Muy buenas:
Como veréis, he actualizado mi opinión sobre esta compañía y la reclamación que hicimos. Aunque no lo parezca, a fecha de ayer 28/09/2006 (es decir, casi 10 meses después) tuvimos la vista oral para llegar a un acuerdo con la empresa. En esa vista oral cada parte expuso sus argumentos, y finalmente la empresa dijo que, para compensarnos por las carencias y problemas que tuvimos, nos daba otros dos pasajes ida/vuelta a Lisboa, pero esta vez, en clase Supra. Así que ya veis, finalmente la reclamación surtió efecto. Pero ha costado, ha costado.
Bueno, os animo a que no dejéis de reclamar vuestros derechos, y a que presentéis quejas cuando haya que hacerlo, pues así (supuestamente) mejoraremos los servicios de las empresas, y recibiremos lo que pagamos.
Un saludo.
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Hola a todos:
Hoy escribo para comentaros nuestra experiencia con la empresa ALSA-ENATCAR en un viaje a Lisboa que hicimos hace poco. Decir que otras veces hemos realizado ese trayecto, y es verdad que ha sido satisfactorio, pero, tras la última experiencia que paso a relatar, somos conscientes de que el servicio que presta esta compañía no es igual para todos. Aunque, eso sí, todos pagamos lo mismo al comprar el billete.
El trayecto realizado fue el de Madrid-Lisboa-Madrid, saliendo el viernes 2 de Diciembre y regreso el domingo 4 de Diciembre. Esta línea que une las dos capitales tiene un horario reducido: puedes viajar de día, saliendo sobre las 7-8 de la mañana, o bien viajar de noche, saliendo entre las 20 y las 23 horas. Nosotros aprovechamos el horario nocturno para poder dormir y llegar de día, y así aprovechar más nuestra estancia en Lisboa.
Sin embargo, como digo, en esta última ocasión no quedamos satisfechos, así que redactamos una carta de reclamación y la hemos mandado a la Comunidad de Madrid para que se tomen las medidas oportunas al respecto.
Para no olvidarme de nada, os adjunto la carta que escribimos.
((Respecto a las valoraciones que doy, hago referencia a mi opinión respecto a este caso concreto. Pienso que la compañía ALSA-ENATCAR es buena en general, ofrece gran variedad de ofertas, y la eficiencia a la hora de cumplir sus horarios, pues creo que es buena. Pero en nuestra experiencia puntual de este viaje a Lisboa, pues no hemos quedado conformes.))
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Madrid, 05 de Diciembre de 2005
Escrito dirigido a la DIRECCIÓN GENERAL DE TURISMO de la COMUNIDAD DE MADRID.
Los que subscribimos, M. A. B. G., con DNI ..., y J. M. T. B., con DNI ..., nos presentamos ante Uds. para hacer una reclamación con respecto a la compra de unos billetes de autobús con destino a la Ciudad de Lisboa (Portugal), comprados en la agencia de la línea Eurolines situada en la Estación Sur de autobuses de Méndez Álvaro (Madrid).
Hemos de decir que esta compañía cubre sus servicios fusionada con la compañía ALSA-ENATCAR.
Ambos billetes, de ida y vuelta los dos, fueron comprados el día 01 de Diciembre de 2005, a las 10:41 de la mañana para salir el día 02 de Diciembre de 2005, a las 23:00 horas.
Hemos de decir que esta compañía que cubre el servicio Madrid-Lisboa dispone de una flota de autobuses llamados Confort-Supra, los cuales están equipados con unos asientos más amplios que los habituales, con una fila (la izquierda) con 2 plazas, y una fila (la derecha) con 1 plaza, para que así se obtenga mayor espacio para los asientos y por ende mayor comodidad para el pasajero.
Dichos billetes costaron 68 Euros cada uno, lo cual nos pareció razonable, dado que conocíamos previamente la comodidad de los autocares en los que íbamos a viajar.
Al hacer la compra le pedimos a la señorita vendedora que si fuera posible nos diera asientos juntos, a lo que nos respondió que sí, que no había ningún problema.
Nos informó que deberíamos estar media hora antes de la salida para despachar el equipaje, y que nos correspondía el segundo coche que saldría de la plataforma número 30. Hasta ese momento, todo fue correcto.
El día 02 de Diciembre a las 22.30 horas estábamos en dicha plataforma y fue ahí donde nos dimos cuenta que el autobús número 2 no era de la compañía contratada, sino de una diferente contratada por EUROLINES-ALSA-ENATCAR o como quiera que se haya fusionado. El coche en el que viajamos en el trayecto Madrid-Lisboa el día 2 de diciembre fue el vehículo con matrícula "4918 CTX" de ALSA. El coche de clase Supra correspondiente a ese trayecto era el de matrícula "5041 CKB".
