Para los que piensen ir a Madeira y aún no se hayan decidido sobre el hotel, les diré que depende de lo que busquen. Si quieren movimiento, muchos restaurantes y tiendas pueden quedarse por Funchal que es la zona más turística y tiene una variada oferta. Si quieren mucha más tranquilidad, como era nuestro caso, pueden buscar por alguna otra localidad, y el Estalagem do Mar puede ser una buena opción. Estuve en este hotel el verano pasado y me hubiése gustado escribir antes sobre lo que me pareció pero he tenido un año bastante duro por varios motivos y como sabéis he estado desconectada mucho tiempo. Menos mal que las fotos me han refrescado la memoria, así que paso a explicaros:

Ya era agosto y no nos decidíamos sobre donde ir, y no era por no tener sitios a los que querer viajar, pero lo dejamos casi para el último día porque no nos poníamos de acuerdo, no queríamos gastar mucho y había amenaza de huelga de los controladores aéreos. Pasé por una agencia de viajes justo delante de mi casa y vi un anuncio de Madeira a muy buen precio. Avión, hotel 4 de estrellas 7 días y desplazamientos por unos 390 euros cada uno. Busqué por internet a ver si aún lo encontraba más barato, pensando que las agencias siempre se quedan una comisión más alta que las páginas web, pero nada superaba esa oferta, así que fuimos a reservar. Al final nos dijeron en la agencia, que lo de 390 era con un hotel de 2 estrellas, y que como los hoteles allí son muy básicos, nos recomendaban uno superior por 450, el Estalagem do Mar que era de 3. Como era poca diferencia aceptamos y al final… no nos arrepentimos.
Aterrizamos en la isla por la mañana y llegamos al hotel un poco tarde, casi a la hora de comer porque ir a buscar el coche nos retrasó bastante. Teníamos muchas ganas de descansar y de ver la habitación ya que por fuera el hotel nos estaba dando una buena impresión pero habíamos leído opiniones por internet y algunas eran muy buenas pero otras muy malas, así que nos picaba mucho la curiosidad.
Y tras esperar nuestro turno con la chica de recepción, supimos que nos esperaba una gran sorpresa, y no de bienvenida precisamente!!! No les había llegado nuestra reserva y el hotel estaba completo!!! Después de unos minutos de no podérnoslo creer, llegaron los minutos del y ahora qué haremos? Ya me veía en un cuchitril de mala muerte perdido por ahí y habiendo pagado más. La chica del mostrador no hablaba nada de español pero fue muy amable, hizo unas llamadas y después de esperar una media hora en las butacas de recepción nos dijo que esa noche podíamos ir a otro hotel cercano de la misma cadena que era mejor pero sin pagar nada extra y que al día siguiente, después del desayuno ya tendríamos habitación en el Estalegem do Mar, así que solucionado, menos mal!
El hotel al que nos enviaron estaba en Ponta Delgada, a unos 20 minutos en coche y se llamaba Monte Mar Palace. Era de 4 estrellas y se veía de bastante más categoría y más nuevo. Con la recepción más elegante y una pequeña cascada en la piscina.
http://www.montemarpalace.com/es/index.html
Pero a la mañana siguiente tuvimos que volver al Estalegem do Mar, y allí nos dijeron que nos daban una junior suite por las molestias que nos hubiesen podido ocasionar. Qué bien sonaba aquello, aunque luego resultó no ser para tanto, especialmente comparando con el otro hotel. Pero bueno, de todas formas estuvimos bien y para nuestro presupuesto fue una buena elección.
Dónde está situadoSe encuentra en la costa norte, junto a la carretera. La dirección es Juncos - Faja da Areia, 9240-210, São Vicente.
Para nosotros la ubicación era perfecta, entre el mar y las montañas, y bien comunicado con el resto de la isla. Justo a Sao Vicente llega una de las dos carreteras que atraviesan la isla de norte a sur, es bastante recta excepto en algún tramo y está en buenas condiciones así que es un buen punto desde donde recorrer toda la isla.

