las vivencias del autor en este campo fueron fundamentales para desarrollar el texto de “El señor de las moscas”: es un accidente lo que lleva a los niños a la isla desierta, a tener que buscarse la vida por su cuenta sin saber muy bien cómo. Igual que la guerra, que ha arrojado a los niños de Europa a un contexto sangriento y duro. Ninguno de los niños protagonistas habría desarrollado las capacidades que demuestran en la isla si no se hubiesen visto sometidos a condiciones tan extremas. Igual que los hombres enfrentados en bandos contrarios hacen lo que hacen por necesidades de un conflicto declarado sin su consentimiento. Son las circunstancias las que les llevan a actuar como actúan, pero luego se cargan de razones creadas por ellos mismos para justificar sus actos, incluso la violencia o el asesinato

LO QUE NOS ENCONTRAMOS EN LA OBRA

La historia comienza cuando un grupo de niños ingleses sufre un accidente de avión en el que fallecen todos los adultos. Están en una isla desierta y allí deben luchar por sobrevivir mientras buscan una manera de poder escapar. Los protagonistas van a experimentar el miedo, van a afrontar enormes obstáculos y hasta desarrollarán capacidades que los convertirán en líderes. Esto provocará que el grupo se divida en dos: uno comandado por Ralph, que es quién más esfuerzo pone en conseguir comida y construirse refugios para resguardarse, y el otro capitaneado por Jack, que antepone la caza a cualquier otra necesidad. La separación entre estos dos grupos se va haciendo cada vez más abismal hasta que se produce un enfrentamiento brutal entre ambos que derivará en un derramamiento de sangre

La novela va a girar en torno a tres personajes principales: Ralph, Jack y Piggy. Los tres tienen personalidades muy diferentes y puntos de vista muy distintos. Dentro del desarrollo de la novela, Ralph es el que aparece en primer lugar. Es el lider del grupo, escogido por mayoría dentro de la pequeña sociedad que los niños supervivientes están empezando a crear. Ralph está lleno de características positivas: es carismático, tiene capacidad de decisión y un acusado sentido del deber. Piggy será su más fiel valedor y el respaldo más importante para Ralph, porque le ofrecerá su apoyo hasta el final. Piggy es inteligente y trata de obrar siempre de la forma más correcta posible. Ralph intentará crear unas leyes justas para todos, imitando la democracia del mundo que han dejado atrás, pero los conflictos con el otro líder, Jack, provocarán la rotura del orden pactado.

Ralph, desde el primer momento, lo que pretende es que todos sean rescatados. Por ello se empeña en mantener la hoguera encendida día y noche para que pueden ser vistos desde la lejanía y poder volver a su mundo real. Para tratar de mantener el orden de su precaria comunidad, usa una caracola, caracola que había encontrado Piggy al principio de la novela, y que sirve como símbolo para representar el poder. Así todo el que tenga la caracola tiene derecho a hablar en las asambleas y a exponer las ideas que considere oportunas. A lo largo de la acción veremos como Ralph no es tan héroe como puede parecer al principio: es más bien débil, bastante inmaduro y esconde una gran inseguridad. Trata de esconder sus carencias en la inteligencia natural de Piggy, aunque no se interesa por él ni lo más mínimo.

Piggy, aparentemente, es el débil del grupo: es gordito, padece asma y usa gafas, lo que le convierte en el foco de burlas del resto, a pesar de que es la cabeza pensante. Las burlas se hacen más crueles cuando el resto del grupo nota su complejo de inferioridad y su falta de confianza en sí mismo. Siente una profunda admiración por Ralph. Dentro de universo que Golding crea en este isla, Piggy representa la lealtad, la forma de obrar correctamente, el sentido común, algo que en la isla es fundamental. Apoyará en todo momento la idea de Ralph de mantener encendida la hoguera. Sus gafas son el único recurso que tienen para esta misión, por eso serán un objeto importante dentro de la isla.

Jack es el tercer protagonista principal. Posee fuerza, es cruel y no dudará en usar la violencia si lo considera necesario. Tiene un gran interés en conseguir ser el lider del grupo, lo que le enfrentará en muchas ocasiones con Ralph y también con otros niños. Antes del accidente era el líder de una banda musical cuyos componentes, tras el accidente, se convertirán en su grupo de cazadores. Por eso se sentirá herido en su orgullo cuando por mayoría Ralph es elegido jefe de la isla. Sus triunfos en el arte de la caza harán que sea admirado, pero también temido por su envidia, avaricia y maldad. Sin embargo su influencia crecerá y convertirá a muchos de los niños en simples salvajes que han olvidado los sentimientos humanos. El poder de Jack llega a ser tan grande que la inicial armonía, que quizá nunca ha sido real, se rompe y Jack, que se pinta la cara, se siente jefe por fuerza y no por elección y así eleva su prepotencia. Aquí es dónde se muestra la brutalidad del hombre que, aunque aún es niño, es capaz de sobrepasar cualquier límite para conseguir lo que quiere aún a costa de la muerte de quien se le ponga por delante, como llegará a ocurrir con Piggy y Simon.

En un segundo plano de la acción aparecen personajes sedundarios pero no por eso menos importantes como Simon, Roger o los gemelos Sam y Eric que se verán sometidos a la manipulación ejercida primero por Ralph y más tarde por Jack, simbolizando claramente el triunfo de la violencia sobre el pensamiento racional.