No sólo eso, sino que al preguntar si ese era realmente el coche que nos correspondía, nos dijeron que sí, pero lo que también descubrimos es que no teníamos asiento asignado, es decir, que uno se sienta donde pueda, incluso con la posibilidad de enfrentamiento con otros pasajeros para subir y elegir plaza (en nuestro caso, para poder conseguir dos asientos juntos). Al preguntar por qué no teníamos plaza asignada, nos respondieron que eso funcionaba así, que sólo se daban números para los coches de la clase SUPRA. En el caso que nos ocupa tan sólo era el autobús número 1, mientras que nosotros viajábamos en el número 2, y también había un tercero y un cuarto autobús: tanto en el número 2 como en el 3 y el 4 los pasajeros no teníamos los asientos asignados. Además, a ello se une el hecho de que los autobuses 2, 3 y 4 eran de inferior calidad respecto al número 1 (de clase Supra), o por lo menos, no con la misma comodidad del que tenía el número 1 (el de clase Supra, del tipo de autobuses con los cuales se promociona la compañía para aumentar sus ventas a sus futuros pasajeros para informar que prestan un servicio con autocares de calidad y confort superior).
Como si todo esto fuera poco, una vez depositada la maleta en el maletero del autobús, nos dispusimos a subir al autobús con los billetes en la mano y una bolsa plástica que contenía unas almohadas de viaje, un abrigo, una manzana y una botellita de agua para el viaje, al mostrar los billetes nos informaron que no podíamos subir con ningún bolso, ni bolsa, ni nada en la mano a no ser los billetes, pues estaba prohibido, a no ser que fueran documentos o medicamentos.
Le mostramos lo que portábamos para que viera que no era ningún objeto o producto peligroso, y todavía fue peor, pues nos informaron que en el autobús, por respeto a los demás pasajeros, no se podía ni comer ni beber nada, y que si queríamos, sacáramos las almohadas y el abrigo, y que la bolsa de plástico con lo demás la dejáramos en el maletero del autocar con nuestra maleta.
De este modo, mientras uno subía al autocar con el billete y las almohadas y el abrigo en la mano para poder conseguir dos asientos juntos, el otro llevó la bolsa de plástico al maletero.
A continuación, y una vez arrancado el autobús, encendieron la televisión para proyectar un vídeo. Se suponía que a continuación entregarían los auriculares para poder escuchar la película o escuchar la música, como es costumbre en dicha compañía. Pero esto no ocurrió, pues pensaban pasar el vídeo para ser escuchado sin cascos, con el volumen correspondiente para que se pudiera escuchar en todo el autobús, con la consiguiente molestia para quien quisiera dormir durante el trayecto, pero el destino quiso que el vídeo no funcionara, por tanto lo terminaron apagando. Decir que ello supuso un contratiempo para quien quisiera poder disfrutar de una película durante el viaje.
Como no había película ni auriculares, todos los pasajeros nos dispusimos a dormir. Pero eso quedó en una intención, pues el señor conductor nos puso una selección de rumbas tan audibles que se escuchaban hasta en la última fila. Pasaba el tiempo y continuaba aquella situación que supusimos al principio que iba a ser algo temporal, por lo que lo de dormir se convirtió sólo en una intención. Sin embargo, pasado un rato más, uno de los pasajeros se levantó y le pidió al señor conductor si no podía bajar el volumen de la música, pues no conseguíamos dormir, a lo que éste le respondió: "¿Qué prefieres? ¿Que escuche la música, o que me duerma?" Ante tal respuesta el pasajero no supo ni qué responderle (cualquier persona nos hacemos cargo de la situación de conducir de noche y de la necesidad de que el conductor esté despierto para desempeñar sus funciones). Sin embargo, acto seguido el conductor le dijo que iba a bajar el volumen dos puntos, y que más no podía, con lo que se dio por terminada la conversación, y el pasajero regresó a su asiento y continuamos el viaje a ritmo de bulerías, eso sí, dos puntos más bajo que lo que lo tenía puesto en un principio, pero que no por ello se dejaba de escuchar y todo el pasaje tuvimos unos entresueños muy animados, llegando a nuestro destino a las 05:30 horas (hora local de Lisboa).
El día de regreso, marcado para el día 04 de Diciembre a las 20:30 horas (hora local de Lisboa), estuvimos en la taquilla de la compañía a las 19:30 horas para que nos confirmaran el autobús. En esa ocasión tuvimos más suerte, pues nos designaron el autocar de clase Supra (ése de mayor amplitud descrito al inicio de este escrito, el de los asientos numerados, en el que te proporcionan cascos para ver la película o escuchar música, el que sus asientos tienen cinturones de seguridad para el pasaje): parecía que estábamos de suerte.
