Hay días que llego a casa demasiado estresado del trabajo. Que si papeles por aquí, que si clientes por allá... Demasiado caos en mi cabeza. Para quitarme todo ese estrés, normalmente tengo dos fórmulas, montar a Doncella, mi yegua o darme un relajante baño en mi jacuzzi con vistas a la montaña. Gracias a sus numerosos chorros que están por todas las paredes de la bañera, hacen que te den un masaje de lo más relajante. Y si además te pones música clásica y unas cuántas velas con aolgo de incienso, estarás como en el mismísimo cielo. Es una bañera que ocupa gran espacio, por eso hay que tener ...
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