¿Y LA SIMBOLOGÍA?

Aunque no lo parezca a simple vista, hay varios símbolos en la obra que resultan interesantes de analizar y que no creo que el autor haya introducido de casualidad. En primer lugar la caracola, que tiene un valor simbólico importante porque lo que representa es la unión y el orden. Tocar la caracola es llamar a reunión. El que poseía la caracola tenía el derecho de hablar sin interrupciones. Por eso, cuando la caracola se rompe, la unión y el orden que se había establecido llegan a su máxima decadencia.

El segundo símbolo que resulta importante es la hoguera, porque representa la esperanza de ser rescatados. Y resulta muy difícil mantenerla encendida, al igual que resulta difícil mantener la esperanza. Un niño sólo no bastaba para esa tarea y en las noches eran dos los que se quedaban a vigilarla. Como si uno sólo pudiese perder la ilusión al no tener con quien compartir sus temores.

Otra cosa a destacar es el Señor de las Moscas, llamado así por ser el ruido que hace un paracaídas en una gruta. Este “personaje” es creado por los niños por su miedo a lo desconocido y dará lugar a uno de los primeros mitos de su sociedad. Este terror, convertido casi en obsesión y que Piggy, el más cerebral, se niega a creer, traerá como consecuencia el asesinato de Simon por parte de Jack y su cuadrilla de cazadores debido al estado de exaltación al que llegan por haber conseguido cazar con éxito. En ese estado confundirán a su compañero con la bestia que tanto temen.

Por eso creo que “El Señor de las Moscas” es una obra cargada de crueldad y que enseña la parte más negativa de la naturaleza del hombre. El autor hace una reflexión sobre el carácter violento y malvado del ser humano, un carácter que existe de forma innata. Por eso utiliza a niños, para demostrar esa teoría en la etapa más inocente de la evolución del hombre. Pero también, mostrando esa crueldad, descubre a sus lectores una explicación “novelada” de los horrores que habían padecido pocos años atrás. Dentro de nosotros está la capacidad de hacer el mal y también la capacidad de sobreponerse y hacer lo correcto, aunque el primer instinto sea el que prevalezca.

MI HIJO Y SUS CONCLUSIONES

La idea de una isla desierta en que los menores pudiesen vivir haciendo lo que les diese la gana y sin rendir cuentas a los adultos le encantó. Lo que ya no le gustó tanto es que acabasen enfrentados de forma tan cruel. Y sacó un sorprendente paralelismo con la serie “Perdidos”, asegurando que también allí había dos bandos y que uno de ellos tenía un líder llamado Jack. A mí me dejó con la boca abierta. “Vaya con mi niño”, me dije, “y yo dándole detalles”.

Lo cierto es que la lectura del “El señor de las moscas” después de unos años me ofrece una nueva visión, quizá más desgarradora. Cuando lo leí la primera vez, con veinte años, me fascino el modo en que estaba escrito, la facilidad con que el autor te metía en la acción, en ese universo extraño y duro al que se ven abocados los niños. Su lectura actual me ha resultado un poco más dolorosa, quizá porque ahora tengo hijos e imaginarlos sometidos a esa situación, desamparados, arrastrados a infiernos externos e internos me crea una desazón difícil de explicar. Sigo considerando el modo de escribir de Golding un prodigio, porque transmite mucho sin necesidad de perderse en frases grandilocuentes y aún hoy sigue siendo novedosa y brillante. Y muy bueno tiene que ser el texto cuando se ha versionado tantas veces, hasta en la archifamosa “Los Simpsons”.

Quizá lo que más inquietante resulta es que hoy mismo esa situación podría volver a repetirse. Y quizá el resultado sería aún peor. Imaginaos a esos niños enganchados a las nuevas tecnologías que se ven abocados a convivir con seres como ellos, a los que apenas conocen más que a través de una pantalla, con un “mono” descomunal de móviles, consolas y ordenadores y que jamás en su vida han visto un animal en estado salvaje. Madre mía. ¿No os dan escalofríos?

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Comentarios en esta opinión

  • peterfernandez publicada 11/11/2011
    MorenoSister, excepcional.. y ahora opinaré yo.:)
  • cofergil publicada 19/03/2011
    Si es que estos niños no dejarán nunca de sorprendernos. besos.
  • Pesimista_Productivo publicada 16/02/2011
    Espero que tu joven compañero de lecturas sacase notaza con esas conclusiones, ojalá me hubiesen mandado leer libros así y no los "clásicos", que tanto me aburren en general. Curiosamente este lo leí hace poquitos meses por primera vez, y sé que es un libro sobresaliente, pionero, y que merece un buen lugar en la historia de la literatura pero... después de haberme "merendado" otros libros similares pero más modernos y originales, me supo a poquito, lo vi algo simple. Odié a Ralph desde la segunda página, qué antiheroe más detestable, puff. Un beso, y un gusto seguir encontrando opiniones buenas de libros.
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Información técnica : El señor de las moscas - William Golding

Descripción del fabricante del producto

ISBN 13: 9788420674179

Características técnicas

Título: El señor de las moscas

Autor: William Golding

Lengua: castellano

EAN: 9788420674179

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