En la opinión del Mercado Central de Valencia ya empecé a describir el estilo modernista mediterráneo que poseen muchos de los edificios de la capital del Turia, en este caso tenemos otro buen ejemplo de edificio bellísimo por dentro y por fuera, y modernista, pero de estilo austríaco, nada que ver con el modernismo francés, catalán o valenciano al que estamos acostumbrados, usa hierro junto con formas rectas en lugar de formas redondeadas que recuerden a la naturaleza, la naturaleza se usa para los adornos, el edificio es poligonal, nada de sinuosidades.
El edificio en cuestión es una de sus estaciones de ferrocarril, la
Estació del Nord o Estación del Norte, también conocida como València-Nord en terminología Rentera o simplemente Nord por sus usuarios.

La Estació del Nord es la principal de la ciudad, hace aproximadamente un año se hizo más fácil la circulación por ella gracias a la apertura de la Estación de Joaquín Sorolla, destinada a trenes de largo recorrido tipo AVE y Euromed, están a pocos metros la una de la otra, 1km escaso, pero se notó. También existe una estación pequeña, Cabanyal, en el barrio homónimo, en la que sólo paran los trenes regionales y los de cercanías para comodidad de los vecinos de esa zona cercana al mar y muy poblada. Para todos los trenes que no sean AVE o Euromed hay que pasar por la Estació del Nord. Su entrada principal está en la calle Xàtiva, a menos de 5 minutos de la FNAC de la calle San Agustín, a la que llegaréis caminando hacia la izquierda nada más salir de Nord, y también a menos de 5 minutos de la plaza del Ayuntamiento, desde el cual podéis pasear por el centro histórico, ya os expliqué que el Mercado Central y la plaza de la Reina quedan a 15 minutos de ella, como mucho, siempre calculando a paso de paseo, no recomiendo usar el coche por el centro de Valencia.
Junto a la estación está también la plaza de toros y podemos llegar a todo ello mediante la estación de metro que tiene a la salida o en autobús, hay varias paradas alrededor, alguna de sus líneas os llevará a algún lugar interesante del que os enamoréis o en el que os enamoréis, Valencia es una de esas ciudades bañadas por el sol y mecidas por las olas del mar en las que todo es posible.
La
fachada principal de la estación es muy conocida, está construida en hierro pintado de verde vegetal y sus partes más altas están culminadas por naranjas y hojas de naranjo a lo largo de todo el frontal. No faltan tampoco los escudos de la comunidad con la cuatribarrada, un gran reloj central y una ave de gran tamaño en lo alto de la torre central.
Nord se construyó sobre un terreno rectangular, lo que propicia que su interior pueda dividirse en grandes salas en las que se aprovecha todo el espacio al máximo.
Nada más entrar nos encontramos en el
vestíbulo, conservado como en la época de su construcción, con las taquillas de aquella época, vidrieras de colores y pintura al fresco en las paredes. Está dividida en varias salas, a mano izquierda está la venta de billetes para larga distancia, con modernas máquina de auto-venta y también ventanillas para comprar billetes a los taquilleros.
La parte central tiene las mitad de las ventanillas de venta de billetes cerradas, son las antiguas, simplemente conservadas para ser admiradas, la otra mitad, reformada, se destina a la venta de billetes de media distancia, regionales y cercanías. Hay también máquinas de auto-venta.
En la parte derecha hay tres salas pequeñas conservadas tal cual estaban y cerradas por puertas de cristal para que veamos la decoración de sus paredes pintadas al fresco, los mosaicos de la pared de media altura hasta el suelo y el mármol del suelo que hay en su interior aun estando la sala cerrada.
La primera sala se abre para presentaciones, conciertos de pequeño formato o pequeñas exposiciones, al lado está una sala dedicada a atención al usuario y la tercera está habilitada como punto de información.
El hangar
interior tiene un tamaño bastante mayor al vestíbulo, alberga la sala de espera, con pequeños locales a mano izquierda, con puertas de madera pintadas en verde, en algunas de las cuales hay pequeñas tiendas, algunas están vacías a modo de almacén y otra más es la sala VIP para grandes líneas.
A mano derecha queda un pasillo largo lleno de tiendas, son las galerías de la estación, hay cafeterías, farmacia, quiosco, loterías, cajeros automáticos y la salida hacia el aparcamiento de la estación, donde está también la parada de taxis.La parte central del hangar está llena de bancos para hacer más agradable la espera, hay un gran reloj y una pantalla enorme con las llegadas y salidas a la estación, que son muchas, y los accesos a las vías con sus correspondientes tornos y máquinas de inspección de equipajes, siempre hay algún stand móvil con promociones de Terra Mítica y otros sitios turísticos o productos tecnológicos y la parada estable es la de venta de recuerdo, en la que destaca el equipamiento del Valencia C. F. junto con las bufandas, tazas y demás objetos que harán las delicias de la hinchada “ché”.
Todo el hangar está recubierto por una marquesina de uralita verde sostenida sobre columnas de hierro pintadas de verde también, todo ello a gran altura, por lo cual no asisitimos al efecto invernadero que hay en otros hangares.
Es una estación grande y excelentemente iluminada con un encanto especial debido a su antigüedad, no sé a vosotros pero a mi las estaciones nuevas como la Estació de Sants de Barcelona, sin alma, sin historia, me dejan fría y me dan una sensación de impersonalidad que me preocupa, es lo que ha ocurrido con la construcción de la Estación Joaquín Sorolla, funcional, pero robótica, y la impronta humana en los edificios es importante, máxime si estamos delante de lugares desconocidos a los que acudimos solos y en los que podemos pasarnos varias horas de nuestra existencia.
es expectacular¡¡