Esta opinión es extraña por que no voy a hablaros de un producto en sí, si no de un hombre, de Clive Barker, de su obra. Un hombre que, a mi juicio, es todo un movimiento del terror moderno en sí mismo, aunque yo os quiero hablar sobre todo de su faceta pictórica, que es, seguramente al que más me fascina de este artista tan multidisciplinar.
Empecemos por el principio.

No es fácil ponerse a hablar de este singular talento. Para empezar, para el gran público, es un completo desconocido, a pesar de que algunas de sus creaciones están ya arraigado en la cultura popular del siglo XX, como el archifamoso Pinhead, de la película Helrraiser. Es un claro ejemplo de cómo en esta época de medios de masas, las creaciones consiguen en muchas ocasiones exceder la fama y el reconocimiento de sus creadores. En los años ochenta, el terror sufre una extraña dicotomía. Asistimos a una auténtica edad dorada del género en cuanto a calidad, pero sobre todo en cuanto a cantidad. El cine de terror, los cómics de terror, la literatura de terror, se revela como una más que rentable fuente de ingresos. El problema viene cuando las productoras o editoriales se dan cuenta de lo rápido y fácil que se podía hacer cualquier producto dentro de este género y explotarlo cuanto antes. Bastaba con poner un monstruo, un asesino, una rubia chillando y un poco de sangre para manufacturar productos a granel. De esta manera, si bien a principios de la historia del cine, los grandes maestros construyen sus obras en torno a la temática del horror, quizá por su facilidad para explorar ricos decorados, personajes marginales y oscuras pasiones, consiguiendo así obras inmortales, en los ochenta solo se piensa en el negocio. Es por eso que se cuida poco la calidad, la artesanía del producto y salvo honrosas excepciones, se llena el mercado de películas mediocres, novelas baratas e historietas de usar y tirar. Por eso, la figura de Clive Barker empieza a tomar forma. Por que es una voz distinta, su relatos, sus novelas, intentan desmarcarse y buscar otros caminos a explorar en el mundo del horror. Así es como empieza este genio a construir su malvado mundo, a través de la literatura.
Clive Barker en la literatura.
Es donde empieza a despuntar el autor inglés, en el año 1984, publicando la que será su gran obra magna literaria, los Libros de sangre. Los libros de sangre son tres volúmenes de relatos de una riqueza temática y estética que apabulla. Hay que olvidarse del típico relato de terror, del fantasma de turno, del vampiro con capa, del asesino con el hacha. Las historias de Clive Barker van mucho más allá, recrean un mundo muy cercano, muy parecido al nuestro, pero donde el horror más terrible acecha en cada rincón, conviviendo con nosotros y casi compartiendo el camino, haciendo que el hecho de que nos crucemos con ese horror o no sea solo cuestión de suerte. Hace mucho que los leí, pero sobre todo me vienen a la cabeza algunos, sobre todo mi favorito En las colinas, las ciudades, donde, a pesar de que hay miles de muertos y ríos de sangre, el verdadero monstruo, el desencadenante del terror, es el alienamiento producido por un estado totalitario, convirtiéndose el relato en una descarnada crítica del comunismo, o una rotunda defensa, depende quién lo lea.

