La entrada a este restuarante ya es un espectaculo. Se trata de un local, no demasiado grande, en el que todo está dispuesto de tal manera, que una de las paredes que da a la cocina, está acristalada, de forma que ves en todo momento y en tiempo real, la preparación de los platos que vas a comerte. La decoración es natural, me encantó el grifo del baño, que es una caña natural, y las paredes estan pintadas con vivos colores. La carta en sí del restuarante no es muy extensa, pero tienen un "menú" que llaman fórmula fin de semana, que lleva unos cuantos platos de picoteo como entrantes, y luego ...
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