Vamos a terminar este mes de junio con una opinión literaria (para variar un poco), aprovecho además para ir “quitándome” temas de encima, libros sobre todo, que voy leyendo y acumulo opiniones sobre ellos sin acabar de publicarlas.
En este caso, y cortesía de nuevo de la biblioteca personal de mi madre (cuántas alegrías a nivel literario me da esta mujer), en mi última visita a casa, arramblé con unos cuantos libros, uno de ellos este, libro al que ya le había echado el ojo la vez anterior que estuve, pero que no me lleve por no ser avariciosa y centrarme en los que estaba leyendo en ese momento.
De nuevo me topé con Mary Higgins Clark, la reina del suspense, conocida por otros como la reina del suspense de libros comodín, por eso de que sus libros son meramente para pasar un buen rato sin ser presuntuosos ni alardear de obras maestras.
Como ya he comentado en alguna ocasión, soy carne de best seller y de libros de este tipo, ¡qué le vamos a hacer! Me encanta leer y, si me cruzo con libros como los de Mary Higgins Clark, entonces mejor. ¿Qué no soy una lectora intelectual? Pues posiblemente no lo sea, pero bueno, tiene que haber lectores para todo tipo de libros, y esto tampoco quiere decir que si aparece una de esas obras maestras de la literatura frente a mí, no vaya a pasar de la misma. Ni mucho menos.
El caso es que me quedó tan buen sabor de boca cuando hace unos meses leí “Escondido en las sombras”, que al ver este en casa no veía el momento de empezarlo, de modo que iba con cierto temor a que la autora se me hubiera desinflado, sin embargo, no fue así, al contrario.
Pero antes de meternos en harina, hablemos sobre Mary Higgins Clark.
PINCELADAS SOBRE LA AUTORA
En su momento os comenté que esta buena mujer es hoy en día una octogenaria, concretamente a sus 82 años, aún se la considera “reina del suspense”, que ya sabemos todos lo mucho que gusta en el mundillo calificar con títulos rimbombantes a los autores.
No sé si esto es así o no, para mí la reina indiscutible del género es Agatha Christie, autora a la que creo que nunca ningún otro podrá hacer sombra. Su calidad de escritora, sus personajes y sus desenlaces siempre sorprendentes, hacen que para mí la Christie no tenga similar. Aún hoy, voy intercalando sus libros con los que normalmente me voy leyendo, y debo de tener una vena detectivesca nula porque nunca logro adivinar quién es el asesino.
Aún así, y centrándonos en la autora que nos ocupa, considero que Higgins Clark no se queda a la zaga, aunque indudablemente hay diferencias y la sombra de la Christie es larga, por ello yo calificaría a Higgins Clark como “la princesa del suspense”, pues encontró la mejor referencia para sus libros en la maestra de los maestros dentro del género.
Hay algo que sin embargo no encuentro en los libros de Christie (puestos a compararlos), y es que Higgins consigue crear verdadera tensión conforme la historia avanza, yo me he metido tan de lleno en los dos libros que le he leído, que luego estoy dándole vueltas a la historia y pensando quién será el culpable, quién será el que esté volviendo loca a la protagonista de turno…
La tensión es palpable y eso crea intriga y adicción en el lector.
Los libros de Christie son más pausados, más sutiles, más elegantes, por decirlo de algún modo.
Y sobre los protagonistas de los que os hablaba… Es curioso porque la autora siempre suele elegir protagonistas femeninas, mujeres fuertes e independientes, mujeres de hoy en día con vidas aparentemente felices y normales, pero que de pronto ven como su mundo entra en un círculo de angustia y tensión.
Ha dado la casualidad que las dos que me he leído, tanto esta como en “Escondido en las sombras”, las protagonistas femeninas tienen un pasado oculto a los demás que vuelve inesperadamente para dislocar esa vida normal y tranquila que llevan.
Precisamente, ese cambio de “todo va bien y controlo mi vida” a “todo se me escapa de las manos”, produce en el lector una sensación de cierta inquietud en cuanto a que las cosas pueden cambiar de un momento a otro casi con la misma rapidez que un chasquido de dedos.
EN DEFENSA PROPIA: BREVE SINOPSIS
Con sólo diez años, Liza Barton disparó y mató a su madre al intentar protegerla de la violencia de padrastro. Aunque fue declarada inocente, mucha gente la consideró culpable de asesinato.
Veinticuatro años más tarde, Liza ha cambiado de nombre y de vida, ahora es Celia Notan, una diseñadora de éxito en Maniatan, felizmente casada y con un hijo pequeño. Nadie conoce su verdadera historia.
Sin embargo, un día su marido le hace un regalo sorpresa y su pasado irrumpe tumultuosamente: le ha comprado la misma casa en el campo donde murió su madre.
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Esta es la breve sinopsis que se nos cuenta en la contraportada y a la que no voy a añadir nada más, eso sí, cuando yo me la leí y pensé en la antigua casa, casi se me ocurrió pensar en fantasmas y fenómenos paranormales, pero nada más lejos de la realidad.
