Un pez en la línea entre el éxito y el fracaso
19.02.2004
Ventajas:
Es un pequeño relato que enseña muchas cosas .
Desventajas:
Estooo . . . ¿puedo saludar?
Recomendable:
Sí
 Phillip_Marlowe
Sobre mí:
Según las estadísticas, hay más mujeres en el mundo que otra cosa...excepto insectos. (Glenn Ford en...
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--- ¿Cuál es el límite entre el éxito y el fracaso? --- A veces el hombre es tan pusilánime que desliga esta pregunta de su respuesta más natural: la consecución de un objetivo; y marca esa frontera en lo que es el reconocimiento social de una labor. El éxito entonces no radica en nosotros mismos, en lo que nos aporta la consecución del objetivo o su puro intento, sino que equivocadamente lo extrapolamos al criterio de nuestro entorno social. Es más, a veces, aunque parezca una contradicción semántica, la consecución del objetivo es algo enteramente subjetivo. Podemos sentir el éxito en el puro fracaso. Saber que no lo hemos conseguido pero que hemos dado la talla y que hemos hecho todo lo posible en el intento. Así, la pura constancia es garantía de ese "éxito subjetivo", que podrá derivar o no en el "éxito objetivo" de los retos que emprendemos.
El libro, que más que un libro podríamos llamarlo relato breve, del que voy a intentar hablar a continuación trata sobre este tema. Es un homenaje a la constancia, al no rendirse, a superar los retos que únicamente nos marcamos nosotros mismos y a sentirnos victoriosos en nuestro fracaso. Ernest Hemingway, con su estilo directo y poco dado a extravagancias, nos adentra en una historia que aparentemente trata de la lucha de un viejo pescador con un enorme pez vela, pero que todas las veces que lo he leído, pues se lee en una mala tarde, sé que trata de la lucha de nosotros con nosotros mismos, que trata de la constancia con mayúsculas. --- El autor reencontrado de la generación perdida ---
Ernest Hemingway fue un escritor estadounidense nacido en 1899. En su etapa de madurez creativa, durante los años 20 a los 40, compartió el panorama literario de su país con la que ha sido denominada "generación perdida". Realmente, es incorrecto decir "de su país", ya que precisamente se les llama "generación perdida" porque todos emigraron a Europa en periodo de entreguerras por una u otra razón. A esta generación pertenecen escritores de la talla de John Dos Passos, autor de la genial "Manhattan Transfer", el incomparable William Faulkner, Henry Miller y Scott Fitzgerald entre otros. Son autores comprometidos socialmente con un mundo políticamente inestable en aquella vieja Europa. Es en esa época donde Hemingway escribe sus principales obras: "Adiós a las armas", que narra la historia de amor de un oficial norteamericano y una enfermera durante la Primera Guerra Mundial, "Fiesta", que trata sobre un grupo de norteamericanos de viaje por Europa, "Por quién doblan las campanas", historia ambientada en la Guerra Civil Española, "Tener y no tener", considerada por él como su peor novela y que fue llevada al cine por Howard Hawks apostándose con el escritor a que de su peor novela sería capaz de hacer una buena película....y vaya si lo consiguió!. La obra que voy a tratar, "El viejo y el mar", fue escrita en una época posterior, ya de regreso a EEUU, en el año 1952, cuando de la brillante "generación perdida" apenas quedaban los rescoldos. Quizá fue el más reconocido, junto a Faulkner, de todos ellos, y por eso le dieron el premio Pulitzer en 1952 y el premio Nobel en 1954. En los últimos años de su vida estuvo inmerso en una gran depresión y decidió acabar con su vida disparándose con una escopeta de caza. Supongo que si levantara la cabeza y viera a su nieta como la musa de las caspa-películas de Antena 3 a la hora de la sobremesa, lo volvería a hacer.
--- Un estilo austero del libro --- En "El viejo y el mar", Hemingway escribe con su estilo austero que le caracteriza. Un estilo exento de grandes construcciones sintácticas, muy directo y muy claro, casi (exagerando) a modo de telegrama. Sólo un gran genio de las letras es capaz de sacar jugo al sentimiento más prosáico con ese estilo. Es un poco el equivalente en España de Miguel Delibes en cuanto a estilo. No necesita redundancias ni ostentaciones sintácticas ni semánticas. Se dedica a contar la historia, porque, en éste caso, es la misma historia y no el estilo lo que nos está llegando hondo. Es el contenido y no el continente lo que hace que la historia del viejo pescador en lucha encarnizada con un gran pez nos llegue con infinidad de lecturas subyacentes. Por eso tiene más mérito, si cabe, crear las emociones que crea. Apenas usa expresiones de sentimiento entre los personajes. Sabemos del enorme cariño y admiración del muchacho de la historia por el viejo, pero no porque el narrador nos lo desvele, sino porque con los hechos en sí sacamos esa conclusión. Los sentimientos, las sensaciones, las empatías de los personajes, la angustia y el sufrimiento ; todo ello se deriva de la historia. Es el esqueleto del relato lo que hace que las cosas sean consistentes. Y precisamente, en esta misma historia, el esqueleto de un gran pez es la figura central de todo. Lo intento explicar.
