La obsolescencia programada es la mayor estafa creada por la industria de los electrodomésticos para sacarle el dinero a los consumidores de la manera más sutil, pero somos tan ingenuos que al final valoramos sus productos de aceptables y de muy buenos, sin imaginarnos la muerte anunciada de estos. EPSON y muchas otras marcas asumen esta posición sin evaluar el deterioro de su imagen comercial. Lo más triste de todo este fenómeno es que seguimos cayendo en sus trampas publicitarias, con las promesas de adquirir un producto que resolverá nuestras necesidades por un precio relativamente cómodo, al final le seguimos el juego, comprando y botando cada cierto tiempo. Hay marcas que se respetan un poco más que EPSON en este sentido. A los usuarios de esta impresora que ahora están muy contentos con el desempeño de la misma, les recomiendo que no lleguen a las 2000 páginas impresas, de lo contrario tendrán que comprar otro printer. Recordemos un proverbio que dice "Lo barato casi siempre sale caro". FDRC