La autora nos contará desde el principio lo que sucedió cuando Liza tenía diez años y pocas páginas después entraremos de lleno en la vida de la actual Celia Notan.
La sinopsis me pareció interesante y diferente, al menos a priori, la trama es distinta porque Higgins tiene el don de crear tramas complicadas donde nada es lo que parece y cuando uno cree que va por buen camino, ella viene y te corta esa dirección.
Sin duda, la historia está llena de intriga y misterio, donde también se hace uso de los niños en un momento dado de la historia, y es que a la autora ha dedicado varios de sus libros a historia basadas en niños, por eso de que un niño en una película o libro de este estilo tiende a crear una atmósfera de cierta extrañeza.
Digamos que hay un paralelismo entre la historia de Liza Barton y la historia de su alter ego en la actualidad, Celia. Hay flashback en momentos puntuales a lo largo de toda la narración, en los cuales se van contando con mayor precisión conforme se avanza en la lectura, los detalles que rodearon a la muerte de la madre de Liza, a la discusión que ella oyó entre su madre y su padrastro momentos antes del disparo, personajes que ha olvidado con el tiempo pero que vuelven a aflorar ahora que ha vuelto a sus orígenes, etc.
Por todo ello, la historia en sí misma es interesante por su argumento, pero se le une la forma de narrarla, tan particular de esta autora.
Por cierto, os dejo una cita que hay al comienzo del libro que me chocó mucho: "Lizzie Borden cogió un hacha
y dio cuarenta hachazos a su madre;
cuando vio lo que había hecho
le dio cuarenta y uno a su padre".
El caso de Lizzie Borden es real y es todo un hito en el mundo de la criminología norteamericana hoy en día, a pesar de que estos crímenes se cometieron a finales de 1800.
DE NUEVO, UNOS PERSONAJES MUY LOGRADOS
En su momento, cuando leí “Escondido en las sombras”, una de las desventajas que encontré en aquella historia fue la cantidad de personajes que había, lo cual, sobre todo al principio, resultaba confuso y más de una vez tuve que volver páginas atrás para ver de donde venía alguien en concreto.
En este caso, Higgins Clark vuelve a deleitarnos con una paleta amplia de personajes, sobre todo de co-protagonistas y secundarios, puesto que la protagonista es única y reconocible todo el tiempo.
A pesar de ello, creo que en este caso la lectura me ha sido menos confusa porque los personajes están muy bien definidos y diferenciados, todos tienen papeles distintos y eso hace que no los veamos como un todo, cosa que me pasó con el anterior libro que os comento.
Por tanto, creo que es importante identificar a los más relevantes y el resto es cuestión de que los descubráis por vosotros mismos si os animáis a leer el libro.
Por supuesto, la protagonista principal es Celia Nolan o Liza Barton. Respecto a Liza, apenas conocemos unos rasgos de su personalidad que se nos cuentan en esos flashback que os decía, mientras que el resto se van intuyendo fácilmente a partir de la historia.
Liza es una niña de diez años que ha perdido a su padre en un trágico accidente y ve como su madre se ha casado con otro hombre que nada tiene que ver con su padre, un hombre agradable y cariñoso con ella. Ted Cartwright, su padrastro, es un hombre ambicioso y creído que no conectará nunca con ella.
Una noche Liza escucha como su madre y su padrastro están discutiendo por algo horrible, algo que ella no logrará identificar hasta que sea adulta y supere poco a poco el trauma que le ha escondido las palabras de esa discusión en lo más oculto de su mente. Ante el desarrollo de los acontecimientos que están sucediéndose durante esa discusión entre ambos, Liza no duda en ayudar a su madre y se planta ante ellos con una pistola, con el fatal desenlace de que mata a su madre accidentalmente.
A la pena de ser huérfana de padre, se une la muerte inesperada de su madre y la mirada de odio de su padrastro, que logra salvar la vida.
Liza será siempre una niña traumatizada y asustada, incapaz de superar este trance.
Respecto a Celia Nolan, podemos decir que, a pesar de no haber superado el trauma tan enorme que os he contado, es adoptada por unos familiares lejanos que logran darle cierta estabilidad a su vida. Cambia su nombre, se convierte en diseñadora de interiores de éxito y acaba contrayendo segundas nupcias con un hombre que parece ideal, tras quedar viuda del primer marido y con un hijo de cuatro años.
Celia es una mujer dedicada en cuerpo y alma a su hijo, al que cuida y educa con cariño, siempre pensando en protegerlo, como una manera de subsanar lo ocurrido cuando ella era niña. Su vida tranquila, como una persona más que ha sabido escapar de un pasado cruel, da un giro brutal cuando su marido Alex le regala una casa en el campo, nada más y nada menos, que la casa donde ella vivió y mató a su madre. Por supuesto, el hecho de que esto sea un secreto y de que Alex no sepa nada, empeora la situación para Celia, que va pasando por distintos estados de locura y fatiga a lo largo de la historia por no poder contarle a nadie que tiene que aceptar ese regalo con una sonrisa cuando por dentro está asustada, intranquila y llena de miedo.