Pero ello fue realmente una quimera.
Al llegar el autobús, nuevamente nos informan de que los asientos no son numerados, aunque este tipo de autobús normalmente los lleve, (como debería ser lo normal, no sólo en ese, sino en todos).
Al ir a subir al autobús, nuevamente nos comunicaron que no podíamos subir nada abordo (bolsas, mochilas, comida...) por respeto a los demás pasajeros, con lo cual nuevamente tuvimos que dejar en la bodega una bolsa de papel que contenía ropa, realizada en la cadena H&M de Lisboa, y por supuesto, tampoco pudimos subir un mini brick de zumo de melocotón ni unos snack, por respeto a demás los pasajeros. Al subir el conductor nos indicó que podíamos ocupar cualquier asiento, menos los tres de la primera fila, sin indicarnos el porqué. Así, sin preguntar, subimos y nos acomodamos en las filas del medio.
Efectivamente, antes de partir, nos proporcionaron los auriculares, pero también pudimos presenciar cómo el conductor recriminaba a dos pasajeras extranjeras (alemanas, creemos) porque estaban comiendo unas patatas chips que llevaban en su bolso. Del mismo modo vimos cómo también sacaron a un pasajero que no se había enterado de la prohibición de sentarse en la primera fila y había "osado" sentarse en uno de esos asientos, justo detrás del conductor, y lo envió a buscar otro asiento al fondo.
Arrancamos, pero para decir la verdad, el conductor miraba más por el retrovisor los movimientos y ruidos de los pasajeros que a la propia carretera (parecía que buscara indicios de que alguien estuviera comiendo o bebiendo algo), hasta que por fin, no pudo más y avisó por megafonía que estaba prohibido comer y beber en el autobús, siempre indicando que esa norma era por respeto a los demás pasajeros.
Cuando comenzó la película nos dimos cuenta que la mayoría de los auriculares no funcionaban correctamente (incluso un pasajero se lo comunicó al conductor), por lo tanto, lo mejor era echarse a dormir. Sin embargo, aquellos pasajeros que nos pusimos los cinturones de seguridad observamos que eran muy incómodos de usar, pues el enganche del cinturón estaba fijo y en una posición que dificultaba su uso. Además, una vez colocado, el cinturón realmente estaba sobre los muslos, y no alrededor de la cintura, lo cual nos pareció que no era lo más adecuado para nuestra seguridad.
Por otro lado, las luces que hay sobre los asientos de los pasajeros no funcionaban, con lo que si queríamos mirar la hora, o buscar algo en el bolsillo de nuestra chaqueta, no teníamos modo alguno de poder ver. Por suerte no se nos cayó nada al suelo, pues entonces hubiera sido realmente imposible encontrarlo.
Por si todo esto fuera poco descubrimos el misterio de los asientos intocables e la primera fila. Por lo visto estaban reservados para ciertas personas: no sabemos bien si eran otros empleados de la compañía (conductores, taquilleros...) o bien amigos del conductor (señalar que uno de ellos llevaba consigo una mochila cuando subió al autobús, mientras que a los demás nos prohibieron subir con bolsa alguna).
Pero la cuestión fue que aquellas dos personas mantuvieron una animadísima charla a viva voz con el conductor durante todo el recorrido hasta llegar a la ciudad de Badajoz, donde se apearon, por tanto hasta ese momento, más que poder dormir, estuvimos al día con los comentarios futbolísticos y otros comentarios de actualidad, amenizado con una música pop-rock de fondo, así como las subidas de volumen vocal de los forofos futboleros que comentaban dicho partido.
Ahora nosotros nos preguntamos lo siguiente: comer unas patatas fritas o beber un zumo, es una falta de respeto para los demás pasajeros. Pero hablar a voces y escuchar la música a un volumen alto que se podía escuchar perfectamente desde la última fila, ¿no es una falta de respeto para el pasajero que ha pagado un billete y desea dormir en el viaje? ¿No es falta de respeto el que ellos se tengan reservados unos determinados asientos para mantener unas acaloradas charlas y así amenizarse el viaje a costa del pasajero que ha pagado su billete, y que por tanto no tenga (el pasajero) derecho a dormir tranquilamente? ¿Eso no está considerado faltar el respeto a los pasajeros?
Por todos los comentarios expuestos anteriormente, exponemos lo siguiente:
Habiendo comprado 2 (dos) billetes en la compañía EUROLINES-ALSA-ENATCAR para viajar en la anunciada clase SUPRA tuviéramos que viajar en otra compañía con inferior comodidad a la mencionada clase Supra y con asientos sin numerar. Pero el hecho de viajar en un autobús de inferior calidad que el de calidad Supra no supuso un descuento en el precio de nuestro billete: todo aquél que viajó aquel día en el trayecto Madrid-Lisboa pagó lo mismo, tanto los que fueron en las comodidades de la clase Supra como quienes viajamos en los "otros" autocares. Si se conoce que existen diferentes calidades de autobuses, que la compañía también ofrezca diferentes precios para que cada cual elija la forma de viajar que quiera.