Leí por internet que está muy aislado, incluso que es tenebroso porque la montaña le hace mucha sombra…. Aislado, depende lo que se busque. Está a unos 50 minutos en coche desde Funchal, la capital que es donde está el aeropuerto y hay más turismo y movimiento, y a 800 metros del pueblo de Sao Vicente, que se hacen en menos de 10 minutos andando, y es un pueblo pequeño y muy tranquilo. Sería conveniente ir allí con coche, pero es que en Madeira es una isla relativamente pequeña en la que se ha de alquilar coche para explorarla a nuestro aire. Tenebroso no, tiene unas vistas preciosas y el hotel es bastante acogedor, pero es verdad que la montaña hace sombra y eso acorta el horario de la piscina exterior, que no apetece tanto sin sol.
El hotel
Se ve algo antiguo y bastante sencillo aunque es cómodo y funcional y tiene algunos servicios gratuitos que le hacen ganar puntos, como billar, dardos, jacuzzi, sauna y piscinas.
Es un edificio alargado en forma de u abierta. Tiene una zona de 2 pisos y otra de 3, que hacen un total de 99 habitaciones, 8 de las cuales son suites y todas tienen balcón con vistas al mar, a las piscinas y a los jardines. Los pasillos que conducen a las habitaciones quedan al otro lado junto la carretera y así las habitaciones quedan más aisladas y tranquilas, aunque no es una carretera que fuese muy transitada, al menos cuando estuvimos nosotros. Eso si, cuidado si vais, pedir que no os pongan en las intersecciones de la u porque allí los balcones son muy pequeños y a ser posible que tampoco os pongan juto a los billares.
Al llegar nos encontramos con el parking para los huéspedes, que es gratuito y alargado aunque no demasiado grande para el número de habitaciones que hay, pero nosotros no tuvimos nunca problemas para aparcar.
En la entrada hay muchas flores, sobretodo hortensias que están por toda Madeira. Cuando se entra vemos una recepción amplia con varias butacas, y un ordenador que tiene conexión a Internet y es de pago, aunque todo el mundo se conectaba sin gastar un céntimo porque no se tenía que poner ninguna clave. Creo que fui la única pringada que pagó durante los días que estuvimos.
Desde allí accedemos al salón comedor y a unas escaleras de caracol para ir a las habitaciones del piso superior, no hay ascensor, pero no son muchos escalones. Al subir encontramos un bar con muchas mesas y butacas, bastante acogedor y con muy buenas vistas al mar. En el bar también hay una televisión que tenían siempre encendida pero sin audio y dos mesas de billar. Lo cierran a las 22:00 pero se puede pedir una bebida y se puede jugar al billar hasta más tarde. Por eso mejor si no os ponen en las habitaciones cercanas.
Desde la recepción también se puede salir al jardín que tiene césped y no es muy grande. El espacio lo limitan las rocas y el mar. Allí están las dos piscinas exteriores, algo pequeñas. Son redondas, una para niños y otra que cubre de mayor tamaño, y las dos están rodeadas de plantas, flores y varias tumbonas, no demasiadas.
La vista desde allí es muy bonita pero si refresca fuera se puede ir a la piscina cubierta que está climatizada. También es redonda y junto a ella encontramos un jacuzzi y una sauna. Para usar la sauna hay que pedir hora para que la preparen y para el jacuzzi hay que tener suerte para que no haya nadie o esperar que quede libre y ya se puede disfrutar de las burbujas.
Las habitaciones
Para ir a las habitaciones pasamos por los pasillos que están pintados en tonos claros. De las paredes cuelgan dibujos de plantas y pájaros, y hay sofás y mesitas con revistas y libros pero casi todos en alemán, y alguno en inglés y en portugués.
La junior suite estaba en la segunda planta y era como cualquier habitación pero mucho más grande. La nuestra tenía forma de L y cabían 5 personas. Había una cama grande, una individual y un sofá que se hacía cama, una mesa con sillas, un armario grande, un tocador con espejo y dos baños, los dos con bañera. Ósea que casi teníamos más espacio que en nuestro propio piso! La verdad, es que era demasiado grande para una pareja, pero podía estar muy bien para un grupo de amigos o una familia.
También había caja fuerte de pago y tele por cable aunque se sintonizaban muy pocas cadenas y ninguna en castellano, y era bastante pequeña, o mucho teniendo en cuenta las dimensiones de la habitación.
La cama era bastante cómoda y los baños muy sencillos, sin ningún tipo de gel, ni nada de esas cositas que se suelen dejar junto a la pica. También había dos juegos de toallas limpias y un secador de pared, de los que tienen muy poca potencia y hacen que el pelo se acabe secando por aburrimiento.