En los relatos de Barker, el infierno es un lugar helado y triste, la calle Morgue puede volver a ser incluso más terrible que en el siglo diecinueve y cualquiera de nosotros puede ser un despiadado asesino sediento de sangre y hambriento de carne. Y ahí es donde entra la riqueza y sobre todo la originalidad que hace que Barker se desmarque del resto de escritores de terror contemporáneos, la carne. La obra en general de este autor está marcada por una peculiar estética y atroz, de increíble fuerza textual y visual. No podía ser de otra forma, ya que Clive Barker está considerado el pilar literario de la Nueva Carne. La Nueva Carne es un movimiento artístico que despliega sus tentáculos en el mundo del terror. Renegando del terror típico, del susto fácil, del cuento victoriano, la Nueva Carne se adentra en el mundo tangible que nos rodea creando monstruosidades con elementos cercanos, haciendo que el monstruo, la deformidad, surjan del propio cuerpo, de lo que creemos seguro y cercano, consiguiendo que el infierno sea algo tangible, húmedo y palpitante. Los relatos de Barker son un claro ejemplo de ello.
Clive Barker en el cine.
Si su obra literaria, por la que es más reconocido está dentro de la Nueva Carne, su filmografía, aunque corta, no es una excepción. Aunque menos afortunada que su producción literaria, la obra de Barker no solo nos ha regalado auténticos referentes culturales, como el ya mencionado Pinhead de Helrraiser, de sobras conocido por todo el mundo, también ha conseguido llenar unas cuantas horas de celuloide con deliciosas atrocidades e inquietantes criaturas que no dejan indiferente a nadie. En Hellraiser propone un universo paralelo de excitación y placer sin límites al que solo se puede acceder a través de los caminos truculentos de la tortura y en Razas de Noche nos plantea otra alternativa de vivir, una forma de alcanzar la magia y la inmortalidad librándonos de nuestra ataduras estéticas y corporales. Pero la verdad es que ninguna de sus primeras películas, Helrraiser, Razas de noche o El Señor de las Ilusiones llegan a ser obras redondas, ya que, según palabras de Clive Barker, las productoras que financiaban los proyectos no le dejaban la libertad creativa que él necesitaba, asustados por las peregrinas ideas que surgían de la mente del autor de Liverpool, con el consecuente resultado de que los proyectos acabados eran muy distintos de lo que Barker tenía en mente.
Su obra pictórica.
Aunque sus películas no alcancen un nivel de calidad tan notable como el de sus novelas o relatos, lo que es innegable es la fuerza de sus imágenes. Por eso, no es de extrañar que, una vez demostrado que también sabe pintar, sus cuadros y dibujos tengan la fuerza que tienen. Ayer, rebuscando en sus imágenes para utilizar alguna en uno de mis blog, me di cuenta de cuanto me fascinan las creaciones plásticas de Barker, y pensé que por qué no lo compartía con los amigos de ciao. No pretendo ni mucho menos hacer un análisis de toda su obra, ya que no quiero aburriros, pero si compartir con vosotros algunas de estas inquietantes composiciones.

Sin duda, también influenciadas por La Nueva Carne, los lienzos de Barker plasman un mundo onírico absolutamente alocado y aterrador, con muñecos de formes que se debaten entre la felicidad y la más absoluta desesperación, entre ser enanos o dioses olvidados de mundos olvidados. A través de sus telas viajamos por paisajes de ensueño, terroríficos en algunos casos y en otros inquietantemente apacibles. Tragedias, crueles escenas humorísticas, demonios, seres deformes, hombres perdidos. Barker relata escenas tenebrosas donde la razón pierde su sentido y las propiedades de la carne, del bien y del mal, de lo hermoso y lo grotesco se invierten en una espial de locura y fuerza visual que nos arrastra. Nos sentimos asustados, a veces repudiados, puede que en ocasiones incómodamente excitados, pero no podemos evitar seguir clavando la vista en las retorcidas imágenes que barker nos plantea. Su obra es un carrusel demoníaco de demencia, una de feria de símbolos y significados ocultos tras pliegues y pliegues de auténtica pesadilla y sexualidad tortuosa, reprimida y retorcida, algo en lo que juega un papel importante, sin duda, todo el tiempo que tardo en hacer pública su homosexualidad.
Su técnica es extraña, imprecisa, mezcla cualquier formato, material y técnica. Así, sus retorcidas criaturas serán plasmadas con pastel, óleo, lápiz, rotulador, acuarelas, en una vorágine de colores que destaca por su intensidad, por su dinamismo, por su belleza. Es algo que sorprende bastante, la verdad, a pesar de su temática oscura y macabra, su obra está impregnada por un colorido surrealista, rico y fluido, que da un movimiento y una naturalidad espeluznante a sus composiciones. Un dibujo travieso, nervioso, un trazo desordenado, una pincelada grotesca. y en ocasiones pueril, hace, una vez más, que oscilemos de la inocencia al terror de un segundo a otro.
Es una obra que os gustará, os repudiará, pero jamás os dejará inquietos. Al menos, un escalofrío os recorrerá la espalda, os lo aseguro
Para finalizar, os voy a dejar unos cuanto ejemplos de este arte oscuro y hermosos que me fascina, pero os dejo el link de su página por si alguno más no sale corriendo y decide echarlo un vistazo más en profundidad.
http://www.clivebarker.info/news.htmlUn saludo