Y a todo esto se suman unos hechos que no mejorarán la situación, alguien en el bucólico pueblo de Medham, no ha olvidado lo que sucedió en esa casa, y quiere que Celia sepa que no es un secreto.
Por supuesto, como os decía antes, hay multitud de personajes, podría hablaros sobre Alex, el perfecto marido de Celia, o sobre Ted Cartwright, que años después sigue en Medham y se ha convertido en un adinerado empresario inmobiliario, pero considero que lo mejor es que sepáis cuanto menos mejor, y con esa breve explicación sobre Liza y luego Celia, es suficiente para crearos ganas de acercaros a este libro, si es que os interesa.
Los personajes una vez más no defraudan, están construidos sólidamente, la autora se encarga de hablarnos de ellos desde todos los puntos de vista, desde el más superficial, como el físico o sus vestimentas (importantes a la hora de visualizarlos y hacernos una idea de sus personalidades), al más profundo, mostrándonos la forma de ser de cada uno de ellos resaltando los puntos más importantes e interesantes de sus personalidades.
Me encanta que un autor sepa desnudar sus personajes ante el lector, es una manera de sentirlos más cercano, de conocerlos bien y así, crear mucho más interés en la historia que se nos cuenta.
ESTILO NARRATIVO: PURA ADICCIÓN
El estilo de Higgins no me ha defraudado otra vez, la historia es ágil y rápida, con momentos para la reflexión, sin decaer en ningún momento. Su lenguaje sencillo se suma a una trama que se van complicando por momentos, creando una espiral de adicción en el lector que hace que devore las páginas casi sin darse cuenta.
Me gusta el “engaño” al que nos somete la autora, la forma en que tiene de mostrarnos a un personaje, dibujarlo perfectamente para que nos lo imaginemos desde todos los ángulos, y de pronto, nos cambie esa visión, dándole una vuelta a la historia y quedándonos con cara de besugo.
Si la vez anterior no me gustó mucho el final porque me pareció un tanto forzado (la autora nos dice que el asesino resulta ser alguien que ni siquiera se nos había pasado por la cabeza en ningún momento de la narración, con el fin de sorprender al lector), en este caso el final me ha parecido redondo, porque sí, es inesperado, pero tiene mucha lógica, y es totalmente IMPREVISIBLE, algo que en un libro de suspense se agradece mucho, y menos cuando el culpable es alguien que tampoco nadie espera y del que no se ha sospechado en ningún momento.
Así que sí, el estilo de la autora “En defensa propia” es genuino y creíble, lleno de matices y con gran fluidez.
ALGUNOS DATOS TÉCNICOS
Hablando ya sobre datos técnicos, paso a contaros que este libro tiene 379 páginas que se leen en un abrir y cerrar de ojos, yo me leí la mitad en el tren de vuelta a casa, y la otra mitad al día siguiente. Me dio cierta rabia que se me acabara tan pronto, la verdad, es un libro que cuando no estaba leyéndolo, me hacía desear el momento de ponerme con él.
Se divide en 80 capítulos de corta duración, con una letra de tamaño bastante adecuado, lo cual agiliza la lectura y nos hace ir rápido.
Su precio ronda los 9 euros, aunque en el caso de mi madre ella lo adquirió con un periódico pagando un suplemento, por lo que imagina que forma parte de una colección.
Os dejo una foto de la portada al no coincidir esta con la que Ciao tiene puesta.
El gancho es total y absoluto, repito que se leer con rapidez vertiginosa, que la historia se va de las manos como el agua, y que uno necesita saber cómo acabará todo como si fuera parte de la historia.
RECOMENDACIÓN Y CONCLUSIÓN
Está claro que no es un libro catalogado como obra maestra, pero sinceramente, a mi humilde entender, no necesita este título. Está enfocado para entretener al lector y darle vidilla a los momentos en los que se lee, su función de crear intriga y misterio la cumple a la perfección.
La historia es muy buena y está bien contada, los personajes son originales y muy bien redactados, a ello se suma una trama rebuscada y un final apoteósico y sorprendente.
Por todo esto no queda más que darle cinco estrellas, puesto que como libro de intriga y suspense me ha parecido estupendo y me ha encantado.
Sólo una desventaja, en los últimos capítulos el traductor también debía estar emocionado con el final porque hay ciertos fallos de traducción, pero bueno, no tantos como para hacerle un escrito, sólo que a veces una h en un “echo” que no corresponde molesta a la vista.
Por supuesto os lo recomiendo para pasar un buen rato, yo seguiré sumergiéndome en los libros de la Higgins a ver si siguen sorprendiéndome como este.
Gracias por leerme.
Yo al igual que tu no me considero una lectora intelectual, pero creo que lo importante es leer y los libros de esta mujer me enganchan y me encantan, aunque no sean joyas literarias.