Que digan que por respeto a los demás pasajeros no se pueden subir bolsas o mochilas, ni comer ni beber nada abordo, cuando hasta en los aviones se puede hacer ese acto tan normal y necesario, como es comer y beber.
Por tener que escuchar comentarios futbolísticos a viva voz mientras tratábamos de dormir.
Por no disponer de cascos en el viaje de ida, y defectuosos en el de regreso, para escuchar música o ver vídeo, por tener que hacer un viaje de ida escuchando a todo volumen la música elegida por el conductor (para no dormirse), comentario, por cierto, que nos parece fuera de lugar para una persona que se dedica al traslado de pasajeros por carretera y que tiene que estar preparado adecuadamente para afrontar dicha actividad (si cubre el turno nocturno, deberá descansar de día y dormir las suficientes horas antes de ponerse ante el volante).
Por estar los cinturones de seguridad mal colocados, no pudiendo hacer el uso correcto de ellos.
Por tomarse el atrevimiento de reservarse los asientos que al conductor le complacía, para así tener su tertulia particular con quien él quisiera.
Por ni siquiera funcionar las luces de los asientos, con lo que ni siquiera se podía leer un libro, o buscar algo con claridad en un bolsillo de la chaqueta.
A todo esto agregar que cómo puede ser que una compañía que se dedica (entre otros) a cubrir el trayecto Madrid-Lisboa, lo haga a una hora en que tanto las llegadas a Lisboa (en nuestro viaje de ida), como a Madrid (en nuestro viaje de regreso), coordine los horarios de una manera tan inadecuada. Con este comentario nos referimos al hecho de que, una vez que nos bajamos del autobús tanto en Lisboa como en Madrid, lo hacemos a una hora en la que ni siquiera funciona el metro, encontrándonos incomunicados en las estaciones de autobuses para poder desplazarnos (nosotros y cualquier otro viajero) a los centros de las ciudades. En el caso de Lisboa, la llegada ocurrió a las 05:30 horas (hora local) de la mañana, y ni el metro ni los trenes de cercanías comienzan a funcionar hasta las 06:30 horas. Y en el caso de Madrid, la llegada fue también sobre las 05:30 horas (hora local), una hora a la que tampoco funciona el metro.
¿Supondría tanto trastorno para la compañía hacer las salidas de este trayecto Madrid-Lisboa una hora más tarde, para que así los pasajeros no tuviéramos que esperar un tiempo muerto a que abran el transporte público del metro, después de haber realizado un viaje con las carencias e inconvenientes mencionados en esta carta?
Con respecto al hecho de prohibir subir comida y/o bebida al autobús, y por tanto, que exista la posibilidad de que se consuman dichos productos en el autobús, nos planteamos la siguiente cuestión: ¿no será que no permiten comer ni beber en el autobús porque se llevan algún tipo de comisión en las consumiciones que se realizan en aquellos lugares del trayecto, tanto a la ida, como a la vuelta? Si los pasajeros no consumimos una posible comida o bebida en el trayecto, cuando el autobús se detiene en algún lugar del camino, al bajar durante la parada, casi con toda seguridad consumiremos algo del bar, con lo que supone ingresos para el dueño del local, y tal vez para quien tenga un acuerdo con ellos para detenerse expresamente en esos lugares concretos.
Como verán, son varias las irregularidades, y por todo lo expuesto, en primer lugar pediríamos a las autoridades de consumo que hicieran un control más exhaustivo de las compañías que prestan estos tipos de servicios de transporte de pasajeros, y por otro lado queremos reclamar por no haber recibido los servicios que contratamos y que son anunciados en lo que se podría denominar "publicidad engañosa" por parte de la Empresa Eurolines-Alsa-Enatcar.
Con lo cual reclamamos a la Empresa EUROLINES-ENATCAR el reembolso de los billetes comprados para el trayecto Madrid-Lisboa-Madrid, que suman la cantidad de 136 Euros (dos billetes de 68 Euros cada uno), o bien la entrega de otros 2 billetes abiertos la misma ciudad, donde sí nos ofrezcan lo que pagamos, es decir, viajar en la clase Supra, y con asientos numerados previamente en el momento de la entrega de los billetes, tanto de ida como de vuelta.
Sin otro particular nos despedimos a la espera de que esta reclamación sirva para mejorar el servicio que se presta a los pasajeros.
muy buena opinion suerte