Una anécdota fue que en uno de los dos baños la cisterna del wc no funcionaba muy bien y un día no había manera de que cayera el agua así que tuve que llenar la papelera en la ducha para usarla como cisterna suplente y luego vi que tenía truco según como apretabas el botón para tirar de la cadena.
En cuanto a la decoración, se respiraba un aire entre romántico y antiguo, con cortinas y cojines de flores, cuadros con paisajes, colores pastel, rosas, ocres y verdes, y suelo enmoquetado.
Lo mejor era el balcón con su mesita, sus dos sillas de mimbre y unas bonitas vistas.
Por la noche era agradable sentarse allí a escuchar el susurro del mar. Eso compensaba lo del secador y cualquier otra cosa.
El desayunoLo teníamos incluido así que cada mañana bajábamos a cargarnos de energía y a planificar el día.
Era tipo buffet y bastante sencillo. Pan, croissants y bollos, que se podían acompañar de lonchas de queso, jamón York o algún otro embutido, o mermelada con mantequilla. 3 tipos de cereales, algunas piezas de fruta, café, infusiones y jarras de zumo que sabían bastante a sobre. Mezclando el de naranja y el tropical ganaba un poco. Pero aún así me encanta que me preparen el desayuno.
El salón comedor era bastante grande y agradable, con plantas que caían desde arriba y unos enormes ventanales que dejaban ver el mar, el jardín y las piscinas. Vimos que el hotel ofrecía también comidas y cenas, pero no las probamos porque en el pueblo de Sao Vicente se podía cenar por menos dinero.
Los empleadosTodos fueron correctos. Las chicas de recepción fueron incluso muy agradables, pero no tanto el camarero del bar junto los billares ni los del restaurante que siempre estaban muy serios y eran incluso algo secos, pero es que en general la gente de la isla nos pareció bastante seria.
En cuanto a la limpieza, cada día pasaban las señoras con su carrito y en general hacían bien su trabajo porque la limpieza era correcta, tanto en la habitación como en el resto de instalaciones.
Otros servicios
El hotel también ofrece lavandería, servicio despertador, conexión wi-fi, alquiler de bicicletas de montaña, pista de tenis, campo de golf y traslados al aeropuerto, aunque no probamos ninguno de esos servicios, así que no os puedo dar más datos.
Vecinos inesperadosTambién leí que había bichos. Bueno, si hay naturaleza es más que probable que haya bichos. Nos encontramos una cucaracha enorme en el Hotel Monte Mar Palace que era de más categoría, y no vimos ninguna en el Estalagem do Mar, pero he visto cucas en hoteles de todo tipo en Lanzarote, en Costa Rica,…y no es que estuviesen sucios. Yo aquí temía por los mosquitos, que en alguna opinión se decía que habían muchos y suelen acribillarme, pero por suerte no había ni uno, igual porque hacía fresco aunque era pleno agosto, o porque los asustaban las lagartijas, que de eso si que había muchísimas. Dejamos unas migas sin querer en el balcón y vinieron un montón, se pusieron las botas, pero no molestan, ni pican ni muerden ni nada. Ellas van a lo suyo y nosotros a lo nuestro.
En definitiva, mi opinión
Puede que se pudiese actualizar un poco en la estética de las habitaciones y sobre todo podría mejorar el desayuno, pero como decía antes, creo que es un buen punto de partida para explorar Madeira. Ahora bien, si lo que buscáis es un hotel donde pasar todo el día, con mucha animación y actividades o para quedaros siempre por la zona y hacer sólo alguna visita organizada, entonces este no es vuestro hotel. El pueblo de Sao Vicente se ve en 30 minutos y acabaríais hartos del billar y del jacuzzi.
Es un lugar tranquilo, silencioso, ideal para planificar nuestras excursiones y descansar después de recorrer los senderos o levadas de la isla. Sólo a un kilómetro y medio están las cuevas de Sao Vicente y eso sólo es el comienzo de todo lo que nos espera en la isla.
Os dejo con unas fotos y el enlace de su web donde si os interesa podréis consultar precios y ver su situación en un mapa: http://www.estalagemdomar.com/es/index.html
Hasta otra y gracias por vuestras lecturas y comentarios.
No tiene mala pinta verdad?