EL PRODUCTO o un churro es un churro:
Hay diferentes variedades de churros, no sólo de forma sino también de sabor. En este caso los churros son de lazo, que son de por sí más finos que los alargados. Y sin cobertura ni relleno.
La cobertura podemos hacérsela nosotros, pero no esperéis que aparezcan en el mercado de los congelados: a ver quién es el genio que fríe la cobertura de chocolate!
Y en cuanto al relleno... pues olvídense de intentar rellenarlos. No sólo porque están congelados sino porque eso hay que hacerlo con la masa fresca, y ésta viene precocinada.
A mí me gustan más los churros finitos, estéticamente me gustan más los de lazo y la cobertura ya me la hago yo echándoles azúcar y mojándolos en el chocolate a la taza.
Sobre el relleno... pues estaría interesante. Pero aún no he visto dónde comprarlos congelados. Porque donde vivo vale es gracioso precio de 1,80 euros el churro relleno de chocolate o fresa. Repito: un churro! Si añadimos que te lo dan frío y gomoso, prefiero los míos sin dudarlo.
Y no vayamos a pensar que como es un producto congelado va a estar lleno de cosas poco naturales: los ingredientes son harina de trigo, agua y sal. ¿Sin conservantes ni nada más? Pues así es. Por lo tanto, un diez a la salud.
En cuanto al engorde, los valores por 100 gramos (eso son unos tres churros) son:
151 kcal
4,7 gramos de proteínas
29,2 gramos de hidratos de carbono
1,4 gramos de grasa (eso es en sí, porque al freírlos algo de aceite sí que chupan... aumentando la cantidad de grasas).
En resumen, tres churros con chocolate vienen a ser una tostada de pan de molde con nocilla. Ahí ya elegimos nosotros.
LA PRESENTACIÓN o un paquete sencillo:
Lo bueno es que viene en bolsita, porque así según se van terminando los churros ocupa menos espacio en el congelador. No me gustan las cajas o barquetas que ocupan y ocupan quedando dos cosillas dentro.
La apertura hay que hacerla con unas tijeras. Yo uso un cuchillo, pero tampoco es cuestión de andar promoviendo la violencia (o el peligro a las manos torpes).
La bolsa hay que mantenerla cerrada una vez comenzada, porque se forma hielo, se pegan los churros... y salpican en la sartén! Lo mejor es una pinza, pero como seas un manazas y hayas destripado la bolsa... mejor adjuntar al kit de supervivencia una tijeras. ¿Cómo estas cosas nunca vienen con abrefácil?
LA PREPARACIÓN o cómo no hacer un churro de churro:
Estos churros se pueden hacer en la freidora o en la sartén. Yo los he hecho en ambos sin problemas, pero prefiero usar la sartén puesto que para cuatro churros tarda mucho en calentarse tanto aceite. Para hacerlos en la tostadora (sorpresas que da el mercado) habrá que elegir otra marca.
Quedan crujientes pero blanditos por dentro. A mi me costó cogerles el punto, pero mi receta mágica es la siguiente: esperar a que el aceite empiece a echar humillo, echarlos y sacarlos al momento. No echo muchos, para que el aceite los cubra por completo. Aún así, una vez el aceite está al punto podremos echar más tandas y enseguida se hacen.
No se enfrían... yo hago unos diez, en tandas de cinco, y no se me enfrían.
Si colocamos los churros limpios, sin trozos de hielo, en el aceite muy caliente no tiene por qué saltar. Incluso los que dejo a temperatura ambiente mientras frío una tanda no me saltan.
Aún así, como toda protección es poca, yo pongo siempre una rejilla sobre la sartén. Pero sólo cuando meto los churros en el aceite, luego la saco para verles el color y sacarlos con el tono justo.
Hay que freírlos dejándoles espacio: si los amontonas se pegan. Es cierto que son fáciles de separar, pero la zona unida queda sin crujiente en el mejor de los casos. En el peor, el churro de rompe o queda la zona un poco “blandengue”.
Otra cuestión es el aceite, yo los pongo sobre un poco de papel de cocina para que suelten algo de aceite. La verdad es que a mi me parecen muy jugosos, aunque a veces mi pareja dice que tienen un poco de aceite. Esto va por la temperatura del aceite: si los pongo en un aceite que aún no está suficientemente caliente lo absorben.
Los frío, echo un poco de azúcar por encima y listo... con chocolate a la taza: en casa somos de mojar.
LA CONCLUSIÓN o haciendo hueco en el congelador:
Hay varios puntos a valorar para tomar una decisión: el sabor, el precio, la facilidad de consumo...y lo único que me disgusta es que la bolsita no tenga abrefácil.
El precio es de menos de un euro, y son quinientos gramos. Son mas grandes que los del Mercadona... el doble, en realidad. Y a mi me gusta que estén tiernos por dentro: así me quedan crujientes por fuera y tiernos por dentro. Los churros lazo más pequeños me quedan crujientes, pero ya no queda margen para la ternura interior.
¿Y me van a caducar? Porque vamos atesorando cosillas en el congelador para un apaño... y un día rebuscando salen tesoros. A mí me duran poco, pero si paso una buena temporada tomando otras cosas ¡no tengo problema! El paquete que tengo en el congelador caduca en mayo de 2013: tengo más de un año para comérmelos.
No son como los de las churrerías, pero también hay que fijarse en la churrería: odio las que tiene los churros en bandejas, me los dan fríos y así no me gustan nada. O las que te dan churros congelados como si fuesen frescos, ¡se nota! Eso sí, con unos churros artesanales y recién hechos... no hay competencia. Pero yo tengo la churrería bastante lejos, así que para mis desayunos o cenas ligeras... echo mano del congelador y punto. Es una opción fácil de tener a mano.
Recomendados.
mmm qué ricos!!