--- Un viejo pescador, un gran pez --- <<En el Gulf Stream en un bote, hacía ochenta y cuatro días que un viejo pescador solitario no recogía un solo pez. En los primeros cuarenta días, había tenido consigo un ayudante. Pero después de ese tiempo, los padres del muchacho, le habían dicho que el viejo estaba definitivamente “salao”, lo cual era la peor forma de la mala suerte. Por orden de sus padres el muchacho había salido en otro bote, que en la primera semana cogió tres buenos peces.>>
Tengo la extraña manía de tener en un archivo de word los principios de los grandes libros de la literatura universal, así que me he permitido el lujo de copiarlo para mostraros cómo comienza el relato. La historia en sí trata de un viejo pescador a quien todo el mundo considera acabado para la pesca, que es el medio de vida de la aldea costera de Cuba en la que vive. Durante un tiempo había tenido a un muchacho como ayudante. El muchacho había cogido mucho cariño al viejo, a quien cuidaba y al que le profesaba una gran admiración aun sabiendo, como todos, que estaba en contínuo declive. Los padres del muchacho le obligan a no volver a hacerse a la mar con el viejo, sino con otras embarcaciones donde la pesca fuera más productiva. El viejo se hace a la mar en solitario. Allá queda con sus pensamientos, con sus sueños, que son el béisbol y los leones de la sabana africana. Entonces empieza la lucha. Un enorme pez vela pica su anzuelo y el viejo, casi guiado por el instinto de pescador, intenta hacerse con él aun sabiendo que es muy mayor para lograr capturarlo.
A partir de ahí, la lucha entre el pez y el hombre continúa, la fortaleza de un enorme pez contra la constancia de un viejo pescador agotado. Empieza a difuminarse la línea el éxito y el fracaso según va transcurriendo la lucha, y todo ello hace que el empeño y la constancia del viejo, con pez o sin pez, sea un ganador seguro a los ojos del lector. Finalmente logra doblegarlo, pero el enorme pez vela le ha arrastrado muy lejos de la costa y ha de volver con él mientras la lucha continúa ahora con los tiburones que están devorando su pesca. Al día siguiente llega al pueblo con un enorme esqueleto de pez. Tras la sinopsis, vuelvo a hacer la pregunta con la que empecé esta opinión, esta vez enfocada al relato en sí.
--- ¿Cuál es el límite entre el éxito y el fracaso? (y II) --- El límite está en ese enorme esqueleto de pez vela. El objetivo no se ha llegado a cumplir. El viejo ha llegado sin nada que vender en el mercado y su pesca ha sido devorada por los tiburones. Pero tanto él, como el muchacho, como el resto de pescadores, sienten admiración viendo aquel conjunto de espinas en la arena. Seguramente un joven y fornido pescador lo hubiera traído entero, pero el viejo ha dado todo lo que podía dar ante una empresa que por su condición le sobrepasaba, y eso es lo que le hace ser triunfador en su fracaso.
El fracaso es un patrimonio exclusivo de los cobardes. Todo el mundo que emprende algo, puede llevarlo o no a su fin, pero, en el peor de los casos, siempre sabrá que ha puesto empeño en ello y eso siempre le enriquecerá, sea o no valorado por los demás. Fracasar no es no conseguirlo, es no intentarlo. Esto es lo que nos quiere decir Hemingway con este libro, que es un homenaje a la delgada línea que separa el éxito y el fracaso, es un homenaje a la constancia simbolizada en los restos óseos de un pez sin rastro de carne que yace sobre la playa. Realmente el viejo no está acabado, no está, como dicen en el libro, "salado". Y tras el punto y final del relato, todos los lectores nos imaginamos que el viejo se levanta temprano al día siguiente a volver a pescar otros peces más pequeños, y que en el caso de toparse con uno así de grande, el viejo y cansado pescador volverá a traer a la playa el más grande esqueleto de pez que nadie haya visto jamás para volver a su casa por la noche a soñar con leones en África. --- El cuento que me hubiera gustado escribir ---
Evidentemente, quien haya leído ya hasta aquí, sabrá de sobras que este pequeño libro es para mí una joya. Su lectura es más que recomendable, no por el disfrute en sí, sino porque es uno de esos libros que aportan muchísimas cosas a quien lo lee. Se lee en una mala tarde, apenas pasa de 100 páginas en una fina edición de bolsillo que poseo, y te aporta cosas que siempre tienes presente. Siempre he dicho que es el cuento que me hubiera gustado escribir. Seguramente en otro estilo, porque cada cual construye las frases, los párrafos y los capítulos a su manera particular, pero sin duda, es de esas historias que al leerlas te entran ganas de haberla escrito tú. Supongo que lo digo porque yo tengo muchas deudas pendientes con la constancia. Quien bien me conoce, me dice que mi principal defecto es que soy muy inconstante, incluso con las cosas que me gustan. Soy inconstante con lo que escribo. Escribo cuentos pequeños porque no sé mantener mucho tiempo una historia. Soy inconstante con las relaciones. Realmente no soy incapaz de mantener constante mi interés por una mujer. Todo aquello que soy capaz de conseguir con cierta facilidad, soy capaz de perderlo con la misma facilidad. Y es que quizá mi playa esté plagada de esqueletos de grandes peces.
Hasta aquí mi opinión. Gracias a los que la leyeron de principio a fin. Esta opinión se la dedico a "Gregorio", el rey de mi acuario, muerto hace unos días.
Un saludo del detective. Philip Marlowe.
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03.06.2004 14:07
Gran opinión. Siento lo de tu pez. Saludos.
23.05.2004 03:09
Personalmente no me gusto... Un saludo
26.04.2004 20:56
Buena opinión.SALUDOS